Hola, otra vez! Gracias por los reviews, de verdad los agradezco. Y, también, los follows y favoritos. Este es el segundo capítulo, espero que, no sé, les guste :))
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No había opción. Si quería que las horas pasaran con rapidez, tendría que descansar sus ojos un poco. Y eso no le presentaba ningún problema- ignorando el insomnio que le producía la sensación de tener a Trunks rondando por la casa deliberadamente, mientras ella le cubría las espaldas a Bra.
El corazón le latía con avidez dentro de su pecho de tan solo pensarlo. Ella. Trunks. Solos. Su mente le daba cabida a todo tipo de situaciones, todas aquellas fantasías que soñaba desde pequeña. O que, ciertamente, se le ocurrían en ese momento.
— ¿Y ahora qué hago? —se lamentó, imaginándose la situación compleja en la que se vería envuelta si fuera descubierta. ¿Qué le diría a Trunks? ¿Se enojaría con ella? De tan solo pensarlo se le erizaba el cabello, dándole escalofríos.
Tratando de despejar su mente de pensamientos que solo la desesperaban más a cada segundo, encendió la televisión, mientras se acostaba entre los almohadones ostentosos de la cama de Bra. A los pocos minutos de mirar un programa de dibujos animados –que si bien, Pan estaba mayorcita para ellos, de vez en cuando no le hacía mal una buena dosis-, su móvil comenzó a vibrar sobre la mesa de luz a un lado de la cama.
Pan estiró su brazo y lo tomó, atendiendo a la llamada aún estando hundida entre los almohadones.
— ¿Hola?
— ¿Pan? ¿Pan, me escuchas? —oyó la voz de Bra del otro lado de la línea, pero ésta parecía llegarle desde un lugar lejano, naciente del medio de un murmullo.
Pan se enderezó sobre la cama y se esperezó antes de responder. Soltó un bostezo y pestañeó seguidamente. Había caído dormida sin darse cuenta, a los pocos segundos de acomodarse.
—Sí Bra, te escucho perfectamente. ¿Dónde estás? —preguntó, con voz aterciopelada.
— En el centro de la ciudad —hizo una pausa. Pan escuchó unas voces detrás de ella hasta que su amiga volvió a retomar el habla, —te llamaba para avisarte que voy a llegar una hora más tarde. ¿Podrás aguantar?
—No sé, Bra…—dudó. Con Trunks dando vueltas por allí la cosa se volvía más compleja.
— Vamos, Pan, no hay mucha diferencia —insistió la muchacha de cabello turquesa impaciente. — ¿Qué podría pasar?
Pan suspiró. Y ahí vamos de nuevo, se dijo hacia sus adentros.
— Trunks.
— ¿Trunks qué? —preguntó. ¿Qué Bra no era capaz de entender? ¿Debía ser más específica?
—Trunks no se quedó en la oficina y está aquí —explicó calmadamente. Si hubiera estado más despierta, con todas las luces encendidas, estaría exigiéndole a su amiga a gritos que volviera a la casa. Pero debía guardar silencio y, de por sí, el sueño la amansaba.
— Diablos —murmuró Bra. Guardó silencio por unos segundos, durante los que Pan aguardaba intentando no volver a caer en la tentación de la comodidad de los almohadones.
— Bra, ¿qué puedo hacer? Si se da cuenta… —dijo Pan, notando que su amiga no hablaba y que el murmullo aumentaba. Creyó oír la voz de su tío Goten gritándole de atrás que cortase la llamada, y Bra respondiéndole que espere unos segundos.
— No creo que haga nada, quizá un poco de celos e intente matar a Goten —rió ligeramente en respuesta a un 'hey' que se oyó de fondo. —No te preocupes, Pan, pero trata de que no note mi ausencia. Si lo hace…llámame. Nos vemos.
Y otra vez finalizó la llamada sin que Pan pudiera quejarse o pronunciar un adiós.
