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Capítulo I: "Outlaw"

Sam Winchester terminó de imprimir los dos billetes de avión Kansas City-Honolulu, pensativo repasó la documentación conseguida a través del ordenador de los hombres de letras. Era impecable, Dean se quedaría de piedra si viera esto, nada de gastar miles de dólares en identificaciones falsas que cualquier jugador de Rol pudiera desmontar en dos minutos. Eran perfectas.

Al recordar a su hermano sintió una punzada de añoranza. Recordaba cómo se habían separado como si hubiera ocurrido ese mismo día. El dolor, por Kevin, por sí mismo, por Dean, por sentirse traicionado y por sentir que lo traicionaba al mismo tiempo… Habían pasado meses y no lo había encontrado hasta ahora.

Dean estaba herido en un hospital en Hawái, ¿Cómo había llegado allí y por qué? Ni lo sabía ni le importaba. Sólo quería reunirse con él y traerlo a casa y después ya verían la manera de perdonarse mutuamente. Aunque los últimos intentos se hubieran convertido en absolutos fracasos a causa de la cicatriz que Dean tenía en su brazo derecho.

- Estás tardando Castiel – murmuró al recordar a su amigo desplumado

- Hola Sam

Sonrió para sí, el ángel se había convertido en alguien fundamental en la vida de los Winchester, el tercero en discordia, como se definió el ángel inocentemente hacía ya una vida. Castiel había aparecido como solía hacer, sin anunciarse, y el búnker debía reconocerlo como miembro de los hombres de letras cuando se lo permitía.

- Toma agente Moody, tenemos que subir a un avión – musitó entregando las credenciales falsas

- Yo podría ir solo Sam…

- No te lo tomes a mal amigo, no sabrías que hacer una vez llegaras y traer a Dean contigo podría ser un problema – ambos sabían que aunque Castiel hubiera recobrado algo de magia angelical, sus poderes estaban muy limitados – lo haremos a la manera tradicional, con esta documentación no debemos tener problemas para llegar como agentes federales y traérnoslo en custodia.

- Estás preocupado por Dean

- ¿Tú no? – El castaño sacó toda la documentación que no guardara relación con su nueva identidad de Jon Lord de la cartera – Hace meses Cas y…

- Yo tampoco he podido encontrar su rastro – El ángel apoyó una mano en el hombro de su amigo intentando confortarle – se oculta de nosotros

- ¿Por qué? Mira, puedo entender que se sintiera fatal por lo de Kevin, yo me siento fatal… pero… ¿Y si nos necesita? – se cayó el "¿y si está cometiendo alguna estupidez tan gorda como lo de la marca de Caín?", era falso que no supiera porqué se había ido, le había fallado, cada vez, y esta última había sido la peor, Dean había estado hundido y fuera de sí desde que Gadriel asesinara a Kevin y la propia negativa a perdonarle en tanto no pidiera perdón había acabado de destrozarlo – vamos a encontrarle y… Vamos a encontrarle.

DEVYC- DEVYC- DEVYC

Steve tuvo que dejar que Danny se encargara de las preguntas a la enfermera González. La chica debía estar aún algo traumatizada pues no paraba de decir que una oficial de la marina la había matado.

El policía tenía mucha más paciencia y más tacto que él para estas situaciones. Se le quedó mirando intentando aprender, entender cómo podía desplegar tanta paciencia. Habían conectado desde el primer momento en que se cruzaron. Era como si se conocieran de toda la vida, pero últimamente no dejaban de discutir como un viejo matrimonio en crisis. El marine estaba tan ensimismado en esas reflexiones que no se dio cuenta de la presencia de los dos federales que acompañaban a Catherine hasta que sacaron sus placas y se las mostraron a Danny y la enfermera.

- Soy el agente Lord, este es mi compañero el agente especial Moody, venimos expresamente de Washington para hacernos cargo de Dean Winchester y llevarlo al continente – el que hablaba dirigió una mirada inquisitiva al policía

- Agente Lord, yo soy Steve McGarret y este es Danny Williams, del 5.0, y nadie nos avisó de su llegada – Aquel muchacho era casi más alto que él, tendría pinta de haber pasado por el ejército si no fuera por el cabello largo. Por la pose y la expresión, si le dijera que había pertenecido a los cuerpos especiales, le creería.

- Estoy seguro de que tiene que tener nuestro aviso de llegada en sus oficinas – murmuró contrariado el federal más joven - mis superiores me han ordenado colaborar con el 5.0 y facilitar el traslado

- Como le venía diciendo agente Lord – insistió Catherine Rollins – el detenido se ha fugado del hospital hace apenas dos horas.

- Dean no ha escapado, se lo han llevado unos ángeles – comunicó el otro agente a su compañero

- Oye amigo, en Honolulu no hay ángeles del infierno – Danny no podía creer lo rápido que el agente había decidido quién habían raptado al asesino – por como hablas parece que conoces a Dean Winchester.

