Una pequeña Parte de ti

Capitulo 1: Espanta cuervos #8

Notas iniciales: ¿Ustedes de nuevo? No puedo creérmelo, de alguna forma, la gratitud que les quisiera ofrecer junto a mi hospitalidad ha quedado reducida a unas líneas simplonas de esta diarrea verbal que surge de lo más profundo de mí ser.

No quiero ser el aguafiestas de quien se extiende más de lo debido. Solo invitarlos de nuevo, tomen su asiento, atiendan sus necesidades, tengan a mano un bocadillo, una bebida, y una mente clara, limpia, cristalina. Pronto, atiendan a la música y dejen que les guie por las letras, que sea prolífica en un estimulo audiovisual. ¿Listos?


¿Cómo puedo describir la situación en la que me encuentro sin recurrir a la rutina de relatar sencillamente el entorno donde me encuentro? ¿Cómo poder entonar las palabras sobre este cuarto claroscuro sin ejemplificar la policromía que representa en estos momentos? Es imposible, cada palabra no valdría la pena, no puedo concentrarme…

- Deberías hacerlo –

- Olvídalo todo, guarda silencio…recuéstate, deja que te guíen sus labios-.

Ignoro las voces y sigo sus consejos. Por instantes, nos fundimos con su carne, mis labios se sienten liberados, algo tensos pero igual abrevan los frutos del ósculo deseado. Poco a poco cambia ese deseo, de instinto conozco que se ha despedazado aquello y no logro disimularlo. Lo aparto de mi piel, sus manos rozando levemente mis hombros me excitan por un lapsus breve, le miro a los ojos, y agacho la cabeza. Me pregunta si me encuentro bien, asiento y recorre mi cabello.

Me mira con sus profundos ojos azules, sabe que esa noche no estoy de humor. Toma mi cabeza, la besa tiernamente, mientras se disfraza del color de la noche lo veo alejarse y la mirada se me torna frívola, ahora vacía.

- Como si no supieras la razón-.

- Sabes lo que te ocurre. ¿Por qué no nos cuentas?-.

Ojala, cuando lo veo irse, el recuerdo sobre mi mente de la sombra en aquel umbral no obstaculizase todo lo que llevo pensando sobre la noche. Pero es difícil, no puedo agregárselo a alguien más, quizás si lo llegaron a conocer, peor la maldita lucha me mata en el interior. Tengo que sincerarme conmigo misma, a decir verdad, creo que esta es la confesión más sincera que hare para meditar.

Lo acepto.

Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades.

- ¿Y acaso eso te ha importado?-.

- Déjala en paz. Hay que dormir-.

En mí, la personalidad es una especie de forunculosis anímica en estado crónico de erupción; no pasa media hora sin que me nazca una nueva personalidad.

- ¿Por qué tienen que estar peleando todo el día? ¿No ven que esta confusa?-.

- Considerando las opciones aparentes en este indicio es más alta la probabilidad, de que las feromonas que pudiesen haber sido captadas en el olfato de nuestra hermana hayan interferido con el no muy bien llamado sistema límbico-.

- ¿Quién se encarga de golpear a Yellow?-.

Desde que estoy conmigo misma, es tal la aglomeración de las que me rodean, que mi cuarto parece el consultorio de una quiromántica de moda. Hay personalidades en todas partes: en el vestíbulo, en el corredor, en la cocina, hasta en el baño. Y sin embargo, puedo nombrarlas, distinguirlas una por una. Como venas y arterias que me recorrieran, hermanas de sangre que conocen los secretos guardados bajo la cama y que no obstante dan su opinión de lo mismo.

Happy, quien porta el traje de un color blasfemo sobre mi cuarto, reluciente, como solo ella podría expresarse. Con la mueca que se me excluye mostrar, con la libertad que se me ha negado.

- ¿No es genial? Una sola mirada, y no dejas de pensar en el-.

Brave, que roba la escena sobre las demás. Siempre blasfemando, nunca orgullosa de si misma.

