Disclaimer: Los personajes del universo InuYasha no me pertenecen y son obra de la gran Rumiko Takahashi.

Advertencia: Este capítulo incluye lemon

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Capitulo II

Agradeció cuando la choza se asomaba entre la espesura del bosque, un apacible aroma llegó hasta sus fosas nasales y su corazón dio un brinco estúpido.

Sí porque cada vez que veía a Kagome se volvía torpe y ansioso, todavía le costaba dominar sus emociones y todo lo encerraba bajo una gran coraza de mal genio y tozudez. Pero cuando se trataba de sus sentimientos por Kagome las corazas parecían de papel y sus emociones se desbordaban.

.-InuYasha… Miroku, ya volvieron… -. Exclamó feliz Kagome, mientras se acercaba corriendo.-Oh, y también anciano Myouga-. Musitó sonriente cuando llegó junto a ellos.

.-Sango vino hace un rato, las gemelas están con un resfriado, pero les hice un ungüento y un té de hierbas, para mañana de seguro que están mejor-. Explicó la miko.

.-Gracias señorita, trajimos arroz y cereales, lo suficiente para un mes. Me iré enseguida… nos vemos-. Dijo el monje mientras se despedía a la distancia.-Debes decirle-. Musitó bien bajito, solo para que alguien con una audición sobrehumana pudiera escucharlo.

Las orejas de InuYasha se movieron levemente, las palabras del monje resonaron en sus tímpanos.

.-Bueno, yo también me retiro amo InuYasha… Adiós Kagome-chan…-. Dijo la pulga dando saltos

.-No te quedarás a cenar anciano Myouga…-.

.-Eh…Bueno si insiste-.

.-No, no se quedará… es hora de que te vayas Myouga-. Interrumpió molesto él dándole una mirada punzante a la pulga quién se encogió de susto.

.-Sí, ahora que recuerdo quedé de reunirme con Totosai. Adiós señorita, adiós amo… ó mientras se iba al fin huyendo veloz de la mirada asesina de su amo.

Kagome lo miro sorprendida, InuYasha no era cordial, pero el tono mordaz de su voz era más cortante de lo normal.

Rayos, él quería pasar tiempo a solas con su esposa, no quería una pulga entrometida echándolo todo a perder. Además debía decirle algo importante a Kagome.

Había estado sopesando todas las opciones, y lo mejor era decirle la verdad a su esposa. Después de todo, el estúpido monje tenía razón.

.-Te extrañé-. Musitó la miko con dulzura interrumpiendo sus preocupaciones. Se acercó hasta quedar pegada a él, se impulsó de sus hombros y en puntillas lo besó. Un beso corto, pero lleno de amor. Luego se giró y entro a la choza.

InuYasha permaneció inmóvil mirando el cielo, los labios suaves de Kagome, siempre lo atontaban y el pequeño beso le pilló por sorpresa.

La noche ya se cernía sobre el ellos y la luna se asomaba en la oscuridad.

.-Ven, ¿no entrarás…?-. Consultó coqueta asomándose por la esterilla.

Y había algo en su aroma, en su esencia que cambio. Inuyasha lo supo al instante y su entrepierna palpitó con ello. Pero antes debía hablar con su mujer, o eso era al menos lo que el pretendía, porque a penas entró a la choza unos finos brazos se envolvieron en su cuello y los suaves labios de Kagome chocaron con lo de él. Ya no había nada del beso amoroso de hace instantes. Esta vez era con locura y que diablos, él estaba loco también. Todo pensamiento coherente y aquello tan importante que debía decirle a ella, quedaron relegados.

La tomo abierta entre sus piernas y la puso en su dureza encajando a la perfección. Kagome sobre toda sus ropas lo sintió y lanzó un quejido de satisfacción.

.-Quiero… quiero…-. Dijo ella entre besos desenfrenados, InuYasha sabía lo que quería.

.-Lo sé…lo sé…-. Susurró con voz ronca. Así que montada sobre él la llevo hasta el tatami y se quitó rápido el haori, vio como ella intentaba desesperada desamarrar la tela de su pantalón y eso lo excitó aún más. Rápido quito las ropas de ella hasta dejarla completamente desnuda ante sus ojos nublados por el deseo y la belleza de su mujer.

.-Mía…-. Susurró

Mía…

.-No es tuya…-. Dijo una voz ronca, casi demoniaca. Era su conciencia de bestia queriendo tomar el control.

Y su sangre de youkai palpitó con furia.

.-InuYasha…-. Preguntó nerviosa Kagome al ver que su amado hanyou se quedaba inmóvil repentinamente y un aura extraña se impregnaba en el ambiente.

