Había pasado un mes desde el "problemilla" del juego, por suerte aquello quedaría en el olvido.

Roxas acababa de salir de casa, de camino a la biblioteca. ¿El por qué? En cinco días empezaba los exámenes finales y necesitaba estudiar, apenas se sabía algo.

Una vez allí, simplemente se limitó a coger un libro de ayuda para Biología, se le daba impresionantemente mal, ni siquiera sabía cómo había estado aprobando durante el curso. El problema era que el primer examen, era de esta asignatura y necesitaba urgentemente estudiar ya.

Pasaron tres horas, se quedó con el libro pegado a la cara literalmente la última de ellas. Se había quedado dormido, pero parece ser que alguien le había despertado. Suspiró, así nunca iba a aprobar el maldito examen, en las dos horas anteriores apenas entendió algo.

Con timidez, se giró para ver quien le había despertado. No. No, no y no. Entre todas las personas que había, tenía que ser él. Aún no se le había olvidado lo del mes pasado y menos a esa persona. ¡¿Se podía saber qué hacía aquí?!

— ¿Vives? Que mono te ves recién despertado—. Sonrió

No le quedo otra más que contestar, a pesar de todo le había salvado de quedarse dormido durante horas y con suerte a este se le habría pasado la tontería de la última vez.

— Esto… ¿Gracias por despertarme?— Simplemente no sabía que contestar, todavía medio dormido le preguntó— ¿Qué haces en este sitio? ¿No me habrás seguido, verdad? Mira, como estés igual que la vez pasada, me largo. —Esto último lo preguntó con miedo, al fin y al cabo, era la misma persona de aquel "problemilla".

— No, hombre no, mira: ¿No ves? Yo trabajo aquí—Respondió señalando su cartelito de trabajador colgado en la camisa.

Menos mal, Roxas se había imaginado lo peor. Al final era que trabajaba aquí y simplemente le vio dormido. Se fijó en el cartelito, al parecer se llamaba Axel. Nombre un tanto extraño.

— Esto es lo que se llama destino—Siguió Axel— ¿No crees? Yo ya empezaba a preocuparme, un mes sin verte, ha sido un horror. Por suerte, hemos podido reencontrarnos aquí, Roxy ❤. —Por casualidad tenía la misma sonrisa extraña de la última vez.

Roxas, que pensaba que esto era una persona normal, o al menos lo aparentaba se llevó un gran disgusto. ¡Estaba igual o peor que la última vez! ¡Encima "Roxy"! ¡¿Pero qué?! ¡¿Se podía saber de dónde se había sacado eso?! Harto, cogió el libro, se levantó y finalmente le respondió:

— ¡¿Se puede saber que estás haciendo?! Y yo que pensaba que se podría hablar civilizadamente contigo. Pero por lo que se ve, no. Mira, muchas gracias por despertarme, pero haz el favor de no volver a verme nunca más y en el que caso de que lo hagas no me hables— Ya no podía más, solo había visto a esta persona dos veces en su vida, en tan solo un mes, sin embargo, le ha cogido un ¿Odio? No, simplemente un tipo de repulsión que nunca creía que tendría.

— Sshh. Vamos no grites, que estamos en la biblioteca. Que adorable te pones cuando te enfadas. ¿De qué es ese libro? ¿Biología? ¿Quieres que te ayude?— Axel siguió con su tranquilad tan irritante para cierta persona.

Roxas, quería irse, de verdad que quería, pero esa propuesta… Necesitaba ayuda urgentemente ¿Pero, de este jodido idiota?

— Vamos a ver, no me fio nada de ti. ¿Cuál es el truco? —Se estaba empezando a arrepentir de haberle respondido, además, esa sonrisa inquietante que tenía en la cara se lo estaba confirmando, pero, ya era tarde para echarse atrás.

— ¿Truco? Ninguno. Solo te pido algo a cambio: Que salgas conmigo.

Y, ahí estaba, eso era. Le impresionaba por segundos. Ni loco saldría con este que tenía delante, cogió bien el libro.

— Antes muerto. —Nada más responderle se fue a la otra punta de la biblioteca con la suerte de que no le siguiera y pudiese estudiar tranquilo.

Pasaron unos quince minutos, cuando Axel volvió con el tema de antes. Él seguía insistiendo y Roxas seguía negando.

— ¡¿Pero me quieres dejar tranquilo de una maldita vez?! No es NO. ¡Ahora déjame en paz!— Roxas explotó, ya llevaban como media hora con lo mismo.

— Que no grites Roxy, este sitio es para estar en silencio. Que sepas que estoy pasando de mi trabajo para estar contigo ❤. Vamos, ¿Por qué no?

Y eso ya era el colmo, con la rabia acumulada, Roxas, levantó la mano e intentó dar un buen golpe a ese jodido idiota. Por desgracia para él, Axel le paró tranquilamente con una mano.

— ¿Y ahora te vuelves violento? Así no puede ser. — Era impresionante cómo podía estar tan calmado.

— ¡Déjame en paz! ¡Estoy harto de ti! ¡Tengo cosas que hacer no como tú, jodido bastardo de mierda!— Con esto, cogió sus cosas y se largó, antes prefería estudiar en su casa (en la cual nunca había silencio) a entrar ahí.

Y así, pasaron los cinco días, sin poner el pie en la biblioteca. Era el día del examen y estaba bastante inseguro. Seguía sin entender nada del tema. Milagrosamente sacaría un simple aprobado.

De nuevo, paso una semana hasta que le dieron las notas. Uno de los peores días que había tenido: Todo aprobado menos, obviamente Biología, tendría que ir a las recuperaciones. Sus padres le obligaron a buscarse un trabajo, después de esto no le darían de nuevo la paga, al menos durante el verano. Y por último, seguía sin entender nada y parece ser que no le quedaba otra que pedir ayuda a Axel…