- Y por ello no pudiste capturarlo, patetica-.

Brown, la única que puede lograr la paz, mi única personalidad con exceso de emoción, para ser como las otras…en ese sentido.

- Demasiado ruido. Son peleas tontas, quizás solo se asustó-.

Yellow, capaz de sacar de casilla a mis otras hermanas. Principalmente a Brave

- Discrepo ante tal argumento. Viendo invalida la solución propuesta sobre definir el pánico, en aquella situación. La revelación craneal del sujeto en cuestión no fue vista, aparentemente, el llamado "Plano oscuro" tuvo una conexión con ella-.

Gray, la mas cuerda de todas. Quizás a quien más escucho sin consultar a las otras.

- Una conexión que experimentamos con un dragón…Claro, buena idea…¿Y qué hay de Richard?

¡Imposible lograr un momento de tregua, de descanso! ¡Imposible saber cuál es la verdadera!

Todas sueltan palabras, argumentos, sin intención de poder surcar claras las ideas con alguna de ellas, me torturan de sobremanera. Aunque me veo forzada a convivir en la promiscuidad más absoluta con todas ellas, no me convenzo de que me pertenezcan.

- ¿Quizás te has cansado del amor difícil? ¿De saberte más amada que la otra?-.

- Las caricias, los abrazos, el deseo. ¿Se han vuelto una rutina?-.

- ¿Es como tu droga cierto? Se combinan todas las emociones, y te olvidas de nosotras. Por eso te gusta-.

- Loca Ninfómana-.

¿Qué clase de contacto pueden tener conmigo me pregunto-- todas estas personalidades inconfesables, que harían ruborizar a un carnicero?

¿Habré de permitir que se me identifique, por ejemplo, con esta reina de corazones marchita que no tuvo ni el coraje de realizarse?

- ¿Y si fuera él, quien volara con nosotras? ¿El que por fin nos dejaría vivir en paz? Que nos salvase… ¿No sería maravilloso?-.

¿O con esta cretina cuya sonrisa es capaz de congelar una locomotora?

- Lo único que deseas es más. Eres como yo, si es fácil, no tiene sentido tenerlo, ha habido demasiados y aun así, deseas otros-.

El hecho de que se hospeden en mi cuerpo es suficiente, sin embargo, para enfermarse de indignación. Ya que no puedo ignorar su existencia, quisiera obligarlas a que se oculten en los repliegues más profundos de mi cerebro. Pero son de una petulancia... de un de una falta de tacto...

- Luchas aun sabiendo que no puedes existir sin nosotras. ¿Hasta cuándo lo entenderás? Somos la fuerza que consume tu energía, la amalgama que nosotras llevamos sobre nuestros espíritus, somos el sermón que no cesa, la calle que no termina, la lluvia transformada en granizo-.

Hasta las personalidades más insignificantes se dan unos aires de trasatlántico. Todas, sin ninguna clase de excepción, se consideran con derecho a manifestar un desprecio olímpico por las otras, y naturalmente, hay peleas, conflictos de toda especie, discusiones que no terminan nunca.

- Tiene miedo, dejala en paz-.

- Argumentos, cuya base se basan en una antítesis sin fundamento, perdóname pero en ese aspecto debe ser un gran…-.

- ¿Por qué te crees saber tanto si siempre dudas?-.

- Calma, no me hagan llorar…-.

En vez de con temporizar, ya que tienen que vivir juntas, ¡pues no señor!, cada una pretende imponer su voluntad, sin tomar en cuenta las opiniones y los gustos de las demás. Si alguna tiene una ocurrencia, que me haría reír a carcajadas, en el acto sale cualquier otra, proponiéndome un paseo al cementerio.

Ni bien aquella desea que me acueste con todos los héroes de la ciudad, esta se empeña en demostrarme las ventajas de la abstinencia, y mientras una abuse de la noche y no me deja dormir hasta la madrugada, la otra me despierta con el amanecer y exige que me levante junta con las gallinas.

