La historia no me pertenece al igual que los personajes, yo solo estoy haciendo la traducción.
CAPÍTULO 2
Caroline enterró su cara más profundamente en su almohada. Era caliente y se apretó más a ella. Sus manos fueron a ahuecar un poco la almohada, cuando se dio cuenta de que la almohada no era suave, ni de cerca blanda. Era firme y respiraba. Caroline abrió los ojos lentamente y vio un pecho respirando. Levantó la cabeza y miró hacia arriba. Nik estaba durmiendo en su cama desnudo. Se miró a ella misma y se dio cuenta de que también estaba desnuda. Rápidamente intentó pensar en lo que había pasado la noche anterior. Miró alrededor de su habitación y vio sus ropas todas tiradas. Volvió a mirar a Nik quien seguía durmiendo. Su brazo aún estaba alrededor de ella mientras su otro brazo caía por la cama. Caroline levantó la sábana lentamente para ver si Nik estaba completamente desnudo. Lo estaba y ella rio para sí misma.
Escuchó la puerta de su apartamento cerrarse de golpe.
-¡Elena! ¡Caroline! ¡Sé que una de vosotras está aquí! -gritó Bonnie.
Rápidamente Caroline salió corriendo de la cama y agarró la sábana de la cama para envolverse en ella. Volvió a mirar a Nik quien estaba durmiendo. Inclinó la cabeza un poco, tomándolo todo.
-¡Sé que estáis aquí! -gritó Bonnie.
Caroline rápidamente salió de su habitación y cerró la puerta sin hacer ruido. Corrió a la sala de estar donde vio a una Bonnie enfadada.
-¡Bonnie! -Caroline le susurró.
-¿Por qué estás susurrando? ¿Qué diablos te pasó? Esperaría esto de Elena.
-Tengo a alguien aquí.
Bonnie solo miró a Caroline como si tuviese ocho cabezas. Vio el pelo alocado y de sexo y la mancha de delineador bajo los ojos de Caroline. Observó cómo tiraba de la manta más cerca de ella.
-Lo sé, nuestro vecino fisgón me acechó el segundo en el que entré en el edificio. Estaba sacando a pasear a esa cosa que llama perro. ¡Quejándose de como parecía un rodeo esto la noche anterior, con sonidos de animales! ¿Qué demonios estabas haciendo?
-Me emborraché la otra noche.
-¿De verdad? Esa no eres tú Care.
-Mira, no pensé que iba a suceder. Quedamos para tomar unas copas, fuimos a comer unos perritos calientes y nos encontramos con Tyler.
-Dime que no es Tyler el que está ahí.
-No lo es, es el bombero del que te hable.
-¿Entonces, porque lo estabas montando como si fuese un rodeo?
Caroline se tapó la cara con las manos y quiso morirse de la vergüenza.
-No lo hice, quiero decir, ugh, no hay manera de que diga esto sin sonar absolutamente estúpida ¿verdad?
-No realmente. Pensé que era Elena quejándose sobre eso, no tú. ¿Estás bien?
-Sí, tengo que prepararme para ir a trabajar.
-Siempre estoy aquí, cuando necesites hablar.
-Gracias -Caroline volvió a su habitación.
Abrió la puerta y vio que Nik se giró sobre su estómago y ahora su trasero estaba mirando hacia ella. Caroline cerró la puerta detrás de ella y se preguntó cuál era la mejor manera de dirigirse en esta situación. Nunca había tenido que echar a alguien de su cama antes. Se sentó en la cama y se preguntó si lo iba a arruinar. Se acostó con él después de una media cita. ¿Volvería a hablar con ella otra vez? ¿Cómo reaccionaría Rebekah? Odiaba como siempre arruinaba las cosas. Suspiró y se estiró en la cama. Miró hacia él quien seguía durmiendo. Notó pequeñas cicatrices blancas en su espalda, y se giró hacia su lado. Las miró, estaban esparcidas por su espalda. Se preguntó de dónde vendrían. Muchas de ellas parecían viejas y descoloridas. Vio una M en la mitad de su espalda cerca de su espina. La miró, dándose cuenta de que alguien la había esculpido en su piel. Extendió los dedos y ligeramente trazó la M de su espalda. Caroline se inclinó y suavemente besó la cicatriz cerca de su hombro. Sus labios fueron hacia su cuello. El brazo de Nik la envolvió acercándola más a él. Levantó la cabeza, revelando el sexy pelo que tenía al levantarse.
