Disclaimer: Sailor moon no me pertenece, todo es de la maravillosa Naoko Takeuchi.


Capítulo I Entre mudanzas, El inteligente músico y el rico viajero.

Varios semanas antes…

Zacharias Shimizu, miro con desgana la habitación completamente blanca, desprovista de color, vacía, le recordaba al hospital… oh, no malinterpreten, no es que a Zacharias, alias Zack, no le gustaba los hospitales, no de hecho, el muchacho de 22 años de edad, trabajaba en un hospital, podía decir orgullosamente que se había graduado por adelantado y que era un Doctor, que apenas había estado empezando a obtener fama en Filadelfia, su ciudad natal, antes de haber viajado a Japón.

Ahora, porque había dejado su ciudad natal y viajado a un país que era casi desconocido para él, por su instinto.

Si, la mente del muchacho que debería haber sido racional y lógica, era… Umm, bastante diferente, tanto como para dejar su hogar seguro y bueno… llegar a donde está.

Eso nos lleva al punto actual del muchacho mirando lo que sería próximamente su habitación, no era que el blanco le molestara , si no que tenía suficiente de él, o el azul claro para el caso, para su propia casa él prefería los colores más vivos, vibrantes, tal como había sido su hogar.

Zack había sido criado solo por su madre -su padre había muerto cuando aún era muy joven por lo que no recordaba nada mas allá de lo que contaba su madre y las fotos- y el adoraba la vida llena de colores, detestaba tener cosas sucias alrededor, pero podía soportar el desorden, y más importar Zack amaba la música y las artes tanto como amaba la medicina, y tenía una guitarra como fiel compañera, en su días libres se dedicaba a buscar algún lugar con muchas flores y ponerse a tocar con ella, su madre que también le había enseñado japonés, a pesar de que ella no había estado mucho en el país, el porqué el muchacho rubio de cabello largo, ojos verdes, con algunos músculos… en resumen muy guapo, no tenia novia era un misterio, el había tenido varios ligues y su orientación sexual no se puso en duda, pero simplemente no había encontrado el amor… pero nos desviamos del punto original.

El rubio se sentía muy capaz de tirar botes de pintura alrededor solo para darle color al lugar, con un suspiro decidió que se quedaría en un hotel por las próxima semana mientras contrataba a alguien para arreglar el lugar, tomo su guitarra y se dirigió por la puerta dispuesto a buscar algún lugar para tocar o… encontrarlo.

El no sabía exactamente a quien buscaba, pero desde que había llegado a Japón siempre había estado buscando un rostro familiar, esa persona, o personas, probablemente eran la razón por la cual él había decidido trasladarse dejando todo lo que tenia atrás…

No es que fuera mucho, lo único que realmente lamentaba haber dejado atrás era a su madre, el tenía muchos amigos, pero solo del tipo con el que pasaba el rato no eran realmente cercanos a él.

Las únicas personas a las que se había sentido cercano habían dejado su vida.

Jeydon Yamamoto, un extrovertido chico japonés, que no parecía japonés con su cabello rubio y brillantes ojos azules, con quien había compartido dormitorio temporalmente.

Kazuma Ford, su amigo de la infancia, lo único que tenia de japonés era su nombre y una madre muy obsesionada con los mangas, que se había mudado durante su adolescencia por trabajo de su padre.

El oji verde a menudo pensaba que ellos hubieran sido sus verdaderos amigos si se hubieran quedado, pero rápidamente apartaba el pensamiento, porque a su modo de ver no había nada más triste que ponerse a pensar en los si hubiera, lo pasado pisado.

Mientras pensaba sus pies se habían movido casi solos y antes de que se diera cuenta había llegado a un parque alumbrado por la luz del sol, y se sentó en el parque contento de haber encontrado un lugar tan tranquilo para tocar si guitarra, cuando el rubio empezó a tocar no había divisado al otro rubio que se encontraba sentado comiendo un helado, una sonrisa casi infantil en su rostro, casi, había una chispa de picardía en sus ojos azules que no podía pasar desapercibida.

A pesar de su forma de mirar y vestir el rubio tenía casi 25 años y se había graduado como psicólogo en Alemania antes de llegar a Japón, el hecho de que se hubiera mudado tan abruptamente no era raro para nadie, y sus padres eran más que felices de que su hijo hubiera vuelto a su país natal después de haber viajado a cualquier parte durante su juventud, claro que sus viajes habían tenido muchas ventajas, había conocido mundo, y hablaba con fluidez cinco idiomas además del Japonés; Español, Ingles, Chino, Alemán y Francés.

