Descargo responsabilidades, Glee no me pertenece, su dueño es el Sr. Ryan Murphy.


Quinn Fabray, entraba al McKinley, resoplaba molesta, a su paso empujaba a todo el que se atrevía a cruzarse por su camino, no podía creer la atrocidad que su padre le había propuesto, solo de acordarse se le revolvía el estomago.

Flashback

Ru: En realidad si hay una solución – miro a su mujer – Lo estuvimos pensando y analizando con tu madre y llegamos a la conclusión de que es nuestra única salida, aunque no nos guste, pero para eso necesito tu ayuda – miro a su hija detenidamente.

Q: ¿De qué se trata? – haría lo que fuera, con tal de no ser pobre…

Ru: ¿Recuerdas a los Berry? – le pregunto.

Q: Claro papá, los odiamos ¿Recuerdas? Y ellos no odian a nosotros – no entendía que le quería decir su padre.

Ru: Pues ellos son nuestra salvación – no le gustaba para nada la idea, pero era su salvación o eso creían.

Q: Papá, ellos nunca nos ayudarían, así te les arrodillaras, o les suplicaras– dijo muy sabiamente.

Ru: Lo sabemos y es ahí donde entras tu – la apunto con un dedo.

Q: ¿Y que se supone que debo hacer yo? – ahora si no entendía nada.

Ru: Vas a enamorar a su hija – soltó sin anestesia.

Q: ¿QUE? – definitivamente su padre se había vuelto loco.

Ru: Después de hacer unas investigaciones, descubrimos que la chica es Gay, bueno es normal con dos padres Gays, que mas pueden criar – empezaba con la homofobia.

Q: Te das cuenta, ¡lo que me estas pidiendo! – estaba furiosa.

Ru: Hija es…

Q: Papá, yo odio a RuPaul, ¡le hago la vida imposible todos los días! – Resoplaba – Además, ¿Eso no va contra tus principios? – su padre, era el hombre mas homofóbico que había conocido.

Ru: Si va contra ellos, pero no tenemos otra salida…

Q: YO NO SOY LESBIANA – ni loca haría algo así.

Ru: Lo se hija y déjame decirte que hasta a mi, me causa una repulsión tremenda, pero tienes que entender…

Q: Yo no entiendo una mierda – caminaba a la salida, pero su padre la detuvo.

Ru: ¿Quieres ser pobre Quinn?, ¿Quieres perder todos tus lujos?, ¿Quieres ser la burla de todos? – tocaba las fibras de su hija, esta simplemente lo miro seriamente y salió del lugar.

Fin Flashback

Su enojo creció más, cuando vio a Rachel Berry parada unos metros más allá, riendo con sus compañeros del Club Glee, solo de pensar que podía llegar a besarla, le daban ganas de vomitar, ni a si fuera lesbiana, se fijaría en alguien tan feo como Rachel Berry, en una chica sin ningún gusto por la moda, no, definitivamente NO.

Q: Kitty – llamo a su porrista más fiel, que caminaba unos pasos más allá.

K: ¿Dime Quinn? – llegaba a la altura de la rubia.

Q: Encárgate, de que Manhands y sus amigos los perdedores, reciban sus dosis diarias de Slushies – dijo mirando con odio al grupo.

K: Claro Quinn – sonrió con malicia y se alejaba para cumplir con la orden, de su capitana.

Quinn sonrió orgullosa y se fue a parar a su casillero, a esperar el espectáculo.

R: Este año, vamos a ganar las nacionales – decía emocionada la morena, mientras conversaba con, Mercedes, Tina y Kurt, Santana se había desaparecido con Brittany, ya se imaginaba que estarían haciendo.

M: ¡Dios te oiga! – exclamo la chica.

Ku: Solo esperemos que este año, Mrs. Shue, no nos haga cantar alguno de sus clásicos aburridos – arrugo la nariz.

T: Yo creo que son lindos – ponía cara soñadora.

-Perdedores – escucharon se giraron y vieron a Kitty acompañada de dos porristas mas, con tres vasos en sus manos, sabían lo que les esperaba, lo único que pudieron hacer fue cerrar los ojos, un liquido frio les dio contra la cara, mientras las porristas reían a carcajadas.

K: Eso es para que no pierdan la costumbre, perdedores – los miraba con una sonrisa de autosuficiencia – Vámonos chicas – las tres se fueron dejando a los otros, con sus rostros desencajados y su ropa manchada.

Quinn desde su lugar sonreía victoriosa, hacer sentir menos a los otros, le daba poder y una sensación de satisfacción.

K: Misión cumplida – llego a la altura de la rubia.

Q: Cada día, estoy mas orgullosa de ti – le sonrió a la chica.

Minutos después…

La morena se encontraba en el baño, tratando de sacarse lo pegajoso, algunas lágrimas se le salían, sabias que esto era obra de Quinn, no podía entender como Quinn podía tratarla así, con tanto odio, tanto desprecio, ¿Qué le había echo?, se preguntaba. Aunque sabia que el motivo del odio de la rubia, era la homofobia que Russel Fabray tenia contra sus padres, numerosas veces su familia y la de la rubia, habían tenido problemas, al punto que hasta sus padres odiaban a los Fabray, pero ella no los odiaba, tenia un corazón demasiado noble y mas cuando se dio cuenta, que estaba enamorada de la rubia.

