Erdia ( año 2007 )
Los delicados pies de una chica avanzaban a través de un prado que se extendía por metros y metros, un día fue una plantación de arroz, pero ahora no era más que fango e inmundicia.
Un par de ojos color chocolate observaron con atención cada espacio antes de seguir avanzando, la lluvia estaba arreciando y comenzaba a formar charcos de sangre y restos humanos.
El tacón de las botas se hundía en aquel mar de pestilencia y tristeza, ella intentó no pensar (aunque fue imposible) cómo sería este lugar si la crueldad del ser humano no lo hubiera alcanzado, y ahora ahí estaba, lleno de hombres, mujeres, niños y ancianos, incluso animales, cruelmente masacrados.
Ella respiró profundamente, la vista era desgarradora y el olor a carne podrida era penetrante, hacía tiempo dejó de impresionarle la maldad que habita dentro de cada ser humano, pero nunca se había encontrado parada sobre un mar de cadáveres.
"Un campo repleto de campesinos muertos, vaya mierda" escuchó a su compañera Nanaba comentar con tristeza a través del comunicador.
Durante las misiones, mantenerse en contacto es de vida o muerte y ellas lo sabían.
La vida había hecho de Hanji Zoe una chica muy ruda, casi imposible de impresionar o perturbar.
"Lo sé Delta 2, ten mucho cuidado no sabemos si quedan trampas activas" respondió con firmeza.
Un par de ojos azules la observaron desde varios metros de distancia, aunque a ambas se les había enseñado a suprimir sus emociones, Nanaba prefería no hacerlo, ella decía que los sentimientos le recordaban que aún era humana; Sin embargo, Hanji lo hacía para mantenerse enfocada en su objetivo.
La guerra en este país había durado por lo menos una década y había hecho de los erdianos, personas más fuertes y desconfiadas, casi imposibles de tomar por sorpresa, pero aquí había pasado algo extraño, todos esos campesinos masacrados sin ningún motivo, era algo difícil de creer, ellos debían tener o saber algo que los soldados querían.
"Qué demonios pasó" aquel par de ojos almendrados continuaban investigando la situación.
"No lo sé, pero no quiero estar un minuto más aquí" la voz de la chica rubia salió por el comunicador.
"Esta es nuestra última misión en este país de mierda" Zoe trató de animarla, luego tomó su teléfono y llamó a alguien en algún lado.
Una sexy voz masculina respondió.
"¿Cómo va la misión?" el corazón de la chica se agitó al escucharlo, pero intentó disimularlo.
"Una mierda, pero estamos a punto de terminar, recuperamos la coordenada exitosamente…" ella dijo pareciendo fuerte, pero la verdad era que estaba agotada.
Ese chip llamado "La coordenada" era la llave para controlar toda la potencia nuclear de Corea de Norte y varios países lo querían, desde la tragedia en Hiroshima y Nagasaki las bombas con potencial mortal habían sido la moda y ahora que Corea se levantaba con misiles nucleares.
Algunas personas intentaron evitar una catástrofe robando la llave de tan peligroso artefacto.
Las cosas no salieron muy bien pues lo que en un inicio fue un intento para salvar al mundo, se convirtió en una subasta al mejor postor, las chicas tuvieron que interceptar al ladrón y recuperar el chip antes de que fuera entregado a su comprador fantasma.
"Eso es bueno, los alfa se encargarán del comprador… hay una ciudad cerca de ustedes, las recogeré justo ahí ¿Está bien? Y Hanji… ten cuidado" el hombre suavizó su voz en esa ultima parte, una sonrisa se dibujó en los labios de Hanji.
"Si, si este olor está matándome" ella respondió y guardó su teléfono, sin esperar una respuesta.
Ella volvió a hablar, pero esta vez por su comunicador situado en su oreja derecha.
"Rico ¿Hacia dónde está esa ciudad?"
"Está dos kilómetros hacia el sur y no hay enemigos a la vista" una voz más joven respondió inmediatamente como si ya esperara la pregunta.
Ellas poseían varias formas de comunicarse, el teléfono satelital, que las enlazaba con su jefe en el cuartel general y solo se utilizaba en ocasiones específicas; el comunicador: un audífono en sus orejas derechas, que las enlazaba al cuartel de su división y entre ellas en el campo de batalla; y las bengalas: que se usaban para señalar la posición.