A veces sentía que estaba siendo utilizada y que su amiga estaba siendo muy egoísta pero, a decir verdad, no la pasaba tan mal. Podía comer todo lo que quería, tenía toda la tecnología más avanzada del mundo a su merced y una cama enorme donde descansar. Lo único que tenía para sacrificar eran sus noches de viernes y sábados, que no le costaban nada ya que nunca tenía ningún plan para ellas.
Así que volvió a echarse hacia atrás arrojando sin delicadeza su celular a su lado y fijó su vida en la televisión. A partir de allí, no pudo volver a dormirse.
Al poco tiempo, le rugió el estómago. No comía nada desde el mediodía, pues había estado toda la tarde atareada ayudando a su madre y no había probado bocado alguno, hasta que se dio cuenta de que estaba tarde para encontrarse con Bra.
Con pesadez, decidió levantarse de la cama e ir en busca de aquél sándwich que dejó a medio hacer en el momento en que Trunks la encontró.
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Cerró el grifo de agua caliente y probó la temperatura del agua. Quizá tomarse un baño de inmersión con agua caliente quedaba de, alguna manera, afeminado, pero en aquél momento todo lo que necesitaba era relajar sus músculos y su mente.
Luego de un buen rato de relajación, decidió que ya era hora de abandonar el merecido baño. Se puso de pie, tomó una de las toallas más cercana y secó las gotas que caían por su cuerpo. Tomó otra, la enrolló a su cintura y salió del baño, en camino a su habitación, cuando oyó un sonido que provenía de la cocina.
Entonces recordó que Bra y Pan estaban teniendo 'una noche de chicas' y se sintió más tranquilo. Estaba a punto de meterse en el cambiador cuando su teléfono celular comenzó a sonar y sacudirse encima de su cama. Al tomarlo en su mano, observó la pantalla y en ella solo se leía un titilante nombre: Marron.
Con una sonrisa, presionó un botón y atendió.
—Marron.
— ¡Trunks! ¡Te he extrañado tanto, cariño! —oyó claramente la voz de Marron del otro lado del interlocutor. — ¿Dónde te habías metido, eh? Es el quinto intento de comunicarme contigo que hago.
—Lo siento, he estado algo ocupado con la empresa —suspiró, pasando sus dedos por su cabello con pesadez, — pero aquí estoy, ya me tienes. ¿A qué se debe tu llamada? ¿Cómo la estás pasando allá?
— ¡Oh! —exclamó —, a eso voy. En primer lugar, la gente es muy amable y respetuosa y la cultura es simplemente única. En segundo, y escucha atentamente que tengo algo importante que decirte, y espero que se lo comuniques a todos por allí….
Trunks se paseaba por la habitación, aún con la toalla enrollada a su cintura como única prenda cuando oyó un sonido estridente de cristales rompiendo contra el suelo.
— ¿Trunks? ¿Todo bien por ahí? —preguntó Marron extrañada, pues había oído el ruido e interrumpió su hablar.
—Uh….creo —se asomó a la puerta de su habitación y se percató de que el sonido provenía de la cocina. — ¿Me disculparías? Te llamaré más tarde.
—Ah…claro, hasta luego, Trunks —se despidió y finalizó la llamada.
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Pan soltó un gritito agudo de sorpresa cuando el frasco de mermelada se le resbaló de las manos y cayó libremente al suelo partiéndose en pequeños pedazos, desparramando el contenido pegajoso.
—Ugh —se quejó, mientras buscaba rápidamente servilletas para limpiar el desastre. Mientras se colocaba de cuclillas para limpiar el desastre, pidió no haber llamado la atención de Trunks y rogaba por que éste haya estado durmiendo y no se le ocurriera bajar a ver qué pasaba.
Sin embargo, cuando ya acababa de limpiar y levantó la vista para ponerse de pie, todas sus expectativas se le cayeron a los pies. Joder, Trunks estaba allí, de pie, descalzo y vistiendo nada más que una toalla que ocultaba sus partes íntimas.
¿Acaso se había vuelto loca? Una alucinación, algo, se dijo Pan, mientras pestañeaba seguidamente intentando disipar esa ilusión sin resultado, porque Trunks verdaderamente estaba allí, frente a ella, con su cabello húmedo y el torso desnudo, mirándola con expresión nula.
