Y aquí está, por fin, el segundo capitulo. La verdad es que es algo diferente y más largo de lo que tenia planeado, pero bueno, espero que no os aburra mucho este capi.
Gracias a lucky-chance y MadokaMagicaLover por comentar. ¡Animaros todos y dejad un review! Quiero saber que os parece :)
Abrí los ojos con dificultad e intenté escanear mi entorno.
Todo estaba oscuro. Que extraño… Normalmente, la jaula no es tan sombría. ¿Por qué…?
Un dolor insoportable penetró todo mi cuerpo y los recuerdos del día anterior nublaron mi mente por unos instantes.
Burlas.
Tristeza.
Paliza.
Humillación.
Dolor.
Rabia.
Desfallecer.
Me quedé quieta, con la mente en blanco.
Es curioso. Después de todo lo que pasó, de toda la frustración y pena, de todo el dolor y los golpes… Me siento…
Vacía.
Ningún sentimiento me invade… Como si alguien me hubiera absorbido las fuerzas y la motivación. Intenté poner la mente en blanco y alejar los horribles recuerdos que afloraban lentamente.
…Ahora no es el momento de deprimirme…
Debo mantenerme neutra o acabaré-
CLANG.
Fijé mi atención inmediatamente dónde supuse que provenía el ruido. Aunque no pudiera ver, sí que podía seguir oyendo. Agudicé el oído y esperé un poco, el único sonido en esos instantes mi respiración.
…
…
CLONG
-Ah, ¿Miku?
Me quedé helada. Esa voz…
De repente noté como unas manos tocaban la venda que ocultaban mis ojos y la retiraban torpemente. Parpadeé varias veces para ajustarme a la débil luz que se filtraba del exterior, y poco a poco alcé la vista. Dos pares de ojos cerúleos me miraban con curiosidad, los dueños de tales miradas unidos en un mismo cuerpo lleno de cicatrices.
El hombre con dos cabezas (¿o quizás mujer?).
-Hey, Mi-chan, ¿estás llorando?- gorjeó una voz aguda.
- Oye, ¿estás bien? ¿Y esas heridas?- murmuró con preocupación una voz masculina.
-Ah… Rin, Len… - murmuré sin energías- El Vigilante… se tomo muy mal un pequeño comentario,- reí cínicamente- y, por supuesto, ¿que mejor que descargar la ira en una don nadie atracción de circo?
Len frunció el ceño, furioso y murmuró un bastardo por lo bajo. Rin, en cambio, me miró curiosa y señalo mi brazo izquierdo- ¿Mi-chan? ¿Y eso?
Con el recuerdo del día pasado, y un escalofrío, bajé lentamente la mirada hasta toparme con el lugar en cuestión. Lo que no me esperaba, precisamente, es que una venda cubriera lo que fuera que el peli morado grabó con tanto sadismo.
Y no solo el brazo. Más vendas y tiritas envolvían gran parte de las heridas, algunas bien colocadas, otras torpemente, como si la persona que las hubiera puesto tuviera prisa.
-…Oh- dije al fin, aún confundida. Ni me había fijado. ¿De dónde han salido estas vendas?
- ¡No digas 'Oh' como si nada!- se quejó Rin de forma infantil – ¡Dilo, dilo! ¿Quien te ha curado? ¿Era guapo? ¿O feo? ¿Rubio? ¿Moreno? ¿Alto? ¿Bajo? ¿Gentil? ¿Cariñoso? ¿Frío? ¿Tímido? ¿Tsundere? ¿Algo moe? ¿Yandere? ¿Tenia doble personalidad? ¿Se reía por ninguna razón aparente? ¡Dímelo, dímelo, dímelo, dímelo!
- ¡Madre mía, cállate ya, Rin!- rugió Len cansado. Una vez hubo silencio, procedió a hablar- Ahora en serio, ¿quién te ha curado?
Los miré perdida- No lo sé… Después de… la paliza, caí inconsciente y no he despertado hasta ahora, así que…
-…No tienes ni idea- acabó Rin desinteresadamente. Len se quedó callado un buen rato, pensativo, una mano en el mentón. De fondo, se podía escuchar los aullidos y gritos de la muchedumbre. La voz de La Mujer de Rojo, demandando atención, presentaba el siguiente espectáculo.
