N/A: Y a continuación el capítulo 2 de este nuevo fic. Creo que quedo bastante claro en el capítulo anterior, pero por si no, aclaro que él que nació no fue nuestro Vegeta, sino su padre; el Rey Vegeta, que alguna vez también fue príncipe. Aunque por supuesto nuestro querido Vegeta también nacerá posteriormente. A partir de este capítulo aparecerá al principió, final o ambas partes del capítulo el POV de alguno de los personajes protagonistas de la historia; Rey Vegeta, Reina Rosicheena, Vegeta y a lo mejor alguna vez Tarble. Estos POV estarán contados desde el infierno, la Tierra o el planeta dónde vive Tarble (Depende del personaje) Sobre la época del GT. El resto de la historia, va narrada como de costumbre en tercera persona. Espero que la disfrutéis
Rey Vegeta
Llevo ya unos cuantos años en el infierno ¿Cuántos? Ni yo lo sé, por la edad que tiene ahora mi hijo aproximo a que llevo unos cincuenta años aquí. Todavía no sé que es o que era peor; estar aquí o mi "infancia" si es que se le pudo llamarle así. Siendo sincero, a pesar de todo el dolor y sufrimiento que pasó aquí, aún no siento remordimiento alguno por aquellas vidas inocentes que quite, bueno, solo de unas pocas…Empezando por la de mi madre, Rosicheena me solía decir que no era culpa mía, pero el odio que tenía mi padre hacía mí hacía pensar lo contario ¡Buah! Yo no sé porque me sigue preocupando su opinión, total, espero que este pudriéndose en el infierno al igual que yo.
Siempre me habéis cuestionado y criticado por como he tratado a mi hijo. Pues bien, sé que no fui un padre ejemplar, pero si comparamos la relación de mi padre conmigo y la mía con vuestro queridísimo Vegeta, comprobareis que no parezco tan mal padre.
Ahora empiezo con mi historia, nací en el planeta Plant, que posteriormente fue renombrado como Vegetasei en el año 700 y los momentos más felices de mi infancia fueron…¡Ah, sí! Ninguno. Lo único que se podría considerar cómo un momento feliz era cuando no tenía conciencia, cuándo no sabía lo que me pasaba a mi alrededor, aunque eso duró poco, las criadas del palacio tenían la orden de enseñarme a andar y hablar lo antes posible para empezar cuanto antes mi entrenamiento. No sé qué edad tenía cuando comencé a entrenar ¿2 años? Posiblemente ni siquiera llegaría a esa edad.
En fin, os dejo con los primeros años de mi "vida", si se le pudo llamar así
El rey no quiso ver a su hijo cuando nació, esa cosa acababa de arruinarle la vida. Ordenó a las criadas retirar todos los juguetes que había comprado Gardenia, ese asesino no merecía nada, ni unos simples juguetitos. Mientras la criada sacaba la caja de los juguetes de la habitación en la que ahora dormía el recién nacido una muñeca cayó al suelo, exactamente debajo de la cama en la que dormiría el bebé cuándo dejase su cuna.
La criada se agachó para coger la muñeca, pero antes de agacharse no pudo evitar fijarse en el bebé que dormía plácidamente en la cuna que había al lado de la cama, lo acarició levemente, pero después recordó que el rey ordeno a todos los sirvientes del palacio que nada de muestras de afecto hacía él. Sintió pena por el pequeño niño pelirrojo que ahora dormía tan tranquilamente, el pobre no tenía la culpa de lo que le había ocurrido a su mamá, pero era imposible hacer razonar al rey, el más mínimo intento y se veía muerta. Perdida en sus pensamientos se le olvido coger la muñeca, pero antes de irse susurró:
—Disfruta de esto pequeño, y ojala tu padre finalmente se apiade de ti…
Dos años después…
Los días fueron pasando, el cuidado del príncipe Vegeta fue reservado para las nodrizas de palacio, el rey no vio a su hijo hasta que aprendió a andar y hablar, con ni siquiera dos años. Todo ese tiempo el rey lo pasaba formando nuevas estrategias contra los tsufur y en sus ratos libres carbonizando juguetes.