"Te lo agradezco, necesito que vigiles el perímetro, serás nuestros ojos a partir de aquí" Zoe ajustó sus gafas nubladas por el agua.
"Copiado" respondió la voz fuerte y claro, Rico era la última en añadirse al grupo y aunque dos de las miembros mayores (antecesoras de Hanji) las habían abandonado, las tres adolecentes eran más que eficaces y suficientes en sus misiones.
"Nanaba ¿Escuchaste eso?" Hanji preguntó.
"Si, estoy lista" respondió la preciosa chica rubia, vestida completamente de color negro.
"Bien, hagámoslo... Nana después de mí, date prisa" las dos chicas comenzaron a correr, una después de la otra hacia la ciudad.
El vehículo en el que llegaron había sido destruido y tuvieron que continuar a pie, pero eso no fue un problema para ellas, ya que una era, una de las mejores asesinas que el mundo ha visto; Sin embargo, algo en ese lugar hacía a Hanji recordar su pasado lleno de dolor y eso la debilitaba.
"Mierda, no hay nada aquí" Nanaba dijo en voz alta y sacó su Katana, preparándose para atacar si fuera necesario.
"¡Al techo!" Hange ordenó, ambas dispararon sus armas de gancho y el arnés las haló hasta el techo de una casa cercana.
La ciudad era un pueblo fantasma; casas, edificios, parques, escuelas y una iglesia estaban totalmente en ruinas, sin ningún cadáver a la vista, la lluvia y el cielo completamente gris le daban un aspecto más al estilo de Chernóbil.
"Parece que algo grande aplastó este lugar..." Nana se frotaba el cabello para evitar que la humedad llegara a su rostro.
"Aguarda un minuto... ¿Qué es eso?" la rubia susurró, Hanji observó a su compañera bajar del tejado y correr hacia los escombros de la iglesia.
"Nana es hora de irnos, no te acerques demasiado podría haber trampas o explosivos aquí" gritó la líder a su amiga.
"Rico ¿Aún es seguro aquí?" antes de hacer cualquier movimiento Zoe siempre lo consultaba con su subordinada, ella no quería aceptarlo pero comenzaba a ponerse nerviosa, estaban expuestas y cansadas, ella sabía que no sobrevivirían a una emboscada.
Rico se quedaba en el cuartel, no porque no fuera capaz de manejar las situaciones en el campo de batalla, sino porque sus impresionantes habilidades tecnológicas la obligaban a trabajar desde el cuartel.
"Si, lo es" respondió la chica de cabello plateado, Hanji disparó una señal de humo verde hacia el cielo, para que el avión pudiese encontrarlas.
"Hange puedo ver movimiento en la iglesia…" la joven chica de cabello plateado advirtió desde la base de las deltas.
Deltas es como se denominaba a la rama dentro de la organización a la que las tres adolecentes pertenecían.
En ese momento la chica rubia gritó "Hange, Hange! ¡Ven aquí!"
El corazón de Zoe saltó dentro de su pecho y su mano se situó en su arma.
"Nana regresa ahora mismo, podría ser peligroso"
"No Hange, no entiendes…ven aquí por favor" la rubia insistió.
La suciedad cayó de las botas de Hanji cuando ella saltó del tejado para reunirse con su compañera, avanzaba rápidamente apuntando su Beretta en todas direcciones, Nanaba estaba sobre sus rodillas frente a una pequeña puerta a un costado de lo que algún día fue la iglesia.
El corazón de la chica morena se detuvo cuando vio con sus propios ojos de chocolate, lo su amiga había encontrado, el viento se volvió tan frío que ocasionaba dolor en su piel, pero el dolor más profundo lo tenía en el pecho.
"Líder ¿qué vamos a hacer?"
"No lo sé, no podemos llevarlas con nosotros…" dijo Hanji sin apartar la vista.
Dentro de un pequeño compartimento a un lado de la iglesia, Nanaba encontró tres niñas pequeñas, demasiado pequeñas en edad, quienes las veían con ojos de ratón débil y asustado.
"Hanji, no van a sobrevivir aquí, tenemos que hacer algo" la rubia parecía estar a punto de llorar.