Por su forma extrovertida de ser el rubio nunca había estado solo y podría decir sinceramente que había disfrutado su juventud… aunque todavía le quedaba bastante de ella, pero el rubio había decidido dejarse de juegos y tratar de encontrar una mujer con la cual pasar su vida, y tratar se sentar cabeza.

Claro su decisión no cambio mucho su forma de vida, porque a su modo de ver si no encontraba a nadie lo suficientemente buena, entonces no había nada que hacer.

El rubio seguía comiendo su helado cuando sus pensamientos fueron interrumpido por el sonido de los acordes de una guitarra romper el aire, el se puso de pie y se acerco lentamente al chico que esta vez había empezado a cantar, todavía inconsciente de la presencia del otro hombre.

Cuando el chico termino su canción, su observador tuvo la intención de aplaudir, y lo hubiera hecho de no ser porque eso acabaría con la vida de su pobre helado, así que en su lugar soltó un Wuu lo suficiente alto para que el otro rubio lo oyera, y cuando Zack había volteado a ver de dónde provenía el otro rubio había empezado a hablar.

- Hey chico, tienes talento -dijo con una sonrisa alegre, su ánimo jovial, y decidido a hacer un nuevo amigo, frunció un poco el ceño cuando el muchacho no respondió, en su lugar seguía mirándolo con sus ojos verdes, que resultaron algo familiar al oji azul – ¿Qué pasa? ¿Te comió la lengua un gato? -el rubio pregunto tratando de que el otro chico le respondiera, sin embargo no obtuvo respuesta más allá de la mirada que seguía recibiendo, después de unos pocos segundos el chico finalmente sonrió antes de preguntar.

- ¿Podrías ser Jeydon Yamamoto? -Zack pregunto con cortesía, como respuesta obtuvo la mirada de desconcierto del rubio, que trataba de conectar el rostro del chico con alguno de sus conocidos.

Zack sabía que no se había equivocado al suponer la identidad del joven, y la mirada de desconcierto fue suficiente para que su ánimo se echara a perder un poco, pues era probable que el rubio no lo reconociera, no es como si pudiera culparlo, de lo que sabía Jeydon viajo mucho y hacía tiempo que no lo había visto, después de haberlo conocido por poco más de dos meses, quizás ni quiera lo recordara…

Sus pensamientos solo hundieron mas su ánimo, pues Jeydon era de las únicas personas a quien él había considerado sus verdaderos amigos, ahora una sonrisa cortes adornando su cara se dispuso a presentarse- quizás no me recuerdes, mi nombre es… -la presentación de Zack se vio interrumpida por el rubio mayor, que había soltado un pequeño grito antes de apuntar a él con su mano, su mirada llena de reconocimiento.

- ¡Eres Zacky-chan! -Jeydon dijo mas que jovial, al reconocer a su compañero de cuarto, luego con una sonrisa de disculpa por no haberlo reconocido a la primera continuo – no puedes culpar a la gente por no reconocerte cuando te ves tan diferente -hizo una pausa, mientras colocaba su mano en la barbilla pensativo- ¿es de verdad? -pregunto refiriéndose a su cabello, el otro rubio asintió un poco desconcertado- no me mires así, creció mucho… aunque supongo que ha pasado un buen tiempo, tres años… quizás un poco mas… -el rubio prosiguió esta vez empezando a divagar, Zack se rio, mientras guardaba su guitarra.

- Tu por otra parte, no cambias -el chico dijo con alegría- ¿Qué haces en Japón -pregunto mientras se ponía de pie, y empezó a caminar seguido por Jeydon.

- Es mi país natal -el rubio afirmo con una sonrisa, Zack negó con la cabeza- no sé realmente porque volví, yo solo quería estar aquí… supongo que podría decir que extrañaba mi casa, sin embargo una vez que estuve aquí en Tokio no quería ir a casa -el rubio relato- mis padres estaban felices de que por lo menos estaba en el país, así que no se opusieron… ¿Y tú? ¿Que te trae por aquí? -

- Mi instinto -el rubio dijo como si explicara todo, y Jeydon parecía entender.

- ¿Seguro que fue buena idea? Ese instinto tuyo nos metió en varias… situaciones cuando estaba en filadelfia -el rubio se burlo, al recordar al chico que en algún momento le había parecido serio y demasiado racional para llevar una relación más allá de los conocidos, eso hasta que había acompañado a su compañero a ver unas crías de animales que había estado cuidando desde algún tiempo, después de ver los animales, el oji verde había decidido seguir su instinto y explorar un poco, como resultado ambos chicos se habían caído por una zona resbaladiza, en lo personal a Jeydon le había parecido divertido pero había recordado a su acompañante y se había preocupado de que el otro rubio, cuya complexión parecía débil, se hubiera lastimado, fue una sorpresa cuando el otro chico se puso de pie rápidamente y sonriendo alegremente había exclamado ¡Vamos de nuevo!, mas tarde, cuando varias personas habían saludado al otro chico como si nada, había descubierto que la situación era común cuando Zack seguía su instinto, y eso era a menudo.

