DISCLAIMER: Naruto y sus personajes pertenecen al maestro Masashi Kishimoto

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QUEBRANTABLE

"En el descuido de un segundo está contenida entera una catástrofe"

Antonio Muñoz Molina

– ¡Oh, querida, al fin bajas! –Una mujer de aproximadamente cuarenta años se había girado hacia las escaleras. Sus ojos verdes miraban a la chica pelirrosa con cariño. Su cabello rubio se movía con gracia debido al viento que se colaba por la gran ventana del comedor. Sentada en la silla principal, esperaba con ansias a que su pequeña niña se sentara a desayunar, como lo hacía todas las mañanas. –Toma asiento, Sakura. Te he preparado tu desayuno favorito, son panquecitos con miel.

La pelirrosa miraba a su alrededor confundida, aunque con tranquilidad. Todo le parecía bastante extraño, esa casa extravagantemente grande, el recibidor tan lujoso, los muebles que lucían carísimos, aparatos electrónicos que nunca en su vida había visto… lucía como si jamás hubiese estado ahí. Sin embargo algo se le hacía familiar en esa mujer, algo que le daba una linda sensación en el pecho.

– ¡Pero qué fachas! Sakura, ¿estás bien? ¿Por qué sigues en pijama? ¿Acaso no piensas ir a la escuela? ¿Te sientes mal? –Mebuki se había levantado poniéndose en frente de su hija, observándola con atención.

– ¿Ir a la escuela? –preguntó la pelirrosa con duda en su mirada.

– ¿De verdad no quieres ir? Hija, no debes faltar, comprendo que estudiar la preparatoria es algo muy pesado, pero precisamente por eso es que no puedes perder clases… mucho menos si tus deseos son estudiar medicina.

– ¿Hija? –Sakura miraba aún más extrañada a la mujer que tenía en frente. ¿Qué era eso de "hija", estudiar medicina e ir a la escuela? Sin embargo, una extraña sensación se había formado en su estómago al escuchar aquella palabra.

–Hoy estás muy extraña, cariño. Será mejor que vayas a tu habitación y te pongas algo de ropa decente.

–Disculpa… –llamó la pelirrosa – ¿Yo tengo una hija?

– ¿Qué estás diciendo, cariño?

Sakura bajó la mirada, confundida.

–No lo sé, es… no lo entiendo.

–Sakura, ¿pasó algo? ¿Esto tiene que ver con tu padre? –la pelirrosa levantó su rostro al escuchar aquello.

– ¿Mi padre? ¿Entonces tú eres… mi madre? –Mebuki rió.

–Vaya, cariño. Hoy estás más anormal de lo usual. Ven, vamos a que te cambies –la rubia tomó la mano de su pequeña y la arrastró de vuelta a la enorme habitación cursi y empalagosa.

Ambas mujeres entraron a la recámara. Mebuki se fue directo al armario y Sakura se sentó en su amplia cama, confirmando que aquella mujer debía ser su mamá. Era frustrante no poder recordar… Dos minutos más tarde la mujer rubia trajo consigo un lindo vestido corto, por arriba de la rodilla color verde pistache, un delgado suéter color melón y unos zapatos semi altos del mismo color. Sakura la miraba dudosa, sin saber exactamente qué hacer. Al final, se animó a hablar.

– ¿Eso es para mí? –preguntó la chica observando curiosa las prendas.

–Sakura, compré esto para ti hace meses y nunca lo has usado. Deja ya tus viejos jeans y comienza a vestirte como una chica. Usa zapatos altos, bonitos. Luce esas hermosas piernas, cariño. La primavera de tu juventud no durará por siempre…

Un cabello extravagantemente negro voló por sus recuerdos. Un traje verde de licra… un pulgar arriba. Sakura se tomó la cabeza entre ambas manos, tratando de atrapar aquel rostro, aquellos relucientes dientes mostrando una confiada sonrisa, pero esta ya se había ido.

