Disclaimer: La historia es mía, los personajes me los prestó la increíble L.

Especial gracias a CuppyCage por su review =)

2.

.

Querido Diario,

Faltan diez horas aproximadamente para que todo esto termine, y estoy hecha un manojo de nervios. No pude dormir bien, ni siquiera pude dormir, mejor dicho y tengo unas ojeras tan profundas que ya no puedo disimularlas con maquillaje, me veo demacrada, muy pálida pese a que no he intercambiado sangre con mi novio… Próximamente mi esposo. Y creo que he adelgazado unos cuatro kilos que tampoco puedo ocultar con la ropa porque ya me queda un poco aguada y las muñecas son del tamaño de un bebé. Mi pelo ha perdido brillo y está raso. Maldita sea, no parezco yo misma, la deslumbrante Elena Gilbert de Fell's Church. Ahora tampoco parezco una belleza letal pues no soy vampiro. Ni ángel al parecer, pues mi poder psíquico está por los suelos, creo que hasta Matt tiene más sensibilidad paranormal que yo. Mis alas me han abandonado y las auras que antes podía ver con claridad ahora son difusas y a veces las veo, otras no. Por ejemplo, hace unas semanas(o meses), sabía lo que Bonnie y Meredith pensaban pues teníamos, o así lo creí yo, un lazo mágico de la hermandad del Velocirraptor, ¿y ahora? Presiento que algo me ocultan, pero no sé qué es. Esa es la cuestión, bien puede ser un magnífico regalo de bodas, como algo tan malo como para no decírmelo. No lo sé, me siento paranoica al sospechar y enojarme con Merry y Bon pero… Estoy hecha un caos.

Mientras escribo esto he bostezado un par de veces, creo que debo aprovechar e intentar dormir.

Elena.

.

El tiempo pasa tan lento… Aún me quedan ocho horas de soltería. No he podido conciliar el tan bendito sueño, cuando pude cerrar los ojos tuve unos sueños muy extraños donde mi querido Salvatore luchaba a muerte con su hermano, y yo lloriqueaba en un rincón apartado mientras refugiaba a un hermoso niño de ojos negros en mi pecho, pero tampoco quería que lastimaran la luna y el paisaje tan quieto y hermoso que era el campo de batalla. Un gran cuervo atacaba a un Halcón que estaba herido. Yo intenté correr a su lado, pero el niño de hermosos ojos negros comenzó a llorar mientras se arrastraba y me suplicaba que no lo abandonara. Que me pertenecía.

Y entonces, los árboles a mi alrededor se balanceaban lastimeramente y no permitían que el niño me tomara de la mano y lo lastimaban hasta sangrarle las muñecas, pero yo no quería lastimar tan hermoso paisaje verde esmeralda para que dejaran de golpear al niñito que cada vez gritaba con más desesperación, pero tampoco me atrevía a arrancar algunas ramas para liberar al niño de ojos negros… Y de pronto estaba dentro de una roca como un meteorito y no podía escapar. Alguien me gritaba que ahí me enterrarían si no lo escogía y luego estaba en un lago y otra voz vociferaba que si no lo escogía, me ahogaría en el lago del paisaje y nunca saldría. Y de nuevo estaba yo en un rincón con un largo vestido de novia teñido de sangre y el olor rancio me provocaba arcadas y vomitaba plumas negras y cafés( de cuervo y halcón) Horrorizada tomé un cuchillo de madera y me lo clavé en el pecho, pero no me desangré. ¡Me quemé!

Y caí por una espiral de lapislázuli y rosas de magia negra. Entonces un cielo de estrellas infinitas me besaba tiernamente y dos esmeraldas me tomaban en sus brazos acunándome, meciéndome como la criatura más frágil y preciada del universo y la eternidad.

No sé porqué me caso si durante todo este tiempo he tenido visiones e inseguridades de lo que pasa conmigo y mis amados.

¿¡Amados! AMADO.

Elena

.

