Disclaimer: La historia fue hecha por y totalmente inventada por MÍ. Cualquier coincidencia con la realidad es pura coincidencia. La personalidad de Gerard Way y los demás personajes "famosos", es totalmente inventada, ya que nunca tuve ningún contacto con él, ni nunca lo conocí personalmente.


La propuesta

If i was a rich girl...

-


We'll walk around, prentending we're all grown up… Hey, rich girl!

Well can you tell me why you're so stuck up?

- Grr… - Fue el único sonido que emití, tratando de alcanzar mi iPhone. Traté de quitarme la sabana de la cabeza pero fue imposible. Estaba totalmente enredada y no sabía como salir. ¿Quién me mando a comprarme una cama de 3 plazas si yo era una adolescente que, con mucha suerte, alcanzaba el 1.65 m? Por fin pude desatarme y gateando atravesé toda la cama.

When you act like you're so down, does paranoia come around…

Desactivé el despertador y suspire. 7:30 A.m. Era un hermoso día soleado para alardear lo rica que era. Una sonrisa se formó en mi cara. Amaba mi vida. Me dirigí al baño y me miré al espejo, parecía un oso panda. Mis ojeras llegaban hasta el piso, reí imaginando que yo era el pandita que Ben Stiller mataba en Tropic Thunder. Esa película cambió mi vida (nótese el sarcasmo). No tendría que haberme quedado despierta hasta tarde practicando con Penny, pero esa competencia era realmente importante para mí. Me cambié y salí de mi casa hasta el establo. Penny me estaba esperando con una sonrisa en la cara. Realmente, la falta de sueño me estaba afectando, ¡los caballos no pueden sonreír!

- Hey chica, ¿como dormiste? – Le pregunté acariciándole su hermoso pelaje color chocolate. Ella se dejó acariciar señalando que había dormido bien. Me encantaba hablar con ella, a veces creía que ella me entendía. Le contaba todos mis problemas y cosas, era mi mejor amiga, por raro que parezca. - Vamos a practicar duro hoy… ¿Eh? Faltan tan sólo algunos días para la competencia. – Le sonreí y ella me lamió la cara. Más que una yegua, parecía un perro. La saqué de su "habitación" como a mi me gustaba llamarla y la lleve hacia la pista. Me subí encima de ella y comenzamos a correr.

La sensación del viento en mi cara era genial. Era como volar, los problemas se volvían nada. Penny corría ágilmente y con una elegancia digna de un caballo pura sangre. Me había iniciado en la equitación cuando apenas era una niña, a los 7 años. Diez años después, podía decir que era una profesional, competía nacional e internacionalmente. Era, junto con la música y la literatura, una de mis pasiones. A penny me la regaló mi padre, Georg Waldorf, en mi décimo segundo cumpleaños. Era hermosa, su pelaje era color chocolate y su crina de color negro azabache. Saltamos la última valla y llegamos al final del recorrido. Respiré agitadamente tratando de recuperar el aire y de lejos veo a Joseph, mi mayordomo, agitar los brazos en busca de mi atención. Reí, se veía demasiado chistoso haciendo esas señas. Tomé a Penny de su rienda y me acerqué a Joe

- Joe! Que sucede?

- Señorita, su padre requiere verla – suspiré, así nunca podría ganar la competencia. Tenía ganas de seguir practicando.

- Podrás llevar a Penny a su habitación? – Él río ante la denominación que le había dado a su establo.

- Claro, My Lady, lo que usted desee – Le sonreí en forma de agradecimiento y me encaminé hasta el sendero que me llevaba a mi casa.

