Breathless

Kakashi trataba de recordar cómo se respiraba después de perder el aliento por tan inesperada caricia en su miembro, sintió cada uno de los besos húmedos que depositaba su pequeño tormento rosado sobre su pecho. Ella definitivamente era su tormento y estaba seguro de que se había convertido en su más deliciosa debilidad, ella le estaba brindando uno de los mejores placeres que había experimentado en su vida, su miembro se encontraba palpitante debajo de su mano continuando con el ritmo que ella quería.

Estaba completamente inmerso en la sensación que apenas escuchaba lo que ella le decía, cuando le dio un pequeño mordisco en su hombro se obligó a prestarle atención pero justo en ese momento ella comenzó a mover sus caderas, su tormento se estaba balanceado encima de él, podía sentir completamente su vulva presionar su miembro, el cambio de presión y movimiento provocaron que perdiera la cabeza unos segundos hasta que ella le susurró en el oído que era virgen.

Escuchaba atentamente sus jadeos y podía sentir su aliento cálido rozar su cuello, abrió los ojos lentamente y soltó una pequeña risa sarcástica, ella definitivamente le estaba haciendo una broma, lo que acababa de decir no podía ser verdad ya que ella se comportaba de una forma tan segura y seductora llevándolo al límite de sus impulsos más salvajes como si fuera toda una experta.

En ese momento el cerebro del peliplata trabajaba a toda prisa rememorando todo lo sucedido esa noche, ella había sido quien lo sedujo e hizo que la deseara con cada una de sus palabras y acciones, él había tratado de evitarlo, kami sabe que lo intento, pero ella tenía todo planeado y ahora lo tenía comiendo literalmente de su mano, sujeto exactamente a lo que ella deseaba.

Su cerebro trataba de unir cabos buscando algo que hubiera pasado por alto pero su concentración fallaba estrepitosamente por las múltiples sensaciones que Sakura le proporcionaba, si era verdad lo que ella decía él aún era incapaz de comprender el motivo que la llevara a decidir acostarse con él.

-Sakura…- quería hablar con ella, trato de levantarse de la cama pero ella no se lo permitió.

-Sr. Hatake- hablo con voz suave pero autoritaria mientras descendía lentamente rozando con la punta de su nariz la piel del hombre –sé que se ha de estar preguntando si lo que acabo de decir es cierto…y lo es- deposito un beso en el miembro que aún se encontraba prisionero en la última prenda que le quedaba al peliplata -¿pero usted cree que habría hecho todo esto si no estuviera segura de hacerlo?- lo miro desde abajo con una sonrisa traviesa.

Kakashi se estremeció completamente al sentir los labios de ella sobre su miembro, había escuchado cada una de las palabras que su tormento acababa de decir pero el ya no podía razonar a esas alturas, la potente erección le dolía y necesitaba atención inmediata así es que si ella lo había planeado y estaba completamente segura no tendrían nada de que lamentarse después.

Él solo suspiro y ella lo tomo como señal afirmativa para continuar. Beso su abdomen cerca del elástico del bóxer para después deshacerse de la prenda. Se sorprendió un poco al ver semejante miembro, no era el primero que veía pues estudiaba medicina, pero si era el primero que veía de cerca, vivo, caliente y erecto.

Sin pensarlo más se acercó a el y le dio un ligero beso en la punta, el peliplata sintió estremecer cada una de sus terminaciones nerviosas con ese pequeño roce, apenas comenzaba a calmarse cuando de nuevo sintió estremecerse al sentir como su miembro era lamido de la base a la cabeza y de golpe siendo introducido en la boca de la pelirosa.

Ella definitivamente lo ponía al cien, podía sentir como su miembro era succionado lentamente haciéndolo sufrir una eternidad cuando volvía a sentir su miembro libre de la húmeda cavidad que lo acogía para que inmediatamente ella lo chupara tal cual fuera un caramelo sumamente delicioso.