"No podemos sacarlas del país, eso violaría el acuerdo entre las organizaciones…"
"Que se jodan las organizaciones, son solo niñas y este lugar jamás volverá a tener vida y tú lo sabes…" Nana le reprochó, la líder estudió la situación rápidamente.
De pronto había vuelto a ser la niña pequeña, sola y hambrienta en las calles de Alemania, temblando de frío y miedo, hasta que vio los ojos de su salvador, esos hermosos ojos que cambiaron su vida para siempre...
"Tengo 15 años, la edad suficiente para reclutar…" dijo más como un comentario para sí misma.
"¡Esa es mi líder!" Nanaba celebró la actitud de su amiga mientras se quitaba la chaqueta para cubrir a las niñas.
Hanji se dio media vuelta y llamó nuevamente a su subordinada, la persona que las ayudaba desde la central.
"No vamos a lastimarlas, díganme ¿Qué edad tienen?" Nana interrogó a las pequeñas, dos niñas de cabello castaño y una de color negro observaban a la rubia con terror.
Mientras, Hanji luchaba consigo misma intentando negarse a su impulso de ayudar a las pequeñas.
"Tenemos cinco años, sobrevivamos porque el pastor Nick nos escondió aquí cuando los soldados vinieron a llevarse a la gente" una niña con cabello negro y rasgos asiáticos salió de los escombros para hablar con las extrañas, los ojos azules de Nana estaban llenos de asombro y lágrimas.
Había una niña más, decía tener la misma edad, pero lucía mucho más madura y ruda que las otras tres, incluso parecía más fuerte tanto física como mentalmente, costaba trabajo creer que se tratara de una niña de tan corta edad.
"Rico necesito que te asegures de que nos envíen un avión grande" dijo Zoe masajeándose el puente nasal.
Ella sabía que estaba punto de meterse en el peor lío de su vida, pero no podía negarse después de todo, ella también había sido reclutada a esa edad.
"¿Grande? ¿Traerás esas niñas contigo? Pero… sacar a 5 niñas es una locura total, nunca se los permitirán…" Rico estaba enterada de la situación por el poco acceso que le brindaba el satélite en esa zona.
"Rico, solo has tu trabajo y apresúrate…" los ojos de la líder se abrieron por la sorpresa.
"Espera... ¿Dijiste cinco?" la quinta niña apareció detrás de la pequeña asiática; rubia y pálida sin expresión alguna en su rostro.
"Oh por Dios, Hange tienes que convencer al comandante…" Nana suplicó, Zoe se quitó su chaqueta color borgoña y la arrojó hacia las dos niñas restantes para que se cubrieran.
La joven de más alto rango llamó a su jefe, el hombre que las envió ahí.
"Tengo una situación delicada aquí…" dijo cuando fue el momento de hablar.
"Rico me notificó, la respuesta es NO, no puedes traer a esas niñas contigo" no fue la respuesta que ella esperaba de él.
A pesar de que su tono era serio y sus palabras eran firmes y severas, su corazón se agitaba al igual que unos momentos atrás cuando hablaron de la misión.
"Erwin Smith, tengo 15 años y soy la mejor de mi rama (femenina) el código dice que soy apta para reclutar…" ella habló con seguridad.
Por un momento hubo silencio en la línea hasta que el joven al otro lado del mundo respondió.
"Sabía que este día iba a llegar, sé que no puedo hacerte cambiar de opinión, pero debes saber que si decides quedártelas, tendrás que permanecer ahí o ser exiliada de esta organización" él sentenció.
La chica castaña miró a las niñas, estaban débiles y pálidas una de ellas tosía como si tuviese neumonía, no sobrevivirían por mucho.
"Muy bien comandante, me quedaré aquí" ella conocía bien el riesgo de quedarse en un país tan violento, pero estaba decidida a ayudar a esas niñas.
Después de eso otra vez hubo silencio.
"Te enviaré un avión, pero cruzando la frontera serás exiliada de la organización"
"Está bien, lo acepto" ella respondió sin resentimientos.
"No me decepcionas Hanji, tendré que quitarte de la línea de sucesión, pero estoy orgulloso de ti, parece que si hay un corazón en tu pecho después de todo" la chica sonrió y cortó la comunicación.