- ¿Ha visto "atrápame si puedes" agente Williams? – Lord colocó una pesada mano en el hombro de su compañero cortando una indeseada respuesta por parte del agente de ojos azules y gabardina de Colombo – Llevamos detrás de Dean Winchester desde el 2005, a veces llegamos tarde, a veces logramos evitar algo gordo. Entre nosotros: es demasiado tiempo.

- Creyeron que esta vez era la definitiva – sugirió McGarret

- En efecto, es imposible esfumarse de una isla… tiene que estar aún por aquí y estoy dispuesto a ofrecerles nuestra colaboración para atraparlo – Afirmó el federal más alto con fiereza

DEVYC- DEVYC- DEVYC

Dean recobró la conciencia en un cobertizo. Había oscurecido y estaba esposado a una silla frente al ángel que lo había sacado del hospital. El tipo, casi tan alto como Sam, tenía pinta de guardaespaldas. "Muy adecuado al aspecto habitual de todos los ángeles capullos"

- He curado la herida de bala

- Vaya, gracias – murmuró irónicamente el cazador echando un vistazo al lugar - ¿No tenías un lugar más inseguro al que llevarme?

- Ningún humano o ente sobrenatural puede enfrentarse a mí.

-¿Estás seguro?

- Tengo unas cuantas preguntas – el ángel se levantó del sillón, sacó su espada y la mostró al prisionero – de ti depende que no necesite usar esto

- Más que de mí, dependerá de lo que preguntes.

- ¿Dónde está Castiel?

- ¿De parte de quién? – la paciencia del ángel demostró ser nula al clavar su espada en el dorso de la mano del prisionero - ¡Mamonazo!

- Dón-de es-tá Cas-ti-el – silabeó sacando la espada y alzando la voz sobre el grito sofocado del cazador.

- Chú-pa-me-la – la espada se clavó en la otra mano y Dean gritó - ¡hijo de puta!

Si pudiera liberar aunque fuera una mano… Pero ni siquiera llevaba su ropa, llevaba la del hospital, una ridícula bata abierta por detrás y un fino pantalón de tela blanca. Su torturador demostró algo de imaginación curando sus heridas y volviendo a empezar.

La espada del ángel volvió a perforar sus manos, no conforme con las respuestas

- Mi nombre es Natanael – dijo dándole unos minutos de tregua, el poderoso ente se estaba planteando otra estrategia de interrogatorio – se lo que te preocupan los humanos Dean Winchester, y conocer el paradero de Castiel es más importante que una vida humana, así que decide…

- De acuerdo Nat, de acuerdo… - iba a comprobar si ser el heredero de Caín servía para algo – si quieres saber dónde está Castiel la clave está en mi brazo derecho…

El ángel rasgó la manga con la espada, ansioso, y se quedó congelado al ver la marca, conocía la historia de la misma (al menos la versión oficial). Susurró "No es posible" alejándose unos metros.

- Esto lo cambia todo – los ojos castaños de Natanael se entrecerraron alejándose unos pasos

- Pues libérame

El ángel se volatilizó dejándole en el cobertizo. Fuera llovía torrencialmente. Alguien llegaba, un tipo enorme, y lo de enorme quería decir que era enorme de verdad. A pesar del dolor, Dean Winchester no pudo evitar una sonrisa ante aquel mastodonte que parecía haberse tragado la cena habitual de Obelix, con obelisco incluido.

- Hola amigo – saludó - ¿me desatas?

- ¿Qué haces en mi cochera?

- Ni idea de que fuera tu cochera, no estoy aquí por mi propia voluntad por si no te has dado cuenta – Dean miró a los ojos de aquel tipo a medias entre gánster de tercera y luchador de sumo y decidió que no era mal tipo – me han secuestrado tío, me han torturado y no tengo ni idea de quien ha sido o de quien eres tú

- Voy a llamar a la policía

- Me parece estupendo, pero… – pero tenía que conseguir que lo desatara antes de que Natanael volviera – Tío, me han sacado del hospital a la fuerza y me han apuñalado las manos, aquí hace frío y…

Y no se había equivocado en juzgar a esa mole hawaiana como un buenazo. No pudo quitarle las esposas así que cogió la silla con el cazador incluido y la llevó a la casa dónde le puso una manta por encima y le hizo una pequeña cura en las manos.

- Gracias…

- Me llamo Kamekona

- Yo David

- Voy a llamar a la policía y ellos podrán quitarte esto ¿de acuerdo David?

- De acuerdo, pero…

- No te gusta la poli – se rio el dueño de la casa

- Ya sabes cómo son, llevo horas aquí y ellos me interrogarán antes de pensar que puede que necesite ayuda, me han sacado del hospital tío, no me encuentro bien – exageró un poco – puede, puede que me de un infarto.

- Tranquilo, no voy a llamar a la comisaría sino a unos amigos que son policías, créeme ellos sabrán que hacer - "Si claro" pensó con fastidio el cazador, mientras su "salvador" llamaba a esos amigos – Danny, tío soy Kamekona y necesito que alguno venga a mi casa… Es algo raro, me he encontrado a un tío en mi garaje y parece que lo estaban torturando… un gaole con ropa de hospital… ajá… David… Oye tío, ¿y tu apellido?

