Disclamer: personajes de JK Rowling
Hola a todas, gracias por los reviews, que ya respondí a su momento. Esta historia es algo que me ronda la cabeza y otra vez, quizás porque como me la plantee, voy a romper con algunos paradigmas que tenia como escritora, quiero atreverme a plasmar aquí lo que sin duda en ningún otro fic había hecho ( o de pronto si lo hice pero no me acuerdo, ja ja ja). No es una historia simple, le cambie el pairing a Dr/Hr (mil disculpas) , porque una idea venia una y otra vez (y también porque había mucha gente que quería a Draco metido en la historia), realmente su presencia no cambia mucho el contexto de los acontecimientos, mas bien le añade una situación particular, digamos que lo hace mas trágico, mas desolador. Este no es le cuento habitual de los malos y los buenos, creo que aquí los tres personajes principales (pues si los tres) han hecho cosas terribles, rompen con todos sus paradigmas, se atreven a ir mas allá de lo que se espera de ellos. Hay miedo, terror, odio pero también hay mucho amor……del bueno, no puedo decirles mucho para no caer en spoilers, pero no esperen la historia normal de un Draco que se arrepiente de todos sus actos, o una Hermione que acepta todo sin luchar o un Theo que de malo se convierte en el mejor hombre del mundo sino todo lo contrario. Los tres caracteres principales de este fic son tres personas con personalidades muy fuertes, quizás demasiado duros, sus acciones hablaran por ellos. El aspecto sobrenatural de la historia es muy importante y viajaremos en el tiempo a momentos importantes de la historia mágica pertenecientes al canon HP y también a momentos importantes de la historia muggle.
¿Es un triangulo amoroso? Quizás esa es la pregunta que todos se hacen y la mas relevante, pues si………..es un triangulo amoroso entre Theo Nott, Hermione Granger y Draco Malfoy. ¿Igual que en un Hueco en mi alma? Pues no, aquí las circunstancias son totalmente diferentes, incluso la dimensión del romance y todo eso. Repito no es una copia ni la continuación de un Hueco, pero no me pude resistir a contar ese triangulo desde otra perspectiva.
¿Habrá Dramione?, no lo se, supongo que si, eventualmente, ¿Nottiome? Pues claro que si, total es el comienzo y será el final, la historia de estos dos ¡Pero Theo está muerto¡ créanlo, eso no representa ningún problema pero no se esperen nada parecido a "Ghost". Tengo escrito varias cosas y quizás con algunas escenas algo subidas de tono (lo prometo, las habrá, totalmente justificadas dentro de la trama), algunas me insulten o me tiren tomates, hay una en especial que creo que será difícil de digerir (pero como dije anteriormente, al escribir este fic, decidí irme por terrenos pantanosos), pero sinceramente confío en la mente abierta de todas las lectoras. Y quien halla leído mis lemmon, sabe perfectamente que esperar y mucho mas, ja ja ja.
Este capitulo está inspirado en la canción Signal to Noise de Peter Gabriel y para cierta escena romántica "Unconstant Lover" de Maura O´Conell, ambas pertenecientes al soundtrack de la película Gangs of New York. Bájenlas y lean escuchándolas, les prometo que entenderán totalmente el ambiente.
Los Artefactos Infernales
Titulo I El Mecanismo Infernal
Capitulo 2 Una boda y dos funerales.
El cielo lucia gris, nubes negras se arremolinaban en las alturas, sin duda, presagiando tempestades, la luz había hecho caso omiso de su presencia, a pesar de ser ya mediodía, el sol se había refugiado entre las nubes, negándose a consolar con sus rayos la procesión de dolientes que desfilaban en medio de las tumbas, en un anónimo cementerio en medio de Londres. Las figuras negras caminaban en fila, siguiendo un ataúd coronado de rosas rojas. Una marcha fúnebre en un oscuro día de otoño.
Draco y Narcissa Malfoy encabezaban la procesión, no dejaban de sentirse incómodos, era la primera vez que pisaban un cementerio cristiano. Observaban azorados las estatuas de vírgenes y ángeles, que le devolvían una mirada acusadora, como si ellos no tuvieran derecho de estar allí y de hecho, no estaban muy seguros de estar haciendo lo correcto, quizás enterrarla en la cripta familiar hubiese sido lo adecuado.
El cementerio parecía recargado por una atmosfera hostil, pero a pesar de todo, algo le decía a Narcissa Malfoy que no era debido a su nuera, que había sido una de las mujeres mas bondadosas y nobles que hubiese conocido, quizás la única, a lo mejor era por ser magos, con esos malditos muggles nunca se sabia, lo cierto era que el poder que habitaba ese lugar era mas antiguo y mas sublime que cualquier ostentado por algún mago alguna vez y tenia que reconocer esa situación, aunque no fuese de su agrado. Esa había sido la última voluntad de la fallecida, puesto que su familia era cristiana, hecho peculiar en una familia de magos sangre limpia, descansar en tierra sagrada, para así resguardar su cuerpo y su alma de la maldad de los magos que tanto daño le habían hecho alguna vez en vida.