–Mi niña, ¿te encuentras bien?

–Estoy bien… mam… mamá.

–Bueno, vístete ya o llegarás tarde. Subiré tu desayuno –la mujer salió de la habitación con paso presuroso, en dirección al comedor.

Sakura contemplaba el vestido que reposaba sobre su cama. Era bonito sin duda, pero le parecía un poco ostentoso. Se despojó del short y la delgada blusa que hacían de pijama y se puso el vestido de fina tela pistache. Se levantó de la cama y caminó hacia el espejo de cuerpo completo que se encontraba en un extremo de la habitación, observándose. Se agradó. Sonrió al ver su imagen: una delgada aunque bien proporcionada jovencita de mediana estatura, cabello extravagantemente rosa, largo hasta la espalda baja. Tomó unos mechones entre sus dedos y los colocó detrás de su oído. Tomó una diadema color esmeralda y se la colocó de una forma sencilla. Sonrió, se gustaba. Era linda, al menos… era linda. Caminó entusiasta hasta su cama y recogió los zapatos color melón. Se montó en ellos y creció unos tres centímetros más. Tomó la identificación y su suéter antes de salir de su recámara, tambaleándose por el pequeño tacón de los zapatos y el bajar corriendo al comedor.

–Oye querida, te llevaré a la escuela. Te estás comportando muy extraño y casi no has hablado así que te llevaré al Colegio. Come rápido que tenemos poco tiempo, Sakura. –Mebuki parloteaba de espaldas a Sakura mientras servía un montón de cosas en una charola. – ¡Pero mira nada más! Así luces mucho más linda. No te vendría mal un poco de maquillaje, aunque al verte así me doy por bien servida. Poco a poco, cariño. –Añadió la mujer rubia tras girarse a la pelirrosa. –Come, anda, come bien. Bueno, lleva las cosas al auto, desayunarás en el camino. Ya hemos perdido bastante tiempo.

– ¿Auto? –Preguntó la pelirrosa siendo empujada por su madre hacia la salida.

–Bueno, sí… sobre eso. Al parecer tu coche aún no ha podido ser reparado por completo… creo que ayer se me pasó la mano, jeje. Súbete al mío, ese ya está arreglado. –Animó la rubia mientras abría la gran puerta principal.

Lo primero que Sakura vio fue la colorida fuente adornando el enorme jardín, reverdeciéndose con varios aspersores, flores de todos colores sobre el fresco césped. Aquel lugar parecía estar lleno de magia, pues la suave brisita de las regaderas chocaba con los rayos del sol formando pequeños arcoíris matutinos. Sakura estaba pasmada frente a la puerta de caoba, admirando el paisaje de su propia casa.

–Esto es… –susurró maravillada la pelirrosa, sin poder creer lo que tenía frente a ella.

– ¡Sakura! Cielos, de verdad estás distraída hoy. Sube al auto ya. –Llamaba Mebuki mientras caminaba hacia la parte trasera de la casa, haciendo sonar sus tacones altos por el camino empedrado.

La pelirrosa siguió a la rubia intentando no quedarse atrás. Ambas rodearon la casa que al parecer, era aún más grande de lo que Sakura imaginaba. Al llegar hasta una de las paredes traseras, Sakura observó maravillada cómo una cortina de metal pintada del mismo color marfil de toda la casa, se levantaba frente a ellas, dejando ver un extraño aparato relativamente grande y de color negro lustroso, con ruedas cubiertas por una goma extraña y hueca en el interior, aparentemente de metal. La mujer se aproximó hasta un costado del automóvil y abrió la puerta del conductor.

– ¡Sube ya, querida! –Pidió Mebuki encendiendo el auto.

Sakura caminó por instinto hasta el otro extremo del coche, al parecer por ahí existía otra entrada. Sin embargo, no supo qué hacer, simplemente se quedó parada junto a la puerta sin mover un dedo, observando curiosa el enorme objeto ligeramente ruidoso. Mebuki, al notar la extraña actitud de su hija, se estiró a abrirle la puerta, mirándola con desconcierto. Unos segundos después, Sakura entró.