En cinco horas estaré en un altar, con un hermoso vestido confeccionado por Lady Ulma quien vino desde el Otro Lado para asistir a mi boda. Yo la invité por los buenos recuerdos y todo lo que hizo por nosotros estando allá, porque aunque ellos me llamen su "Ángel Salvatore", a mi parecer tanto Lady Ulma como Lucen (su esposo) han hecho más cosas por mí que yo por ellos. La invitación fue muy "peculiar" pues la hice mediante un intermediario porque no tuve la fuerza suficiente para hacer una especie de contacto psíquico personalmente, entonces Bonnie lo hizo por mí, sinceramente sólo le pedía que asistiera con todas las buenas e inocentes intenciones pero ¡Oh, sorpresa! Llegó hace tres semanas con veinte baúles llenos de metros y metros de diferentes telas y me presentó una serie de bocetos con diversos vestidos y muchísimas joyas que Lucen estaba dispuesto a acondicionar en mi vestido y en donde fuera necesario- como regalo de bodas-. La verdad aún sigo aturdida por todo lo que hizo, ¡pero eso no fue todo! también se ofreció para crear un tema sencillo entorno a mi fiesta y con los vestidos de Bonnie y Meredith, mis respectivas damas de honor, tampoco escatimó en costos ni metros de Tul. Sin embargo, no nos ha permitido mirar los vestidos, las veces que he ido a pruebas de vestido ( que han sido varias gracias a todos los kilos que he bajado, Lady Ulma ha tenido que modificarlo todas esas veces) me ha vendado los ojos y sé que también lo ha hecho con Bonnie y Meredith, por lo que es una sorpresa que usaré mañana. Verdaderamente no quiero algo costoso ni ostentoso, pues eso pertenece a mis vidas pasadas. Aprendí a apreciar la pureza de las cosas al regresar del Otro Lado, pero mi Salvatore no es de ésa idea… y como dice Mary, la hermana de Bonnie: "Hay que hacerles creer que ellos tienen el control aunque sea una vez en la vida". ¿ aunque sea el día de MI boda?

Sé que es de mala educación decir esto pero todo lo que Lady Ulma ha creado para mí, me ha hecho lucir F-A-B-U-L-O-S-A .Y mañana no será la excepción. En cuanto a Lucen, es un verdadero artesano antes que joyero, y no he permitido que no me cobre por una peineta que le regalé a tía Judith ni la tiara que usará Margaret como mi paje de bodas. Yo quería algo sencillo y así será, todo lapislázuli y oro. Ninguna rosa, ningún diamante negro, cero infinito. Pura dulzura.

Hablar de lo que probablemente usaré mañana me ha emocionado. Y ahora dormiré mejor. Aunque sea media hora.

¡Buenas noches!

Elena

.

.

Era un día muy lindo, los pajarillos cantaban melodiosamente, los rayos de un sol resplandeciente penetraban por la ventana del salón. Había frescura en el aire más el olor a tierra mojada de una lluvia temprana pero suave y silenciosa que realzaba las fragancias de Lavanda y Romero que se respiraba en el ambiente. La casa de huéspedes parecía sacada de una película romántica y anticuada, llena de flores como tulipanes, orquídeas, gladiolas, Fresia y Rosas blancas que se enredaban y subían a lo largo y ancho de la gran casona de madera y piedra. Una música ligera llegaba desde dentro, creando un ambiente de calma y dichosa felicidad de la que cualquiera que entrara se llenaba inmediatamente.

La señora Flowers y la tía Judith corrían de un lado a otro gritando órdenes a quien se le cruzara en el camino. Todos tenían cosas qué hacer, mesas qué ordenar, flores que distribuir, manteles que transportar, recuerdos que acomodar… Y los invitados comenzarían a llegar en un par de horas. Pero de todos lo que tenían algo qué hacer (incluyendo al novio que aún no se había cambiado para poder acomodar las mesas en el orden correspondiente), Bonnie y Meredith concentraban la mayor tensión: Dejar a una novia desvelada, con ojeras, ojos rojos y de mal humor; perfecta y angelical.

