UNA CUÑADA NO DESEADA
-Sí, si…te estoy escuchando Ryan.
Siguió limándose las uñas mientras sostenía su móvil entre su oreja y su hombro, al otro lado de la línea se escuchaba la voz varonil de su caliente novio, ese con el cual ya llevaban mas de tres meses juntos: un record para ser sincera pues nunca una relación le había durado tanto, claro que todo era problema de los chicos al no saber apreciar lo que era una verdadera mujer como ella.
Sin poder evitarlo un gran bostezo salió de su garganta y es que el tema era muy aburridor o bien tenía mucha hambre pero cómo culparla cuando las carreras de motos más cinco horas en las cuales no comía ni un trozo de pan no eran más que una mala combinación.
-¿Te estoy aburriendo?
Escucho el llamado de su novio, un tanto irritado para su gusto.
-Llámame en 15 minutos debo comer algo… y por favor espero oír algo más interesante, no sé, puedes decirme lo grandiosa que soy.
Antes de cortar la llamada mando un beso para entonces lanzar su peraphone en su lecho, antes de salir se cuestiono si valía la pena bajar las escaleras hasta la cocina, sabia en el camino se encontraría con un su hermana y su especie de novia muy acarameladas en el sofá, cosa que quizá le produciría nauseas y para el caño se iría su apetito de tarta. Al escuchar el gruñido proveniente de su estomago decidió arriesgarse.
Para su mayor sorpresa al bajar al primer piso, noto como esta vez era solo un cuerpo el cual ocupaba uno de los muebles principales de la sala, esa persona envuelta en una manta se encontraba concentrada en la televisión aparato que al parecer presentaba una maratón pésima de aquella serie que su hermana tanto veía; CSI, con cautela se acerca a dicha persona, para su fortuna siendo Tori quien atragantándose con helado murmuraba cosas que en si solo ella escucharía, sentándose a su lado logro por fin llamar su atención y claro que no paso desapercibido sus fachas: vestida con su pijama de Bob Esponja, envuelta en su manta Yellow, nariz roja y parpados hinchados, pañuelos a su lado derecho y un pote de helado sabor Kiwi...esa definitivamente no era forma de recibir a quien era su "amor".
-¿Estás bien Tori?
Pregunto sigilosa ganándose una mirada asesina, sí, porque después de todo esa pregunta estaba de sobra cuando desde lejos se notaba la chica había quizá parado de llorar hace menos de cinco minutos.
-¿Te parece qué estoy bien?
Pregunto su hermana con una voz ronca, la cual también se había visto afectada todo gracias a su estado de ánimo.
-Ahhh, no, en especial porque aquí hace falta alguien ¿No es el domingo el día especial de las tortolitas?
Pronto se arrepintió de hablar pues con tan solo nombrar "domingo" su hermana volvió a ser un mal de lágrimas quien tomando un pañuelo lo llenaba de mocos… pero cómo no preguntar cuando al parecer era sagrado para su hermana este día en el cual se la pasaba acompañada de Jade sin despegarse ni un segundo. Al principio había sido sin duda complicado el adaptarse a la nueva situación familiar porque después de todo una vez su hermana dio la noticia oficial de que tenía pareja y quién era el afortunado que termino siendo afortunada mil preguntas no solo le nacieron a ella sino que también a sus padres ¿Desde cuándo Tori era Gay? Cosa que no le molestaba pues más chicos guapos para ella ¿Acaso Tori no estaba enamorada de Beck? Error resulto que la niña quería era a su ex novia, gracioso para ser sincera ¿Tori con Jade? Eso era como juntar el agua y el aceite…aun así tiempo después al entender que todo aquel asunto no era una broma de mal gusto término aceptándolo pues como olvidar el día en que entrando sin avisar a la habitación de su hermanita termino pillando una escena que tiempo después sola en su cuarto logro entender, Jade en el suelo al borde de la cama, Tori sonrojada y labios hinchados con el pie muy cerca del borde de la cama, ambas mirándola con sorpresa: sí, había interrumpido lo que al parecer era una sesión de besos.
-¿Qué hace Jade en el suelo?
-No, la pregunta es ¿Quién te llamo? Largo.
-Dile a tu noviecita que se calme Tori, deberías amaestrarle.
-Trina ¡Sal de mi habitación!