- No sé que me depare el destino -el oji verde dijo serio, antes de suspirar- no podía ignorar la idea de venir aquí, se sentía casi molesto quedarme en filadelfia y olvidarme del asunto… se sentía casi como si estuvieran agitando la oportunidad de oro enfrente de mí y yo simplemente optara por darme la vuelta e ignorarla -Zack explico mientras miraba al cielo.

Jeydon lo miro un segundo antes de reírse fuertemente, Zack le dio una mirada fulminante hasta que el oji azul para de reír.

- No me estaba burlando -fue lo primero que dijo cuando se calmo- es solo… que describes lo que sentí, ya te lo dije yo venía a casa, es lo mismo que contigo… necesitaba quedarme -luego volvió a reírse- Tal vez esto es un encuentro predestinado -y con alegría fingida y empalagosa se volvió a Zack- Ahora tendremos un romance de maravilla juntos y viviremos felices para siempre -Zack se rio de su comportamiento antes de decir:

- No eres mi tipo - y reírse aun mas ante la cara de angustia fingida del rubio.

- ah bueno, que se le va hacer -el oji azul suspiro- tampoco eres mis tipos, prefiero mas curvas y… menos masculinidad -Jeydon se rio, mientras volvía su atención a su helado.

- ¿Hace cuanto tiempo estar aquí? -Zack pregunto.

- 2 meses, el tiempo se me ha pasado volando -sonrió el más viejo.

- ¿donde vives?, apartamento, casa… - Zack interrogo.

- Un lugar que me dejo mi tio, estaba en buenas condiciones y siempre me encanto cuando era pequeño -el rubio sonrió con nostalgia – ¿Tu? -

- un apartamento pero no esta acomodado, así que supongo que me estoy quedando en un hotel… - el oji verde contesto.

Jed se detuvo y sus ojos azules parecían haberse encendido y una sonrisa estallo en su cara – No digas tontería, tu te quedas conmigo - el rubio dijo con voz de hecho, el no estaba preguntando estaba avisando, y con eso siguió caminando.

Esta vez fue Zack el que se detuvo y soltó un pequeño – ¿Qué? -

Jed se detuvo y respondió- Lo que oíste, te quedas conmigo el lugar de mi tio es bastante grande y yo no puedo pasar mucho tiempo sin compañía, además sabes que no puedo cuidar de mi mismo bien, tu te metes en líos y todo pero sabes cómo manejar esos asuntos, no me digas que estas pensando en abandonarme a mi suerte, si muero va a ser tu culpa - el rubio dijo con facilidad y sorprendentemente sin hacer casi o ninguna pausa para respirar.

Zack solto un suspiro antes de decir- ¿Qué pasa si en el tiempo en que no nos vimos me convertí en alguna clase de psicópata homicida? - y siguió caminando.

En vez de responder su pregunta Jed exclamo – ¡Tomare eso como un sí! -

Zack volvió a suspirar con exasperación, pero había una sonrisa en su rostro que mostraba lo contento que en verdad se encontraba.


Hola?

¿Alguien por aquí?

Bueno, no los culparía si no hubiera nadie, después de todo; dije que tenía los caps listos y aun así no subí en… ¿3 semanas? Más o menos, lamento la tardanza.

No tengo excusa, parece ser que mi mente hizo a un lado el hecho de que había subido esta historia, y a pesar de que escribí otro cap mas, no subi nada.

Mientras revisaba mi perfil hoy, me di cuenta de que lo había subido y me disculpo por olvidarla, cuando estoy en la escuela me distraigo de sobre manera, y en la ultima semana no tuve internet, causa; una gandola se llevo mi cable de la conexión.

Bueno basta de mi vida; Lunarisita, espero que te haya gustado el otro capítulo de Sailor moon y la lealtad del shitennou (ahora que lo pienso ¿un poco largo el titulo, no?) y el próximo debe estar por allá para el martes (de nuevo, lo siento mi tardanza).

Luz-chan, lamento decepcionarte pero esta historia no tendrá mucho romance, mas allá que unas simples menciones, ni siquiera habrá encuentro entre las senshi y el shitennou, esto es un encuentro entre el príncipe y sus guardianes, con un poco de drama y humor, pero sobre todo amistad.

Gracias por comentar chicas, hasta la próxima (que será la prox. Semana) dejad reviews n.n