-Buenos días amor -dijo Nik mientras se giraba sobre su lado.
-Buenos días -Caroline respondió.
-Veo que eres una roba sábanas -dijo Nik mientras empezaba a tirar de la sábana del cuerpo de ella.
-Tenía frio -Caroline hizo un mohín.
-Yo te daré calor -dijo Nik mientras tiraba de la sábana de su cuerpo y los tapaba a ambos-. Es como desenvolver un regalo de navidad.
El pulgar de Nik recorrió la barbilla de Caroline, pasando junto a un recordatorio de su caída. Su mano se deslizó por el cuello y la tiró en la cama. La miró a los ojos.
-Eres tan hermosa -dijo Nik.
Caroline estaba sorprendida. No esperaba que le dijese eso. La mano de ella se deslizó hasta descansar en su hombro. Lo miró a los ojos y sonrió.
-No estás tan mal -dijo Caroline mientras su dedo trazaba su mandíbula y paraba cerca de su boca.
-¿Qué te pasó aquí? -preguntó Caroline rozando el lugar cerca de su boca.
-Los escombros del techo me cayeron encima, dándome en la cara -respondió Nik.
Caroline miró la cicatriz descolorida de su cara. Se inclinó y lo besó.
WHYB
Elena abrió la puerta del apartamento mientras Damon la seguía.
-¿Dónde estuviste la otra noche? Te llamé y mandé mensajes, ¡y odio mandar mensajes! -gritó Damon.
-Estaba fuera, y no quería hablar contigo, no cuando eres así.
-¡Estabas con él verdad!
-Tengo que prepararme para ir a trabajar.
-¿Así que tuviste sexo en la oficina con mi hermano en su mesa? ¿Qué no tuviste suficiente la otra noche?
-Damon para.
-No, no puedes seguir haciendo esto. ¡No puedo seguir haciendo esto! ¡No puedes hacernos esto a los dos! ¡No es justo!
-No puedo ¿vale? ¡Os he dicho a los dos que no me puedo decidir! ¡No sé cómo! Quiero decir, os amo a los dos
-¡Pero no puedes tenernos a los dos!
-Lo sé, lo siento, solo que ahora no puedo ¿vale?
-¡Elena!
-¡Déjame en paz Damon, por favor! -Elena corrió hacia la habitación de Caroline.
-¡Elena! -Damon la persiguió.
-¡Caroline! Necesito hablar -dijo Elena mientras abría la puerta de la habitación de Caroline.
-¡Oh Dios Nik! -gimió Caroline.
-¡Oh Dios! ¡Lo siento! -dijo Elena mientras se giraba e intentaba irse pero Damon estaba justo detrás de ella.
-¡Fuera de aquí! ¡Fuera de aquí ahora! -Caroline les gritó.
Nik paró y la miró y movió la cabeza para ver a Elena y a Damon ahí de pie.
-¡Fuera de aquí! ¡FUERA DE AQUÍ! -gritó Caroline.
-¿Nosotros o él? -preguntó Damon.
-¡Vosotros dos! ¡Fuera de aquí! ¡AHORA! -Caroline gritó y les lanzó una almohada.
-Lo siento Care -Elena empujó a Damon fuera de la puerta y la cerró.
-¡Buen trabajo rubita! -gritó Damon.
Caroline se cubrió la cara con las manos. Quería morirse o meterse debajo de una roca y morir ahí.
-¿Por qué me está pasando esto a mí? -dijo Caroline.
-Alégrate querida.
-¿Cómo estás bien con esto?
-¿Qué? ¿Qué me he despertado con una preciosa mujer a mi lado esta mañana? ¿Qué he estado a punto, o a seguir teniendo sexo esta mañana contigo? Es una buena maña para mí.
-Al menos es buena para ti.
-¿No estás feliz amor? Puedo cambiar eso.
Nik desapareció debajo de las sábanas. Caroline lo sintió besar su caja torácica, su estómago y después detenerse en sus muslos. Jadeó al darse cuenta de lo que estaba haciendo.