De un momento a otro ella cambio drásticamente la velocidad, si bien era virgen nunca creyó que hacer una felación fuera muy complicado, su amiga siempre le decía que lo saboreara y lo disfrutara como si fuera el único y el ultimo manjar que probaría en su vida. Y así lo hizo, disfrutaba cada momento en que tenía el miembro en su boca pero lo disfrutaba aún más al ver como reaccionaba el peliplata, saber que tenía a su completa merced el placer de un hombre con amplia experiencia en el campo y que ante sus atenciones el soltara leves gemidos y gruñidos la hacía sentir sumamente excitada.

El hombre podía sentir como poco a poco su miembro se endurecía y palpitaba cada vez más fuerte, sabía que estaba a punto de terminar pero no era lo que él quería, no aún, si bien le gustaría terminar en la boca de su tormento aun quería hacerle pagar un poco todo lo que le había estado haciendo sufrir hasta el momento, aunque desde su punto de vista sería más como un regalo que un castigo.

-Señorita Haruno- la detuvo antes de que terminara en su boca, si se hubiera tardado un poco mas no lo habría logrado -¿creí que usted era virgen?- se sentó en la cama y la obligo a sentarse con las piernas abiertas sobre él.

-Señor Hatake, le dije que era virgen,- al sentarse de esa forma sintió un cosquilleo recorrer su columna vertebral –no que fuera una santa.- lo miro a los ojos con una sonrisa pícara.

El peliplata solamente la observo pensando en qué era lo que había hecho para que le otorgaran la oportunidad de pasar una extraordinaria noche con aquella mujer, para el parecía que ella había salido de una de sus más perversas fantasías únicamente para satisfacerlo, a sus ojos esa mujer era la mujer perfecta, era segura y decidida, que sabe lo que quiere, se lo demostró perfectamente, también autoritaria o dócil cuando ella lo deseaba, hacia lo que le placía cuando ella quería y por eso él se encontraba ahí en ese momento y sobretodo, lo que más le gustaba de ella es que no era para nada una niña inocente, el contraste de esa carita de ángel con sus acciones era lo que más le excitaba. Ella era simplemente demasiada mujer para cualquier hombre, nadie debería de tener el derecho de siquiera pensar en poseerla. Pero él tenía la fortuna de tenerla por lo menos una noche y definitivamente no haría que se arrepintiera.

-Muy bien Señorita Haruno, usted ha hecho lo que ha querido hasta el momento conmigo- comenzó a besar el nacimiento de sus senos y subió hasta su hombro –prueba de eso es que estoy aquí ahora mismo- corrió los tirantes de su sostén y lo retiro -pero es hora de que controle la situación.

Escucharlo hablar tan correctamente en esa situación tan morbosa la volvía loca, la hacía recordar sus clases donde tenía que dirigirse con obediencia y respeto a sus profesores, hacía que sintiera que estaba en una relación prohibida y peligrosa con algún profesor, en este caso él, y eso hacía que la adrenalina corriera furiosa por sus venas.

Ella mantenía los ojos cerrados mientras sentía como los labios del peliplata recorrían el contorno de sus senos con apenas ligeros contactos sobre ellos, podía sentir su aliento acercarse a su pequeño y rosado pezón pero nunca llegaba a tocarlo, definitivamente él se estaba vengando de lo que le había hecho momentos antes.

La chica comenzaba a desesperarse cuando sin previo aviso el peliplata soplo ligeramente sobre su pezón, el repentino aire que sintió ahí hizo que se erizara por completo su piel y con ello sus pezones se irguieran completamente.

Él aprovecho el momento para recostarla en la cama y comenzar a besar a placer sus senos, el contacto de sus besos y sus manos en los sensibles botones rosados hicieron que ella echara su cabeza hacia atrás y curvara un poco su espalda dándole mayor acceso al peliplata de degustarlos.