La marcha seguía en el más absoluto silencio, Draco Malfoy caminaba erguido, con la cabeza en alto, el ceño fruncido y los ojos vidriosos, las lagrimas se las tragaba a duras pena, su orgullo no le permitía desahogar su perdida en medio de toda esa gente, lloraría, seguro que lo haría, en la completa soledad de la habitación que alguna vez compartió con ella, su esposa, su amada. Narcissa lo sujetaba fuertemente por un brazo, temiendo que en cualquier momento se desplomara a la vista de todos, suceso inaceptable desde todo punto de vista, un Malfoy derrotado por la pena. Ya era suficiente la humillación publica a la que estaban expuestos, se habian convertido en unos parias de la sociedad mágica.
Draco vestía completamente de negro, llevaba una gabardina elegantemente cortada y que se ajustaba a su cuerpo, hecha a la medida, igualmente, negras eran las profundas ojeras que surcaban sus ojos, lo enjuto de su aspecto expresaba lo mal que había comido desde hacia semanas. La agonía fue lenta, decididamente insoportable y al final nada pudo hacerse. Caminaba como muerto en vida, como si él fuese el cadáver que seria depositado tres metros bajo tierra a continuación, apretaba los puños de sus manos a ambos lados de su cuerpo, con dolor y con impotencia. Le habían arrebatado lo más importante en su vida y no tenia consuelo, jamás lo tendría, ni las sentidas palabras de alivio y condolencia que había escuchado durante todo ese maldito día habían logrado sacarlo del shock del momento. "Idiotas mal nacidos" era lo que su mente procesaba una y otra vez, "Gente estúpida"……nada absolutamente nada y menos unas simples palabras le devolverían a Astoria y a su hijo. Ese dolor infinito se arremolinaba una y otra vez dentro de su pecho, estrujando su corazón y desangrándolo.
Y él quería, lo deseaba, lo añoraba con todas sus fuerzas y toda su alma, volverla a ver, sentirla en sus brazos, respirar el aroma floral de sus cabellos y depositar su mano en su vientre para sentir los movimientos de su hijo, su primer niño, el heredero Malfoy, un niño concebido por amor, un matrimonio que fue por amor, a pesar de todo lo demás, de los horrores de una guerra, en donde los Malfoy's asumieron la posición mas arriesgada, la del contraespionaje, siendo los principales causantes de la caída de Lord Voldemort, pasando información a la orden del Fénix, por eso habían sido perdonados, quizás a lo mejor nadie oficialmente les hizo ningún reconocimiento, pero ellos sin duda habían sido los que mas habían perdido en esa guerra, Lucius Malfoy había muerto defendiendo lo que creía hacia años, y luego, Astoria Malfoy y su no nato hijo también, las victimas inocentes. Todo debido a una maldita equivocación, por estar en el lugar indicado a la hora más fatídica. Por ser unos traidores por partida doble y por no tomar en cuenta a un hombre, a un solo hombre.
Ni siquiera el saber que el ejecutor de tamaña atrocidad había recibido el beso del Dementor, lograba amainar la sed de venganza y la furia de Draco Malfoy, solo que ahora no tenia nadie a quien dirigir todo su odio. Se lo habían quitado de las manos, los aurores, pero su alma todavía quería justicia. Y la obtendría, como fuese.
Mientras se acercaban a la tumba, Draco observó la cruz de piedra, una cruz de malta, que señalaba el lugar del entierro, un símbolo totalmente ajeno y carente de cualquier significado para él. El cielo gris contrastaba con la superficie de piedra, sus ojos grises, fríos y duros como el acero miraban al vacío, en su mente solo iban y venían, una y otra vez, esos terribles recuerdos:
"-Lo siento mucho señor Malfoy- la voz anodina del Sanador en ese momento se escuchó sepulcral dentro de su cabeza. Draco estaba sentado en medio de un pasillo en el Hospital Mágico de San Mungo, con los codos apoyados sobre la rodillas y la cabeza baja, en esa posición había permanecido durante horas, incapaz de alejarse de su mujer y su hijo, se negaba a hablar incluso con su madre, solo prestó atención al escuchar la voz de ese hombre confirmándole todos sus temores"
"-Su esposa y el bebe están muertos- dijo el hombre en voz baja- no pudimos hacer nada. Lo lamento, ella era muy joven."
-No- dijo Draco susurrante, respondiéndole en voz alta al recuerdo, levantó lentamente su mirada que estaba desenfocada, por un momento miró confuso a su madre. Ella se apuró a seguirlo, ya estaban por llegar al lugar del sepelio, terminarían con la ceremonia y después verían como reconstruirían lo que le quedaba de vidas. Si es que eso era posible.