— ¿Todo en orden, Pan? ¿Estás bien? ¿No te has lastimado? —él se acercó a ella, evitando los vidrios en el suelo e ignorando su aspecto, al notar lo sucedido. Pan dio un paso hacia atrás, intentando no hacer contacto con sus ojos, con un sonrojo notorio en sus mejillas. Asintió ligeramente, mirando hacia un costado.
—Eh…si, estoy bien —dijo, se giró para tirar al bote de basura los restos de papel servilleta y se enjuagó lo pegajoso de sus manos. Al darse la vuelta, preparándose mentalmente para enfrentar a un Trunks semidesnudo otra vez, descubrió que él había ido a buscar papel de diario y estaba, de cuclillas en el suelo envolviendo con delicadeza los retazos de vidrio.
Pan aspiró una gran bocanada de aire, y con la necesidad de ayudarle, se agachó frente a él, e imitó sus acciones, sin que Trunks le prestara mucha atención.
Pasados los segundos, él se decidió por hablar.
— ¿Acaso Bra está durmiendo? —cuestionó, haciéndosele raro el hecho de que su hermana no estuviera allí parloteando como siempre hacía. Pan palideció, tragó saliva y asintió con la cabeza. Trunks negó ligeramente mientras acababa de limpiar y se ponía de pie, sin notar que la única 'prenda' que llevaba puesta comenzaba a deslizársele por la cadera. —Siempre igual. ¿Estás aburrida? ¿Te gustaría ver alguna película o algo así?
Oh, siempre tan amable, pensó Pan al oís su proposición que seguramente declinaría. Por que sí, no podía arriesgarse a tirar la misión por la borda.
—No lo sé…quizá Bra despierte dentro de unos momento….yo…—comenzó a decir, dubitativa. Aún no había despegado la vista del suelo, mientras buscaba una manera amable de negarse. Sin embargo, enorme fue su sorpresa al levantar su cabeza y…
…ver a Trunks en todo su esplendor.
De por sí, desde el primer momento, sus ojos captaron su torso desnudo, sus brazos torneados, su vientre plano y sus músculos que se contraían cada vez que hacía un mínimo esfuerzo. Más abajo, evitando observar en demasía su pelvis, comenzaban sus largas y musculosas piernas. Todo aquello, cubierto en una cálida y suave piel de tez blanca.
Era, simplemente, perfecto.
Y, ¡válgame Dios! Pan estaba viendo su…cosa. Y lo peor, es que él no parecía haber notado aquello, ya que se había dirigido hacia el bote de basura para arrojar los vidrios que había limpiado, y ahora volvía hacia Pan para tomar lo que ella había recogido por su parte.
Pan estaba que explotaba. Sentía las orejas calientes y todo su rostro estaba de un rojo carmesí. Lo peor es que él no parecía notar cambio alguno, pues la toalla aún seguía enredada en su cadera, solo que mostraba más de lo que debía –dejándolo a la imaginación, claro.
—Está bien…—dijo él, con un tono un poco apagado. Pan se le había negado a su proposición, y él ya se había hecho ilusiones con pasar un tiempo de calidad con ella.
—Mejor…. ¡Mejor me voy! —exclamó de repente, poniéndose de pie, mirándolo por unos segundos con el rostro totalmente caliente y, al siguiente momento, huyendo de la cocina sin preámbulos.
Trunks enarcó una ceja, quedándose estático en su lugar y con los restos de cristal en sus manos. ¿Qué era lo que acababa de ocurrir?
—Uh-oh —pronunció, al bajar su mirada y al notar que no estaba presentable, emprendió camino apresurado hacia su habitación, sonrojado.
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El pecho el latía fuertemente, tenía la respiración agitada y con la imagen latente de Trunks semidesnudo en su mente. ¡Dioses! ¿Cómo haría para verle a los ojos de ahora en más? De tan solo pensar en su cuerpo torneado y su…su…ah, se desmayaría de seguir imaginándose cosas que posiblemente nunca vio.