Cuándo lo vieron preparado, las nodrizas llevaron a chibi rey Vegeta ante su padre, el chibi iba andando a zancadas cómo podía, sin ayuda alguna. Las nodrizas estaban por ayudarlo, pero recordaron las crueles amenazas del rey.
—Señor, le traemos a su hijo—dijo una de las nodrizas llamando a la puerta de sala del trono
—Pasad—ordenó secamente el rey
Las dos nodrizas pasaron a la gran sala junto con el principito al que todavía le costaba mantenerse de pie. El rey Vegeta bajó de su trono y se aproximo a dónde estaban las dos criadas y el pequeño. Un niño que hubiese inspirado ternura en cualquier ser del universo excepto en el rey, su propio padre, al que no inspiraba nada más que odio. Las dos nodrizas se arrodillaron y una de ellas tiró de la mano del niño para que este también lo hiciese.
—Pa…pá—intento decir chibi rey Vegeta
Pero apenas terminar la palabra, su padre le asestó un puñetazo a la mandíbula, aún no del todo formada. El niño empezó a llorar cómo era obvio, pero eso no produjo ninguna pena en su padre que seguía con el rostro serio y la mirada fría. Fría…frías es cómo se habían quedado las dos nodrizas ante la reacción del rey, las dos querían ayudar al niño, pero ambas sabían que si intentaban hacerlo se veían muertas.
—¡No me llames papá, mocoso inútil!—gritó el rey, haciendo que el niño se alterara más—¡Cómo mucho te consiento que me llames padre!
—Pa…de—intentó articular la palabra
Y otro puñetazo en la mandíbula, y así siguió hasta que el pequeño pudo articular bien la palabra. Las nodrizas quedaron horrorizadas con el espectáculo, pero no podían hacer nada para pararlo…
—Llevarlo a un tanque de recuperación—concluyó el rey mientras volvía a su trono—Y enseñarle bien a hablar, dentro de dos semanas tendrá su primer entrenamiento y espero que sepa decir bien padre, porque si no, no será el único que se lleve un buen golpe en la boca ¡Entendido!—gritó con furia a las nodrizas
—Entendido—asintieron las dos nodrizas con miedo
Una de ellas cogió al principito entre sus brazos y con cuidado de no hacerle daño lo llevó hacia un tanque de recuperación, una de las pocas cosas que habían conseguido robar de la tecnología tsufur. La nodriza dio gracias a ello, miró al niño y no pudo evitar sentir una gran pena por él, igual que el día que fue a quitarle sus juguetes. Un niño de dos años en un tanque de recuperación, sabía que el rey podía ser cruel, y que lo sería con su hijo, pero no pudo imaginar que hasta ese extremo y hasta los extremos a los que más tarde llegaría.
La nodriza lo metió en el tanque y se quedo contemplando al pequeño
—Corny, será mejor que nos vayamos, ya sabes lo que dice el rey—le dijo compañera por detrás
—Sí—asintió ella levemente
Las dos nodrizas se fueron dejando solo al pequeño de dos años en el tanque de recuperación, cuando despertó, el principito cayó de culo al tanque y después al suelo, pero después de lo de esa tarde una simple caída no era nada. Miró a su alrededor y no vio a nadie, el pequeño se asustó al encontrarse solo en ese sitio tan oscuro, quería gritar o llorar, pero no quería que le escuchase el hombre malo que antes le había hecho tanto daño, ese al que las nodrizas le decían que era su padre.
Oyó el sonido de una puerta abrirse y corrió a esconderse detrás del tanque, para su fortuna, no era quien él esperaba.
—¡Príncipe, no se esconda! ¡Soy yo Corny!—dijo la nodriza viendo el pelo rojo del pequeño que se asomaba detrás de un tanque
El chibi dejó ver su cabecita y la nodriza corrió a arroparle con una toalla, acababa de salir del tanque asique aún estaba mojado
—¿Qué es un padre?—le preguntó el chibi a la nodriza
—Pues…un padre es la persona que junto a tu madre, te da la vida—respondió esta
—¿Y dónde está mi made?
Corny no sabía cómo contestarle a esa pregunta—Pues…es que…no está—respondió simplemente para ser lo más sutil posible con el pequeño
—¿Y un padre es bueno?