WHYB
Elena estaba saliendo de la ducha. Se puso el albornoz y caminó hacia la cocina donde Damon estaba sentado. Estaba bebiendo café en su taza.
-¿Qué estás haciendo aun aquí? -preguntó Elena.
-Esperándote, pensaba que podíamos compartir el coche.
-Deberías irte, creo que hemos avergonzado a Caroline lo suficiente por un día.
-Tú lo hiciste, yo solo era un espectador.
-Damon vamos.
-Sabias que no han dejado aun la habitación. Creía que habían recogido cuando salimos de la habitación. Nunca supe que tenía la rubita, bueno, ahora probablemente lo sabe.
-¡Damon!
-¡Oh vamos! Relájate. Eres tú la que ha entrado donde ellos estaban, sin tocar a la puerta. Todo esto se podría haber evitado si tú hubieses dejado de correr y hubieses hablado conmigo.
-¡Esto no es mi culpa!
-Nunca la tomé por una de ese tipo.
-¡Damon! Necesitas irte.
-Pensaba que íbamos a compartir el coche.
-¡Cogeré el tren! ¡Ahora vete!
-Pero aun he terminado mi café.
Elena cogió la taza de café de sus manos.
-Ya estás, ahora vete. No necesito más drama está mañana.
-No llegues tarde a trabajar, ya sabes cómo tu jefe se pone.
La puerta de la habitación de Caroline se abrió. Elena y Damon se giraron para ver a Nik salir ya vestido y a Caroline con su albornoz. Caroline fulminó con la mirada a Elena y a Damon mientras pasaba junto a ellos hacia la puerta. Damon miró a Nik, inclinando la cabeza y levantándole los pulgares a Caroline.
-No está mal Barbie, mejor que el último -dijo Damon mientras le quitaba la taza de café a Elena y le daba un sorbo.
-Así que, um, ¿me llamas? -dijo Caroline inclinándose hacia la puerta.
-¿Cuándo estás libre?
-Viernes, sábado.
-Tengo que revisar mi horario, creo que estoy trabajando en el turno del fin de semana.
-Oh.
-¿Estás libre mañana?
-Sí.
-Te llamaré -Nik se inclinó y le besó la frente.
-De acuerdo.
Nik abrió la puerta y salió. Caroline cerró la puerta con llave. Se dio la vuelta y miró a Damon y a Elena.
-¡La próxima vez que uno de vosotros entre en mi habitación sin tocar a la puerta os colgaré por las uñas de los pies! -dijo Caroline y se fue hacia el baño.
-Creía que íbamos a tener una charla de chicas -Damon gritó.
WHYB
Caroline dejó que el agua caliente recorriese su cuerpo en la ducha. Se sentía bien y sus músculos se relajaron. Echó el champú en su mano y se lo frotó en el pelo. Sonrió mientras pensaba en Nik. Se aclaró el pelo mientras imaginaba sus labios en los de ella, besándola. Enjabonó su cuerpo. Notó con su dedo pequeño como si fuesen moratones en su cadera. Ahora tenía moratones sexuales. Un recordatorio de la noche pasada. Se inclinó para alcanzar sus piernas cuando sintió lo dolorida que estaba. No se había sentido así, nunca. Sonrió.
-Caroline, siento haber entrado donde tu estabas esta mañana -dijo Elena mientras entraba en el baño.
-¡Elena! ¿Qué estás haciendo aquí?
-Tenía que hablar contigo, y sabía que me tendrías que escuchar aquí.
-Bien.
-Lo siento, ¿vale? No tendría que haber entrado. No sabía que estabas saliendo con alguien.
Caroline suspiró. Elena estaba tan ocupada envuelta en su propio triángulo amoroso para notar que estaba pasando algo más.
-No lo estoy, quedamos ayer por la noche para tomar unas copas.
-¿Lo acababas de conocer?
-Es el hermano de una de las modelos. Es un bombero.
-¿Y te acostaste con él?
-No lo planeé, ¿vale? Además hace mucho desde lo de Tyler.
-Pero esto es tan no tú. Quiero decir, bien por ti, superando lo de Tyler.