–Me parece que hoy estás mal en verdad. ¿Quieres que pase por ti al final de las clases? –Preguntó la madre mientras sacaba el auto de la cochera y posteriormente de la casa, encaminándose a la avenida.

–Sí –se apresuró a responder la pelirrosa. De no hacerlo, seguramente se perdería de regreso.

–Bien… si algo ocurre por favor llámame a mí o a tu padre. ¿Tienes tu teléfono móvil, verdad?

– ¿Mi qué?

–Querida… no puedo creer que hayas olvidado tu celular. Ten el mío, llama a casa si algo pasa o si te sientes mal –añadió Mebuki extendiéndole el aparato a su hija, quien lo recibió sin protestar, únicamente observando la cosa con curiosidad.

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– ¿Qué?

–Sobre el libro, Uchiha. Párrafo 12, página 678. ¿Qué es lo más relevante?

–Esto… –Sasuke comenzó a buscar en el jodido libro la sección que la profesora le pedía, sin éxito, logrando impacientar a la malhumorada mujer.

–¡No es posible! Llevamos quince minutos tratando de entender esta página y usted no se presta. Me estoy desgastando para nada…

–Nadie se lo pidió –susurró Sasuke con un gesto de disgusto en su rostro.

– ¡¿Qué nadie me lo pidió?! ¡Ja! ¿Sabe qué? ¡Estoy harta! Usted es una persona incorregible. Ciertamente me da lo mismo si aprueba mi clase o no.

–Mire, señora –reprochó Sasuke poniéndose de pie –no tengo ni la más mínima idea de lo que usted está diciendo. No sé qué mierda es eso de literatura y no entiendo una maldita palabra de este jodido libro. No sé qué diablos estoy haciendo aquí, no sé quién mierda soy, no que qué demonios es este lugar. Así que si no piensa ayudarme, mejor lárguese y déjeme pensar.

El rostro de la mujer se arrugó más tras escuchar las palabras del Uchiha. Para ella, era inconcebible que algún joven se dirigiera de ese modo a algún mayor, era una falta de respeto garrafal. Sin embargo, lo que quizá la impactaba en mayor parte, era la actitud tan prepotente que mostraba su alumno en ese momento. A pesar de sus dificultades y su inigualable terquedad, Sasuke siempre había sido un chico respetuoso con ella. Tal vez en esta ocasión lo estaba presionando de más… no daba suficiente importancia a las palabras recién dichas, Sasuke siempre se había caracterizado por decir cosas sin sentido en ocasiones o bien, frases a medias. Nunca había sido del tipo parlanchín.

–Bien, debido a su inflexibilidad para estudiar en este momento, pospondremos las clases hasta el día de mañana. Puede retirarse, joven Uchiha.

– ¿Y a dónde… se supone que debo ir? –Preguntó el chico mirando con desgano a la profesora.

–A su salón de clases, por supuesto. Después de todo faltan diez minutos para que sus lecciones comiencen –dijo la mujer para después salir del lugar.

– ¿Salón de clases? Salón de clases… salón de clases… qué mujer tan pesada. –Dijo Sasuke para sí, cerrando los ojos y descansando su barbilla sobre sus manos. Al abrir sus orbes nuevamente, observó una maleta que estaba justo bajo su mesa, así que la tomó, suponiendo que era suya. Entre las cosas, encontró varios cuadernos de notas y una cartilla. Esto último fue lo que más curiosidad le dio.

Escuela Preparatoria Fujisawa

Clase 3-1

Uchiha Sasuke

17 años

–Mierda… ¿Qué es esto? –Se preguntó rascándose su larga cabellera negra peinada despistadamente hacia atrás, observando la fotografía de aquella identificación. –Clase 3-1, Preparatoria Fujisawa… ¿De qué va esto?

