10-10, ¿uh? Pues. ¡FELIZ CUMPLEAÑOS, UZUMAKI NARUTO, AMADO MÍIIIO! Asdf.

Digo-- /Coughs/ ¡Aloh! He vuelto antes de lo esperado... Pero solo porque ya tengo una parte de este LongFic escrito, así que no debería de haber problema si lo publico (creo). Una parte, al menos. Debo corregir y releer lo otro que tengo, jaja.

Sin más, ¡ojalá os guste!

Consejo: releer el final del primer capítulo antes de leer esto.

Advertencias: Yaoi (boy x boy), Mascotas peculiares, Fantasía, Espiritual, Ciencia Ficción, Violencia, Muerte de Personajes, Fluff, Modern!AU, ¡Australia!, Relación de odio a amor.

Aclaraciones:

"Este tipo de texto indica los pensamientos de los personajes."

Este tipo de texto indica los diálogos o las veces en las que hablan personajes como "Bastih" y "Ku".

—Este tipo de texto indica los diálogos de los personajes normales.

Este tipo de texto indica los diálogos en Auslan.

Y las palabras sueltas en cursiva como esta no son pensamientos, solo buscan hacer énfasis.

DISCLAIMER: Naruto no me pertenece, es propiedad de Masashi Kishimoto.

—o—o—o—o—o—o—o—o—o—

—Bien..., vale. Tú y yo tenemos que hablar.

Oh, claro. ¿Y cómo se supone que te hable, genio...?

La única respuesta en alto fue el silencio.

Pero el rubio continuó, sin sentirse tan intimidado por ello.

—¿Qué clase de robot eres y por qué pareces tan realista?

...¿qué tan estúpido eres, idiota?

—P-Porque ¡a mí no me engañas, de veras!

¿Engañarte?

—¡Ninguna serpiente podría entender así a un humano, de veras!

¿No he podido yo acaso?

—¡Y-Y mucho menos acudiría conmigo a mi propia casa!

Hmn... Punto para ti.

—Así que...

¿Qué?

Vio al chico bronceado dejar de andar de un lado a otro en la cocina y girar hacia él, dubitativo.

—¿Cómo te llamas?

...¿ah?

—Digo--... —parecía que su confusión había sido evidente incluso así, porque el rubio había comenzado a rascarse la nuca nerviosamente y mirar al suelo mientras se explicaba—. Mierda, es que es raro hablar con alguien que te entiende y no saber su nombre, sea persona o animal, de veras.

No realmente.

—Así que... en agradecimiento a tu forma de salvarme de esa araña antes...

...esto es patético...

—En vez de llamarte Bastardo, te llamaré... —vio las orbes aguamarina desplazarse por la cocina, probablemente buscando una fuente de inspiración, y apoyó su cabeza sobre sus propias escamas a la espera de la siguiente estupidez—. ¡Mc Bastih!

Alzó su cabeza ante el nombre, y siseó.

¡Piensa en un nombre mejor al menos, torpe!

—¡Sabía que te gustaría!

¡Y un cojón, no!

—Volviendo al tema de antes...

Vete a la mierda.

—¡Hey--! Hey, ¿a dónde crees que-- ¡Vuelve aquí, Bastih!

Dejó al imbécil en la cocina y se desplazó en zig zag hasta los zorros, suspirando mentalmente al notar la mirada terriblemente desconfiada del único de ellos que tenía la cola con punta negra. Lo miró.

¿Qué?

No me gustas.

La voz del zorro sonaba algo aniñada en su cabeza, pero a Bastih no pudo importarle menos. Viró sus ojos de serpiente y rodeó al cachorro jefe, siseando.

¿Crees que me importa eso...? Tengo cosas más importantes de las que preocuparme que caerle bien o no a un zorrito pequeño y asustadizo.

Los ojos castaños de Kurama —así había oído al rubio llamar al zorrillo antes— lo seguían mientras él lo rodeaba. Brillaban con miedo, pero también con orgullo roto.

Serpiente engreída...

Bastih detuvo su rodeo al zorro y se alzó un poco en sí, acercando su cabeza a él para mirarlo con fijeza.

Al menos yo sí tengo motivos para creerme mejor que tú.

Woooow...

Los hermanos de Kurama solo metieron leña al fuego con ese único aporte inteligente de su parte.

—Ku, chicos, hora de-- ¡Eh! ¡Largo de ahí, deja a mis bebés en paz, bastardo!