-Lo he superado.
-Entonces, ¿vas a verlo otra vez?
-Quizás.
-¿Qué, no fue lo suficientemente bueno para una segunda cita?
-Oh lo fue, me ha dicho que me llamará.
-Llámalo, a los chicos le gusta cuando las chicas toman el mando. ¿Qué tienes que perder?
-Lo llamaré hoy después, tengo que ir a trabajar.
WHYB
Caroline corrió hacia su habitación, frenéticamente intentando buscar algo que ponerse para ir a trabajar. Se puso un vestido azul y buscó unos zapatos. Encontró uno y buscó el otro. Miró debajo de su cama y encontró uno de los collares de Nik tirados en el suelo. Lo alcanzó y lo cogió. Miró hacia la extraña pieza metálica plateada colgando en un cordón negro. No sabía lo que era. Encontró su otro zapato y lo cogió. Cogió su bolso y salió. Se había puesto un zapato y estaba luchando por ponerse el otro zapato y coger su bolso y servirse un poco de café. Se le cayó el collar de él y se quejó. Lo cogió y se lo puso. Deslizó el asa del bolso en su brazo y se bebió la mitad de la taza de café que se sirvió. Se ajustó la hebilla de su zapato y salió
WHYB
Entró en la casa de moda y pasó junto a la oficina de Blair. Blair estaba hablando con Rebekah y de buen humor.
-¡Caroline! ¡Caroline ven aquí! -gritó Blair.
-Buenos días Blair, buenos días Rebekah -sonrió Caroline.
-¿Aún no ha venido la tela de Japón? -preguntó Blair.
-Aun no, el chico de los repartos no viene hasta las 11 -dijo Caroline.
-¿Han hecho mi patrón?
-Sí, lo están haciendo ahora, lo tendrías que tener para mañana. ¿Algo más?
-Rebekah parece que necesita un nuevo par de zapatos y un bolso nuevo. Enséñale algunos y envía los diseños aprobados a la fábrica.
-Si Blair, vamos Rebekah -dijo Caroline.
Rebekah siguió a Caroline por el pasillo.
-Gracias por cubrirme, Blair se hubiese puesto histérica si hubiese descubierto que rompí los zapatos -dijo Caroline.
-No hay problema. Es lo menos que podía hace después de que te cayeras al suelo intentando encontrar a mi hermano.
Caroline sonrió y trató de no pensar en las manos de Nik tocando su cuerpo. Sacudió la cabeza. Caroline miró los zapatos de la estantería.
-¿Qué color de zapatos quieres? -Caroline preguntó sujetando un par de zapatos.
-¿Por qué llevas eso puesto?
-¿El qué? -Caroline miró hacia su vestido.
-¿Por qué llevas el collar de Nik? ¿Se lo has robado? -preguntó Rebekah enfadada.
-¡No! -dijo Caroline dejando los zapatos.
-¡Él no te lo daría a ti! ¿Por qué se lo has cogido?
Caroline no sabía que decir. No quería contarle que se había acostado con su hermano, y que eso probablemente había sido pateado debajo de su cama mientras se estaban sacando la ropa el uno al otro.
-No lo cogí, solo lo encontré.
-¡Estás mintiendo! ¡Devuélvelo!
Caroline rápidamente se quitó el collar y Rebekah se lo arrebató de las manos. Sostuvo la pieza de metal en sus manos, sus dedos acariciándola. Vio a Caroline mirarla y se giró. Sacó su teléfono del bolsillo y llamó a Nik.
¿Qué? -se quejó Nik desde el teléfono.
-¿Qué demonios hace Caroline con tu collar? -Rebekah gritó por teléfono.
Nik estaba durmiendo en su cama, rodó sobre su espalda.
-¿Me llamas por un collar?
-¿Por qué lo tiene ella?
-¿De qué me estás hablando? Estoy cansado, y ahora mismo no tienes mucho sentido.
-El collar que te di Nik, el de cuando éramos pequeños, antes de que te enviaran lejos. ¿Te acuerdas? ¡Me prometiste que no te lo quitarías!
Nik se sentó en la cama y miró hacia el gancho de la pared donde colgaba todos sus collares. Vio que no estaba.