—Pues…se supone que sí—dijo sin mucha convicción
—¿Y por qué el mío no?—preguntó el chibi confuso
Esa pregunta si que no quería contestársela—Vamos príncipe, ya es hora de dormir—dijo cambiando de tema
—¿Me puedes llevar a hombros? Etoy cansado—le pidió a la criada con ojos de cachorrito
—Lo siento, no puedo, órdenes del rey—le dijo ella con cierta pena
Pasaron dos semanas, las nodrizas intentaron enseñar al niño a hablar lo más claro posible y a andar sin caerse, Corny también le enseño a elevarse un poco en el aire por miedo a cualquier excusa que pudiese sacar el rey para hacerle daño al niño
—Señor, le traemos al príncipe—dijo una de las nodrizas que acompañaban al pequeño a la sala de entrenamiento
El chibi pasó al gran campo de entrenamiento, se acercó a su padre y se inclino tal y como le indicaron las nodrizas. Se acercó con pasos pequeños y bien cuidados para no caerse y saludó con miedo
—Padre—dijo el principito tratando de articular lo mejor posible
Aunque el rey le puso una cara de malos amigos que hubiese hecho temblar al más valiente, este no le hizo nada al chibi y le ordeno levantarse. Después procedió a invocar dos semillas de saibaman
—Señor, no debería empezar solo con un saibaman—sugirió Corny con voz débil— es su primer entrenamiento y…
—¡Silencio!—la cortó el rey tajante—¡Nadie te ha pedido tu opinión, estúpida arpía de tercera! Es mi hijo y yo decido cómo son sus entrenamientos. Además, ya mató a la mujer más poderosa de Vegetasei, su propia madre. No le va a costar nada acabar con dos saibaman
A pesar de solo tener dos años, esa frase quedó gravada en la cabeza de él que nosotros conocemos como rey Vegeta para siempre…
Mató a su propia madre…
Antes de que pudiese salir de su triste pensamiento para volver a la realidad, los saibamen ya le estaban atacando. El chibi se defendía cómo podía pero sin éxito, por poco acaba muerto. Por fin, tras dos horas en las que los saibamen estuvieron prácticamente torturando al pequeño Vegeta, el rey lanzó una onda de ki que acabo rápido con los dos saibamen.
—¡Mocoso, inútil!¡Eres tan débil que no puedes con dos saibaman!¡No debería haberte dejado vivir!—le soltó el rey con desprecio a su hijo mientras se retiraba de la sala de entrenamiento
En cuanto se fue su padre, el pequeño comenzó a llorar desconsoladamente sobre la arena…Mataste a tú madre, no debería haberte dejado vivir… estas y otras frases que se irían clavando en el corazón del padre de nuestro príncipe saiyajin preferido
—Príncipe no lloré, hizo lo que pudo—intentó consolarle Corny mientras lo cogía entre sus brazos
—Corny, ya sabes lo que dice el rey—le advirtió la otra nodriza a su compañera
—No me importa lo que diga el rey, no tiene derecho a hacerle esto a una criaturita inocente, y menos a su hijo
—Cómo quieras, pero si hay algún problema con el rey asumirás tú la culpa—dijo la otra quitándose responsabilidad
—Por supuesto—asintió mientras lo iba llevando hacía la sala médica
Esta vez Corny no se fue, se quedó esperando hasta que el pequeño príncipe saliese del tanque de recuperación, uno de los pocos inventos que habían robado estos últimos años a los tsufur y quizás el más sofisticado junto con los scouters, con los que solo contaban los guerreros de primera clase.
Cuándo se abrió el tanque, Corny cogió al niño antes de que callase cómo la vez anterior, esos tanques estaban diseñados para adultos y cómo mucho adolescentes, no para niños tan pequeños, lo tomo entre sus brazos y le puso la toalla mientras lo mecía lentamente. Cuando despertó, el pequeño comenzó a llorar.
—¿Es verdad que yo mate a mi made?—le preguntó el pequeño llorando a la nodriza
—Claro que no pequeño—lo intento consolar—Lo que pasa es que cuando tú naciste, pues bueno, el cuerpo de tu madre tuvo problemas y cómo aquí no tenemos buenos médicos pues eso…
—Mi padre, dijo la mate yo—seguía llorando el pequeño
—No le hagas caso, todavía está afectado por la muerte de su compañera, se le pasara—intento consolarle—o eso espero—susurró por lo bajo
—¿Y qué es una compañera?