Sin embargo, Bonnie estaba un poco distraída, ya que ocultar "algo" no era su especialidad y la dejaba exhausta, por lo que rehuir por más de un mes a Elena no era una tarea fácil, ya que la chica era terca como una mula y si algo se le metía en la cabeza. Suerte que la novia tenía más cosas de qué ocuparse, porque si no… ¡Bueno! Un poco más de insistencia y Bonnie le soltaría toda la verdad, pero al mismo tiempo, por otra parte, también había estado escapando de Meredith. Desafortunadamente la morena no tenía muchas cosas en qué ocuparse por aquéllos momentos, así que fue más difícil no contárselo. Y cuando lo hizo, la obligó a prometer que no le diría a nadie, y su amiga era muy buena en esas cosas. Y así pasó un mes exacto, ocultando un secreto que crecía como bola de nieve.

-¡Ouch!- exclamó Elena por décima vez.- Eso duele Meredith.

-Lo siento, es que tienes el cabello hecho estropajo. ¿Qué estuviste haciendo ayer, Elena? Pareciera que andabas de cacería con los Cullen.- Bromeó Meredith mientras intentaba acomodarle los rubios rizos a la chica, pero éstos se soltaban tercamente. Nunca, desde que conocía a su amiga y la empezó a peinar para los bailes de la secundaria, había tenido tantos problemas como ahora. Se estaba esforzando por mantenerla alegre, pero al parecer, la chica no quería estarlo, pues le lanzó una mirada malhumorada.

-No podía dormir.- dijo con sequedad Elena.

-Los nervios son normales.- aventuró Bonnie mientras jugueteaba con las borlas de las cortinas y miraba hacia el exterior como si buscara a alguien.

-¡No estoy nerviosa!- Gritó Elena mientras las lágrimas comenzaban a resbalarle por las mejillas.- Esto es inútil.- tomó con delicadeza el cepillo que Meredith intentaba pasarle por el cabello y se levantó.- Seguramente las necesitan más abajo que aquí. Yo puedo arreglármelas sola.- Entonces sonrió deslumbrantemente y comenzó a cepillarse el cabello ella misma.

Bonnie y Meredith cruzaron la mirada sin saber bien qué decir o qué hacer. Entonces la puerta se entreabrió.- Ehh…-Era Matt vestido con smoking e intentaba no mirar a Elena que sólo tenía puesta una bata de seda.- La señora Flowers te manda a llamar, Meredith.

-Si llama a Meredith, entonces debería ir yo también, puede que se le ofrezca algo más.- Bonnie salió casi corriendo detrás de la morena, pero casi al mismo tiempo se regresó y cerró la puerta, enfrentando a una Elena que parecía querer ignorarla por completo.

-Escucha, sé que estás enojada…

-¿ah, sí? ¿Qué me delató…Mi sonrisa?- protestó irónicamente Elena mientras se sentaba con dignidad en un taburete, sin atreverse a mirar a la pequeña pelirroja a riesgo de echarse a llorar no sabía bien si de rabia o frustración.

-Déjame hablar.- Dijo Bonnie tomando el hombro de la rubia y obligándola a mirarle a la cara.- No estás de malhumor sólo porque no hayas dormido bien o estés nerviosa. Estás enojada con nosotras. Y crees que te estamos ocultando algo. Al principio creías que era una sorpresa pero cada vez te evitamos más y más. Por eso estás enojada. No crees que tus damas de honor deberían guardarte algún secreto, pues somos tus mejores amigas. Bueno, ¿sabes qué? Yo soy la culpable.- Dijo Bonnie mientras sentía la adrenalina correr por su estómago hasta los dedos de los pies. Se sentía mal echando a perder el día más increíble de su amiga, pero si no lo decía ahora y tenía razón… entonces se lamentaría el resto de su vida. Y si estaba equivocada, entonces estaría aliviada de no guardar secretos.- Pero le hice prometer a Meredith que no te diría nada.- Explicó la chica mirando hacia otro lado.