Pero él no la escucho. Sintió la sangre arder, lo sabía era la sensación de cuando estaba a punto de perder el control y volverse un demonio completo. Apretó los puños enterrando sus garras en sus propias mano, estaba aterrado ante la sola idea de que su lado más oscuro tomara el dominio de su ser. Y es que cada vez se le hacia más difícil aguantar las ganas de tomar a Kagome, montarla como una bestia, hundirse en el tesoro entre sus piernas y clavar sus colmillos en la delicada piel de su cuello. Sin embargo, el riesgo de dañar a Kagome en el proceso era demasiado alto, exponerla a algo así sería imperdonable. El recuerdo vivo de la sangre de Kagome entre sus garras en la batalla final contra Naraku todavía rondaba en su cabeza.

.-InuYasha…-. Lo abstrajo Kagome. Su sangre de bestia se calmaba poco a poco.- ¿Sucede algo…?-. Preguntó inquieta.

Pero InuYasha no quería responder, no ahora por lo menos. Sólo quería continuar en lo que estaba, borrarse un momento de pensamientos dolorosos y el futuro confuso.

Se abalanzo de nuevo sobre ella y con una sonrisa triunfante la penetró de golpe, su sangre de demonio dormía otra vez, pero las ganas de tomarla seguían ahí, intactas.

Se sentó sobre el tatami y La tomo de sus caderas y la jaló fuerte hasta él tanto que Kagome pudo sentirlo llegar hasta lo más profundo de su ser. Cada embestida la volvía loca y la hacían chillar de placer. Vio cómo su mano agarraba fuerte, pero sin dolor, uno de sus senos y estrujaba un pezón entre sus garras. Sintió su cuerpo estallar y ponerse tenso, todo quedo negro por un momento. Cuando abrió los ojos, el hanyou aún continuaba moviéndose dentro de ella, con la mirada perdida la recorría y tocaba entera. Ella estaba lacia como una muñeca, apenas podía seguir sus fuertes embestidas, quería ayudarlo a acabar, pero el orgasmo la había dejado lánguida. Al hanyou poco pareció importarle y continuo con el mismo ritmo contundente, si detenerse, la perfección de sus caderas, su cuerpo tibio, su aroma dulce, la suavidad de su piel, toda la imagen de ella recostada, siendo penetrada por él, era alucinante. Hasta que explotó.

Todo su cuerpo se contrajo de manera fulminante liberando su simiente dentro de ella.

Aliviado por su liberación observo el cuerpo brillante de sudor de Kagome, su cabello rebelde revuelto sobre el tatami y los labios hinchados por tantos besos.

Después de acabar dentro de ella siempre lo acompañaba un sentimiento de ternura y posesión. Quería agradecerle pero nunca sabía cómo.

Cayó agotado a un costado de Kagome. Envolviéndola entre sus brazos, esperando que con ese simple gesto ella lograra dimensionar su amor eterno por ella. Kagome se dejó acurrucar por él. Ambos aún tenían sus pechos agitado.

Kagome se quedó pensativa observando la fogata a un lado de ellos. Le inquietaba el aura que había percibido de InuYasha, ella la reconocía muy bien. Pero él solo había guardado silencio cuando ella preguntó si algo le sucedía. No quería presionarlo así que le daría tiempo a él para cuando se sintiera preparado hablaran al respecto.

Kagome había escuchado de Sango-chan que los seres de otras razas tienen distintas formas de unirse a su pareja. Los demonios y espíritus como lobos o perros, tienden a marcar con sus colmillos a sus parejas. La exterminadora le había advertido a Kagome sobre esto para prepararla ello. Pero aún tenía dudas ya que en caso de InuYasha al ser mestizo no sabía si estos rituales primaban. Lo más probable es que fuera así al ser hijo de un Demonio perro.

Lo más probable es que InuYasha estuviera controlando su sangre demoniaca para no lastimarla. A decir verdad, ella también tenía miedo. Pero también sentía curiosidad, y deseo. Desde que había vuelto al Sengoku tenía la seguridad de que cualquier cosa sería afrontable si permanecían juntos.

Una sonrisa se escapó de sus labios y sin que el hanyou se percatara, ella llevo una de sus manos hasta su vientre.

Mañana le diré. Dijo para sí, contando las horas para el amanecer y sorprender a su amado esposo con la noticia de que sería papá.

Pronto se sintió somnolienta y cayó en un profundo sueño.

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N/A: Hola a todos, segundo capítulo recién salido del horno con lemon incluido. Gracias por leer. y Nos vemos hasta el 3, que será el ultimo que publicare hoy.