—Pues es una mujer a la que tú quieres y ella también te quiere a ti—le respondió con suavidad—Vamos, ya tienes la cama preparada
—¿Y qué significa querer?—preguntó el pequeño que aún desconocía lo que era el cariño
—Pues querer a alguien significa preocuparte por esa persona, que te guste que este contigo, que la trates bien y sobretodo significa que te preocupe su felicidad, incluso más que la tuya—le explico mientras le guiaba por los inmensos pasillos del palacio
—¿Y tú me quieres?—le preguntó inesperadamente el chibi
Corny no se esperaba para nada esta pregunta a la que no sabía muy bien que contestar, el rey ordeno que nadie debía establecer vínculos con el príncipe, pero ese pequeño le producía tanta ternura y a la vez tanta pena, que aunque su misión era solo cuidarlo a ratos, le había empezado a coger cariño. Tras varios segundos respondió con ternura—Pues claro que te quiero
—¡Entonces tú podrías ser mi compañera!—dijo el pequeño príncipe con ilusión sin saber todavía muy bien de que iba la cosa
Corny rió por este último comentario, y ante la cara de confusión del niño lo cargó y le explico suavemente—Lo siento mi niño pero nos llevamos unos cuarenta años, creo que soy un tanto mayor para ti. Pero no te preocupes, seguro que algún día encuentras a una hermosa hembra de tu edad, que te querrá tanto cómo lo hago yo
Dicho esto, lo acostó en su cama y le dio las buenas noches, iba a darle un besito en la mejilla pero decidió resistir a la tentación
Los días iban pasando y el miedo de nuestro rey Vegeta hacia su padre cada vez se iba alimentando más, y a la vez el odio del padre hacia el niño, cualquier excusa le valía para hacerle daño al chibi. Noches enteras llorando, sin ser escuchado por nadie, excepto por Corny, que aunque tenía unas ganas tremendas de ir a ayudar al niño, no tenía nada que hacer contra las órdenes del rey. Ella sabía que lo peor no era el dolor físico. Muchas veces era peor el daño psicológico…
Chibi rey Vegeta llevaba cada vez mejor los entrenamientos, después de unas cuantas palizas contra los saibaman, consiguió vencer hasta a seis de ellos a la vez con solo cuatro años, edad a la que ya estaba lo suficientemente maduro.
La puerta de la gran sala del trono se abrió dejando ver el gran porte del rey, el príncipe entro con un gran miedo en el cuerpo, que intento disimular andandocon un paso decidido
—Ven, mocoso—ordenó el rey
El príncipe ascendió por la escalera hacía el trono de su padre y se inclinó ante él antes de sentarse en el más pequeño de al lado
—Veo que has aprendido la lección mocoso…
—Sí, padre—asintió el niño con la cabeza baja
Y como no aprender la lección cuándo te enseñan a inclinarte lanzándote ondas de ki a las rodillas
—Veras mocoso, hoy te he llamado para enseñarte una lección muy importante de nuestra cultura. Las clases sociales. Verás todos los nobles de este palacio, tú y yo pertenecemos a la primera clase, es decir, los mejores guerreros de Vegetasei. Luego están los de segunda, la clase mayoritaria o como yo les digo los del montón, no llegan a ser muy fuertes pero no son tan patéticos cómo los de tercera
—¿Y quiénes son los de tercera?
—Lo único más patético que tú en este universo—dijo el rey tratando de dañar al chibi—La mugre de nuestra sociedad, y nuestra carne de cañón contra los tsufur, son débiles, muy débiles, viven en la ruina y no llegan a nada en la vida. Para lo único para lo que existen es para hacer de cebo en las batallas. Para nosotros, los de primera, es una humillación mantener contacto con los de tercera. Con esto he terminado
El pequeño se iba a levantar de su trono, cuándo el rey le apretó fuertemente la muñeca retorciéndosela y le hizo sentarse otra vez
—¡He dicho que he terminado, no que te puedas ir mocoso idiota!