-Hijo- a Narcissa le temblaban las manos. Veía la palidez de su hijo y su desconcierto y tenia miedo, mucho temor de que el fantasma de la locura tan arraigada en su familia se apoderara de Draco debido al dolor. Era lógico tanto sufrimiento, a pesar de que ese matrimonio había sido impuesto, increíblemente después de muchos desencuentros, los dos jóvenes habían aprendido a quererse, respetarse, y cinco años después, vivieron con regocijo la llegada de su primer hijo, a pesar de la guerra que tenia a todos en el filo del abismo, a pesar de que después de que finalmente Voldemort cayese, a pesar de que los Malfoy´s tuviesen un juicio pendiente por sus actos. Sin embargo algunas ultimas buenas acciones en la hora menos esperada, un súbito cambio de bando , había evitado que la deshonra cayese sobre su familia, el panorama lucia sin duda mas benévolo y entonces esto……………….Astoria Greengrass muerta con su hijo nonato dentro de ella, todo por un maldito giro del destino. Quien se imaginaria que ese hombre, ese desgraciado hijo de puta, iba a aparecer en Malfoy Manor esa noche, quizás buscando que cosa, quizás deseando venganza, no lo sabia y quizás nunca llegaría a conocer verdaderamente los motivos. Y fue ella, Astoria, justamente la persona mas inocente de esa casa, la que en todo caso estaba exenta de cualquier culpa, fue la que se le atravesó en el camino.
Porque Theodore Nott para todos los que lo habían conocido y llegado a tratar, profunda o superficialmente, era un completo misterio. Y sus acciones también lo fueron, enigmáticas, en apariencia carentes de alguna razón, inexplicables, terribles y desoladoras. ¿Qué sentido había en maldecir a una mujer desvalida con un visible embarazo de ocho meses? Nada justificaba tamaña atrocidad. Solo el cruel destino, una fatídica coincidencia, la hicieron ponerse en frente del único mortifago en donde no residía el menor atisbo de piedad, el único que no se conmovería del pequeño niño que crecía en su vientre. "Maldito sea tu nombre, Theodore Nott, por toda la eternidad".
El lugarteniente de Voldemort, el único en que el Señor Tenebroso confiaba totalmente, ni siquiera su hermana Bella, menos aun Lucius, habían tenido tal prerrogativa frente al Lord, ninguno, solo ese joven, cuya hermosa apariencia ocultaba los pensamientos mas crueles y siniestros. Solo estar frente a él, le generaba a Narcissa un sentimiento de repulsión como jamás lo había sentido en su vida, a pesar de crecer rodeada de los sujetos más tenebrosos y descarriados en la historia de la magia, todos miembros de su propia familia, los Black´s.
Ese hombre lograba erizarle los cabellos, algo en su aura mágica era poderoso y oscuro, ella sabia que ciertamente Lord Voldemort no era humano, tenia una semi-existencia gracias a unos poderosos objetos llamado horrocruxes, pero Theodore Nott era la humanidad personificada, con todos sus desaciertos y sus errores y le pasmaba ver toda esa maldad de la que hacia gala ese hombre, como si la raza humana hubiese tocado fondo con él, la corrupción, el irrespeto y la desidia que residían en Nott la perturbaban, así como siempre la azoró observarlo durante todos esos años, mientras recitaba una oración con los ojos cerrados, arrodillado en medio del campo de batalla, sujetando una varita por un lado y un relicario con la otra, quizas pidiendo perdón por sus pecados para luego empezar a matar sin piedad como la maquina asesina que era. Jamás vio arrepentimiento es sus ojos, jamás culpa…………….solo codicia y ansia de poder. La misma que corroía el alma de su esposo y su hijo……………….Narcissa meneo la cabeza una y otra vez….."No, no es igual…………………………para nada parecido". Lucius Malfoy y su hijo Draco solo fueron hombres ambiciosos, Theodore Nott era el horror personificado.
El cortejo fúnebre se detuvo. Habían llegado al sitio, unos hombres designados por el Ministerio de Magia para esa función, alejando cualquier muggle, habían despejado el terreno, el féretro fue bajado ceremoniosamente.
Draco no apartaba sus ojos del ataúd, permanecía inmóvil, con los puños apretados a ambos lados de su cuerpo. Su cabello rubio caía lánguido sobre su cara, sus labios estaban apretados y sus ojos brillaban, producto de las lágrimas de impotencia que estaba haciendo todo el esfuerzo por contener. Ella…la niña que le fastidiaba cuando era solo un chiquillo, reclamándole su atención, la bella chica que hizo todo lo posible para que él la amase finalmente, la esposa que dedicó uno y cada uno de sus días en hacerlo feliz a pesar de todo, de la guerra, de los mortifagos, de Voldemort. Aquella mujer en donde depositó las esperanzas de una vida mejor, la madre de su hijo, estaba muerta…ambos estaban muertos…y sentía un dolor creciendo dentro de su pecho como nunca lo había experimentado en su vida, lo hería, lo asfixiaba, le imposibilitaba pensar. No, no podía permitirlo…no …haría lo posible…lo imposible…cualquier cosa…la quería de vuelta…como fuese.
-In nominin Pater, filium e espiritu sacnti- el sacerdote católico que había sido designado para dar los últimos respetos , empezó a recitar la formula ancestral, había accedido a esa ceremonia tan inusual, puesto que conocía a la fallecida, era irlandesa como él, bruja como él, aunque sus caminos en la vida hubiesen tomado rumbos distintos. Los únicos que respondieron a la oración, fueron los miembros de la familia Greengrass, la madre de Astoria se llevaba un pañuelo a los ojos y era abrazada por su marido. Daphne Greengrass gimoteaba tomada de la mano de Blaise Zabinni quien miraba estupefacto toda la escena.