Cerró la puerta de la habitación de Bra con llave detrás de ella, ingresó a su baño y se lavó el rostro con agua helada, intentando bajar su temperatura corporal. Que-locura. Observó su reflejo en el espejo, su cabello estaba algo desalineado por la pequeña siesta que se tomó y ahora, la subida de escaleras a máxima velocidad y el subidón de temperatura le había enrojecido el rostro.
Respiró profundamente y volvió a arrojarse a la cama de lleno una vez que salió del baño. Observó de reojo el reloj, que estaba cerca de marcar las doce. Una hora y Bra volvería. Solo faltaba seguir evitando el contacto con Trunks y, luego de eso, vería cómo hacer para presentarse ante él de ahora en adelante.
Sin embargo, ella no contó que diez minutos más tarde él estuviera allí, del otro lado de la puerta, llamándola por su nombre.
— ¡Pan! —llamó por segunda vez y golpeó con suavidad la madera de la puerta. La muchacha se incorporó de un salto y corrió otra vez al baño. Se lavó las manos como reflejo de los nervios y, con las palmas frías, se palpó el rostro. Se arregló el cabello y volvió a la habitación respirando hondo.
Frente a la puerta, soltó un suspiro y abrió ligeramente, dejando una abertura para que Trunks solo pudiese ver su rostro.
Él estaba allí parado, con expresión lamentosa y, para el bienestar de la salud mental de Pan, totalmente vestido.
—Pan, yo…lo que ocurrió hace un momento…—suspiró. Se pasó una mano por su cabello nervioso, y observó salir de la habitación de su hermana a esa muchacha de cabello y ojos negros que tanto conocía. Ella lo miraba, expectante a sus palabras. ¿Y él qué iba a decirle? Si bien había sido culpa de su falta de pudor, no podía evitar pensar que la hija de uno de sus mejores amigos lo había visto como Dios lo trajo al mundo.
Aún así, pensándolo bien, iba más allá de ser 'la hija de su mejor amigo'. Era Pan. La pequeña Pan, que ya no era tan pequeña. Era aquella a quien había visto nacer, con quien había compartido miles de vacaciones y viajes. Noches de desvelo en videojuegos y todas esas buenaventuranzas que se fueron perdiendo con el tiempo.
Él creció, adquiriendo más responsabilidades de las que querría.
Y ella también, convirtiéndose en toda una mujer.
—Siento lo que pasó hace un rato —dijo, cayendo en cuenta que no sabía cómo disculparse.
Observó que Pan asomaba una sonrisa en su rostro.
—No hay problema, Trunks.
—De verdad, yo no me di cuenta…—continuó, sonrojándose un tanto.
—En serio Trunks, no pasó nada —le sonrió en una curvatura sencilla y sincera. Tomó el pomo de la puerta amagando a volver al cuarto. Un segundo antes le dedicó una mirada de complicidad a su amigo, transmitiéndole un 'aquí no sucedió nada' y abrió la puerta.
Él estuvo a punto de marcharse cuando, de refilón, vio el interior del cuarto de su hermana por encima del hombro de Pan. Entonces notó algo extraño: Bra no estaba en su cama.
Justo antes de que la muchacha cerrara la puerta, se apresuró a detenerla. Pan jadeó del susto, pues realmente no se lo esperaba, y volvió su mirada hacia los ojos azules de Trunks, que estaba calmado, pero tenía una mirada seria.
—Pan —dijo, con voz aterciopelada. El corazón de ella comenzó a golpear fuertemente en su pecho, —¿dónde está Bra? Y no me mientas —sentenció.
¿Igual o más latoso que el anterior? Ya sé que la historia es algo aburrida, pero...va a tomar un poquito más de forma de ahora en adelante. Y, ya lo sé, dejé picando lo de Marron, pero no hagan ninguna suposición por que es lo contrario a lo que se puedan imaginar comúnmente.
De todas formas, ya sé que necesito practicar un poco más y agarrarle la mano, pero de a poco va tomando forma. Si no es la actualización que queríais, lo lamento, de verdad, pero hice lo mejor que pude hasta el momento, aún no puedo meterme de lleno en el romance.
Eso es todo :) Gracias, otra vez, por los reviews y demás!