- David Coverdale – respondió el cazador aunque por la forma como el mastodonte hablaba y cogía el teléfono estaba seguro de que ya sabía quién era.

- Coverdale Danny… no puedo, y él tampoco puede moverse… - el hawaiano le miró con dureza – de acuerdo, no le quitaré el ojo de encima colega, no tardéis.

- No cuela ¿verdad? – se rio el cazador

- Casi había colado, Dean Winchester – Kamekona se sentó frente a él

DEVYC- DEVYC- DEVYC

Los agentes del FBI seguían al furgón policial dónde trasladaban a Dean Winchester al 5-0. En el Camaro de Williams, Steve conducía con los ojos fijos en el coche de alquiler de Lord y Moody sin escuchar las quejas de Danny. La verdad es que no le importaba que Cath fuera en el furgón con el prisionero, Cath era una de las personas en cuya capacidad confiaba ciegamente, no entendía el razonamiento de su compañero.

- ¿Tú has visto a Winchester? Cualquier tía se derretiría con que sólo la mirara Steve – insistió el rubio

- Venga ya Danno, como que Catherine es idiota y va a caer embelesada a los pies de ese tipo – se rio el castaño, incrédulo – deberías de dejar de emparejar a Cath con cualquier tío que le diga hola.

- No estoy haciendo eso, estoy diciendo que te tomas muy a la ligera con quien está o no está tu novia – gruñó el policía

Steve se sintió molesto, no se consideraba un hombre controlador, no comprendía qué motivos tenía Danny para comportarse así. El rubio estaba tenso en su asiento, mirando al frente, una vena en su sien latía como cuando estaba furioso.

- ¿Te ocurre algo Danny? ¿Es por las vacaciones? Te dije que podías tomarte las tres semanas sin problema – sabía que se estaba metiendo en terreno pantanoso y en efecto, ahí estaba la mirada de su compañero que decía "no te enteras de una mierda ¿verdad?" – Joder tío, no soy adivino, si te ocurre algo dilo.

- Me ocurre que eres un imbécil insensible y descerebrado

- Ya estamos

- Se supone que quieres a Catherine ¿no? – el gesto de "¿es que no es evidente?" del exmarine le sacó de quicio – pues no lo parece tío, te comportas como si te importara una mierda lo que ella diga o haga

- Cath tiene derecho a hacer y decir lo que le dé la gana Danny, es una persona adulta en un país libre, ¿Quieres que me ponga con ella en plan talibán? – la molestia se fue convirtiendo en enfado como cada vez que hablaban más de diez minutos seguidos

- No te enteras McGarret, vives en tu maravilloso mundo dónde eres perfecto y no te enteras de cómo actúas con la gente – Danny resopló, negando desalentado – cuando vuelva vamos a tener que poner las cosas sobre la mesa

- Lo que Catherine haga o deje de hacer no tiene nada que ver contigo

- No estoy hablando de Cath, estoy hablando de ti – le miró con furia a los ojos – te quiero tío, y no quiero que acabes apartando a la gente que te quiere de tu lado

- Pues gracias, pero no necesito consejos de un padre divorciado con su novia a medio planeta de distancia.

- Sí los necesitas si consideras una cita romántica llevar a la mujer que adora el suelo por dónde pisas al partido de softball de mi hija – se rio irónicamente - ¿Has tenido algún detalle con ella alguna vez? Y no me refiero a desayunar en el coche o beberos una cerveza mientras os sentáis juntos en el sofá de tu casa…

- ¿Qué tiene de malo? A mí me gusta, ¿y la conexión? No es necesario decir nada, estamos ahí, los dos juntos, sintiéndonos el uno al otro, ¿puede haber algo más romántico? – Steve aparcó el coche mientras veían cómo bajaban al prisionero del furgón y lo metían en el edificio.

El jefe del 5-0 se reunió con los federales mientras Danny asimilaba la extraña conversación que habían tenido. Analizando a posteriori sus propias palabras había dejado que esos estúpidos celos que sentía por Catherine se hubiesen colado entre sus palabras haciéndole decir idioteces que podían fácilmente interpretarse como machistas, para después intentar aconsejar a Steve sobre cómo corresponder a su pareja.

"Cielos Danny, tienes que irte ya o… Ese idiota diciendo lo de la conexión en el desayuno en el coche, o la cerveza…" El policía salió del coche a su vez. El vehículo que le pertenecía y que sólo conducía cuando Steve no estaba, dónde desayunaban la mayor parte de los días, incluso ahora. Los ojos azules del agente Williams contemplaron con tristeza el edificio que tenía ante él. Debía alejarse, volver al continente antes de no poder contenerse y estropear la mejor relación de trabajo y amistad que había tenido jamás, por culpa de unos sentimientos que era incapaz de retener por más tiempo.

Continuará...