-Pero yo solo quería que me prestaras tu vestido morado, saldré con mi novio y…
Se vio siendo interrumpida por una almohada estrellada en su cara.
-¿Pero qué te pasa Tori?
-Largooooooo.
Quiso refutar pero a los segundos la puerta en la cara se le fue cerrada y todo gracias a los modales que obviamente no poseía Jade…En serio ¿Qué le veía su hermana a esa chica?
-Tori, le diré a mis padres que le echaste pasador a tu puerta…con Jade…y que oí ruidos raros.
-¡Cállate!
Esta vez en unisonó la pareja grito logrando hacerla retroceder y volver a su propia habitación aun así eso la amenaza estaba hecha y estaba dispuesta a sacarle provecho quizá chantajeando a su hermana para que le regalara ese par de botas que tanto le quería.
Como olvidar aquel día pues a pesar de todo no había conseguido su nuevo calzado y todo porque sus padres terminaron creyéndole más a Jade, una recién aparecida que a ella y es que para la sorpresa tanto de ella como la de su hermana sus padres habían tomado muy bien la noticia de que al parecer Tori bateaba hacia el otro equipo, su madre siempre recibía a Jade con una gran sonrisa; si supiera que era ella quien cortaba sus flores recién sembradas y su padre por otra parte aunque poco estaba en casa en las pocas oportunidades que se presentaba le encantaba entablar conversaciones con Jade y quizá gastar un par de bromas y chistes esos que la misma gótica se veía en la obligación de fingir gracia.
-Así que tienes problemas en el paraíso.
Por fin se atrevió a hablar una vez su hermana se calmo y retomo la labor de comer helado, antes de que lograra abrir la boca la presente, desde lejos se escucho el timbre de su móvil y es que al parecer había demorado demás divagando.
-Tu celular suena…
-Oh, no importa, es solo Ryan puede esperar.
-¿Segura?
-Claro que sí, no puedo dejar que te ahogues con tanta crema.
Rápidamente le arrebato del pote de helado a su hermana obteniendo un gruñido como respuesta.
-Dime que ha pasado…Algo me dice que Jade está involucrada.
-Algo así.
A duras penas la escucho pues su voz salió con cautela ¿Algo así? Era obvio que la única que lograría afectar a la chica de esa manera sería Jade y sus ataques de ira o de celos.
-Puedes confiar en mí.
-Está bien, te lo contare pero júrame que no le dirás a nadie.
-No lo haré… hablas como si mi pasatiempo favorito fuera divulgar tus cosas personales.
-Bueno tú fuiste quien le dijo a toda la escuela que me gusta chuparme el dedo pulgar cuando duermo.
-Fue porque se me escapo.
-Publicaste una foto en The Slap y todo…
-Ok, ok…tal vez si lo hice a propósito pero tú le divulgaste a tus compañeros la oportunidad en la cual me orine encima de Papa Noel, me la debías.
-Bueno pero…
-Tori, al grano, dime qué pasó.
-Ok…yo…le dije a Jade que la amo.
-¿Eso es todo? Cuando conocí a Ryan me le lance diciéndole que él sería mi futuro esposo y eso que aun ni conocía su nombre…
-Es porque esa eres tú…es tu forma de ser. De igual manera Jade no se lo tomo muy bien que digamos.
-¿A qué te refieres?
-Cuando le dije que la amaba me escupió el café el cara.
Bueno eso ella no lo esperaba y tuvo que reunir fuerzas para aguatarse la risa, ahora recordaba como dos días atrás Tori había llegado con el cabello pegajoso y la camisa manchada.
-Quizá no se lo debiste decir cuando estaba bebiendo café.
-¡Trina!
-Ok, perdón…pero no sé qué decirte. No sé por qué Jade reacciono de esa manera.
-Yo sí.
Expectante observo a su hermana quien de nuevo tomo un par de pañuelos y supo enseguida que pasaría.
-Ella no me ama.
Y ahí estaban devuelta las lágrimas, los gemidos y los mocos.
-Shh Tori, ven aquí.
Con cariño acobijo en un abrazo a su hermanita menor recordando los tiempos en los cuales ella siempre terminaba abrazando a Tori cada vez que a ella se le caía el helado por estar corriendo tras los pájaros en el parque, la cuestión es que su malestar hoy en día no se solucionaba con tan solo comprar un nuevo dulce y eso le pesaba.