La serpiente bufó para sus adentros y siseó apartándose a regañadientes del zorrillo que tenía un aura mofona a su alrededor ahora que el de ojos claros había acudido a su rescate.

Creía que me llamarías Bastih, comentó con sarcasmo tenso la serpiente a pesar de saber que el muchacho no le entendería. Rindiéndose por el momento, escogió acomodarse entre los jirones del sofá arañado y semi destrozado por los zorrillos para descansar. Era muy consciente de los pares de ojos que lo seguían. Solo se limitó a mirar al humano, pensativo. "Es estúpido..., pero ha entendido bastante rápido que lo comprendo. Y ya no parece tenerme miedo."

—¡Baja del sillón, Bastih!

La serpiente abrió su boca enseñando los colmillos preparados para la acción, y el otro se sobresaltó al verlos, retrocediendo un paso con obvio temor renovado.

—V-Vale, entendido, no hace falta que te pongas así... Yo-, ehm. Kurama, chicos, ¡a dormir!

"Hmn. No tanto miedo, al menos."

Eh, serpiente.

¿Qué quieres, zorrito? Cerró los ojos.

¿Qué ha dicho el chico?

Que habrá zorritos al horno para cenar...

¿Al horno?

Cierto, el mamífero seguía siendo un animal aunque ahora pudiera comunicarse con él. Claro que no sabía lo que era un horno...

Solo id todos con él y dejadme dormir. Tsk.

La amabilidad no era su mayor fuerte. Como fuera, dejándose llevar por el cansancio que llevaba acumulando por todos los eventos de esos días, sucumbió al sueño sin responder a nada más a pesar de oír a los hermanos de Kurama saludarlo tímidamente y a Kurama insultarlo por lo bajo al pasar cerca de él, siguiendo al muchacho humano para dormir.

"Parece que vive solo...", fue lo último que su mente fue capaz de procesar en los segundos previos a caer rendido en manos de Morfeo.

—o—o—o—

02:51 a.m.

Ugh...

¿Por qué no había ido al aseo antes de dormir...?

Ah, cierto...

Había una camada de zorros que debía cuidar en un almohadón grande en la esquina de su habitación...

Y una serpiente taipán del interior enorme acomodada en el sofá hecho mierda de su salón.

Una serpiente enorme extremadamente venenosa que, además de comportarse raro, podía entenderlo.

O podía haber sido todo imaginación suya y en realidad había dejado entrar a su casa a la futura causa de su muerte.

Futura causa de su muerte que podría estar bajo su propia cama en ese momento.

(No le contéis a nadie que antes de ponerse en pie para ir al baño, Naruto alumbró frenéticamente con la linterna de su móvil bajo la cama y el resto del suelo de su habitación.)

Para cuando salió del baño frente a la puerta de su habitación, alerta, ya había perdido el sueño.

—¿Bastih...? —probó a llamar, asomándose al rellano del pasillo que conducía a la cocina y al salón—. Espero que estés durmiendo bien, de veras... —pronunció dubitativo, sintiéndose una copia barata del Dr. Dolittle de nuevo.

No hubo respuesta alguna, por lo que se dejó llevar por su curiosidad traicionera y se aproximó al sofá.

—¿Bast--

Su boca se abrió sin soltar una sola palabra más y, con unos ojos tan desorbitados que parecían salírsele de sus cuencas, Naruto contempló en muda estupefacción la imagen frente a él.

En el sofá negro de espacio para tres personas arañado, mordido y hecho jirones se hallaba enroscado en sí mismo el cuerpo de la serpiente. Sus escamas verdosas brillaban bajo los haces de la luz de la luna que entraban por la ventana de cristal cerrada, y sus ojos cerrados le daban un aire a estatua de museo.

Pero el asunto no acababa allí, no... Pues a pesar de que la vista fuera sobrecogedora en sí misma, había algo más que era motivo más que suficiente para hacer a Naruto quedarse sin palabras.

Un muchacho de cuerpo etéreo dormitando justo donde la serpiente se hallaba.

Con mechones de flequillo cayéndole por la cara y el resto de su cabellera azabache desarreglada, su piel nívea parecía resplandecer con luz propia, sin una mínima señal de imperfección como un grano, peca o herida en ella. Tenía un cuerpo muy delgado, y lucía más pequeño de lo que se vería la serpiente en su centro si estuviera totalmente desenroscada y estirada. Vestía —sí, diablos, hasta su ropa era etérea— una camisa de tirantes negra de cuello alto y pantalones grises pálidos y holgados. Sus pies iban descalzos.