- ¡Damas y caballeros, presten atención, por que la siguiente deformidad no les dejará indiferentes!- calló para dar más suspense al ambiente, y los tambores empezaron a sonar.
-Una de las bestias más terribles y feroces que habitan en nuestro circo, con una fuerza impresionante y una dentadura animal,- alzó la voz- un temperamento feroz y un apetito insaciable…- hubo otra pausa, y esta vez gritó con más énfasis y esmero-Les presentamos a… ¡La Bestia Azul!
Las humillaciones y los desprecios ahogaron cualquier otro sonido o música degradante durante un buen periodo de tiempo. No tardaron mucho en pasar de los insultos, a chillidos de horror y disgusto.
-¿Oh? ¿Cuál es el problema, querido público? ¿No queríais sangre?- comentó casualmente, intentando ocultar una risita. Realmente, lo estaba disfrutando. Que asco.
Suspiré. Siempre eran iguales, los espectadores. Primero se hacían los valientes, expectantes, creyéndose capaces de aguantar cualquier cosa.
Claro está, tal voluntad empezaba a quebrantarse una vez veían la carnicería. Y la 'presa' viva.
La mayoría vomitaban, como mínimo.
-¿Sabes? – susurró Len, aparentemente ajeno al espectáculo- Oí por ahí algún rumor raro… Parece ser que-
- ¡Yo también lo he oído! ¡Sí, sí!- interrumpió Rin entusiasmada. Len la miró, mosqueado, pero no comentó nada al respecto- Parece ser que Vigilante-kun trajo a alguien nuevo ayer por la noche, sí, sí. – asintió a sí misma- Pero no vimos como era ni Len-chan ni yo, no, no. – negó con la cabeza.
Pues vaya.
-Estoy convencido de que el recién llegado-
- O llegada- interrumpió de nuevo la rubia.
-… O llegada, debe haber sido quien te ha curado.- finalizó su hermano, algo irritado.
Reí por lo bajo. Si no hubiéramos acabado aquí y, aun así, nos conociéramos, estoy segura de que hubiéramos sido amigos inseparables.
-Sí, es lo más probable. Al fin y al cabo, a nadie de este circo le importamos lo suficiente como para molestarse en hacer… bueno, esto. Curarnos, cuidarnos.- comenté algo distraída. Me pregunto como será el nuevo. ¿Es un 'deforme' como nosotros? ¿O una persona normal? Y si es así, ¿qué hace aquí?
- Ummm- tarareó Rin, algo aburrida- Tengo curiosidad por saber como es Novato-san…- se dio golpecitos con el dedo en la mejilla, reflexiva- ¿Será guapo? ¿O feo?... ¿Rubio? ¿Moreno? ¿Alt-
-…No empieces otra vez la misma tontería, Rin- reprimió cansado Len, cortándola.
-Aún así,- persistió su hermana- es una verdadera lástima que fuera de noche. Estábamos durmiendo… - puso cara afligida-Si lo hubiera sabido, hubiera estado en vela toda la noche, si fuera necesario para verlo. Incluso hoy lo haría...- con un tono ilusionado y ojos brillantes, puso una mano en su mejilla.
- ¡Ni hablar!- exclamó horrorizado el rubio- ¡Ni de coña!, ¿me oyes?
-Pero Leeeen,- gimoteó infantilmente- y si no le vemos hoy, ¿eh? Y si solo aparece de noche, ¿eh? Yo quiero verleeee~
- No es no, Rin.- medio gruñó Len, probablemente hasta las narices de oírla- Por que a ti se te antoje ver al nuevo, no quiere decir que yo vaya detrás, cumpliendo tus caprichos.
-Pero, Lenny~
-Ni Lennys, ni peros. ¡Te aguantas hasta que aparezca!
-Pero Le-
-¿Qué te he dicho?
-Pero Le-
-¿Qué te he dicho?
-Leeeeen
-¡Rin!