La chica castaña se preguntó cómo reaccionarían sus compañeras ante su partida, qué diría el Capitán Alfa al verla partir (su corazón se estremeció de tristeza ante este pensamiento) pero más importante, ella se preguntaba cómo iba a cuidar a esas niñas.
Ella no tuvo una madre, nunca le cantaron en su cumpleaños o le contaron un cuento para dormir, por suerte estas niñas ya habían dejado los pañales sino el desafío habría sido insuperable.
Pero ella si sabía cómo era tener hambre y miedo, tener sueño y no poder encontrar un lugar donde refugiarse, sabía como se sentía ser ultrajada, jamás permitiría que esas niñas pasaran por algo así misml que ella.
"¿Cuáles son sus nombres?" Hange se giró hacia las niñas con una expresión mucho más suave.
"Soy Mikasa (la pequeña asiática) ellas son Ymir (la pequeña pecosa), Sasha (con el cabello de un color parecido al de Zoe) Pieck (la pequeña de cabello negro que parecía tener neumonía) y esta es Annie (la rubia)" Hanji memorizaba sus nombres poniéndoles etiquetas.
"Todas somos huérfanas, ya vimos el campo lleno de los restos de nuestras familias" dijo la niña, tan fría como el hielo y el viento de ese país.
Nanaba se estremeció ante aquellas frías palabras, pero Hanji sonrió.
"Son fuertes e inteligentes se mantuvieron con vida aquí, ya no tienen que preocuparse porque yo voy a enseñarles a sobrevivir" las niñas miraron con esperanza a la castaña frente a ellas.
…
El avión aterrizó y un soldado bajó para recibir a las jóvenes soldados, pero se congelo cuando las vio llegar con cinco niñas pequeñas.
"Aguarden ¿Qué creen que hacen? ¿Tienen idea de lo que hará la gente de Marley si se enteran que nos llevamos cinco erdianas sin su permiso?"
"No tiene por qué saberlo" respondió Nanaba cargando a Pieck en sus brazos, pero antes de que pudiera entrar al avión, el soldado la sujetó con fuerza del brazo.
"Son un par de perras locas, no hay forma de que las deje subir a mi avión con esas mocosas descoloridas" dijo el soldado con un poco de superioridad.
El fuerte viento de las hélices del avión hacía que las cinco niñas se estremecieran de frio y miedo, las pobres niñas tiritaban por el frio.
Hanji soltó la mano de Sasha y Mikasa y caminó hacia el soldado.
"Vas a soltarla ahora, a menos que quieras luchar contra mí aquí…" Zoe dijo en tono mortal sin dejar de verlo a los ojos con su mano lista sobre su espada manchada de sangre por la batalla.
El soldado conocía la fama que, la loca asesina, Hanji Zoe se había labrado desde que fue reclutada y entrenada, así que dio un paso atrás.
"Esta bien, pero no voy a llevarlas conmigo, si quieren llevárselas tendrán que regresar corriendo" el hombre cruzó sus brazos sobre su pecho.
Zoe sonrió de lado "Sabes que puedo matarte, pero es mejor que te apartes de nuestro camino o tendrás que enfrentarte al comandante al Capitán Alfa, tú solo sobre el porqué no volvimos a la base como fue acordado" Naanaba sonrió ante la mención del hombre de baja estatura.
El soldado sintió un escalofrío de terror en todo su cuerpo, al imaginarse luchando contra Zoe o contra el Capitán Alfa.
Sin decir palabra alguna dejó que las siete chicas abordaran el avión que las llevaría hasta su destino, en ese instante la vida de todas cambió para siempre.
Las niñas jamás habían viajado en avión por lo que se aferraban a sus salvadoras como felinos asustados, pero todo camino cuando la comida llegó, las barras de proteína que las chicas mayores odiaban eran un manjar en las boquitas de las niñas.
…
Hanji contactó a su amigo Moblit y este le ayudó con la documentación para que las niñas pudieran entrar al país legalmente e incluso consiguió ayuda médica privada para la pobre Pieck, Zoe estaba en deuda con él desde entonces.
…
La castaña nunca esperó que sus compañeras la acompañaran en su exilio, pero ambas chicas Rico y Nana la amaban, eran como hermanas, inseparables desde el momento en que se conocieron.