Él besaba, succionaba y daba pequeños mordiscos a uno de sus senos mientras que con una de sus manos no olvidaba de darle placer al otro con pequeñas caricias y apretones. Podía sentir el movimiento de cadera de ella contra su miembro y escuchar los jadeos y gemidos que trataba de reprimir. Pero él quería escucharla fuerte y claro gemir su nombre, así es que era hora de su "castigo/regalo".

-Se ha portado mal Señorita Haruno- dejo sus senos un momento y la miro a los ojos con una sonrisa en los labios –es hora de su castigo- y la beso en la boca mientras que una de sus manos bajaba sutil y discreta hasta su centro y comenzaba a acariciarlo sobre la pantaleta que ya se encontraba completamente húmeda, el peliplata sintió su gemido en medio del beso y sonrió victorioso –o mejor dicho…mi regalo de primera vez.- mientras se deshacía lentamente de la última prenda que le quedaba a la pelirosa.

Descendió entre el valle de sus senos pasando por su abdomen dejando un rastro de besos húmedos, al llegar a la zona de su monte de venus hundió la nariz entre sus piernas y aspiro el aroma de la mujer.

-Hules muy bien- le dijo y alzo la mirada para ver su cara pero ella se encontraba muy apenada como para contestar algo decente -¿me pregunto qué sabor tendrás?- trato de apretar sus piernas por puro instinto pero los brazos de él no se lo permitieron –solo relájate, Sakura.-

Comenzó a besarle las piernas y pasar delicadas caricias por sus muslos, acto que pretendía relajarla y el cual funciono, él había notado como la tensión desaparecía y comenzaba a disfrutar.

Ella sentía como sus besos se acercaban cada vez más hacia la cara interior de sus muslos e inmediatamente el deslizamiento de su lengua presionando suavemente su centro, esta vez se estremeció completamente como nunca antes lo había hecho. Nunca antes había sentido esa sensación, la caliente y húmeda lengua de Kakashi se encontraba dándole el mayor de los placeres que jamás creyó sentir, ni ella misma había logrado hacerse sentir de esa forma.

Él lamia, succionaba, besaba y daba pequeñas mordidas justo en el lugar que debía en intervalos precisos haciéndola sentir mareada, ella ya no era consciente de su mente, solo se entregaba a los deseos de su cuerpo. Podía sentir claramente como si se estuviera formando un nudo en su bajo vientre que saldría disparado en cualquier momento, ni siquiera se había dado cuenta del momento en que sus gemidos habían subido considerablemente de tono.

Y de repente él había parado, ella había estado a punto de llegar al orgasmo, pero no pudo sentir nada más y eso la molesto demasiado, estaba a punto de reclamarle cuando sintió como era penetrada por dos de sus dedos, la pelirosa soltó un pequeño grito de sorpresa lo que provoco que arqueara su espalda y que sus manos apretaran fuerte las sabanas, esa intromisión en su centro la tomo por completo desprevenida que era justo lo que Kakashi quería.

Él se dedicó a penetrarla lenta y tortuosamente unos instantes y de repente cambiaba el ritmo a uno mucho más rápido, podía escuchar los gemidos de Sakura y su difícil respirar lo cual era música para sus oídos ya que él no era de los hombres que hicieran muy seguido este tipo de acto con mujeres desconocidas, y por eso mismo lo consideraba un regalo para ella, porque ella era diferente, no era cualquier mujer, él en verdad quería hacerla sentir especial, quería hacerla disfrutar de cada uno de los placeres que pudiera brindarle.

-Ka…Kakashi- hablo entrecortadamente –estoy a punto d…- no podía articular palabra ella estaba a punto de llegar al orgasmo.

-Está bien Sakura, quiero saborearte completamente- el siguió con su labor, intercalaba besos, lamidas, succiones y penetraciones hasta que ella llego al punto máximo del éxtasis. El trago sin pudor ni recato toda su esencia mientras ella tenía los ojos cerrados tratando de recuperar el aliento.