-Debo haberlo perdido.
-¿De verdad Nik? ¿Eso es lo mejor con lo que me puedes venir?
-¿Qué?
-¿Por qué lo tiene Caroline? ¿Se lo diste a ella?
-No, te he dicho que lo he perdido, debe haberse caído cuando estaba…
-¿Cuándo estabas qué?
Caroline observó a Rebekah gritarle a Nik por el teléfono. Se estaba enfadando y enfadando y estaba intentando penar en una manera de irse sin que lo notase. Podía escuchar a Nik gritarle a ella a través del teléfono.
-¿Hiciste qué? ¿Hablas en serio? ¿Te la estás follando? ¿De verdad? ¿La conoces desde hace un día y te has acostado con ella? ¿Qué demonios? ¿Tienes que follarte a todas mis amigas, es eso? ¡Oh, cállate! ¡Es mi única amiga aquí, deja de follártela, por mí! ¡Lo digo en serio Nik! ¡No me importa! -Rebekah le colgó y fulminó con la mirada a Caroline.
Caroline no dijo nada. Rebekah sostuvo el collar en su mano y salió furiosa. Caroline estaba aliviada de que se hubiese ido y fue capaz de respirar. Se preguntó qué estaba haciendo Nik. Probablemente enfadado con ella. Su día no iba mejorando.
WHYB
Caroline revisó su teléfono otra vez, y no había ninguna llamada perdida. Suspiró. Se inclinó en el mostrador de la cocina. Dijo que la iba a llamar pero no lo había hecho. No quería parecer desesperada así que lo llamó, dos veces, a lo largo del día. Se suponía que tenían que reunirse hoy pero nunca llamó. Se fue a su habitación y se cambió la ropa del trabajo por algo más confortable. Siempre hacia lo mismo. Siempre se las arreglaba para fastidiarlo todo. Odiaba esa sensación. Odiaba sentirse usada. La vida de soltera la estaba empezando a molestar. Miró hacia arriba y vio la batidora en el mostrador y sonrió.
WHYB
Caroline estaba cubierta de harina y de glaseado mientras terminaba de glasear los cupcakes. Cocinar siempre la hacía sentir mejor, como si tuviese alguna forma de control sobre algo. Decidió que no iba a estar deprimida durante mucho tiempo. Se vistió, con un vestido blanco de Calvin Klein con lunares negros en él. Era un poco Doris Day con la falda acampanada y el arco en la parte posterior. Se arregló el pelo y se puso un poco de maquillaje. Se puso unos tacones, puso los cupcakes en una caja y salió. Si Nik iba a ser el típico chico que se acostaba con una chica y decir que iba a llamarla y decirle la verdad, iba a hacer que se lo comiese. Literalmente.
WHYB
Caroline apareció en el parque de bomberos. Pagó al taxista y caminó hacia la puerta y tocó el timbre. Esperó y esperó. Finalmente la puerta se abrió.
-¿Te perdiste cariño? -le preguntó el viejo capitán.
-Estoy buscando a Nik -respondió Caroline.
-¿A niño bonito?
-Sí, él.
-Acaban de volver, está en la ducha. Entra.
Caroline sonrió y entró dentro. Vio una larga fila de chaquetas de bomberos colgadas, junto con sus cascos y sus pantalones. El olor a plástico quemado llenaba la habitación.
-Si tienes comida, es mejor que no lo anuncies. A veces actúan como si no hubiesen visto comida antes -dijo el capitán.
Caroline miró a su alrededor y vio a unos cuantos bomberos hablando los unos con los otros.
-¡Niño bonito! ¡Ven aquí! ¡Tienes una entrega especial! -gritó el capitán.
Nik se cambió con su ropa normal. Su pelo aún estaba húmedo y parecía cansado. Fue hacia donde estaba el capitán. Sus ojos se iluminaron cuando vio a Caroline.
-Hola encanto -Nik sonrió.
-Estás fuera de horario, así que fuera de aquí niño bonito -dijo el capitán, y se fue.
-Gracias capitán. Buenas noches -dijo Nik antes de poner su atención otra vez en Caroline-. ¿Qué te trae por aquí?