"Un momento..." Viéndolos de cerca al inclinarse sin salir del todo de su estado maravillado, Naruto divisó algo. "Tiene las plantas heridas, de veras..."

—¿Qué demonios eres...? —exhaló en un susurro, apartándose para llenarse con la imagen frente a él de nuevo; el chico de su edad y la serpiente que parecía imitar hasta en posición, ya que él estaba hecho un ovillo en el sofá mientras que el reptil estaba encogido en sí mismo también. Y ambos dormían.

—¿U-Un fantasma...? —se le ocurrió a Naruto. Pero no, nononono, antes de sentir miedo erradicó ese pensamiento estúpido. Los fantasmas eran esencias de personas muertas...

Y esto en su sofá era- Pues.

¡No era un fantasma...! ¡Era una maldita serpiente perfectamente viva que podría matarlo si despertaba en ese momento!

Y quizás Naruto seguía soñando y aún no había despertado, por lo que emprendió rápidamente su regreso de puntillas a la habitación tras echar una última mirada al reptil y a la figura etérea.

¡¿Qué?! Uno no veía cosas así ni en la realidad ni en sus sueños muy a menudo.

En el momento en el que la puerta se cerraba con un suave click, el Uzumaki se perdió en el interior de su cuarto y, además... Se perdió la forma en la que párpados pálidos se alzaban simultáneamente junto a unos escamosos, ambos dejando ver unas orbes tan o más negras que el carbón mirando hacia la nada.

"¿Un "fantasma"...?"

—o—o—o—

A la mañana siguiente, Naruto comprobó con un confuso sentimiento de decepción que Bastih ya no se hallaba en el sofá donde lo había dejado la noche anterior. Y a pesar de que lo buscó por toda la cabaña, no lo encontró. No le costó adivinar que el reptil se había ido al notar la puerta a la parte trasera de su casa abierta.

—Hmm... —intentando quitarse de encima el sentimiento de desilusión que lo había embargado, el rubio se frotó el mentón, pensativo. Una idea comenzó a tomar forma en su mente—. Quizás podría... Sí, sí... ¡Sí! ¡Suena bien, de veras!

Volteó para ir corriendo a dejar salir a los zorrillos de su habitación.

—¡Chicos, buenos dí-- —y su gesto más animado se volvió uno asqueado al escuchar el sonido de algo al ser pisado y sentir los dedos de su pie solo calzado en unas chanclas de andar por casa entrar en contacto con algo cálido y pegajoso.

Sobraba decir que no olía muy bien.

—Ugh...

"¡Mierda!"

Literalmente.

—o—o—o—

"Tsk. ¿Dónde está...?" Yendo con mucho cuidado y ocultándose como un perfecto ninja entre arbustos, árboles y flora a pesar de su considerable tamaño, sus ojos buscaban un lugar en particular conforme se desplazaba por los distintos sectores del bosque. "¿Qué tan difícil puede ser encontrar un acantilado?"

—o—o—o—

Al caer la noche, otra vez el cansancio había vuelto lentos sus movimientos, y para cuando quiso llegar sigilosamente a la parte trasera de la casa del chico aquel para tener su tan merecido descanso y poner algo a prueba, se topó con una gran sorpresa inesperada.

Alguien había hecho reformas.

Donde durante el amanecer solo había habido un patio conectado al bosque, ahora no solo habían tablones de madera perfectamente clavados delimitando el comienzo y el final del patio, sino también rejas finas por las que apenas un pájaro pequeño entraría.

Aquello era como una jaula gigantesca.

Joder, se le escapó.

¿Serpiente? y Engreído le respondieron múltiples voces de inmediato desde dentro.

Oh..., vaya. Así que aquel idiota pretendía mantener a los zorros en cautiverio para poder protegerlos de predadores peligrosos como él, ¿hm?

Hola. Los saludó. Ya he vuelto para alegraros la noche, se permitió bromear con cierta acidez, además. ¿Quizás todo esto de ser una serpiente se le estaba subiendo a la cabeza?

¡Jajaja, entra!

¡Nuestro amigo humano tiene la ventana abierta!

¿Dónde has estado?

Mejor vuelve por donde has venido.

Ignorando a los más pequeños, solo se dignó a responder a Kurama.

¿Y darte el gusto de ello, Ku? Creo que no.

—o—o—o—

Llevaba apróximadamente una hora dormido en el sofá —de forros y cojines nuevos— con la TV encendida y una película histórica puesta cuando unos golpes insistentes cerca de él lo fueron trayendo de a poco de regreso del mundo de los sueños.