Ella estaba tratando de recobrarse del cumulo se sensaciones que sintió en su cuerpo, sintió como si hubiera estado en una montaña rusa, donde vas subiendo lentamente y de repente sientes como si el estómago fuera salírsete por la boca, pero en este caso esa sensación se creó en su bajo vientre y salió directamente a la boca de Kakashi, la pelirosa aún no podía creer que él hubiera tragado todos sus fluidos.

-Efectivamente Señorita Haruno- subió lentamente hasta quedar cara a cara –usted sabe muy bien- y la beso de nuevo en la boca para que ella pudiera conocer su sabor.

-Si este fue mi "regalo"- corto el beso y lo miro a los ojos- estoy ansiosa por saber que más me puede…dar Señor Hatake.-

A estas alturas Sakura ya no tenía ningún pudor, solo se sometía a lo que su cuerpo deseaba, su cordura había volado ya muy lejos de ella. La pelirosa tomo a Kakashi del cuello y lo beso de nuevo y con un movimiento ágil ella quedo encima de él.

Ahora los dos se encontraban completamente desnudos y podían sentir cada milímetro de piel del otro, los besos y caricias subían rápidamente de tono y frecuencia, Kakashi estaba casi al límite pero aun quería que ella lo disfrutara aún más por lo cual la detuvo y le sonrió de lado.

La chica se desconcertó un momento pero al ver la sonrisa del peliplata comprendió de inmediato que su juego aun no terminaba.

-Vamos a hacer esto como tú quieras- le dijo Kakashi- en el momento en que te sientas preparada lo harás tú sola- y con estas palabras hizo que los dos quedaran sentados, con Sakura encima de él con las piernas abiertas, de esta forma su intimidad quedaba completamente expuesta al miembro del peliplata.

Al comienzo la pelirosa no lo había comprendido, pero al quedar en esa posición sintió el miembro rosar su intimidad a lo que ella soltó un leve gemido y se aferró a los hombros de Kakashi.

El peliplata aprovecho para besar el lóbulo de la oreja e ir bajando lentamente rozando con la punta de la nariz el cuello de la chica y sintió como se estremecía por esa leve caricia. Al estar los dos de frente en esa posición, él podía acariciar completamente la espalda y glúteos de la chica mientras que con su boca besaba y mordía sus senos.

Kakashi besaba sus senos de una forma salvaje que hizo que ella quisiera más y así comenzó a mover su cadera, sentía completamente el miembro del peliplata de bajo de ella, lo cual provocaba que ella sola comenzara a penetrarse lentamente, al principio la sensación fue extraña y se sentía incomoda pero al sentir su miembro caliente y palpitante ella se sentía mucho más excitada haciendo que el dolor disminuyera considerablemente, cuando por fin lo tuvo dentro de ella soltó un gemido y se agarró fuerte al cuello de Kakashi mientras respiraba agitadamente.

El objetivo del peliplata había sido que ella sintiera el menor dolor posible, por lo tanto decidió que entraría en ella pero a su ritmo, pero era tan tortuosa la espera que por un momento casi se da por vencido, ella se penetraba de a poco, entrando y saliendo cada vez más profundo y esto solo hacía que su miembro palpitara con más fuerza, él podía sentir que estaba lista, su miembro resbalaba cada vez más fácil y de un momento a otro se sintió completamente dentro de ella y esto lo dejo sin aliento.

Ella lo tenía del cuello y él la había tomado de la cadera, los dos estaban sin aliento, ella porque estaba tratando de acoplarse y él porque se estaba conteniendo.

-Sakura…- soltó con voz ronca el peliplata, él ya no podía contenerse más, tenía que moverse, tenía que embestirla, su miembro lo pedía.

-Kakashi…- ella lo vio a los ojos y lo beso, al mismo tiempo que comenzaba a mover su cadera.