—Lo…lo siento—se disculpó débilmente el chibi
—Ahora puedes irte—dijo después de casi romperle la muñeca
—Pe…pero hace unos segundos me habí…—se intentó quejar
—Hace unos segundos no te había dicho que te fueras, ahora sí. Retírate, no me gusta verte…—terminó con asco
Chibi rey Vegeta salió de la sala del trono con la expresión abatida que siempre solía llevar después de una charla con su padre
—Príncipe ¿Te ha hecho algo?—le preguntó Corny que pasaba por el pasillo a traerle la cena al rey
—Me ha dicho que soy patético y que no quiere verme, y me ha hecho daño en la muñeca. No ha sido mucho…—explicó el chibi con expresión triste
—Tranquilo mi niño, tú sabes que no eres patético, solo lo hace para hundirte—le intento consolar mientras acariciaba su cara con sus manos desgastadas
—Corny ¿De qué clase eres?
—De tercera—respondió la criada un poco avergonzada
—Mi padre me ha dicho que los de tercera son patéticos. Tú no eres patética
La nodriza medio sonrió—También he dicho que tú eres patético y no lo eres. Venga a acostarse—le susurró finalmente
El chibi ya había comenzado a caminar rumbo a su habitación cuando la voz de la nodriza le detuvo
—Te quiero, mi principito—le susurró
Chibi rey Vegeta iba a contestarle, iba a decirle que el también la quería a ella, que era como si fuese la madre que nunca tuvo, pero su orgullo le impedía decir esas palabras y siguió hacía delante cómo si no la hubiese oído
Corny abrió la puerta que llevaba a la sala del rey y entró saludando con una reverencia. Le dejó la cena delante de su sillón del trono, pero cuando se disponía a marcharse…
—¡Detente!—ordenó el rey
—¿Qué más se le ofrece señor?—preguntó ella con toda tranquilidad
—No te hagas la imbécil ¿Qué crees? ¿¡Que soy tonto!?
—¿Por qué dice eso majestad?—Preguntó algo más nerviosa, ya sabía a qué se refería
—¿Por qué digo eso?—preguntó el rey retóricamente—Tú sabes muy bien de que hablo
—No, no lo sé—intentó hacerse la tonta
—Claro, que lo sabes ¿Cuáles fueron mis órdenes?
—Cuidar al príncipe…
—y…
—No establecer ningún vínculo con él…
—Exactamente, y creo que decirle "te quiero" a un niño y consolarle cuando llora es una manera de formar vínculos
—Sí, pero…
—¿Sabes? Debería matarte, pero seré bueno y no lo haré. Te dejó que te vayas esta noche—le ofreció con falsa amabilidad
—No—respondió tajante la nodriza, lo que hizo que el rey se enfadase
—¿¡Cómo que no!?—exclamó el rey furioso
—No puedo abandonar a ese niño. No tiene madre, ni padre…—le respondió valientemente
El rey se iba a lanzar a por ella a matarla, pero antes de hacerlo se le ocurrió un perverso plan en el que, por supuesto, acabaría igualmente muerta.
—Entonces, si tanto quieres a ese niño…¿Qué estarías dispuesta a hacer por él?
—Lo que sea—respondió firmemente
—Entonces…estarías dispuesta a prostituirte ante mí, por salvar el destino de ese niño asesino
Corny gruñó pero finalmente se recompuso—Lo haré si usted promete no hacerle daño al niño
—Que así sea…
Nunca se había sentido más humillada en toda su vida que en esa noche en la que el rey la obligó a hacer de su perra. Además de hacerle prostituirse ante él, también la violó. Lágrimas caían por sus mejillas cada vez que el rey la penetraba con fuerza, pero siempre se auto consolaba pensando en que esto era por su principito. El hijo que nunca tuvo…
A la mañana siguiente…
El rey llamó a su hijo, esta vez, no para explicarle nada sobre Vegetasei, sino para pedirle o más bien ordenarle algo terrible.
—Hijo, quiero que te deshagas de una de las nodrizas del palacio
—¿De quién?