-Y brille para ella la luz perpetua………………..
Draco no prestó atención a ninguna de las palabras santas que estaba destinadas a darle consuelo y descanso eterno a su esposa, sumergido en su pena, lo único que quería era desaparecer, vio consternado con la tierra era echada sobre el féretro de su mujer, uno y cada uno de los presentes tocó su hombro en señal de aliento mientras se despedian, permaneciendo Draco ajeno a todo eso, a cualquier demostración de afecto o de solidaridad, poco a poco los presentes se fueron retirando. Ninguna palabra de agradecimiento salio de sus labios.
-Draco …no- la voz de Narcissa estaba impregnada de miedo, veía el rostro de su hijo, desfigurado por el dolor de la terrible perdida
-Vete madre- contestó Draco secamente, la dureza de su voz fue algo bastante chocante para Narcissa, aun en ese circunstancia, él no dejaba de lucir todo lo aprendido de ella y de Lucius, el hombre, en actitud inalterable veía como todos sus sueños se hacían añicos frente a sus ojos- necesito estar con ellos……………..por ultima vez.
-Draco- dijo con apremio Narcissa.
-¡Márchate!- contestó Draco. Narcissa se giró y con paso firme cerró la comitiva que se alejaba del lugar. Quizás era mejor así, dejarlo solo, para que él tuviese oportunidad de desahogarse.
Draco Malfoy veía como los funcionarios del Ministerio lanzaban arena con palas, al método muggle, intencionadamente, para no desplegar magia y no hacer sospechar a los trabajadores del cementerio. Sus ojos vieron como los granos de arena ocultaban cada vez mas la madera oscura del ataúd. Entonces hizo algo que jamás nadie hubiese imaginado de él, un gesto absoluto de humildad ante los demás, que señalaba que bajo toda esa dura y fría apostura había un hombre desecho por la perdida y el dolor, solo un ser humano devastado por los remordimientos de conciencia.
Draco caminó hacia el grupo de hombres y ante la mirada sorprendida de los agentes del ministerio, tomó una pala, arrebatándosela con hosquedad a uno de ellos y empezó a echar tierra sobre la tumba, lo hacia con fuerza, con rabia reprimida, frenético, con movimientos rápidos, como si quisiese ocultar a toda velocidad, aquello que hacia tangible su peor pesadilla, la desgracia de su vida, el cuerpo sin vida de su mujer encerrado en ese cofre.
-Váyanse…todos ustedes- dijo Draco con la voz entrecortada por el esfuerzo físico, sus caros zapatos estaban llenos de barro y su ropa cubierta de polvo pero a él no le importaba. Gotas de sudor impregnaban su frente, pero su rostro seguía tan pétreo y duro como siempre, sin demostrar externamente lo que lo consumía lentamente por dentro.
-¿Esta seguro, Malfoy?- preguntó uno de los hombres.
-Lárguense de una buena vez- fue lo único que contestó Draco, abstraído en echar la mayor cantidad de tierra posible sobre la tumba. Los funcionarios se encogieron de hombros y lo dejaron solo.
Cuando finalizó su tarea, Draco clavó la pala sobre el terreno y entonces se arrodilló y tomó algo de tierra en sus manos, esta se deslizó entre sus dedos, pronto no quedaría nada de su cuerpo, ni rastros que ella había alguna vez deambulado por el mundo de los vivos, solo serian huesos, cenizas y nada más. Los recuerdos acudieron de nuevo atosigando su mente.
"Estas seguro de esto- Astoria lo miraba con sus ojos verdes brillantes. Su vestido de novia se ajustaba a su grácil figura, su cabello rubio largo hasta la espalda estaba adornado con una guirnalda de flores violetas. Draco bailaba con ella en medio del salón de Malfoy Manor, estaban en el banquete de bodas. Estaba muy apuesto, de levita negra, su cabello estaba pulcramente peinado hacia atrás. Apretó la cintura de su recién estrenada esposa, la sujetó contra su cuerpo y dio un giro con ella. Inesperadamente su rostro se acercó al de ella y le dio un beso en los labios, rápido, seco, como todas las cosas habituales en él, y Astoria le brindó una gran sonrisa, lo veía con ojos de mujer enamorada, para ella Draco no era un fiel seguidor de Voldemort, ni un criminal, era solo el amor de su vida.
-Después de que me perseguiste toda la escuela- dijo él sonriendo de lado, con autosuficiencia- y que yo cayera finalmente en tus manos Tory- Draco la llamaba cariñosamente por su apodo- ahora vienes con temores. Claro que estoy seguro, más seguro que cualquier cosa en la vida. Además, un Malfoy jamás se arrepiente de nada.
El sonido del violín llenaba la estancia, y la estupenda voz de contraalto de la cantante hacia que todos los presentes, se sintieran conmovidos por la canción. Era una boda de mortifagos, pero extrañamente, excepto el señor de la casa y el novio, no había ninguno. Los brindis de felicitación se sucedían entre todos los presentes, había alegría, un momento de paz en medio de la siniestra guerra.
-Espero que no resultes como el tipo de la canción- dijo Astoria mientras bailaban.