-¡Venga! Porfa, porfa, porfa, porfa, porfa, porfa, porfa, porfa, porfa, porfa, porfa-
- RIN.
-Porfa, porfa, porfa, porfa, porfa, porfa, por-
-POR EL AMOR DE DIOS, CÁLLATE DE UNA MALDITA VEZ, RIN.
Un silencio muy tenso nos envolvió, el único sonido, la música y los gritos de fondo del espectáculo.
Rin, completamente muda, e incluso algo intimidada, miraba el suelo con un pequeño puchero.
Len, en cambio, jadeaba por la intensidad del grito, con el ceño ligeramente fruncido y echando alguna que otra miradita a su compañera.
Yo simplemente me quedé callada, boquiabierta, mirando a uno y otro.
Eso… no me lo esperaba. Len, realmente, daba miedo. Y, Rin… creo que es la primera vez que la he visto callada durante tanto tiempo seguido.
-Lo… lo siento, – murmuró Len- pero empezabas a ser demasiado cargante, Rin…
La susodicha lo miró con los ojos llorosos, adoptando la mirada más mona que pudiera formar. El rubio se encogió y suspiro con resignación.
-Ugh… Está bien… iremos a ver al nuevo… ¡Pero solo durante una hora! Si no aparece, te aguantas, ¿estamos?
-¡Yay! ¡Len-chan, eres el mejor! – le dio un beso en la mejilla y el rubio se ruborizó.
…. Je. Vaya par.
Supongo que aunque estén deformados, se tienen el uno al otro.
Pero yo… ¿A quien tengo?
-Bueno,- empezó Rin como si nada- no has dicho nada sobre Novato-san, Mi-chan. ¿No tienes curiosidad?
-¿Eh? ¡Ah! Claro que si. No es que precisamente vengan nuevos integrantes al circo cada día… Además de ser el que probablemente me haya curado. Pero…
-¿Pero?- preguntó Len, más calmado.
- ¿Qué razón podría tener? Quiero decir, no nos conocemos de nada y… bueno, mi cuerpo… No tiene sentido…
- …Buena pregunta. No te conoce de nada, después de todo.
-¡Que más da!-canturreó Rin- El caso es que estás llena de vendajes y que te curarás más rápido, ¿no?
-… Supongo.
El ruido de fondo fue desvaneciéndose poco a poco y la voz de la Mujer de Rojo se oyó de nuevo-¡Gracias, querido público! ¡Espero que hayáis disfrutado de un show tan sangriento!- curiosamente, nadie abucheó ni insultó, solo se oían aplausos y algún silbido.
…Que sádicos…
-Y ahora, sin más dilación, nuestra acróbata estrella hará aparición con su asombrosa agilidad e increíbles movimientos. ¡Disfrutad!-y calló. Los espectadores estallaron en risas y ánimos, alentando a que el show comenzara.
De entre las sombras apareció La Mujer y un bulto atado. Cuando se acercaron lo suficiente, vi que ese 'bulto 'era en realidad La Bestia Azul, y que como siempre, hablaba con ella.
-¿Has visto Mei-chan?- bramó con orgullo el peli azul- Fue tan fácil despedazar al insensato ese. ¡Y encima sabía bien! Porque ya sabes que últimamente los que me traes son tirando más bien a rancios… -se quejó algo triste- ¿No podrías traerme gente más, no sé, dura? Ya sabes que los prefiero tirando a fríos… ¡Pero muy dulces!
La castaña se limito a soltar una risotada algo cruel y le acarició el pelo con ternura- Venga, venga, Bakaito, no seas exigente. Demasiado que a veces te dejo jugar con la comida. Creo que te estoy mimando más de la cuenta.
-¡Nooo, Mei! ¡Dejaré de quejarme, pero no me quites el placer de jugar con ellos!
Ella volvió a reír y lo miró divertida- Vale. ¡Pero la próxima vez arráncale la cabeza como te dije, y no empieces por el corazón, glotón!
El hombre asintió entusiasmado, mirándola con la misma devoción que un perro a su ama y sonrió, enseñando una hilera de dientes extremadamente afilados.