- Odiaba que el patio trasero fuera tan grande, cruzarlo, desde la pista de entrenamiento me llevaba aproximadamente 10 mins. Y ni hablar cuando debía llevar a Penny a su establo, otros 15 minutos más. Pero, ¿Qué se podría esperar de Georg Waldorf? Quería lo "mejor" para su hijita, Samantha Waldorf. Pateé una piedrita que obstruía mi paso. Durante mis 17 años de vida había comprobado que la frase que decía que "el dinero todo lo compra" era todo mentira. Quería a mi padre, pero no podía ser feliz si lo veía 2 veces cada mes. Él trataba de arreglarlo todo con dinero. JA! Como si eso pudiera recuperar el tiempo perdido. Por eso me había convertido en lo que hoy soy, una niñita malcriada y ambiciosa que lo único que le preocupaba era el dinero. Entré por la puerta trasera y crucé la enorme sala para llegar al despacho de mi padre. Toqué dos veces y una voz grave me indicó que pasara. Abrí la puerta y él estaba en su enorme escritorio acomodando sus papeles. Me miró con sus enormes ojos azules y me sonrió. Como me hubiera gustado heredar sus ojos, pero tengo ojos marrones, igual a los que tenía mi madre.

- Necesito hablar contigo Samantha. – Enredó sus manos encima de la mesa. Odiaba cuando hacía eso. Siempre era antes de retarme por que había saturado sus tarjetas de crédito o antes de darme una mala noticia.

- Que sucede papá? - Pregunté con miedo, sentándome en la silla que estaba frente a él.

- Es algo delicado – Mi garganta hizo un ruido muy fuerte cuando tragué saliva – Necesito tu ayuda.

- Claro, en que te ayudo – Le sonreí, ya había pasado lo peor.

- Recuerdas a los Way? Nuestros vecinos de los terrenos del fondo? – Claro que los recordaba, Donald y su esposa eran muy amables, ellos nos habían vendido a Penny. Todos nuestros caballos se los habíamos comprado a ellos. Tenían a los mejores del mundo, por eso era tan ricos. – Bueno, Waldorf Inc. está interesada en asociarse con ellos, pero hay un problema – Dijo, advirtiendo mi cara de que no entendía nada – Ellos al parecer, no les gusta tener socios que apenas conocen, tienen que entrar en confianza. ¡Ahí es donde entras tú!

- Yo? – Pregunté, no entendía nada. Él podía ganarse su confianza solo.

- Si… Lo que tienes que hacer es que el hijo mayor de lo Way se enamore de ti – Estaba en estado de shock, no podía procesar lo que estaba diciendo. ¿Era una broma?

- ¡¿Qué?! ¿Acaso estás loco? – Le grité a mi padre, realmente no podía creer que me haya pedido tal cosa. Pero, como dice la canción, soy "una nena enroscada en los negocios de papá". ¿Estaba loco? ¿Porqué yo? Lo quería mucho, pero, ¡pedirme tal cosa!

- Vamos hija, solamente te tienes que acercar a su hijo. Seducirlo… tu me entiendes. – Estaba en estado de shock. ¿Era mi padre o lo habían raptado los extraterrestres y lo que veía al frente mío era un holograma de él? – Mira, si tu sales con él por unos meses, ellos seguro que entrarían en confianza porque somos consuegros y nuestros hijos están súper enamorados, y así podríamos ser socios. Entiendes? – Odiaba su maldito poder de persuasión, tenía que aceptar si o si.

- Está bien – suspiré, no podía creer que hubiera aceptado - ¿Cómo es el chico?

- Es bastante guapo el muchacho, pero no se si es de tu tipo. – Encima era feo! – Se llama Gerard Way, es el mayor de los 2 hermanos Way y tiene 20 años. Mañana lo conocerás, los Way nos invitaron a uno de sus torneos de polo que hacen en su casa.

- Genial… - Murmuré, antes de retirarme de su oficina. ¿Gerard Way? Trataba de imaginármelo en mi cabeza, pero no podía. Papá dijo que no era de mi tipo, así que no era rubio, no estaba bronceado y no tenía ojos azules. Eso quedaba descartado. Bufé. ¿Con que espécimen me iba a encontrar mañana? Me agarré desesperadamente la cabeza. ¿¿En qué me había metido??


Dejo también el primer capítulo :)

Espero que lo disfruten. ;)

xoxo I