-¿Cómo?- preguntó Draco, mirando hacia todos los lados, tratando de decidir como haría para escaparse antes de tiempo de su banquete de bodas, que lo tenía totalmente fastidiado. Quería de una buena vez y por todas, disfrutar un momento a solas con su bella esposa.
-¿No sabes como se llama la canción?- preguntó inocentemente Astoria, sonriéndole con picardía.
-No soy experto en música, menos aun de tonadas antiguas irlandesas- dijo Draco, apretó la mano de Astoria, quien enredo sus dedos suavemente con los de él y empezó a acariciarlos. En ese momento, muchas de las defensas habituales de Draco cedieron, ella era así, suave, tierna, cariñosa, candida, no se lo admitiría a nadie, pero quizás en el fondo, a pesar de que era una boda obligada, de conveniencia, estaba enamorado de ella. Se lo había ganado a fuerza de constancia y de demostrarle que él era una persona que merecía ser amado. Y parte de él se vio inevitablemente encantado y encandilado, por esa bella bruja rubia de curvas vertiginosas y cara de ángel.
-Se llama "Unconstant lover"- aclaró Astoria.
-Que apropiado para una boda- refunfuño Draco alzando las cejas, definitivamente los irlandeses eran bastante puntillosos en eso de abofetear a la gente con verdades veladas. Al parecer nadie del lado de la novia en esa fiesta, apostaba un centavo por su matrimonio.
-Por lo que cuentan de tu familia- le respondió Astoria, haciendo gala de un sarcasmo un poco fuera de lugar con su imagen de niña buena- sin duda es muy apropiado para la boda con un Malfoy.
Y Draco no tuvo mas remedio que reírse con ganas ante la ingeniosa respuesta de su esposa, la abrazó con todas sus fuerzas y siguió riendo, mientras ante la mirada atónita de todos los invitados, que no se esperaban tal demostración de cariño y amor de un hombre tan serio como él, besaba su rubia cabeza repetidas veces, mientras dejaba que su risa resonara por todo el lugar. Astoria, muy contenta apresada en los brazos de su marido, río con él. Draco estaba feliz, por primera vez en su vida, había tomado la decisión correcta y era verdaderamente feliz".
Entonces Draco Malfoy, haciendo caso omiso de su herencia familiar, la que guiaba su comportamiento y sus actitudes, que le señalaba que debía ser un ser humano inalterable, un hombre frío que no debería dejarse llevar por sus sentimientos, dejó que gruesas lágrimas surcaran su cara. Posó sus manos sobre la tierra que cubría la tumba de Astoria y con fuerza, golpeo una y otra vez el suelo, incapaz de aceptar el hecho de que jamás volvería a verla, que ya nunca estarían juntos. Un grito de dolor escapó de su garganta y así permaneció durante horas, sentado de rodillas en la santa tierra donde descansaría eternamente el amor de su vida.
Hermione Granger era la única persona que había acudido al sepelio, no le extrañaba, todos en el mundo mágico querían olvidar el nombre de ese hombre, sus acciones, sus manipulaciones. Solo ella, tenia la fuerza de voluntad suficiente para acompañarlo en el camino de su ultima morada, vestía de cerrado negro, un vestido de terciopelo que mas bien parecía un abrigo, largo y abotonado hasta el cuello, su cabello largo y rizado ondeaba al viento, una brisa fría que la helaba hasta los huesos se había adueñado del lugar.
Disponer del cuerpo de Theodore Nott no había sido fácil, después de mas de diez días en donde se discutió cual iba a ser su destino, ella logró que se lo entregaran, igual era la única heredera. Dio un respingo al recordar lo que algunos querían hacer con el cadáver, desmembrarlo y colocarlo en exhibición en todos los ministerios de magia europeos, como trofeo, al igual que habían hecho con el de Voldemort, pero ella no lo permitió, de ninguna forma, y menos sabiendo lo que sabia, que Theodore Nott, aunque él mismo lo negase, había tenido un minuto de arrepentimiento y le había dado las armas para destruir toda su obra.
No había ninguna razón lógica para que ella lo amase como lo hizo y sin duda todavía lo hacia, amarlo con todas sus fuerzas. Muy a pesar de sus convicciones y de sus deseos. Pero el amor no juzga y no prejuzga y allí estaba ella, en medio del cementerio general de Londres, enterrando a Theo Nott en la cripta de su familia, los Granger, en terreno sagrado, puesto que ningún cementerio mágico aceptó recibirlo, demostrando todavía el odio y el miedo que la comunidad mágica todavía sentían por él , a pesar de que estaba muerto y Hermione no tenia sino mas que darles la razón, ella era la única doliente de un hombre que solo había sembrado muerte y destrucción en todo el mundo Mágico.
Cuando el testamento fue leído, ella obtuvo los diarios, sin embargo faltaba algo más y esto estaba sujeto al cuerpo de Theo Nott, más bien dentro de su cuerpo. Ella se atrevió a ver el cadáver, en medio de una gran sala en Azkaban, la morgue de la cárcel, tuvo que recogerlo con sus propias manos. El recordar el tacto de su piel fría, muerta, pegajosa, marmórea lograba alterarle todos sus sentidos, Theo tenía cubierta la cara con un lienzo para no exponer sus facciones contorsionadas por el horror, así como la gente no soportaba presenciar el Beso de un Dementor, nadie soportaba la vista de una victima de estos, una imagen terrible de lo que estas criaturas hacían con el alma de los condenados.