O quizás no, quizás seguía durmiendo.

Porque no era realista despertar y ver a una serpiente apagando la tele con su pequeño hocico después de todo..., ¿verdad?

Aunque bien pensado...

—¿Quién ha dicho que podías apagar la tele siquiera, bastardo? —gruñó.

Qué importaba, mientras la serpiente no lo mordiera y pudiera seguir viviendo.

Su respuesta fue un siseo, y Naruto gruñó de nuevo mientras se forzaba a sentarse y rotaba su cuello y sus hombros. Le dolían los brazos por todo el ejercicio físico realizado ese día, pero era un dolor con sabor a éxito y a un trabajo bien hecho, así que no lo molestaba demasiado realmente.

Con una postura encorvada y las piernas flexionadas sobre el sofá, el chico apoyó su mejilla en una rodilla, devolviendo la mirada penetrante de Bastih con una amodorrada suya.

—¿Es mi imaginación o planeas usar mi casa como hotel, de veras? Has estado todo el día fuera... y algo me dice que no vienes a charlar, ¿no?

—o—o—o—

Muy perspicaz, Sherlock.

Solo por ver qué reacción tendría el chico, dio un lento cabeceo afirmativo con su cabeza. Y, de haber sido humano, una sonrisa burlona se habría extendido por sus labios al ver el pequeño respingón que su anfitrión había dado en el lugar ante la —aparentemente— inesperada respuesta.

Lo observó recomponerse rápidamente, notando también las heridas en sus manos al sentarse el contrario apropiadamente en el sofá frente a él. Seguramente eran fruto de su trabajo en la zona trasera de la cabaña.

"Quizás pueda "sentarme" a su lado para acojonarlo un poco más si me aburro", se le ocurrió. La mesa de cristal, después de todo, no era tan cómoda como el sofá.

—Vale, vale, vale, a ver... He investigado un poco y se supone que las serpientes sois inteligentes, de veras; pero lo tuyo no es solo eso, ¿no? En ninguna parte dice que podáis hablarnos como tú lo haces conmigo, eh.

—o—o—o—

Mc Bastih le regaló una mirada que parecía aburrida y hasta molesta, de alguna forma, y Naruto río un poco.

Puede ser (pueeede) que haya estado viendo la primer película del Dr. Dolittle antes de esa película de historia... Y algún que otro documental del Geographic Channel; todo en su DVD, después de acabar con su trabajo casero, claro. Antes de rendirse en su intento de prestar atención a la historia de... ¿de qué era esa película histórica siquiera? No lo recordaba.

Por otra parte, se estaba desviando del tema...

—¿Tienes hambre? ¡Tengo hamburguesas del Mc Donalds', de veras!

La pregunta pareció captar su atención y sorprender al reptil, que dio un nuevo cabeceo afirmativo.

Punto para Naruto, ¡había conseguido dos respuestas casi consecutivas en menos de diez minutos!

Aunque la victoria le supiera agridulce al momento de ir a la cocina con la larga serpiente tras él y tener que darle dos de las tres hamburguesas que en un principio habían sido para él. ¡Auch...!

Su único consuelo era que si le daba hambre, al menos aún tendría el ramen instantáneo de la despensa a su disposición.

—o—o—o—

Unos toques en su puerta lo hicieron despertar sobresaltado, asustado al pensar que la muñeca diabólica del sueño que estaba teniendo se había vuelto realidad por un segundo. Eso hasta que, claro, fue a abrir —algo adormecido aún— y prontamente unas escamas pasaron por entre sus talones rozando sus pies descalzos y provocándole escalofríos en todo el cuerpo debido al extraño contacto.

—¡Bastih...! —protestó con los ojos cerrados, revolviéndose el pelo y deseando volver a dormir—. ¿Qué quieres, de veras? Ya es tarde...

Estoy haciendo un experimento...

—¿Y te parecen horas para hacerlo? Espera a la mañana, de veras--...

El silencio reinó entre el Uzumaki y Bastih por unos momentos, antes de que el primero de ellos abriera los ojos de golpe solo para toparse con el mismo chico etéreo de ayer en la noche viendo la hora que marcaba el reloj en la mesilla al lado de su cama —01:49a.m.—. La serpiente también estaba allí, alzada en sí misma y mirando lo mismo en apariencia.

"No me digas..."

Así que... Solo ocurre durante la madrugada, ¿hm?

—¡T-Tú...!