-No actúes lindo con todas tus cosas de bombero. Si vas a ser uno de esos chicos capullos que nunca llaman a las chicas después de acostarse con ellas, ¡entonces te lo puedes comer! -Caroline empujó la caja de cupcakes a sus manos.
-¿Hiciste cupcakes? -preguntó Nik.
-¡Sí! ¡Puedo cocinar! ¡Puedo hacer muchas cosas si te hubiese molestado en preguntar! ¡Y no necesito a tu hermana siendo una psicópata conmigo tampoco! -gritó Caroline.
-¿Cupcakes? He oído cupcakes -dijo un bombero cercano.
-¿Dónde? -preguntó otro bombero.
De repente el bombero pululaba alrededor de ellos. Caroline miró a su alrededor, y la caja fue arrancada, manos arrebataron los cupcakes y de repente ya no estaban. Caroline parpadeo y Nik estaba ahí de pie con nada en sus manos. Un segundo después la caja vacía fue colocada otra vez en sus manos. Nik miró la caja vacía y después otra vez a Caroline quien estaba horrorizada.
-Sí, no deberías anunciar que tienes comida aquí. Aquí hay salvajes.
-¿Está todo el mundo loco aquí?
-Bueno, la gente normal huye de un edificio ardiendo, mientras nosotros corremos a él.
-¡No me vengas ahora con lo de los bomberos! ¡Te he llamado dos veces hoy! ¡Dijiste que querías verme! ¡Si no quería, no tendrías que haber dicho eso! ¡No soy ese tipo de chicas! ¡Normalmente no hago este tipo de cosas!
-¿Hacer cupcakes?
-¡NO! Nunca me he acostado con un chico después de la primera cita.
-¿No habíamos decidido que no era una cita?
-Había comida después, ¡era una cita!
-Bien, bien.
-¡Olvídalo! ¡Tu hermana y tú estáis locos! ¡No necesito esto! -Caroline se giró para irse.
-Espera querida -Nik cogió su brazo.
-¿Qué?
-No te estaba ignorando, iba a llamarte, pero tuvimos una llamada de un incendio en un centro comercial. Se propagó muy deprisa cuando llegamos ahí, acabo siendo una alarma 3. Nos tomó un tiempo apagarlo. No tenía mi teléfono conmigo porque no quería que se derritiese en el incendio. Acabo de llegar hace veinte minutos. Oh y el techo de la lavandería se he me ha caído.
-¿Estas bien?
-Sí, no me he roto nada. Siento no haberte llamado antes.
Caroline se sintió horrible. Le estaba gritando por algo que él no podía controlar. Y ahora era ella la que parecía una loca.
-No, lo siento. No me había dado cuenta de que tenías un día ocupado. Estaba un poco furiosa. Además tu hermana no ayuda en nada.
-Te lo dije, y no me creíste.
-Este día totalmente apesta.
-Bueno, ya se ha acabado ahora. Vamos, salgamos de aquí.
Nik puso su brazo alrededor de ella y empezaron a caminar. Él lanzó la caja rasgada a la basura mientras caminaban hacia su coche.
-Te iba a pedir que vinieses mientras te hacia la comida -dijo Nik.
-¿Una cena con un hombre hambriento?
-Puedo cocinar, no puedes sobrevivir en un parque de bomberos sin saber cómo poner comida en la mesa.
-¿Chef Boyardee?
-Ven aquí.
-Tengo que trabajar mañana.
-Te llevaré a casa después. Da una oportunidad amor.
Caroline lo miró y sonrió.
-Bien, pero no voy a dormir contigo esta noche.
-Por supuesto que no, eres una persona más de mañana.
-Nunca había hecho esto antes, ¿vale?
-¿Eres virgen?
-¡NO! Quiero decir, no me acuesto con chicos que acabo de conocer, ¿vale?
-Bueno, ahora nos conocemos mejor.
-Tienes que decirme cual es el problema con tu hermana.
-Solo te tengo para la noche, explicárselo a Rebekah llevaría mucho tiempo.
-Por tanto, ¿qué vas a hacer?
Nik la empujó más cerca hacia él y la besó suavemente en los labios.
-¿Qué tal si empezamos por el postre? -preguntó Nik.
-De acuerdo -asintió Caroline.
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