-Bonnie… lo lamento. Pero no tienes por qué ocultarme algo, tú que eres tan impulsiva y adorable, deberías saber que no puedo enojarme contigo.- De pronto, la rabia que sentía Elena se había dispersado para que en su ocupar una bondad la embriagara. Bonnie nunca le ocultaría nada si no fuera extremadamente necesario. Y admiraba la fuerza tan poco común en su amiga, pues de todas las personas que conocía, McGullough era tan adorable como un gatito pero tan impaciente como un conejo.

-¿Ah, no?- Murmuró la chica sonriendo débilmente. Miró a su alrededor en busca de un lugar dónde sentarse pero la habitación estaba repleta de regalos, maletas con ropa y accesorios para la boda, eligiendo sus impulsos se sentó en el piso y tomó la mano de Elena. Vagamente pensó en una reina tendiéndoles cortesías a sus damas de compañía en una pintura del siglo XVIII. La puerta volvió a abrirse, era Meredith.

-Oh-oh, Bonnie prueba suerte siendo valiente.- Dijo la chica mientras cerraba la puerta con delicadeza y echaba el cerrojo. Con la elegancia innata que la caracterizaba, se sentó en el piso al lado de Bonnie y le sonrió, enfundándole ánimos.

-Yo…- miró a Elena a los ojos, era tan hermosa con su sonrisa angelical y su mirada llena de amor… No podía pensar muy bien si seguía mirando a su amiga- No creo que debas casarte con él. Tú no lo amas como crees.- dijo Bonnie mientras sentía cómo ese globo que se había estado inflando con el paso de los días explotaba y la hacía sentirse ligera y tranquila. Sin embargo, Elena había abierto los ojos y mirada alternadamente a sus amigas.

-¿qué dijiste? Creo que escuché mal…-había retirado la mano de la de Bonnie y se había levantado, irguiéndose tan alta y desafiante como pudo.- No lo amo. Eso dices ¿no?

-No, Elena. Dije que lo amas, pero no lo suficiente para compartir toda tu vida con él. Si así fuera, no habrías estado escribiendo hasta tarde en tu diario ayer, o no llorarías todas las noches porque no sabes qué diablos pasará con su hermano cuando se entere. O no te enojarías porque no puedes invitarlo a tu boda, porque él cree que su hermano puede hacerte cambiar de opinión. Y aún así tu prometido no sabe que su hermano cada mes, el mismo día que hizo su promesa de no volver a tu vida, tienes la sensación de que está contigo, a tu lado y es el único día que te sientes feliz completamente. Y además hay una flor, aunque no sé muy bien cuál es-Bonnie se detuvo un momento, dubitativa y luego continuó.- pero sí es exótica. Y siempre aparece en el umbral de tu casa y tu las guardas en una caja de abedul que está en la quinta tabla de…

-¡Basta! Demasiado espionaje psíquico- Dijo Elena sonriendo.- Basta ya, Bonnie, ya te entendí.- Se dejó caer hasta donde estaba la pelirroja y las abrazó, comenzando a reír.- Pequeña linda.- susurró la joven levantándose y limpiándose unas lágrimas discretas.- Y yo que pensé que me dirías que Meredith se había casado de incógnito o estabas embarazada.- Hizo un ademán con la mano restándole importancia.- Pero miren ¡Qué hora es! Es mejor que nos apuremos o la boda comenzará tarde. –y se sentó nuevamente mientras Meredith se levantaba y comenzaba a peinarla, en total silencio.