Por más veces que lo mire, siempre me da un escalofrío.
Poco después, lo desató, lo metió en una de las tantas jaulas, cerró la puerta, nos miró con desprecio y se fue por dónde había venido. Siempre que los observo juntos, veo una extraña y a la vez retorcida relación de amistad-amor. O mascota-ama.
De fondo, se podía seguir escuchando los chillidos y las risas.
Los hermanos, que se habían quedado completamente callados, me miraron con el ceño fruncido, y luego, miraron la salida por la que había desaparecido la sádica mujer.
Rin, con un hilo de voz, fue la primera en hablar- Esa mujer… da demasiado miedo…- Incluso la rubia en toda su infinita locura e hiperactividad, callaba en presencia de la Mujer de Rojo.
Los tres asentimos en complicidad.
Un rugido cercano nos sobresaltó- ¡Mentira! ¡Mei-chan es divertida, adorable y valiente! ¡A veces es un poco violenta, pero no da miedo!
-Vale, vale, tranquilo- intentó calmarlo Len- Es buena persona, sí, lo pillamos.
-Bien- bufó la Bestia.
Un buen rato pasó, todos en silencio, hasta que noté alguien mirándome. Alzando la vista, me di cuenta de que la Bestia Azul me observaba atentamente. Me dio otro escalofrío y discretamente, bajé la mirada, jugando con el dobladillo del vestido.
Pero él era persistente, y cansada y con los nervios a flor de piel, lo miré indignada.
… O eso hubiera hecho si no fuera por la mirada depredadora que me echaba y la más que notoria baba que escurría de su mentón.
-Miku- susurró como en trance- ¿Sabes…? Tienes una pinta deliciosa…- más baba escapaba de su boca- ¿Te importa si le doy un mordisquito a tu brazo? Huele tan bien…
-Uh… ¿P-Pero no acabas de comer?- susurré, intentando controlar mi voz ante tal poderosa mirada.
Él asintió- Ya. Pero, aun así…- volvió a mirarme como un animal hambriento- Una golosina no esta de más, ¿no?
-¡AAH! ¡Perro malo, malo!- gritó Rin, para sorpresa de todos- ¡Si comes tanto, te volverás gordo y fofo, y entonces tu ama no te querrá más por que no podrás moverte ni serás tan mono! –sonrió macabramente- Y ya sabes que a Sake-sama no le gustan los perros feos.
Parece ser que desde que Rin vio a la Mujer bebiendo sake como si no hubiera mañana, la empezó a llamar así (obviamente, cuando no está presente).
El peli azul retrocedió, visiblemente sorprendido- ¡N-No es verdad! ¡Mei-chan nunca abandonaría a Kaito!
-¿A no? ¿Y que hay de Novato-san, eh?- sonrió de nuevo, victoriosa- Seguro que es más guapo, alto, listo, le hace caso siempre y no es tan glotón.
- ¿Novato…san?- el caníbal hizo una mueca- ¿De que hablas?
- ¿Ah? ¿No te has enterado?- se mofó divertida- Vigilante-kun trajo a alguien anoche. Aunque aún no sabemos si es normal o uno de nosotros…- dijo algo frustrada-¡Pero, Len-chan y yo lo veremos esta noche!
-…Solo esperaremos a ver si aparece durante una hora- murmuró Len sin entusiasmo.
- Como decía,- le ignoró su hermana- seguro que es mucho mejor que Bestia-kun. Y entonces te olvidará y solo tendrá ojos para él,- declaró engreídamente- sí, sí.
Un carcajeo maniático retumbó por las jaulas, estremeciéndonos. La Bestia río y río, con tal intensidad que creía que le iba a dar un ataque. Sus ojos totalmente abiertos, con un brillo de locura, y sus afilados colmillos, ahora expuestos, le daban una apariencia demoniaca.
Cuando pareció calmarse lo suficiente, comenzó a hablar- ¿Novato-san? ¿En serio, Rin?- río por lo bajo- Tú fardas de haber oído tal rumor y saberlo, pero, -hizo una pausa y se señalo a si mismo con arrogancia- yo he visto al nuevo.