Temblando como nunca lo había hecho en su vida, Hermione recorrió con sus manos el pecho del cadáver de Theo, buscando el lugar señalado por los diarios, un pequeño abultamiento le indicó el sitio exacto, con su varita diseccionó la piel y lo encontró, el Horrocrux oculto en medio de la putrefacta carne. Estaba profanando un cuerpo y lo sabía, lo peor era que era de alguien amado y a la vez odiado, pero las instrucciones de Theo eran precisas, solo ella podría hacerlo, develar su secreto a alguien más era peligroso, para todos. Tenía una idea del grado de perversión al que podía llegar la mente de Theo, pero hacerla pasar por eso era sin duda cruel. Sus neuronas se desgastaban analizando porque la ponía en tamaño predicamento, pero dejo de darle vueltas al asunto, él no había escondido su Horrocrux para que ella casi vomitase enterrando sus manos en su cadáver, lo había hecho así porque era el sitio mas seguro, en donde nadie buscaría. El hecho que estuviese allí, le demostró a Hermione, que sin duda Theo Nott era un tipo que pensaba en absolutamente todas las posibilidades, por descabelladas que pareciesen.
Cuando lo tuvo en sus manos, cubierto de sangre y carne, ella gimió, allí estaba, un pequeño relicario, algo que ella le había regalado una navidad, la ultima que habían pasado en Hogwarts ante de que la guerra iniciase, cuando todavía estaban juntos. De nuevo no pudo evitar llorar, toda una vida desperdiciada, sin futuro alguno. Y él, en medio de toda la maldad en la que se hallaba sumergido desde hacia años, había tenido momentos, segundos para pensar en ella, para desearla, para amarla en el mas completo silencio. Había encerrado su alma en ese relicario, como si quisiera unirla con la suya para siempre. Con su varita de nuevo cerró la piel y superando todas sus aversiones, apoyó su cabeza en su pecho, tomando su fría y rígida mano y apretándola, permaneció así durante horas, llorando todas las posibilidades perdidas con ese hombre. Sabía que había sido lo justo, que había pagado todas sus fechorías, pero en ese fugaz momento ella deseo con todas sus fuerzas que todo hubiese sido diferente, solo para vivir su vida junto a él.
En medio del descampado, Hermione observó como el ataúd era sumergido en las entrañas de la tierra, la tierra fue depositada hasta cubrirlo por completo. La estatua de un ángel coronaba el panteón de los Granger, sus padres no había estado de acuerdo, Ron tampoco, de hecho nadie estaba de acuerdo, pero ella se mantuvo en su posición, el día que ella finalmente muriese, descansaría al lado de él en ese lugar, donde ningún fanático se atrevería a mancillar su sepultura, un lugar escondido, del que pocos sabían. Un sitio inaudito para enterrar a un mortifago, un cementerio muggle en el centro de Londres.
Nadie entendía las razones de ese amor tan caótico, era imperdonable para todos, que ella, una heroína, una miembro del Orden del fénix, alguien que respetaba la justicia sobre toda las cosas, pudiese guardar dentro de su corazón, un amor tan insólito. Pero ya Hermione no atinaba a dar respuestas, a justificarse, no había razón posible, ni perdón, pero ella había hecho lo que tenia que hacer, había dejado que lo enjuiciasen y que lo ajusticiaran, prácticamente en su presencia y lo había hecho porque su sentido de la justicia por una vez había sido superior al amor. Y aunque a veces quería con todas sus fuerzas que no hubiese sucedido de esa forma, tampoco había hecho nada para evitarlo. Ella seguía siendo Hermione Granger, justa, noble y aun así insensatamente enamorada de Theo Nott.
Miró hacia la estatua del arcángel, las nubes negras oscurecían el cielo, convirtiendo el ambiente en opresivo y lúgubre, el Angel tenia sus alas extendidas y sus brazos abiertos. Hermione entonces observó con asombro que lagrimas de sangre salían de los vacíos ojos de piedra de la estatua. Su cuerpo se estremeció y un miedo irracional empezó a recorrer todas la fibras de su humanidad. Parpadeo un par de veces y la insólita imagen desapareció, la cara del ángel permanecía como siempre, dura y gris, no habían lagrimas, no había sangre. Ella depositó con calma un ramo de flores y leyó la inscripción sobre la base de la estatua.
"Descansa en paz, Theodore Marcus Nott 1979-2007"
Draco observaba la escena en la lejanía, luego de pasear un rato entre las tumbas en ese cementerio, tratando de ordenar sus pensamientos y sin querer todavía encerrarse en su casa, vio de pronto una figura familiar caminando solitaria detrás de un ataúd, la curiosidad afloró en él y se acercó un poco al lugar. Entonces la vio y con rabia tuvo la seguridad del nombre de quien estaba siendo enterrado. Era él…la bestia…aquel que le había arrebatado toda su vida…..el culpable de todo. Y ella, Hermione Granger, la sangre sucia, se estaba atreviendo a llorar por él, la veía abrazándose a si misma, con los hombros agitándose en incontenibles espasmos y la cabeza gacha, en una demostración de pena inconfundible. Inaudito, inexplicable.