-Tengo que ir a tomar aire.-Bonnie salió al balcón y cerró el ventanal. Se sentía extraña y quería vomitar. ¿Es que no tenía sentimientos encontrados? Su sentido psíquico estaba fallando…O simplemente se lo imaginó. A lo lejos oyó algunas ramas crujir y un olió un exótico aroma familiar detrás de ella, se giró lentamente esperando encontrase con…

-Bonnie, te necesitamos adentro.- Meredith golpeteaba el vidrio con insistencia y señalaba a Lady Ulma quien la saludaba. La pelirroja miró hacia el árbol más cerca, había algo ahí…-¡ya!- la morena jaló a Bonnie hacia dentro y cerró de un golpe el balcón. Antes de entretenerse con Elena, miró el reloj. Faltaba casi una hora para la ceremonia.

-¡Hola chicas!- Lady Ulma estaba hermosa, al estilo "El Otro Lado", con un vestido largo color lavanda lleno de pedrería como zafiros y ágatas en los tirantes y alrededor del pecho. Llevaba el cabello amarrado en una sencilla media coleta, pero su cabello lustroso y negro caía como cascada cubierta de diamante.- ¿exagerado?- les preguntó la mujer repentinamente ansiosa.

-¡Estás hermosa!- Dijo Bonnie abrazándola.

-Y grande.- agregó Meredith.- ¿Cuántos meses tienes?-

-Cuatro…apenas, pero me siento gorda. ¿No es así?

-No, para nada.- Exclamó Elena dando brincos a su lado.- Estás espectacular.- Ambas se abrazaron felices de poder verse.- Ellas no conocen al pequeño Da…D, al señor D…- Dijo la joven repentinamente ansiosa.

-Es cierto.- Dijo Lady Ulma mirando con tristeza a Elena.- Ven, cariño.- Un hermoso niño de ojos soñadores y sonrosado que apenas caminaba sin tambalearse, se acercó con Lucen que ahora lucía un poco mayor como un padre jovial y plenamente orgulloso.- Les presento a "El Señor D".- Dijo la mujer haciendo una reverencia.

-¡Qué lindo! Felicidades.- susurró Meredith sonriendo.- ¿Señor D?- preguntó enarcando una elegante ceja.

-¡Es hermoso!- Dijo Bonnie corriendo hacia el niño y arrodillándose a su lado para abrazarlo.- ¡Hola pequeño Dunny!

-¡Dunny!- Exclamó Meredith mientras la pelirroja se tapaba la boca con ambas manos.

-Es en honor al Amo… quiero decir…a Damon. Por todo lo que hizo por nosotros. Sin él, probablemente tendríamos un hijo bastardo esclavo y desnutrido o…muerto.- Explicó Lucen mientras un brillo le recorría por el rostro.- Nos gustaría que de grande fuera tan noble y valiente como lo es él.

-Hermoso nombre.- Todos se giraron sorprendidos hacia Elena, quien sonreía tímidamente. Se acercó al pequeño niñito y le besó la frente.- Serás un gran chico, apuesto y elegante y te robarás el corazón de varias chicas guapas. Damon.- Susurró Elena y se alejó sonriendo.

-Y esta pequeña que estamos esperando, se llamará Elena.- Le dijo Lady ULma tocándose el apenas abultado vientre.- Que sea un ángel. ¿saben cuál será su segundo nombre? Boonmer.

-¡Como nosotras!- Exclamó Meredith.

-Elena y Damon.- Murmuró Elena riendo y después se quedó seria.- ¿Nos enseñarás los vestidos?- Lady Ulma asintió feliz y se acercó con Elena a unos baúles largos que estaban apilados en una esquina.

Bonnie y Meredith corrieron al lado de Elena y Lady Ulma.

-¡wow!

-¡Exquisito!

-Es mejor que empecemos, o nos tardaremos más de lo acostumbrado.- Dijo Lucen mientras caminaba hacia un cofre lleno de accesorios y joyas.

.