S: Rachel me dijeron… - miro detenidamente a su amiga - ¿Otra vez? – se dio cuenta del estado de su amiga – Ahora si la mato.

R: ¡Santana no! – fue mas rápida que la latina y la detuvo.

S: ¡Deja que le parta la cara! – estaba furiosa.

R: No quiero que te metas en problemas, por mi culpa – se abrazó a su amiga y empezaba a sollozar.

S: No te mereces que te trate así – no era buena expresando sus sentimientos, pero cuando de trataba de Brittany y Rachel, cambiaba rotundamente.

R: Ya déjalo no tiene caso.

S: Oye, ¿Qué es eso que estoy sintiendo contra mi muslo? – comenzaba a molestar a la morena.

R: Ay perdón – se separo de la latina sonrojada.

S: Así que, ¿andamos muy hormonales hoy día?, oye amiguito – le hablaba a la entrepierna de la morena – Cuidado he, yo estoy fuera de tu alcance – sonreía.

R: No fastidies – le daba un golpe en le brazo.

La latina sabia del "pequeño" secreto de la morena, se entero un día, cuando la fue a visitar a su casa y la encontró desnuda en su habitación. Al principio se asusto y no le hablo durante una semana, pero después sus padres le explicaron la situación, lo entendió y desde ahí prometió que cuidaría siempre a la morena, solo que a veces Quinn Fabray, se salía con la suya y por el tonto enamoramiento que la morena tenia hacia la rubia, se le hacían mas complicadas las cosas.

S: ¿Trajiste algo de ropa? – miraba con asco la ropa de la morena.

R: No – también hacia una mueca de asco.

S: Bueno, vamos a clases – la abrazaba por los hombros – Ya veremos que hacer – tendría que tener vigilada a la morena y no permitir, que le echaran un Slushie mas.

Horas mas tarde en Breadsticks…

En una mesa se encontraban Quinn, Finn, Kitty y Puck, conversando sobre cualquier, cosa mientras Quinn intentaba alejar a Finn, innumerables veces le había dicho al chico que no saldría con el, por muy capitán de equipo de futbol que fuera, pero este hacia oídos sordos y siempre andaba, como perro faldero detrás de ella.

K: Quinn creo que tendremos que cambiar las rutinas, la entrenadora esta furiosa – la chica miraba a su capitana.

Q: Por mi, puede patalear lo que quiera, ella sabe que sin nosotras, esta acabada – sonreía.

K: Tienes razón – siempre estaba de acuerdo con lo que decía su capitana, eso le daba ventaja, sobre las otras porristas.

P: Deberíamos hacer una fiesta – propuso.

F: Si hermano – miro a la rubia – Podríamos ir juntos – puso cara de cachorro.

Q: En tus sueños Hudson – hizo una mueca de fastidio – La cuenta – llamo a una de las chicas que trabaja allí y le dio una tarjeta de crédito, a los pocos segundo vio como la chica regresaba.

-Señorita, disculpe, pero la tarjeta no sirve – le informo.

Q: ¿Cómo que no sirve? – frunció el ceño.

-Como lo oye, no sirve – volvió a decirle.

F: No te preocupes Quinn, yo pago – quería ganar puntos con la chica.

Q: Como sea – se cruzo de brazos, no podía creer la vergüenza que estaba pasando.

Finn pago y juntos salieron al estacionamiento del lugar, la rubia iba en silencio, estaba muy enojada.

K: ¿Tu papá te bloqueo las tarjetas? – se le había echo muy raro, el asunto de la tarjeta.

Q: ¡NO!, se… seguro fue un error – se auto convencía.

Minutos mas tardes… Mansión Fabray…

Q: Se puede saber, ¿por qué mierda no sirve mi tarjeta? – entro furiosa al despacho de su padre y le tiro la tarjeta encima del escritorio.

Ru: Las mande a bloquear, tenemos que ahorrar Quinn – le dijo tranquilamente.

Q: Esto es increíble – negaba.

Ru: Es lo que toca Quinn, no estamos en condiciones de malgastar el dinero – explicaba.

Q: TODO ESTO ES TU CULPA – lo acusaba.

Ru: Puedes gritarme todo lo que quieras, no solucionaras nada – se encogía de hombros

Q: Yo no pienso vivir así, no quiero ser pobre – empezaba a llorar.

Ru: Pues tendrás que acostumbrarte - la rubia comenzó a caminar de un lado para el otro, como si estuviera pensando algo, estuvo así como dos minutos hasta que finalmente hablo.

Q: ¿Cuánto tiempo tengo que estar con Berry? – al parecer finalmente había aceptado, la idea de su padre.

Ru: ¿Estás?…

Q: ¿Cuánto tiempo? – volvió a repetir.

Ru: Lo necesario, hasta que logres convencerla, de que convenza a sus padres, de que nos den el dinero que necesitamos, después de eso la dejas tirada y ya – explico tranquilamente, la rubia nuevamente se puso pensativa.

Q: Bien lo hare – finalmente dijo – Pero que conste, que no lo hago por ti, sino por mi y por mi madre, que te quede claro – lo señalo.

Ru: Claro hija – sonrió.

Q: Espero que esto valga la pena y no nos traiga ninguna consecuencia, porque de ser así, tu – lo volvió a señalar – Serás el único culpable.

Ru: Lo que tú digas hija – sonrió con arrogancia, Quinn no dijo nada más, opto por salir de la habitación y dejar solo a su padre.