El azabache incorpóreo volteó su cabeza hacia el chico rubio del otro lado del cuarto y enarcó una elegante ceja negra en su dirección, manteniéndose impasible.

Si vas a decir alguna estupidez...

—¡¿Eres un fantasma que posee serpientes, d-de veras?!

El joven se dio una palmada en el rostro, y Naruto observó a Bastih agachar la cabeza de la misma forma que aquel, al mismo tiempo.

...Mejor ahórratela, idiota. Terminó de decir en un gruñido. Alzó la mirada hacia el muchacho del otro lado del cuarto, frunciendo el ceño ligeramente. Deja a la gente terminar de hablar antes de interrumpir, torpe.

—Hey-- ¡¿A quién llamas idiota y torpe, de veras?!

¿A quién crees? A ti. Ruidoso, deja de gritar también, tsk. Lo haces todo el maldito tiempo.

Ugh.

Quizás, y quizás de esos más seguro que quizás, Naruto prefería al taipán del interior cuando no podía hablar y era solo eso, una serpiente que entendía lo que decía y podía contestarle con sí o no o amenazas y miradas mudas, sin palabras ni insultos reales de por medio.

—o—o—o—

01:51a.m.

—Entonces... ¿Tienes nombre, de veras?

¿Has oído las preguntas que haces alguna vez, imbécil? Claro que tengo uno.

—¿Me lo dirás?

Hmn... Deja que me lo piense.

Sentados ambos en la amplia cama del Uzumaki, los muchachos se inspeccionaron mutuamente con la mirada en silencio tras ese intento fallido de conversación amena por parte del rubio.

Una mirada oscura analizó rápidamente el aspecto desvelado de su anfitrión temporal, tomando nota de la naturaleza rubia en la cabellera, cejas, cortas pestañas y vello en brazos y piernas del otro. Observó su rostro ligeramente redondo pero firme, su nariz respingona y sus labios chapados, aparte de las peculiares cicatrices en sus mejillas y el color bronceado contrastante de su piel. Si ignoraba los pantalones cortos con estampado de sapos de dormir que el chico llevaba, podía permitirse el lujo de admitir para sí mismo que esos músculos tonificados combinados con el conjunto de lo que era él en sí lo hacían algo apetecible a sus ojos. Lástima que fuera un imbécil nueve de cada diez veces que abría la boca.

Naruto, por otra parte, no notó la gran diferencia respecto a lo que ya había visto el día anterior. Quizás, que el chico pálido frente a él tenía cierto músculo si se lo miraba bien, que su nariz lucía pequeña y ligeramente aguileña, sus pestañas largas, sus labios algo carnosos y su rostro afilado de facciones suaves pero definidas. Era bastante atractivo y eso no se lo podía negar nadie, mierda. Qué mal que fuera un auténtico bastardo y, además, una serpiente..., porque de otra forma podría llamar su atención.

¿Has acabado de devorarme con la mirada ya? Preguntó aquel con petulancia.

—Esas deberían ser mis palabras, de veras. —Replicó él mordazmente.

Orbes turmalinas conectaron con orbes aguamarina y chispas saltaron entre ellos al escudriñarse con fijeza. Uno serio y altivo, el otro sonriente y burlón.

Como sea... Cedió finalmente el azabache, viendo de reojo al reloj.

01:53a.m.

—Comencemos de nuevo —sugirió en un tono sosegado el más hablador de ambos, tendiéndole una mano al chico de expresión seria etéreo—. Soy Uzumaki Naruto, de veras. Tu anfitrión. —No era como si hubiera agregado eso para presionar al otro a presentarse o dejar claro que lo echaría a él y a su culo de serpiente de patitas a la calle...

Qué va.

Uchiha Sasuke. Respondió este sin tocarlo ni hacer el amago siquiera, mirándolo a los ojos con frialdad. Vuelve a intentar sonsacarme algo personal de esa manera y te asfixiaré hasta la muerte, "de veras".

—¿Por qué eres una serpiente? —ignoró la bulla Naruto.

Soy un experimento exitoso a medias, explicó sin dar muchos detalles Bast-- Sasuke.

—¿A medias? ¿En qué consistía el experimento, de veras?

...Pasar el alma de un humano a un animal... Sin matar ni a uno ni a otro, ni hacerlos perder sus recuerdos en el proceso.

—¿Eh? ¿Estás loco, bastardo...? ¡Podrías haber muerto en serio, de veras!

Creo que ya lo he hecho. Sasuke apoyó su mano en la cama tras de sí, acomodándose un poco más y encogiéndose de hombros.