Querido Diario,

Faltan menos de dos horas, para que empiece la ceremonia. Les he pedido a Bonnie y Meredith que me dejasen sola un momento, estoy exhausta ¿quién pensaría que hasta la novia más consentida de éste día, se cansaría? Realmente no me han dejado ayudar en nada. Absolutamente en nada y tampoco dejan que vea a mi futuro esposo, ya sé que es de mala suerte y bla, bla, bla pero ¡lo necesito! Es el único que me puede calmar en estos momentos. Lo he visto a hurtadillas mientras caminaba hacia el portal y lo acomodaba, porque es ahí donde nos casaremos y quiere que sea perfecto…Por supuesto que él no me vio, no hay que arriesgar las…

Acabo de ver una sombra en el árbol que está enfrente.

Parece que no era nada o… Nadie. ¿Cómo puedes estar pensando en éste momento en él, Elena? Una parte de mí, he de ser sincera; deseó verlo, por un instante y decirle que… ¿qué debería decirle? Que por fin escogí a su hermano aunque también lo ame a ¿él? ¡Lo amo! Es tan confuso y aterrador pertenecer a dos personas al mismo tiempo y sólo casarse con una. Y… Y…

¿Pero qué rayos estoy escribiendo? ¡Yo no lo amo! Sólo me importa, tanto como Bonnie o Meredith o Margaret o Judith o Robert o Matt o…Es inútil. Tacharé esto para que nadie más lo vea.

..

¿Qué estaba diciendo? Hum… Perdón por interrumpir, pero vino Bonnie con algo detrás de la espalda como ocultándolo y luego se marchó, sin decir palabra.

Estoy hermosa. También lo está Bonnie y Meredith. Y tía Judith con su barriga redondita de seis meses se ve fantástica. ¿No te he contado? ¡Voy a ser tía! Por supuesto que Margaret está celosa, pero como le he dicho, ella siempre será mi favorita. Además es muy inteligente para su edad y me ha prometido cuidar al nuevo bebé como un hermano. A Robert le dice papá y él está muy orgulloso de llevar ese nombre antes de serlo, porque puede haber muchos bebés lindos y propios, pero Margaret siempre será la primera. De verdad.

Te contaré acerca de los vestidos de mis damas. Son completamente de tul y gasa ligera color coral que le da un aspecto esponjoso. Como es al jardín, Lady Ulma diseñó unos atuendos hasta la rodilla que parecen de bailarina. Sin embargo, son distintos entre sí, como la personalidad de Merry y Bon. El de Meredith está cruzado al frente en un elegante moño entretejido con Lapislázuli, así como los finos tirantes y descubierto de la espalda, sus zapatillas son de tacones finos y muy elegantes. Al contrario, el de Bonnie es un escote en forma de corazón con la espalda descubierta, está degradado de Lapislázuli salpicado apenas por unas cuantas solitarias piedras a la altura del pecho y lleno tan apretujado al finalizar la falda que casi no se ve el color del tul. Como broma elegante, Lucen trajo unos hermosísimos brazaletes (ja, ja) de oro y, sí, adivinaste, lapislázuli. Sin embargo las zapatillas de Bonnie parecen de bailarina atadas al tobillo con suaves listones de gasa. Meredith está muy elegante con su hermoso cabello rizado y recogido en una sencilla coleta de lado que adorna con una peineta de oro, que le cae hasta la altura del hombro y las pestañas más largas y seductoras que existen, como actriz de cine con su piel perfecta morena. Bonnie luce muy dulce con sus suaves rizos adornados entretejidos con un tocado de oro y lapislázuli, la pequeña pelirroja parece una bailarina de Ballet más que una dama de honor, pero eso sí, una dama de honor adulta gracias al rímel y el Khol de los ojos.

Mi vestido es blanco (como mi alma, dice Salvatore)-Ja, Ja- Es realmente hermoso. Como las proféticas palabras de Lady Ulma, parezco un ángel. No tengo palabras para describirme, no sería parcial…

Ahí viene Margaret con su vestidito blanco lleno de maripositas de gasas cosidas al tul. Su cabeza tiene una diadema con brillantes y lapislázuli (nadie sabe que los "brillantes" son diamantes genuinos, shh). Ella se encargará de tirar rosas pálidas a la entrada y de cargarme la cola del vestido, Está muy emocionada. No soportaré alejarme de ella, prometo no volver a dejar sola a mi ángel privado.