– ¡Sasukeeee! –Alguien acababa de entrar corriendo, escandalosamente al salón del curso especial. – ¿Terminaste con la vieja arpía? Iruka-sensei me dejó salir antes, es el mejor. Si él me diera matemáticas en las clases normales seguramente entendería y no estaría perdiendo mi valioso tiempo de dormir... ¿Nee, Sasuke?

El Uchiha miraba anonadado al rubio de ojos azules frente a él. Una extraña sensación se había formado en su pecho, una emoción que se atrevía a acumular sentimientos en su garganta.

–Na… Naruto. –Pronunció el azabache apenas audible, con los ojos bien abiertos, como si el rostro del chico frente a él fuera la cosa más rara del mundo.

– ¿Qué te pasa, Sasuke? ¿Por qué tienes esa cara? Parece como si hubieses visto un fantasma…

Sasuke observaba al rubio con la misma expresión. Algo dentro de su cabeza ansiaba realizar una especial conexión, conexión que no lo alcanzaba. De pronto, sintió un agudo pinchazo en su sien que lo hizo llevar sus manos a dicha zona, apretándola con fuerza, tratando de mitigar el dolor. Dejó caer su cabeza sobre el escritorio, golpeándolo sonoramente, soltando ligeros gemidos lamentosos.

– ¿Sasuke? ¿Qué te ocurre? ¡Eh, Sasuke! –Trataba de averiguar el rubio mientras acercaba su mano a la espalda de su amigo. – ¿Quieres ir a la enfermería? Demonios… creo que no te voy a preguntar. –En un rápido movimiento, Naruto hizo levantar al Uchiha apoyando todo el peso de su amigo sobre su espalda, dispuesto a buscar a la enfermera escolar.

–Naruto… –Susurraba el Uchiha intentando apaciguar el dolor de su sien, o en su defecto, hacer alguna conexión en sus recuerdos.

– ¿Qué ocurre, Sasuke? ¿Duele mucho?

–Hn…

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–Bien… llegamos. Éxito en tu día, querida. –Decía Mebuki con el auto estacionado frente a la entrada de la preparatoria. –Sakura… ya puedes bajar.

–Yo no quisiera… madre.

– ¿Madre? ¡Vaya! Jamás pensé que me llamarías así. No es momento de discutir eso, hija. Ve por todo. –Respondió Mebuki mientras se estiraba nuevamente para abrir la puerta del copiloto.

Sakura bajó del auto sin muchos ánimos, ¿qué clase de ánimos tendría alguien que no sabe ni quién es? Con mochila en mano, la pelirrosa comenzó a caminar con pasos cortos hacia el interior de la escuela. Su porte se podría describir como pasivo, sumiso, tierno. Andaba con la mirada gacha y con la mochila frente a sus piernas, observando descuidadamente los alrededores y a las personas que caminaban por allí. La mayoría eran chicos o chicas de su edad. Casi todos pasaban de ella, o ella era quien prefería no poner atención a las personas del lugar. Caminaba pensando en ella, en lo que era ella, en quién era ella. Por más que intentaba recordar, las imágenes no aparecían en su cabeza. El último dato que tenía era de esa misma mañana… no había nada más. Sakura cruzó la puerta del colegio antes de darse cuenta de que la mayoría de las miradas ahora estaban sobre ella, y mucha gente susurraba a sus espaldas, sin tener siquiera el recato de evitar verla.

"¿No es ella Haruno-san?" "¿Qué le pasa ahora a esta tipa?" "Nunca se había visto tan linda Haruno-san" " ¿Haruno-san? Creí que era una chica nueva…" "Demonios, ¿su cabello en verdad es rosa?"