Para nadie era un secreto que Theodore Nott esta prendado de ella, jamás había sido herida en un combate, Lord Voldemort se la había prometido, la había declarado intocable, un botín de guerra, un regalo a su lugarteniente quien padecía una obsesión insana e innecesaria a juicio de todos los demás mortifagos por la sangre sucia amiga de Potter, un amor maldito, profano, prohibido y sin razón. Alguno que otro mortifago, había comentado satisfecho, que sin duda la sangre sucia vería como su vida se convertía en un infierno en manos de Nott, otros lo veían como una tortura mas, incluido Draco Malfoy, nadie se imaginó que nunca fuese correspondido, pero el suceso que tenia ante sus ojos le demostraba la verdad, ella estaba enterrándolo, acudiendo a su funeral, sin duda había sido su amante, una maldita traidora a su causa. Quizás hasta le había pasado información. Quizas….quizas….quizas…
La mente de Draco divagaba por una y mil posibilidades y la rabia corroía su maltratado corazón. Sus pasos lo llevaron hasta donde estaba ella. Hermione sintió una presencia detrás, se giró y se encontró con la figura adusta de Draco Malfoy que la miraba intensamente con sus gélidos ojos grises. Ella apretó su varita por precaución, si bien los Malfoy´s habían sido perdonados de toda culpa, ella todavía tenia sus reservas.
Draco caminó hacia ella lentamente, cuando leyó el nombre de la lapida, lo tuvo todo seguro, sin embargo no perdería el control en ese momento, su venganza seria planeada cuidadosamente, y ahora tenia un objetivo, no se precipitaría, saborearía su desgracia así como él vivía inmerso en la suya.
-Sabia que eras despreciable, pero lo que no sabía que eras toda una hija de puta traidora- Draco masticó las palabras, mientras no le quietaba la mirada de encima.
-No me insultes, no tienes ningún derecho- respondió ella, tomando con firmeza su varita. Si podía evitarlo, no lo atacaría, pero el asunto seria muy distinto si él se atrevía en enfrentarla en duelo. Sabía que tenía sus razones, había escuchado que su esposa había sido atacada y herida por Nott la noche que los aurores lo apresaron en Malfoy Manor. Pero ella no tenia la culpa de eso, no pagaría por las atrocidades de Theo, eso nunca.
-Eras la amante de ese maldito, no lo niegues, todos los sabíamos- dijo Draco acercándose a ella de manera intimidante, Hermione retrocedió. Estaban los dos solos, en medio del cementerio. Seria muy fácil engarzarse en una lucha, en medio de la nada, hasta que alguno de los dos muriese, pero no quería, no tenia ningunas ganas de enfrentarse a Draco Malfoy sin ninguna justificación. La guerra había terminado y ya estaban del mismo bando, aunque sintiesen antipatía y desprecio uno por el otro.
-No tengo que justificarme contigo Malfoy- dijo ella- pero creo que tus informantes están equivocados, Nott y yo nunca fuimos amantes.
-Ah si- dijo Draco dejando salir una risa cruel- creo que él tenia otro concepto de su relación, te protegía, salvaguardaba tu pellejo, suspiraba por tu maldita sangre sucia. Pero si tú lo dices, voy a creerte por el momento.
-Vete de aquí- dijo Hermione sin hacer caso de los insultos, no en vano los había escuchado hasta la saciedad durante sus años de Hogwarts, eso le aseguraba que los Malfoy´s seguían firmes en sus creencias, a pesar de su arrepentimiento publico, definitivamente la justicia mágica era un asco- no tienes nada que hacer aquí.
-¿Y tú si?- preguntó Draco con sorna.
-Vengo a dejar el pasado bien enterrado- dijo ella mirando con tristeza la tumba- a asegurarme que algunas cosas descansen para siempre, tengo una razón para esto, en cambio tú no deberías estar aquí. Esta muerto, es todo lo que el mundo quiso, ya no hay mas nada que buscar, vete a tu casa.
-Al contrario Granger- dijo Draco observándola sin parpadear- tengo mas derecho que tú a estar aquí. En este cementerio ha sido enterrada mi esposa, mi hijo y el maldito que se los llevo con él. Que mejor lugar para un Malfoy, donde están concentradas todas las razones de su existencia, su amor y su odio.
Hermione dio un respingo, jamás había hablado con Draco Malfoy en todos esos años y no dejaba de ver la justicia y la razón en esas palabras, algo que jamás se imagino de la boca de un Malfoy, bajó la cabeza y dijo en voz baja.
-Lo siento mucho, Malfoy- ella sintió un vacío dentro de su pecho, una inconformidad, de nuevo todas los terribles actos de Theo Nott pesaban sobre sus hombros, no era responsable, pero se sentía injusta, una basura de ser humano por haber amado y seguir haciéndolo, a un asesino.