Elena

.

-¿Lista?- Meredith traía una cámara colgada de la muñeca y un racimo de orquídeas moradas y rosas blancas.- No sabes cómo miraba Matt a Bonnie, ¡Como si nunca la hubiera visto en su vida! Se quedó con la boca abierta.

-Cállate.- Bonnie venía detrás con una caja enorme envuelta elegantemente.- Ten.- Se la tendió a Elena, quien apenas pudo sostenerla, estaba pesadísima.

-¿Y esto?- La pelirroja alzó los hombros y trajo otra caja de envoltorio finísimo y alargada. -¿De quién es?- Preguntó la novia sopesando los regalos. Se le hacía muy familiar el terciopelo rojo de los listones y el olor que desprendían ambos.

-No lo recuerdo, Elena. Hay mucha gente y todos quieren felicitarte primero, seguramente alguien me la dio y yo la subí. ¡Ábrela!

-Está hermosa la caja, ¡Vamos, Elena! Tengo curiosidad…- Meredith y Bonnie se habían acercado suplicando.

-Pero…Está bien- Las tres chicas estaban alrededor de la descomunal caja, Elena empezó a quitar el fino listón de terciopelo rojo de la caja.

-Estás hermosa-Susurró la tía Judith sobresaltando a las tres chicas-¿las asusté? Perdónenme pero estaba tan impaciente que tuve que subir.- La mujer aún era joven, se había maquillado y peinado para la ocasión, recogiéndose en un elegante moño el cabello rubio adornándolo con una sencilla peineta de lapislázuli y oro, regalo de la misma Elena. Su vestido era hermoso, color aguaverde que se amarraba al cuello y la espalda era descubierta dándole vuelo hasta la altura de las pantorrillas. Calzaba unas sandalias de tacón alto doradas y varios brazaletes incrustados de lapislázuli, regalo del Novio. Estaba radiante con su semblante maternal-de-en-tres-meses-nace-mi-bebé. - Yo…- Las lágrimas comenzaron a salirle a borbotones.

-¡Oh, Tía!-dijo Elena abalanzándose al cuello de Judith- No llores. Es una ocasión feliz.- La mujer asintió mientras se pasaba un pañuelo por los ojos.-ustedes dos también están hermosísimas, ya son todas una mujeres…Las tres.- Y volvió a llorar.- Aún no puedo creer que te vayas a casar.

-¡Y con él! –Gritó Margaret intentando abrir la caja alargada.- ¿Qué es?... ¿Elena?-La joven se había girado tirantemente.-¡Tía!

-Elena, cielo. No te enojes con Margaret.

-No estoy enojada tía.- Elena les dio la espalda a todas conteniendo las lágrimas.- Ángel, no estoy enojada.- Abrazó a su hermanita sonriendo.- Sólo es… Estoy nerviosa.

-Elena… Ella no quiso decir eso.

-La verdad sí, pero no te preocupes, tía. No pasa nada. Nada arruinará éste día, además. Mi ángel no diría nada de mala fe. ¿Cierto?

-Cierto- Sonrió Margaret contenta de que la hubiera perdonado.- ¿podemos abrir esta caja?- Pero Elena no la escuchaba.

La verdad era que todos le decían lo mismo. ¡Él!