Sakura levantó la mirada, un tanto cohibida. La primera imagen lúcida que apareció en su cabeza fue la identificación que descubrió sobre su tocador esa misma mañana. Sí, ella era "Haruno-san" Todo aquello comenzaba a confundirla. ¿Cómo era posible que sus compañeros supieran más sobre ella que ella misma? Pero esperen… Si la conocían, ¿por qué se extrañaban de su presencia? La pelirrosa maldecía cada cosa que veía. Su vida no tenía sentido alguno, no entendía ni medio carajo su ausencia de memoria, o su persona. Aquello comenzaba a cansarle sobremanera. Los murmullos no cesaban y las palabras empalmadas de todos sus "compañeros" le provocaban náuseas mentales. Estaba perdiendo la paciencia. Se detuvo en medio del pasillo, dejando caer su mochila al suelo, intentando contener su molestia.

– ¡Ja! Ya saben cómo son las perras. Tratan de engañarte un día haciéndose las fieles y dóciles y al siguiente muestran los dientes… y el culo. –Se escuchó en algún rincón del pasillo.

– ¡A ver si aprendes a expresarte correctamente antes de hablar mal de una persona! ¡O al menos, díselo de frente, shannaro! –Gritó Sakura furiosa, detonando la ira que se había apoderado de ella.

–Ha.. Haruno-san está molesta. Yo que esa chica, mejor correría. –Se escuchó por otro lado.

Sin embargo, y contrario a lo que media escuela esperaba, Sakura tomó de nuevo su maletín del piso sin siquiera girarse a encarar a la chica que indirectamente la había insultado, dispuesta a seguir con su camino. Aunque a decir verdad, ella no sabía exactamente hacia dónde dirigirse. Continuó por el corredor, hasta dar con los baños de chicas. Agradecida, entró a un cubículo y husmeó apurada entre la maleta que le había dado su madre. Encontró el carnet que había visto anteriormente en su tocador y lo hojeó.

Escuela Preparatoria Fujisawa

Clase 3-3

Haruno Sakura

17 años

Este documento acredita a esta persona como estudiante reconocido de esta institución. Queda explícitamente obligado, mostrar esta identificación cada…

La página expedía sus aparentes datos y confirmaba su pertenencia a dicha escuela. A un costado, aparecía la foto de la chica. En algunas páginas adelante, se encontraba un listado con materias y calificaciones de excelencia… pero nada útil.

–Maldición… esto no sirve. –Se dijo Sakura para después arrojar la cartilla por ahí. Sin embargo, al caer, una imagen salió del cuadernillo. Curiosa, la chica se acercó a levantar la fotografía. Un chico de piel nívea, cabellos infinitamente azabaches y de orbes ónix, mirando despreocupado hacia una ventana que se encontraba al fondo de la imagen.

Sakura sintió cómo algo galopaba fuertemente dentro de su pecho. Un mar de sensaciones inentendibles se arremolinaba en su garganta, sus ojos se humedecían y su cabeza intentaba hacer algún tipo de conexión desesperada. Sin embargo, la ilegible y lejana mirada escarlata paradójicamente característica de los ojos negros, fue abruptamente cortada por un excesivo dolor de cabeza, justo a la altura de la sien.

–Mier… –Sakura sostenía su cabeza con ambas manos, apretando la mandíbula tratando de no soltar algún alarido de dolor. Sin embargo, el malestar era tan intenso, que ella cayó de rodillas golpeándose con la puerta del cubículo.

–Disculpa… ¿te encuentras bien? –Alguien llamaba desde el exterior. – ¿Quieres que llame a la enfermera?

–Sí… por favor, por favor. Yo…

– ¿Sakura, eres tú?

–Sí…

–Maldición, maldición… abre la puerta.

La pelirrosa estiró su mano hasta la cerradura, liberándola difícilmente. Al hacer esto, dejó caer todo su peso hacia en frente, desplomándose a los pies de la chica rubia que la miraba con horror.