La tapadera no engañaba a Naruto. Veía la tensión en los movimientos ajenos.

—Lo dudo. Es decir —se apresuró a agregar—, si el experimento consistía en... cambiar las almas de cuerpo con sus recuerdos y tú estás aquí y recuerdas tu nombre y tu vida como humano, de veras... —intentó no hablar rápido por los nervios al percibir la atención del Uchiha centrada en él—. ¿No bastaría con encontrar tu cuerpo humano y repetir el proceso pero quizás... al revés, de veras?

La idea pareció sorprender a Sasuke, a quien se le agrandaron los ojos por un instante, para luego entrecerrarse y posarse en el reloj de la mesilla.

No admitiría ni siquiera para sí mismo que esa idea simple pero a la vez descabellada no se le había ocurrido. Solo había pensado en vengarse hasta ese momento.

Sé dónde está mi cuerpo..., admitió en su lugar. Pero no puedo recuperarlo de esta forma, se señaló a sí mismo, mirándose y moviendo la cabeza al igual que la serpiente lo hizo en el proceso. No sin que me atrapen de nuevo.

—¿De nuevo?

El Uchiha había tenido un desliz al decir eso al parecer, por la forma en la que apretó sus labios y cambió de tema al abrir su boca otra vez.

Y los métodos que usaron son poco convencionales, también habría que robarles un par de cosas que solo ellos tienen...

—Oh, eh... Uy. —Demasiada información. Una cosa a la vez...—. Vale, a ver... ¿Qué cosas, de veras?

Ojos oscuros volvieron a conectar con otros más claros al hablar.

El antídoto para deshacer el efecto del veneno, un libro y mi didgeridoo.

A pesar de que tenía un millón de preguntas y dudas, y de que entendía poco y nada de todo eso... Si Sasuke esperaba seriedad...

—Puedo ayudarte con eso, de veras.

Tendría seriedad.

—Pero déjame ver si he entendido bien esto. ¿ tocas el didgeridoo?

Un poco de ella, al menos.

El Uchiha se masajeó las sienes, preguntándose si no sería mejor idea buscar a alguien más útil y listo para ayudarlo.

Sí, torpe.

—¡Whoa, interesante...! Entonces, cuando hayamos recuperado tu cuerpo y ya no seas solo Mc Bastih, ¡enséñame a tocar algo como paga, de veras!

Bien pensado... Quizás este chico no era realmente el menos indicado.

—o—o—o—

Inesperadamente, Naruto y Sasuke descubrieron que les era fácil seguir el hilo del pensamiento del otro y planear cosas o señalar fallos o posibles ventajas en según qué ideas sobre los distintos accionares. Casi sin darse cuenta, ambos se soltaron y, aunque aún insultándose a menudo, pronto dieron las 03:00a.m., hora en la cual el chico etéreo se desvaneció quedando solo su forma de Mc Bastih frente a Naruto en su lugar.

Había sido repentino, así que no era de extrañar que Sasuke se sintiera irritado de solo pensar en tener que esperar a la siguiente noche para poder volver a seguir haciendo planes con el idiota mientras que Naruto sufría un corto shock antes de explotar en carcajadas, señalando al reptil al borde de su cama y burlándose con confianza de él.

Demasiada confianza que Sasuke no permitiría.

Esa noche, Naruto se durmió con una marca notoria de escamas rodeando su cuello y parte de su torso, espalda y brazos.

Lección aprendida: No pasarse de la raya con el bastardo Uchiha. No demasiado.

"Qué aburrido."

—o—o—o—o—o—o—o—o—o—

HAAASSSTA AQUÍ.

Ahora se siente mejor. Con lo que había publicado en el cap 1 se sentía como si faltara... más. Ahora ya no. Ya está bien, ya está bien. /Pleased/

De cualquier forma, y a pesar de que tengo para otro cap o 2 más escritos... ¡Esperaré más reacciones o señales de interés!, e ideas y consejos o dudas también, jéh'. Y, hablando de eso...

Invitado: ¡JAJAJA! Sí, SE PRENDIÓ ESTA MIERDAAA; podrías decirlo así, geez... /Awkward laugh/ ¡Muchas gracias por el ánimo! (En serio, en serio. De veras.) Y aunque seas anónim@, ojalá leas esto y sea de tu agrado.

¡Saludos desde Júpiter! /Hearts, hearts/

Próxima actualización: No tengo ni idea. Este mes (octubre), seguro.

PD: Ese aviso importante sigue estando en mi Perfil.