Capitulo II:
Mm...…
Quiero que me escuches…
Quiero que me abraces…
Quiero tenerte por siempre,
Y que en mis ojos veas lo que siento…
Te necesito porque eres mi destino,
Voy a cuidar de ti solo dime que si…
Desde el día en que nos conocimos, vi en tus grandes ojos algo mágico,
Nunca sabre que es lo que tienes…
Que hace que aun más te desee,
Eres especial, por tu sonrisa y tu forma de enamorar...
Te quiero… espero que lo tengas en cuenta…
Quiero tenerte a mi lado… y que tu mi mujer seas…
- Te la dedico Marie…-Dijo Pablo en un suspiro.
- ¿Se puede?-Estela entro en la habitación y se sentó en la cama junto a él- Tengo que ir a un sitio y quiero que usted venga conmigo- le dijo sin dar detalles- Hágale arréglese que tenemos que irnos ya, no quiero llegar tarde así que no se demore.
- ¿A dónde vamos?- preguntó sin mirar a su madre con la guitarra en las manos y sin levantar la vista de la letra de la canción.
- Te lo diré por el camino…-Estela se quedo mirando la letra de la canción- ¿esta es la ultima que as escrito?
- Si… la escribí para cantársela a...-suspiro y cogió aire para poder pronunciar su nombre pero no fue capas.
- Se que es duro, pero tienes que resistir por ella ¿Vale?-le dijo mientras le apartaba un mechón de pelo castaño de la cara.
Salio de la habitación para que él se vistiera y lo espero durante unos minutos hasta que termino de arreglarse y se fueron al psicólogo. Él se negaba a estar allí aunque tampoco se resistió a ir, en el fondo sabía que era bueno para él, que le ayudaría para esperar a Marie. Porque, para Pablo, estaba claro que volvería aquella niña que le había robado el corazón de una sola mirada.
La enfermera los llamó y entraron rápida y silenciosamente al despacho del Dr. Brene.
- Buenos días, Sra. Lemin. Pablo ¿Cómo estas?, ¿Puedes tumbarte aquí?-Pregunto el Dr. como si Pablo fuera tonto o tuviera problemas mentales.
- Estoy muy bien gracias por preguntar. Claro con mucho gusto Dr. Brene-Le contesto él con mucha educación.
- Bien Pablo dime ¿que piensas que le ha pasado a tu amiga?- Pregunto con curiosidad el Dr.
- Pues… vea, yo soy consciente de que ha desaparecido, pero en lo mas profundo de mi corazón se que volverá y me da igual lo que usted piense de eso, no estoy loco, sólo tengo la esperanza de que la mujer de mi vida volverá- Le contesto Pablo con mucha seguridad y luego sonrío pensando en su pequeña Marie.
Todos se quedaron boque abiertos con la explicación del muchacho nadie, ni la enfermera, ni el Dr. Brene, ni Estela se atrevía a reprocharle nada, ya que todos pensaban que llevaba toda la razón.
Habían pasado ya cuatro meses desde la desaparición de Marie. Pablo seguía yendo al sicólogo, había hecho cinco ó seis canciones dedicadas a Marie, había aprendido a montar a caballo y estaba trabajando por las tardes en un videoclub para ahorrar y comprarle un caballo a Marie… Todo para Marie… era incapaz de hacer algo que no tuviera que ver con Marie. Se había sacado el carnet de conducir y había empezado a coger la moto de su padre para ir a buscar a Marie cuando volviera. En el instituto no permitía que nadie se sentara en el sitio de Marie, se había peleado varias veces con unos cuantos que le decían que Marie se había cansado de él y se había ido por su culpa, lo habían expulsado durante una semana, tenia partes, amonestaciones… Todo por Marie.
Un día estaba comiendo con sus padres en un restaurante, cuando lo llamaron, cogió el móvil nervioso al ver que era Marie.
- ¡Marie! Mi amor, gracias a dios- Gritaba llorando-¿cómo estas?, ¿Dónde estas?, ¿Voy a buscarte?
- No hace falta. Ya estoy en casa en cuanto pueda iré a verte, pero el Dr. me ha dicho que guarde reposo, que he pasado por algo muy fuerte para una adolescente y todo ese rollo que sueltan en las pelis, jeje-dijo ella con voz alegre, tierna, amable… tal y como Pablo la recordaba.
- Voy ahora mismo a tu casa, estoy allí en diez ó quince minutos ¿Vale? Te quiero mi vida. Ahorita le llego ¿si? ¡Te amo!
- ¡Vale cielo!- Le dijo ella con mucha ilusión- Estoy deseando verte. Hasta ahora, te amo.
Pablo colgó.
- ¡Es Marie!, ¡Ha vuelto voy para su casa!, ¡Os lo dije!, ¡Ha vuelto, ha vuelto, ha vuelto!- Les explicaba a sus padres mientras corría hacia la puerta. Se montó en la moto se colocó el casco y se fue a toda prisa directo a casa de Marie.
Cuando llego Marie estaba sentada en el porche mirándolo con aquellos grandes ojos oscuros con un brillo más especial que nunca.
- Te he echado de menos y…-No le dio tiempo a terminar porque Pablo se había abalanzado sobre ella besándola con una pasión que desconocía de él. Se extraño pero no le importó porque ella tenía las mismas ganas que él de besarlo, de abrazarlo, de estrecharlo entre sus brazos y que él le hiciera lo mismo.
- ¿Qué te ha…?, ¿Quien te a hecho...?- era incapaz de terminar las preguntas solo quería besarla y olvidar todo lo que había pasado.
- No importa estamos juntos otra vez…-le dijo ella al oído- …y esta vez para siempre, no me volveré a apartar de tu lado nunca…-dijo Marie con lagrimas en los ojos.
- Mas le vale cumplir eso, señorita – le dijo Pablo con un tono de burla.- ¿Y tu madre?
- Ha ido a… no se que sitio, para hacer no se que cosa…-dijo ella sonriendo-…creo que quería dejarnos solos ¿Pasamos dentro?
- Como usted quiera bebe, pero ¿cree que podrá controlarme hay dentro?- Pregunto riendo.
- Habrá que comprobarlo…-Dijo ella mientras entraban.
Los dos chicos no se lo pensaron dos veces entraron en la casa, fueron a la habitación de Marie y empezaron a quitarse la ropa cuando Pablo le pregunto.
- ¿Estas segura de esto?, a lo mejor no debemos…-titubeo y Marie sabia lo que estaba pensando y le susurro al oído.
- Quiero ser tuya completa…mente, solo tuya para siempre…-le dio un beso y le pregunto- ¿Tu no?
- Claro… ¿Cómo puede preguntarme eso?
Los dos chicos empezaron a besarse y no pudieron contener su lujuria y tuvieron unas horas de pasión, su primera vez para ambos. Y a ninguno se le ocurrió ninguna otra situación mejor para hacer el amor por primera vez…