–¡Dioses, Sakura! Que… quédate aquí. Yo iré… joder. No puedo dejarla así –La chica se había puesto de cuclillas para poder sostener a la pelirrosa de la cabeza, colocándola sobre su regazo. Sacó de su bolso su teléfono móvil, marcando con desesperación. – ¿Naruto? Necesito que vengas al baño de chicas que está en la planta baja… ven rápido es una urgencia. ¿Que qué? ¡Joder, es Sakura! Puedes dejar a tu amiguito solo por unos minutos, necesito que vengas ya. –Dicho esto, la rubia colgó el celular, intentando calmar a la chica que se retorcía de dolor sobre sus piernas. Tres minutos después, Naruto atravesó corriendo la puerta del baño de chicas.

–¡¿Qué le pasa a Sakura-chan?!

–No… no lo sé. Llegué y escuché que alguien se quejaba así que pregunté si estaba bien, luego me di cuenta de que era Sakura, abrió la puerta y se desplomó… Naruto puedes llevarla a la enfermería, ¿verdad?

–Sí... –Naruto se acercó hasta la chica, tomando a la pelirrosa en sus brazos, pensativo. Recordando que su amigo se había desvanecido de manera similar.

–Ino, debe haber algún tipo de enfermedad, a Sasuke le pasó lo mismo. Tal vez deberíamos hacer que nos revisaran también.

–¿Sasuke-kun?

–¿Podrías traer sus cosas?

–S… sí. –Ino se dirigió hasta el cubículo donde yacían la mochila y el cuadernillo de la pelirrosa. La rubia observó con ternura y picardía la foto que estaba junto a las cosas de Sakura. –Sabía que no lo habías olvidado del todo, Sakura. –Dijo sonriendo mientras cogía el resto de los objetos y se apresuraba a alcanzar a Naruto, quien ya estaba de camino al elevador para llevar a su amiga a la enfermería, junto a Sasuke.

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¡Hola! :c lo siento, siento la ausencia… en mi defensa diré que estuve mirando un montón de anime colegial para darle contexto a esta historia *se cubre con ambos brazos* bueno… tal vez algunos notarán que Saku y Sasu estaban en la Universidad con 18 años y en este capítulo se encuentran en la preparatoria con 17 años… cambios necesarios. No me maten :c

¡Muchas gracias por agregar esta historia a favoritos o por darle follow!

Espero que este capítulo haya sido de su agrado. Me gustaría aclarar que, según mi creencia de Universos paralelos, existimos en distintas dimensiones, todas las personas. Es por eso que Naruto e Ino aparecen aquí :D (Por tal motivo, el fic se desarrollará también paralelamente en el mundo ninja :D)

Respondiendo…

Bad-Kitty-Kill Que bueno que te haya gustado la idea :D espero no hacer el desarrollo muy lento, sin embargo creo que va al ritmo que corresponde… ¡Gracias por tu review :3! Espero poder seguir leyéndote.

Black Rouse :D Hola. Que bueno en verdad que te agrade la idea. Yo amé leerte :3 muchas gracias. El capítulo estaba listo desde hace mucho, pero quería visualizar bien toda la historia, entonces… haha bueno, espero seguir leyéndote.

:c lo siento jeje… no tengo justificación, pero aquí el segundo cap… (después de mucho) el capítulo tres ya está en proceso, no tardaré mucho en subirlo :D

Cinlajy2 ¡Viva el SS, carajo :DD! Hahaha mis chicos se van a amar, eso es seguro :3

Yomii20 ¡Hola! Que gusto leerte también por acá xD yep, pues es que no me convencía haha espero que sí haya quedado mejor.

Nekatniss Ya… casi tenemos reencuentro SS Y SSS… de hecho no es por spoilearte, pero está planeado para el próximo capítulo xD que bueno que te agradó la idea :3

Guest… bueno, es que estaba viendo anime xD ya tenía el capítulo listo pero quería meterme bien en el contexto, entonces necesitaba mirar y mirar… al final terminé editando todo :3 pero ahora el desarrollo está claro :3 lo más difícil es empezar xD

Y a todos, de verdad. ¡Muchas gracias por leer C: !