Utilizando la noche como su aliada, desvelándose conversando sobre cosas de chicas, después de todo solo eran unas adolecentes, también sentían temor o incertidumbre y también sentían atracción hacia los chicos y en la base habían muchos.
"Según el artículo 32 del código de La Legión (nombre con el que se conocía a la organización, una especie de SEALS) podemos retirarnos con nuestro líder si este es exiliado y si nosotras hemos cumplido un total de 100 misiones exitosas para la nación, esto nos da el derecho de decidir nuestro propio futuro dentro de la organización" Rico expresó frente a su comandante quien no tuvo más remedio que dejarlas ir.
Y así, sin que los Alfa se enterarán (porque estaban en una misión en Iraq) las Deltas, la única división de chicas, se retiraron de la Legión para siempre.
No hubo una despedida o un elogio por su labor, nada, solamente tres chicas rebeldes saliendo por la puerta trasera, con sus pocas pertenencias a lo que sería el resto de sus vidas.
…
Unas cuantas llamadas más tarde, las ocho chicas se instalaban en una casa gigantesca que habían recibido como donación de un amigo cercano de su líder, Hanji Zoe.
Este hombre generoso apareció en la entrada, tan solo dos noches después de que las tres jóvenes mayores abandonaran su antigua vida.
"No esperaba verte" Hanji mintió y salió de prisa antes de que las demás notaran la presencia del extraño.
"Lo siento, pero este es territorio de chicas, los muchachos están prohibidos" Zoe sonrió de forma seductora.
Ella sabía que él llegaría, Erwin Smith siempre regresaba a ella aunque estuviera molesto o decepcionado, él siempre estaría a su lado.
Ella continúa con sus movimientos felinos, siempre le había gustado el juego de la seducción y había logrado muchas cosas con él, a pesar de ser joven, sabía cómo jugarlo muy bien.
Al salir cerró la puerta tras de ella quedándose sola y con ropa diminuta frente a su invitado.
Erwin sonrió y mordió su labio inferior mientras observaba las piernas desnudas de la joven frente a él.
"Sabes que no podía hacer nada para poder tenerte ahí" dijo acercándose a ella.
"Lo sé, fuiste amable al no extender una orden de restricción o algo peor hacia mí o mis chicas" ella le dedicó un guiño.
Él luchaba consigo mismo para no tocarla "Jamás haría algo así, aún eres mi chica" ella caminó hacia él movimiento sus caderas de forma erótica y sonriendo por su declaración
"Ya no soy una niña, Erwin Smith…"
"Lo sé" él dijo sintiendo que su pantalón se encogía.
La luna brillaba en el cielo oscuro y lleno de estrellas, todo estaba en silencio, casi se podía escuchar el sonido de sus respiraciones y de sus corazones latiendo con fuerza.
Ella suspiró "No envíes a los muchachos muy lejos, no sabrán que hacer sin nosotras… ¿Ellos ya lo saben?" preguntó con tristeza, él lo notó pero no quiso profundizar en el tema.
"Regresarán en una semana y no les gustará nada la noticia" una respuesta corta para salir de la situación.
"Estarán bien, siempre contarán con nosotras…"
"¿Qué harás para cuidar de estas niñas?" él cambió el tema.
Zoe se tensó ante esta pregunta "Lo único que sé hacer"
"Hange… ¿Con quién?" ella miró directo al piso y él entendió, la conocía demasiado bien.
"Sabes que es demasiado peligroso, la mafia no es…"
"Lo sé muy bien, descuida estaré bien y las niñas también" ella recuperó la sonrisa.
"Fuiste muy generoso al darnos esta casa, tal vez yo deba…" dijo colocando uno a uno sus dedos sobre el pecho músculo del hombre "… Devolverte el favor…"
Erwin sabía que la joven Hange aún era virgen y la idea de obtener ese húmedo y estrecho premio comenzó a rondar su mente.
Ella lo miró a los ojos azules y pasó su lengua por sus propios labios, él no lo pudo soportar y colocó su mano en su cintura delgada y sexy
"¿Por qué tan tímido, Erwin?" dijo ella con su voz seductora, sabiendo que no era la primera vez que jugaban a ese juego...
… - …
Aunque ahora parece que sea un fic ErwinxHanji, en realidad no lo es, Levi nos alegrará con su presencia en el siguiente cap.
