Notas Del Autor: Gracias por los Reviews. Declaro que Dragón Ball Z no es de mi Creación.
Bulma entro a la casa rápidamente dando un enorme portazo al cerrar, el cual se escucho por toda la enorme Corporación Capsula, Camino rápidamente cruzando la Sala de Estar y El comedor, llegando a la cocina arrastro una silla hacia atrás y se sentó en ella bruscamente.
Sentía algo en su pecho que no la dejaba respirar, las lagrimas que desde hacía rato se aguantaba comenzaron a emanar de sus ojos quemándole el rostro con dolor y angustia.
-¡Maldita sea!-grito dando un manotazo a la mesa sin poder resistir su llanto, dejo caer su rostro a la superficie plana de la cenaduría y comenzó a gemir mientras interminables lagrimas caían al suelo. No podía pensar, ese dolor era insoportable, ya no quería vivir, tal vez era alguna depresión fuerte, tal vez ella sufría de algún síndrome, o simplemente no había nacido para esa vida que llevaba.
Desde la llegada de ella las cosas cambiaron tan radicalmente, que ella no estaba preparada para una modificación tan brusca a su vida, ella siempre había anhelado una hija y pensaba que si la obtenía su vida seria plena y satisfecha, crecerían como una familia feliz y todos se unirían en risas y abrazos, en besos y caricias, En palabras lindas y en frases alentadoras…
Entonces se dio cuenta de la Realidad.
-¿Mami?-
Bulma giro rápidamente la cabeza al oír el fino timbre de vos de su hija, a la cual en esos momentos eran los menos oportunos para verla. No quería oírla, no quería saber que existía, quería deshacerse de ella lo más pronto posible, por un momento la imagino muerta, y entonces se dio cuenta de que la hermosa niña que apenas contaba con 4 años de edad que estaba delante de ella era su pequeña, desgraciadamente.
-Bra, vete a dormir…-
-Mami, Otra vez vino el Monstruo a Asustarme…-Menciono tímidamente la niña mientras en sus facciones se marcaban signos de miedo y confusión. Su inocente pijama todavía estaba levemente manchado de dulce, esa tarde había ido a una fiesta con sus amigas del Kínder. Esa tarde la había pasado de maravilla hasta que tuvo que regresar nuevamente a casa, donde tendría que jugar sola de nuevo.
-¡Demonios Bra! ¿Otra vez con esa tontería del Monstruo? ¡Ya eres una niña grande y lárgate a dormir! Deja de molestar por un momento ¿sí?- Dicho eso, la que antes era la hermosa y cotizada Bulma Brief, Heredera de toda la Fortuna de Corporación Capsula, y Ahora era la demacrada, cansada y siempre enojada madre de dos hijos a los que no quería y de un esposo que apenas le hacía caso… Tomo a Bra por el brazo bruscamente y comenzó a jalarla hacia las escaleras para subir y conducirla hasta su cuarto.
-¡Pero mamá el Monstruo!- Sollozo la Niña mientras era llevada rápidamente a su habitación.
-¡Calla Bra! ¿Quieres que vuelva a irme de la casa? ¿Quieres que vuelva a dejarte sola?- Paro de caminar, se agacho hasta la altura de la pequeña y la tomo fuertemente de los hombros. -¡¿Eso quieres?-
-¡No Mamá! No quiero que me dejes nunca- la niña llorando, asustada y sintiéndose culpable de nuevo se soltó del agarre y abrazo a Bulma fuertemente. La mujer rápidamente se irguió haciéndola a un lado y siguió caminando hasta llegar a su habitación.
-Quédate aquí y no molestes ¿Oíste? Yo saldré a buscar a tu padre, El muy maldito al parecer sigue entrenando en las montañas, ¡Estúpido Perro! Y tu hermano se fue de campamento, regreso en unas horas, Adiós- Empujo a la niña dentro del cuarto y cerró la puerta para irse rápidamente a tomar una nave y despegar hacia las montañas.
-Adiós mami…-Susurro Bra ya en su habitación, viendo como en su ventana se veía la nave donde iba su madre alejarse de la casa, dejándola sola como siempre lo hacía.
De pronto escucho pasos desde la terraza, volteo y vio la sombra de un enorme monstruo reflejada sobre las cortinas rosas, Bra trago saliva sintiéndose terriblemente asustada y corrió hacia la cama, donde se tapo con las sabanas hasta la nariz sin dejar de mirar esa sombra tenebrosa que la miraba con ojos rojos desde la terraza.
"No existen Los Monstruos… no existen Los Monstruos…" Se repetía una y otra vez y cada vez que volvía a ver hacia allá, encontraba la misma figura aterradora en el marco de la ventana. La niña sollozo entonces asustada por qué no se iba. Sabía que esa sería otra noche sin dormir.
Deseaba que su padre estuviera con ella, él era el único que la hacia reír, que la hacía sentirse querida, con el ella podía vencer cualquier monstruo y nunca la dejaba sola, su papá era su héroe, su adoración, sin el tal vez ella se hubiese ido de su casa para ir al polo norte con Santa Claus, o al bosque de las hadas como en los cuentos de las princesas, donde encontraría una familia que la quisiera y la amara para siempre…
Y sin Embargo, Su papá era lo Único que necesitaba.
Continuara.
Notas del Autor: Algo paso con Bulma quien ya no siente amor ni consideración por nada y nadie, Ni siquiera por sus hijos o su esposo, ¿a qué extremos llegara Bulma? Bra hasta entonces seria criada como una niña sin amor, a excepción de su Padre quien es el héroe de su historia. Lo que ella no sabe, es que cuando crezca, su vida empeorara remotamente.