-¿Cómo qué no hay café?
A pocos metros de distancia escucho el gruñido de cierta chica y con ello muchos de los presentes terminaron alejándose de la zona dejando exclusivamente a Jade frente al vendedor de bebidas, su amigo o mejor dicho el amigo de su novio a quien le sacaba bebidas gratis, noto como este temblaba ante el arrebato de la chica, de forma disimulada intercambiaron miradas y supo que a pesar de aquello él seguiría con su postura de acuerdo a lo planeado en especial porque ella también sabia sacar sus garras cuando se debía y este no estaba dispuesto a vivirlo una segunda vez.
-Lo siento, se me acabo.
-Pero son las 8 de la mañana, es imposible.
-¿Disculpe me vende un café descafeinado?
-Con mucho gusto.
Enseguida se golpeo la frente ante la estupidez del chico ¿Cómo se atrevía a vender un café que ya no "había" frente a Jade, una adicta a la cafeína?
Como lo supuso lo que ocurrió a continuación fue inevitable, una vez el chico entrego la deseada taza de café frente a Jade, esta tomándolo como una burla termino dejando al chico en el suelo muy posiblemente estéril después de todo esas botas militares debían ser un tanto pesadas.
La chica pronto paso por su lado de forma brusca logrando empujarla hacia un lado, poca atención le prestó pues había logrado torturar un poquito a la misma después de todo se lo merecía. Pronto una cabeza roja llego a su lado, siendo ni más ni menos que Cat, posiblemente una de las amigas de su hermana que le caía mejor pues para sorpresa de muchos incluso habían salido en una oportunidad de compras.
-Jade no se ve muy feliz.
-Es porque no lo está ¿Ya sabes qué hacer no?
-Ujum ¿Y por qué hacemos todo esto?
-Porque no quieres ver a tus amigas tristes ¿O si?
-No…odio como Tori hoy me ignoro por completo y como Jade me conto hasta cinco ¿Sabes qué pasa cuando llega a cero?
-No…
-No querrás saberlo.
Con ello la chica pelirroja se alejo negando la cabeza de posiblemente recuerdos nada gratos con Jade.
-Tori
-¿Qué sucede Trina?
-Deja esa cara de amargada, toma esto más bien.
Tomando la mano derecha de su hermana le dio aquella gran taza de café; negro con dos de azúcar, como había investigado le encantaba a Jade.
-¿Por qué me das esta taza extra grande de café?
-Porque te informo que Jade va a matar a Cat en el armario de conserjes si no llegas rápido, al parecer tu salvaje novia no ha obtenido aún su dosis de cafeína.
-Eso no está nada bien.
Sin contar segundos ya Tori había partido hacia dicho lugar, Trina con cautela la siguió topándose con gran alivio a la pelirroja quien sonriente la saludo.
-¿Lo hiciste?
-Ujummm, logre encerrar a Jade, pensó que le tenía café, jajaj pobre.
Incapaz de interrumpir la risa de su compañera la tomo de la mano persiguiendo a Tori, una vez la morena entro con cautela en aquella habitación del conserje tomo el suficiente valor para sacar la llave del conserje que gracias a Sinjin había obtenido para entonces encerrarlas enseguida, una vez tanto Tori como Jade la notaron por medio de la pequeña ventana comprendieron todo, enseguida las tenía golpeando la puerta exigiéndole que las dejara salir con alguno que otro insoluto por parte de Jade pero de nada serviría, llevaban tres días evitándose, tres días en los cuales todos habían tenido que soportar el mal humor de Jade, tres días en los cuales ella había tenido que consolar a la orgullosa y penosa de su hermana.
-¿Sabes qué hay un pasillo que nos lleva a la biblioteca?
Le hablo con gritos su hermana y ante ello sonrió.
-Claro que lo se hermanita y por eso André y Robbie la trancaron con un sillón en el que deben por cierto estar sentados en este momento. Ya todos nos cansamos de su situación, soluciónenlo.
Exigió pues gracias no solo a su novio sino también a la pandilla de las dos chicas había logrado ejecutar aquel plan solo tratando de dar ese pequeño empujón que a las chicas les faltaba, después de todo para nadie le era indiferente que ambas querían hablar el problema era quién daba el primer paso, esta vez le toco a los demás hacerlo por ellas.
-Ya está todo listo, préndelo rápido Cat.