—De Corny…
Chibi rey Vegeta no daba crédito a la petición de su padre—Pe…pero ¿Por qué?—preguntó el chibi nervioso
—Hemos descubierto que es una espía de los tsufur—mintió
—Pe…pero es imposible…
—¿¡Me cuestionas mocoso!?—gritó el rey furioso
—No…
—Pero escúchame. No vale que la mates solo de un disparo al corazón. Esa perra debe pagar por todos los años que nos ha estado espiando. Cuándo esta tarde se esté paseando por los jardines del palacio para traer las toallas limpias. Entonces la atacas.
—Pero padre. Hay mucha gente en los jardines de palacio, sobre todo por la tarde…
—No importa. Tú hazlo y no cuestiones mis órdenes ¡ENTENDIDO!
—Sí…—susurró débilmente
En cuanto salió de la sala del trono, el principito se fue directo a su habitación para llorar en soledad. No podía creer que Corny fuese mala…
Pom, pom
—Príncipe ¿Está bien? Vengo a traerle la comida—dijo Corny mientras llamaba a sus puertas
—¡Vete, mentirosa!—gritó el principito desgarradamente
Corny no entendía nada—Príncipe, yo no le he mentido en nada, no sé a qué se refiere
—Mi padre me ha dicho que eras una espía de los tsufur ¡Seguro que me tratabas tan bien para ganar mi confianza!—gritó entre llantos—¡Me ha dicho que te mate! —finalizó
La nodriza quedó congelada con las palabras del niño, pero decidió pasar a la habitación sin su permiso. Chibi rey Vegeta iba a atacarla, pero apagó el ki que se disponía a salir de su mano cuando vio las grandes ojeras en su rostro y la inmensa cantidad de arañazos en su cuerpo
—¿Qué te ha hecho?—preguntó el chibi pelirrojo bajando la mano
—Nada importante—mintió—No soy una espía, pero tú padre quiere librarse de mí. Hazlo tal y cómo dijo
—No…no—susurró el chibi llorando
—Tienes que hacerlo príncipe, si no lo haces tú padre te hará daño a ti, si no te mata…
—No quiero hacerte daño…te…te….te quiero—le soltó finalmente abrazándose a ella
—Yo también te quiero mi pequeño, haz caso, será lo mejor
—¿Qué te va a pasar cuándo te mueras?—le preguntó con preocupación
—No sé, querido. Hay muchas creencias en el universo, unas dicen que la gente buena va al cielo y la mala al infierno, otras que todos volvemos a nacer convertido en otro ser
—Yo quiero que vuelvas a nacer…
—Mi príncipe…—susurró abrazándole más fuerte
—Crees que si yo me muero volveré a nacer y no veré nunca más a mi padre—le preguntó el principito con pena
—No digas tonterías, tu eres muy pequeño para morir, yo ya tengo casi cincuenta años…Verás cómo algún día tu padre te deja y serás feliz
—Corny…
—Dime
—Te prometo que entrenare para hacerme muy, muy fuerte y que cuando sea mayor matare a mi padre y vengaré tú muerte
La nodriza quedó impresionada, era muy fuerte escuchar a un niño de cuatro años planteándose la muerte y con tales pensamientos homicidas cómo el de matar a su propio padre. Pero dadas las circunstancias lo vio totalmente normal
—Adiós príncipe, voy a cambiar las toallas… —se despidió con lágrimas
—Adiós Corny, hasta siempre…
Rey Vegeta
Después de esa charla hice lo que mi padre me indicó, la mate lentamente delante de todos los presentes en ese gran jardín. Todos salieron huyendo de mí, desde ese día nadie se quiso volver a juntar más conmigo y quede en una soledad que parecía eterna, después de ese acto sanguinario que hice delante de todos, niños y adultos me empezaron a llamar monstruo…
Monstruo…otra palabra que quedó gravada en mi para siempre, al igual que el cuerpo de Corny y sus últimos momentos de vida, y que de que antes de asestarle el último golpe ella me dijo "te quiero". Sí, ella es otra de las vidas que tanto me arrepiento de haber quitado. Ya no recuerdo nada de ella, lo único que puedo recordar es su cadáver sin vida
Y en el próximo capítulo, mi vida sin Corny, solo con mi padre…
N/A: ¿Qué tal? Espero que os haya gustado este segundo capítulo al que tanto esmero le he puesto. Dejen reviews y opinen please :)