Draco se fue hasta ella y la tomó por el cuello, cerró su mano en la traquea de ella, Hermione inmediatamente agarró la mano que la apresaba con fuerza para defenderse, clavándole las uñas, le dirigió una mirada de desafío. Todo su cuerpo temblaba, no estaba segura, pero sin duda Malfoy no se atrevería a matarla, aun así, por precaución, apuntó su varita directo al pecho de él, pero Draco ni se inmutó ni tampoco aflojó el agarre, la atrajó hacia él, hasta que su cara estuvo lo suficientemente cerca. Observaba la cara de Hermione blanca como un papel, resaltando sus grandes ojos castaños y la multitud de pequeñas pecas que tenia sobre el puente de su nariz y sus mejillas, unos labios llenos rosados entreabiertos, dispuestos sin duda a ofrecerle algún insulto, tenía unas profundas ojeras debajo de sus ojos. Sin duda lo estaba pasando tan mal como él por lo de Nott, mejor así, mucho mejor. Tenía la venganza dispuesta como un banquete frente a él y saborearía cada plato con gusto, aunque fuese lo último que hiciese en la vida.
-¿Lo sientes?- la voz de Draco era grave, venenosa como la ponzoña de una serpiente- créelo, no lo sientes mas que yo.
-Suéltame- dijo ella hundiendo su varita en el pecho de él. Draco jaló su rostro hacia arriba haciendo que ella tuviese que sostenerse con la punta de sus pies.
Por un momento estuvieron en esa posición, ella vio las marcas que surcaban el rostro del hombre, sin duda rastros de lágrimas y por un instante, se sintió conmovida y a la vez culpable. Theo…..como fuiste capaz de matar a esa mujer. Que sintiese pena por Malfoy, no era ajeno a ella, siempre le había tenido algo parecido a la lastima, un chico descarriado, sometido a las decisiones de sus padres y a un destino impuesto por su sangre, sin embargo lo que de veras lamentaba era el fallecimiento de esa mujer, una joven que según los comentarios que había escuchado desde hace años, era una persona buena, casi una santa, a pesar de estar casada con un tipejo como Malfoy…..y ¡Dios! Estaba esperando un hijo.
-Tan hermosa- dijo Draco mirándola fijamente con toda su absoluta atención centrada en ella, la despreciaba, la odiaba, ella, todos ellos, eran culpables de su caída….de su desgracia….de que el nombre de los Malfoy´s se estuviese revolcando en el lodo. Con el pulgar recorrió el contorno de sus mejillas, ensuciando de tierra su pulcra y delicada piel, mancillandola, siempre le había llamado la atención esa mujer, fuerte, decidida, no en el aspecto romántico, eso era inadmisible para él, mas bien admiraba su talante, pero después de tantos años se sorprendía así mismo admirando la belleza de esas delicadas facciones de la que era poseedora, una mujer en toda la extensión de la palabra, no mas la niña fea del colegio, era lógico que Theo Nott hubiese enloquecido por ella pero aun así tanta devoción era un completo desperdicio a su juicio -tan valiente……un digno exponente de los de tu clase, entiendo que Nott haya decidido revolcarse contigo sangre sucia, pero jamás imagine que tú, precisamente tú ibas a caer en las redes de ese desgraciado. Pensé que eras más inteligente, ¿Cómo se siente Granger? Decepcionar a todos siendo la perra de un maldito mortifago. ¿Tus amiguitos perdonaron tu traición? Oh, por supuesto que si, ustedes siempre se perdonan, se abrazan como buenos Gryffindor´s que son, se justifican sus errores, enmiendan sus metidas de pata, se llevan el honor de los demás por delante.
-Estas demente Malfoy- dijo ella con voz ahogada- suéltame antes de haga algo de lo cual me arrepienta. Siento lo de tu esposa, de veras, pero no es mi culpa.
-Por tu bien Granger- Draco entonces apretó mas su cuello- espero que tú no tengas nada que ver con esto, con Theo Nott….porque entonces…..lo pagaras con sangre y no me importa ir a Azkaban, no me interesa, porque te matare, entiendes, lo hare, si me llego a enterar que tuviste que ver con ese maldito y haz salido sin culpa de todo esto. Te lo juro por la memoria de los míos.
Ella apretó su mano contra la de él y logro sacárselo de encima, le dio un fuerte empujón y se alejó lo más que pudo, a una distancia prudencial. Hermione se llevó la mano al cuello, sin dejar de apuntarlo y tosió un poco tratando de despejar sus constreñidas vías respiratorias. Draco la seguía observando, penetrándola con su intensa mirada gris, llena de odio, atormentada, ofuscada por el dolor, ella le sostuvo la mirada, los dos trataban de intimidarse mutuamente, a Hermione el coraje que Draco Malfoy le estaba demostrando la tenia impresionada. Él dio una vuelta alrededor de ella, caminando lentamente, como un animal salvaje dispuesto a atacar en cualquier momento, Hermione giró su cuello para no perderlo de vista, seguía manteniendo su varita en alto, apuntándolo. Draco entonces dio un paso adelante y escupió sobre la tumba de Theodore Nott.
-Maldito seas- dicho esto, le dio la espalda a Hermione y caminó hacia la salida del cementerio.
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