Como Lady Ulma que cuando llegó del mundo de las "almas oscuras" (como le bautizó Bonnie), para confeccionar los vestidos de todas ellas, la mujer pensó que la boda sería con el "Otro Salvatore". Ambas guardaban un muy buen recuerdo de cuando Elena viajó al Otro Lado para salvar a Stefan el amor de su vida, o eso creía, hasta que Damon la protegió con cada fibra de su ser en ése mundo tan hostil y lleno de Kitsunes (demonios zorros), vampiros sádicos, hombres lobo, monstruos y señores feudales dispuestos a matarla o hacerla su esclava. Era tanto su apego a Damon y la desesperación que sintió por Stefan, que aún ahora no sabía a ciencia cierta a quién amaba en realidad… Ella pensó que estaba escogiendo a su compañero eterno al decir "sí", pero cada día que pasaba, cada minuto que se acercaba para aceptar a su gran compañero del Baile, se convencía cada vez menos…"Pero ya es demasiado tarde" Se dijo Elena. Era el día de su boda y no se dejaría flaquear, como cuando Lucen el fantástico joyero y esposo de Lady Ulma se sorprendió al grabar los anillos con las iniciales entrelazadas y descubrió quien era el novio... Sin poder imitar a su esposa, no se contuvo al preguntar ¿por qué él? ¿No amabas más al otro hermano?

Más…

Más…

Más…

Todos le preguntaban lo mismo ¿No amabas más al otro Salvatore? Siempre la pregunta era "más" no solo Amabas...Era MÁS.

Pero aquí estaba, se repitió Elena una y otra vez: Era el día de su boda, el día más fantástico y extraordinario que tendría en toda su vida. Y ahí estaban McGullough y Sulez vestidas, maquilladas y peinadas por Lady Ulma y las dos amigas parecían las diosas encarnadas. Meredith había exclamado cuando encontró toda la pedrería de lapislázuli, pero muy sensatamente Elena le había pedido a Lady Ulma que los hiciera sólo con esas piedras o de menos valía, pues sería extraño que la novia y las damas de honor llevaran encima más de un millón de euros en diamantes del tamaño de una pelota de golf…Cada una.

Bonnie al contrario había encontrado muy divertido aquello y pidió que en la recepción dieran de beber sangre de vampiro a todos los asistentes excusándose de un vino exótico, pues al parecer, llevar tanto lapislázuli encima parecía una precaución por si morían todos en una bomba atómica. Elena se había alarmado pero no protestó y Meredith había reído lamentándose de no haber sido ella la que contara el chiste.

-Bien Chicas, las dejo- titubeó la Tía Judith pasándose un pañuelo por la orilla de los ojos para no estropear el maquillaje.- Iré por Margaret antes que termine de abrir tus regalos, aunque debo decir que ella también está nerviosa. Será tan hermosa como tú lo eres, querida.- Judith besó a cada chica en las mejillas demorándose en Elena. Suspiró y estaba a punto de salir cuando se tambaleó. Meredith alcanzó a tenderle los brazos. La tía dejó escapar una sonrisita nerviosa.- Han de ser los nervios. Sólo necesito aire.

-Yo la llevo.- Dijo Meredith saliendo de la habitación. Bonnie había estado mirando la ventana muy distraída, cuando Elena se acercó sonriéndole.

-¿Nerviosa?-Preguntó Elena dándole un codazo a su amiga.

-Elena, Ya sé de quién es el regalo…- Bonnie estaba de espaldas, por lo que Elena no pudo ver cómo se le desenfocaba la mirada.

-¿Ah, sí? ¡Espionaje psíquico!-se burló la muchacha.

-Elena…- la llamó Bonnie bajando la mirada.- Alguien quiere verte…pero no puede entrar- Poco a poco se había alejado de la ventana.

-¡pues que entre!- Se carcajeó la joven haciendo una reverencia.

- Voy con Matt.

-Oye no te vayas.- Dijo la rubia mostrándose seria.- Estaba bromeando.- Pero la pelirroja ya había salido y cerró la puerta imperceptiblemente. Una ráfaga de aire azotó la habitación.

-Gracias, es muy incómodo estar ahí afuera con tanto sol.- Elena se giró rápidamente, mientras su corazón se desbocaba involuntariamente.

Gracias por leer, ojalá les guste.

Dejen reviews porfa!

besos!