Por fin los dos se movían, al principio las penetraciones fueron lentas y largas, ella llevaba el ritmo, ella lo dominaba, entre besos y caricias continuaron así un rato hasta que quedo fuera cualquier resquicio del dolor que ella pudiera haber tenido.

En ese momento el peliplata sintió algo distinto, su miembro era succionado cada vez más y su tormento se movía más rápido, así supo que había llegado el momento, ahora él marcaría el ritmo.

La tomo de la cadera y sin deshacer la unión ella quedo recostada en la cama. De esa forma podía observarla completamente, sus rojos labios hinchados de tantos besos, sus hermosos ojos jade nublados por el deseo y sus mejillas sonrojadas por ese momento de pasión.

No se contuvo más y la beso de nuevo, pero este beso fue distinto, este beso le transmitió a la chica todo el deseo que tenía por ella, y entonces la penetro de nuevo, fuerte y corto, esto hizo que ella arqueara la espalda y gritara su nombre, lo había conseguido, ella había gemido su nombre y sonrió para sí.

Él continúo de esa forma y con ese ritmo, los dos se encontraban completamente sumergidos en las sensaciones que le provocaba el otro.

Ella lo tomaba del cuello, le arañaba la espalda o le mordía el hombro para tratar de silenciar uno que otro grito pero era completamente inútil.

Él la besaba, la acariciaba, tomaba sus senos y luego los dejaba, luego tomaba su cadera para hacer más profunda su unión y en algunos momentos atendía el pequeño botón rozado de su centro, haciendo con esto que ella gimiera fuerte y se agarrara a las sabanas.

Los dos estaban a punto de llegar al climax, él lo sabía pero quería que ella llegara primero, de nuevo, se acercó a ella y la besó, la acariciaba y le gemía su nombre al oído, noto como ella se tensaba poco a poco y trataba de sujetarse a algo, la cama, su rostro, su espalda pero parecía no decidirse, entonces sus piernas tiemblan, se estiran y se separan y por fin se enrollan en su cadera.

El peliplata sintió como el cuerpo de la pelirosa se estremecía completamente y como en su rostro se dibujaba el más hermoso espectáculo que jamás haya visto, vio cada una de las expresiones de la chica y con esa imagen en la mente por fin el también llego al orgasmo. Salió lentamente de ella y se recostó sobre su pecho, él realmente estaba cansado.

En la habitación solo se podía escuchar el ruido de sus jadeantes respiraciones, cada uno tratando de recobrar el aliento. La mente de Sakura llegaba poco a poco a la realidad, se sentía tan distinta, tan llena, no sabía cómo explicarlo, pero de alguna forma se sentía bien, había cumplido su cometido y de hecho fue mucho mejor de lo que ella esperaba.

Definitivamente no había errado al elegir a ese hombre, porque sí, lo comprobó y puede decir que es un verdadero hombre pero sobre todo un caballero, él fue muy amable con ella, después de como armo todo ese plan para satisfacer sus deseos le sorprende que no se comportara como un maldito, y al pensarlo de esa forma ahora ella es la que se siente como una maldita, "la cague".

-Eh…Kakashi…- Sakura lo llamo, él aún se encontraba recostado encima de ella, quería hablar con él, quería disculparse pero no obtenía respuesta alguna, por un momento pensó que él estaba molesto y por eso no le contestaba pero cuando lo miró se dio cuenta de que se había quedado dormido.

La pelirosa lo miró por largo rato, nunca antes lo había visto así, sus expresiones habituales siempre eran de chico arrogante, serio o distante con las personas que no conocía; o divertido, bromista e incluso travieso cuando estaba con Naruto, pero esa noche descubrió más de él, era un pervertido, sí, pero también fue muy amable y hasta tierno. Pero la expresión que tenía mientras dormía era la que más confundía a la chica, su expresión era relaja, tranquila y hasta feliz.

Ella siempre imagino que él era de los tipos que tenían relaciones y se iban, que nunca se quedarían con la chica en cuestión, y ella ya se había preparado para eso, por eso había planeado que si llegaba a tener sexo con él fuera en su casa, de ese modo no se sentiría tan incómoda después.