Todos le miramos boquiabiertos. ¿Que había visto al recién llegado?
-¿Y como es?- me aventuré a decir. La curiosidad me carcomía- ¿Cuál es su aspecto? ¿Hablaste con él? ¿Dónde está?
Rin se unió al interrogatorio, algo molesta. Supongo que tenía más curiosidad que ganas de pelea - Mph, sí, sí. ¿Cómo es?
El peli azul nos miró, entretenido seguramente por tal cambio de actitud- ¿Qué como es?
-¡Claro! – gritó Rin impaciente- ¿Tu lo has visto después de todo, no?
- Bueno,- río- sí, lo vi. Parecía buena persona. Cuando todos dormíais, vino con Gakkun y curó a Miku.
Abrí los ojos de par en par. Me lo imaginaba. ¿Pero por qué vendría con… el Vigilante Púrpura, nada menos? …Y a curarme mientras yo estaba inconsciente…
Len, que estuvo en silencio casi toda la conversación, masculló intrigado- ¿Con el Vigilante? ¿Sabes la razón?
La Bestia Azul negó con la cabeza.
-¡Pues al menos descríbenoslo!- chillo la rubia- ¿Era guapo, feo, moreno-
-…Rin.
-Vaale.
-Me temo que no- Rin lo fulminó con la mirada- ¿No sería mejor que vierais a Novato-san con vuestros propios ojos?
-¿Tu crees que querría esperar a verlo, si tuviera a alguien que lo ha visto al lado?- rugió Rin, harta de tantos rodeos.
Realmente se llevan fatal.
-Está bien- sonrió complacido-Tiene unos ojos preciosos y una cara afable…
Todos lo miramos expectantes, esperando a que siguiera describiendo al recién llegado. Cuando el silencio se volvió algo tenso, La Bestia nos miró curioso y bostezó como si nada.
… Me está poniendo de los nervios.
-¿Y?- seguí con impaciencia.
-¿Y qué?- dijo confundido.
- ¿Qué más? Novato-san, ¿cómo era de aspecto? ¿Es deforme o no?- incitó Rin furiosa.
-¡Oh!- chasqueó los dedos-Eso es todo.
-¿…Eh?- dijimos los tres al unísono.
-Sí, ya lo veréis algún día- el caníbal bostezó de nuevo- Bueno, buenas noches.
Y, como si nada, cerró los ojos y se puso a dormir.
-¡P-Pero bueno! ¡Acaba lo que empezaste! –explotó la rubia.
El peli azul ni se inmutó.
-¡AARGH! ¡Idiota! ¿Sabes que? ¡Que te zurzan!
Y con un bufido, los hermanos, uno furioso, el otro resignado, se sentaron en un rincón e ignoraron al resto del mundo. Len probablemente intentaba calmar a su compañera.
Bueno… Pues a esperar a que aparezca el nuevo…
Como pude, me tumbé con cuidado, intentando ignorar el dolor punzante que atravesaba mi cuerpo con cada movimiento, y observé uno de los escasos rayos que se filtraban por la tienda. Con la Bestia durmiendo, y los rubios hablando entre ellos, no tenía nada que hacer. Y el silencio no ayudaba.
Toqué con mucho cuidado la venda en mi brazo izquierdo, recordando el sadismo del peli morado.
Aunque hubiera dicho que me las pagaría… no tengo ni la más remota idea de como hacerlo. Al fin y al cabo estoy encerrada, no puedo casi levantarme y él tiene cuchillos y demás a su disposición… Lo mire como lo mire, no tengo posibilidades de vengarme de ninguna forma.
Y, ahora, además, aparece alguien nuevo al circo, que supuestamente recogió mi torturador, e irónicamente, me cura sin razón aparente.
Masajeé con cuidado mi frente y murmuré incoherencias. La verdad es que no tengo ganas de pensar mucho en el tema.
Miré a mí alrededor y un pequeño escalofrío recorrió mi cuerpo.
Me siento… algo sola.
De fondo, los gritos del público se calmaron.