Informo y gracias al peraphone que la pelirroja había dejado en el interior del cuarto con anticipación lograrían escuchar la conversación, como culparla cuando la curiosidad le ganaba además si Jade hería a su hermanita se las vería con ella y sus costosas clases de karate.
-Ya voy…jajaja. Espiaremos, eso es tan ilegal.
Pronto lograron escuchar las voces que tanto conocían.
-Oí que aun no bebes tu primera taza de café.
-El estúpido vendedor le jugó una broma a la chica equivocada.
-Ya lo veo…bueno si quieres.
-¿Por qué extra grande?
-Por ti supongo.
-Gracias.
-Ahhh, eso es tan tierno.
-Shhh Cat.
Trato de silenciar a su compañera de espionaje quien soltó una pequeña risita mientras se tapaba la boca. Restándole importancia volvió a centrarse en la conversación ajena.
-Entonces tú…
-Así que…
Ambas tomaron la palabra a la vez demostrando cuan torpe podía llegar a ser el ambiente dentro de aquellas cuatro paredes.
-Ohh que ternurita hasta hablan a la vez.
-¡Cat que parte de cállate no entiendes!
-Shhh, me callo, me callo.
-Lo siento Jade.
¿Por qué Tori se disculpaba? En su lugar estaría reclamándole lo idiota que fue al bañarla de café ante su confesión.
-¿Por qué te disculpas?
-Por lo que te dije…no debí.
Sí, eso demostraba que su hermanita era una idiota en cuanto a relaciones amorosas, la que debía disculparse era otra y sin embargo ahí estaba ella recalcando su confesión como un error.
-Entonces no me amas.
-No quise decir eso.
Rápidamente intervino la chica, gracias a Dios o Jade terminaría de nuevo botándole ese café ahora extra grande en la cabeza, algún fetiche debía tener esa chica con el café y su hermana, de eso estaba segura.
-Lo que te dije fue verdad pero soy consciente de que quizá te presione o…
Silencio, solo había silencio, con Cat confundidas se dieron una corta mirada, guiadas por la curiosidad a la vez se levantaron del suelo y se elevaron hasta quedar a la altura de aquella pequeña ventana, una que les permitía ver la causa de tal silencio; se besaban, sabia Jade había besado a Tori, pero al parecer su hermana gustosa le correspondía.
-Son tan lindas, son Jori.
-Bueno por lo menos ya no pelean.
Le dijo a Cat quien como si fuera un chicle no se despegaba de aquella ventana tanto así que se vio a la fuerza alejando a la chica quien con un puchero volvió a sentarse.
-Hay algo llamado privacidad.
Le informo a la pelirroja aunque sonaba irónico cuando aun seguían espiando la conversación.
-Yo también te amo Vega.
-¿En serio?
Aquella pregunta sonó con aquel tono de voz tan ilusionada igual a un niño le prometen una bicicleta.
-No me preguntes como pude enamorarme de una tonta como tú, solo sé que te amo.
-Ahhhhh.
Quiso de nuevo callar a Cat pero al notar que incluso ella se le había unido al coro de la pelirroja decidió limitarse a sonreír junto a la pequeña chica.
Sintiendo su labor cumplida de forma disimulada arrojó la llave debajo de la puerta para entonces salir del lugar junto a Cat aquella chica quien siempre la acompañaba en sus travesías aun cuando le producía ansiedad como la misma le había dicho un par de veces.
Horas más tarde por la puerta principal de su hogar apareció una sonriente Tori como hacía días no se veía, con aquel brillo en los ojos mientras caminaba como si andará en las nubes, ella conocía muy bien esa sensación pues a pesar de lo tonto que podía llegar a ser Ryan ,su novio, él lograba hacerla sentir amada como nunca antes y entonces lo comprendió: Jade West nunca sería la cuñada soñada porque para ser sincera esperaba a una persona con paquete entre las piernas si sabían a lo que se refería pero de igual manera apoyaba y respetaba aquella relación pues sonrisa parecida a la cual tenía su hermana en ese preciso instante como en todas las oportunidades en las cuales bastaba pronunciar un nombre con la inicial J nunca antes había tenido.
Jade hacia feliz a su hermana y era por eso que ella secretamente estimaba a aquella chica e incluso sus padres quienes al parecer lo habían comprendido todo mucho antes que ella.
Trina Vega.