Pero él seguía ahí, recostado en su pecho y abrazándola como si no la fuera a dejar ir, "por lo menos no esta noche", pensó la chica y así ella también se rindió a los brazos de Morfeo.

Entraba demasiada luz por la ventana y los pájaros cantaban alegremente afuera, un cuerpo se estiraba perezosamente a lo largo de la cama pero aun no abría los ojos, quería dormir un poco más, pero de pronto rápidas imágenes comenzaron a bombardear su cabeza haciendo que recordara lo sucedido la noche anterior y abriendo de golpe los ojos.

Miro alrededor de la habitación y a un lado de la cama, estaba vacía "maldición". Se levantó rápidamente y comenzó a vestirse y al salir del cuarto se topó con una imagen que no esperaba.

-Siéntate, te hice algo de desayunar- no sabía cómo reaccionar así es que simplemente se quedó ahí -siéntate, necesito hablar contigo…- "lo sabía, la cague". Y se sentó.

Los dos miraban hacia sus platos, después de lo de anoche no sabían cómo hablar lo más "normalmente" posible.

-"Lo siento"- dijeron al mismo tiempo, se miraron a los ojos con confusión preguntándose lo mismo, "¿por qué se disculpa?".

-Creo que uno de los dos tiene que hablar primero, ¿no crees?- dijo Kakashi y se le quedo mirando seriamente.

-Yo…- a Sakura se le quebró la voz, se sentía mal por él y por haberlo utilizado de esa forma, "maldición, la cague, ahora ni siquiera podré hablarle"

-Lo siento mucho, Sakura- "lo sabía, la cague" –yo debí contenerme anoche, yo…-

-No, no Kakashi, yo soy la que lo siente, yo solo te…utilice anoche y tú, tú fuiste tan amable, yo, yo lo siento…- dijo Sakura mirándolo a los ojos. Él se sorprendió, definitivamente no esperaba eso –pero, quiero que sepas, que realmente no me arrepiento, espero que me disculpes…- lo tomó de la mano –yo…lo disfrute mucho y por eso, gracias, gracias por ser tan amable y paciente conmigo- le sonrió sinceramente –Ahora, entenderé si no quieres saber de mi otra vez así que…-

-¿Estas bromeando?- casi grito el peliplata, lo cual asusto a la chica –no puedes ir por ahí viendo con quien acostarte y luego decirle esas palabras después de…-

Sakura comprendió que estuviera molesto y que por eso le hablara de esa forma, así que lo soltó de la mano y bajo la mirada.

-…después de hacer que pasara una de las mejores noches que haya tenido.- finalizo Kakashi en un susurro.

La pelirosa abrió mucho los ojos y se preguntó si había escuchado bien. "¿Ella, ella lo había hecho pasar una de sus mejores noches? Tenía que estar bromeando". Al notar la cara de circunstancia de ella se dispuso a explicar.

-Verás, yo…desde ese día en el bar, cuando bailaba con la chica y te vi, yo simplemente comencé a sentirme atraído hacia ti- ella lo escuchaba sin dar crédito a sus palabras –y como eres amiga de Naruto y yo no quiero problemas con él, decidí que anoche sería la última vez que te vería y después ocurrió todo esto. Créeme estuve preocupado muchos días e incluso anoche, intente irme dos veces, yo no quería hacerte daño porque, pues, soy un pendejo…-

-Me gustas Kakashi- lo interrumpió ella y cambio su tono de voz –Realmente me gusta mucho, Señor Hatake…- y lo beso tiernamente por primera vez.

Y probablemente este sería el comienzo de una relación entre estos dos.


¡Aquí la segunda parte! Espero no decepcionarlos con el Lemon.

Ya saben, dejen sus comentarios, consejos, sugerencias o tomatazos ¿Por que no?

¡Buen día!