Mi vida resulta así una preñez de posibilidades que no se realizan nunca, una explosión de fuerzas encontradas que se entrechocan y se destruyen mutuamente. El hecho de tomar la menor determinación me cuesta un tal cúmulo de dificultades, antes de cometer el acto más insignificante necesito poner tantas personalidades de acuerdo, que prefiero renunciar a cualquier cosa y esperar que se extenúen discutiendo lo que han de hacer con mi persona, para tener, al menos, la satisfacción de mandarlas a todas juntas al diablo.

- ¡YA BASTA!-.

El silencio me inunda, adquiere mi tonalidad, me traspasa. Por fin, solo de esta forma he podido ignorarlas. Odio las peleas constantes, sacrifican mi mente. Me alejo de mi santuario, el aire que recorre la ciudad es mucho más confortante que el sofocante humo del incienso.

Mis hermanas tienen razón, pero no puedo evitarlo. No es ningún problema, pero la adicción hacia ese sentimiento es lo único que reconfortante me ha podido hacer sentir. Y cuando me encuentro sobre el aire, volando libre, fuera de ataduras en hueso. Me siento como un objeto que ha sido usado demasiadas veces sin haber creado una satisfacción absoluta. Solo así, me surge una duda.

- ¿Por qué?-.

Esa no es mi voz, mis hermanas no tienen ese timbre. De nuevo esa estúpida sensación recorriendo mi espina dorsal. Maldición, me está volviendo loca. Debo abrir los ojos, pero se quien es el único que pudo hacerme esa pregunta…


FIN DEL CAPITULO

Notas finales: Quiero disculparme, en ocasiones, mi energía para escribir se desvanece, como si saliera de mi alma para no regresar. Y entonces volteo a sus revisiones de las historias, y como un animal de presa, debo volver a conquistar a la musa, por ustedes. Gracias por hacer que Jearo siga viviendo un poco más.

Este capítulo es uno de lo que no me han parecido interesantes a mi parecer. Primeramente porque tome como premisa un poema que aunque favorito, siento haber plagiado más que extender la historia. Pero lo he dejado como curiosidad, porque me sentí el saber de que sin ello no avanzaría la historia. El siguiente prometo ser mucho mas expresivo, pues es el turno de Red-X.

Espero que las visiones de Raven y Red-X sean de su agrado, todo es para llevar a adictos a una forma de reencuentro.

CONTESTACION DE REVIEWS

Blind Master: Muchas gracias amigo, espero que aquí igual encuentres frases profundas o filosóficas. Si supusieses la identidad de Red-X te diría, que no podrías estar equivocado.

Black Crow: Cuarta lectora, pues solo queda decir que no merezco tus halagos, a veces creo que me tardo tanto en una historia, que ha perdido el sentido, y sin embargo aun persistes. ¿Cómo no podría cumplir una promesa a alguien que se aprecie de leerme? Espero que la visión de Raven, si la has captado. También te lleve a pensar que sucederá después.

Princesa de Hielo: Tu comentario me hizo dudar demasiado ¿Bueno? ¿Malo? Espero que aquí no haya ido tan lejos en la prosa, para que sea un poco ams sencillo, pero igual de interesante.

Antonella: Muchas gracias por los halagos no merecidos. Creo que tendrás Red/Rae y Rob/Rae de mucho en la historia. Me he leído la historia de tu amiga, pero me ha faltado dejarle un review la primera vez, así que lo volví a hacer y dejárselo esta vez. Si deseas otra buena historia. Te recomiendo a una de mis lectores que extraño mucho. Harley Grace (.net/u/755154/Harly_Grace)

Blue-RT: Oh, Una de mis desaparecidas lectoras. Entonces me siento feliz con que mi historia te de un golpe al pasado, una sensación interesante cuando se relee algo viejo y nuevo a la vez. Espero que aun me acompañes en este viaje.

Kiobithax Angel: Muchas gracias por los halagos, quizá demasiado exagerados, o incluso poco merecidos, peor bueno, espero que igualmente este capitulo te llame la atención nuevamente, y te deje en intriga.