NOTAS: ¡Gracias por los reviews! Ahora sí viene el capítulo dos, espero y les guste, primero fue el turno de Rin y Miku y ahora le toca a Len jeje ¡Síganme en mi sensual Facebook - Chibi Carshmen Ichigo! ¡Nos vemos en el próximo!
Disclaimer: VOCALOID no me pertenece a mí, si así fuera, no estaría haciendo FICS XD.
Capítulo 2. Besos.
"Al crecer... te preguntas ¿Un beso en la boca en verdad es asqueroso?"
— ¡Kaito, estate quieto! — exclamaba la mayor de las VOCALOID mientras intentaba apartar los brazos del chico de su cintura.
—No, claro que no, recuerda que me debes mucho —dijo el chico pegando sus labios al oído de la chica de cabello castaño.
— ¡Por favor Kaito, los niños podrían vernos y la cocina no es buen lugar para esto! —exclamó un poco roja y a punto de caer rendida al chico.
Kaito suspiró —Bueno, pero dame un beso—dijo soltando a la chica.
Meiko se abrazó a Kaito y pegó sus labios a los del chico, quien la abrazó de la cintura y la pegó a su cuerpo, aprovechó para morderle el labio y hacer un poco más profundo el beso y sin pensar en nada se dejaron llevar en un momento apasionado.
— ¡QUE ASQUEROSOS SON! —Gritó un pequeño rubio al entrar a la cocina.
Los mayores se sobresaltaron y se despegaron algo ruborizados y sin decir nada Kaito salió de la cocina dejando a Meiko sola que solamente intentó disimular tomando un cuchillo y poniéndose a cortar verdura esquivando la mirada que el niño le dirigía.
—Está bien hermana, yo no vi nada —dijo el pequeño Kagamine con la cara igual o tal vez más roja que la de Meiko.
Meiko asintió y se dirigió al refrigerador, lo abrió y sacó de la caja congeladora una pequeña bolsa de plástico café, sin decir nada y aún con la cara roja la puso entre las manos del chiquillo y le acarició su rubio cabello largo, Len miró el paquete entre sus manos y sonrió un poco al ver que su hermana mayor le había dado una paleta helada de chocolate y banana.
Miró a Meiko quien ahora lavaba los trastes y al parecer seguía con la cara roja. Sin decir nada Len salió de la cocina y destapó la helada golosina que su hermana le había dado tal vez por su silencio. La imagen de Kaito besando a Meiko volvió a su mente y se sintió un poco asqueado. ¿Qué tenía de bonito que dos personas compartieran saliva? según él NADA, era antihigiénico, era asqueroso el hecho de tener saliva de otra persona mojando tu cara, te podrías contagiar de gripa, flemas o alguna otra enfermedad, además ¿Qué tenía de bonito para Kaito probar el aliento a alcohol de Meiko? o ¿Qué tenía de bonito para Meiko probar el aliento a empalagoso helado de choco menta de Kaito? ¡NADA! ¿O sí?
Comenzó a comerse su golosina eso si tenía buen sabor, nada como disfrutar de una golosina ¿Qué tenía de disfrutable un beso? ¡NADA!, una deliciosa paleta de banana y chocolate era más disfrutable que el asqueroso acto de que una persona pasara su lengua por tu cara o la metiera a tu boca, porque eso es lo que hacían Meiko y Kaito, ¡Tenían sus lenguas en la boca y cara del otro!
Len llegó a la sala y se sentó en la alfombra frente al televisor, pues su gemela se encontraba dormida en el sofá y Miku ocupaba la mesita de al lado con una revista y unos esmaltes para las uñas que olían horrible.
—Miku, ¿Es necesario que te pongas esa cosa que huele horrible? —preguntó el rubio agarrando el control de la televisión.
— ¡Cállate tonto, me desconcentras! —dijo la chica mientras comparaba sus uñas con las fotos de su revista.
—No te quedarán igual —dijo el niño y le dio una mordida a su paleta.
— ¡Claro que sí, ya verás! —exclamó la chica
Len sin decir nada miró alrededor, y posó su vista en su gemela la cual roncaba con la boca abierta y la cabeza apoyada en uno de los cojines del sillón, miró una de sus manos y vio que tenía las uñas perfectamente pintadas de una forma que cada uña tenía una carita diferente, sonrió, le dio una mordida más a su paleta, se levantó y se puso frente a Miku la cual parecía molesta, miró las uñas de la chica de cabello exótico y entendió por qué estaba de mal humor.
— ¡Caray Miku, lamento decírtelo pero las de Rin son mejores! —exclamó al ver la foto de la revista que mostraba una mano con las uñas pintadas exactamente con el mismo diseño que tenía la rubia.
— ¡Ya lo sé! —Exclamó Miku un poco molesta mirando sus uñas que tenían un diseño que podría parecer todo, menos el de la foto de la revista.
Len suspiró y se metió a la boca el resto de su paleta y sin decir nada tomó la revista y comenzó a leer las instrucciones para tan curioso diseño en las uñas.
— ¡Pero si esto está muy fácil! —exclamó al terminar de leer.
— ¡Hazlo tú si te crees tan listo! —exclamó la chica de coletas sintiéndose un poco ofendida.
—Claro, pero no digas nada de esto, no quiero que en la escuela me maten los otros chicos —dijo.
Miku sonrió y se dispuso a despintarse las uñas.
A los pocos minutos solo tenían de fondo el sonido del televisor, Len comparaba lo que le hacía a las uñas de Miku con la foto y con un palillo dibujaba el diseño de las caritas en cada uña con cuidado, mientras la chiquilla lo observaba curiosa.
Finalmente lo terminó y Hatsune sonrió al ver que sus uñas habían quedado exactamente igual que las de la foto.
— ¡Vaya, Len te quedaron hermosas! —Exclamó la chiquilla.
El niño no la escuchó pues se puso a hojear la revista que tenía en su manos, contenía al menos cuatro diseños diferentes para las uñas y unos cuantos consejos para maquillaje marcados con un símbolo de más seguido de un número diecisiete que le indicaba la edad a la que iba dirigido el artículo, pasando un par de hojas más se encontró con una foto suya con un encabezado que ponía "Len Kagamine, ¿La estrella infantil que se convertirá en ídolo adolescente?".
El rubio arrugó la nariz vio que el artículo contenía al menos cuatro fotos suyas y la extensión del mismo superaba dos páginas, torciendo la boca comenzó a leer...
"El pequeño Len Kagamine, quien hace tres años debutó a dueto con su hermana gemela Rin Kagamine y ambos se volvieran la sensación entre artistas infantiles, ahora ha comenzado a crecer, lo que ha provocado que muchas niñas suspiren por él y no las culpo, pues el tierno niño al que conocimos de tan sólo once años comienza a ser un apuesto joven que nos derrite con su singular, tierna y bien disciplinada voz, tan solo basta escuchar "Prisoner" o "Discotheque Love" para que su voz nos derrita, y siendo sinceras ¿Quién no querría ser su "Discotheque Love" y plantarle un beso a Len Kagamine?..."
Len cerró la revista de golpe al leer "…plantarle un beso a Len Kagamine", aquello estaba fuera de cualquier posibilidad, de alguna forma odiaba aparecer en las revistas de niñas, aunque eso le aumentara la publicidad y promocionara sus discos, simplemente se sentía humillado cuando en la escuela los otros chicos le hicieran burla por ser "Cantante para niñas", él quería ser como Kaito, quien tenía fans tanto masculinos como femeninos y sus fans eran mucho más maduras que las fans que él tenía, ¿Las fans de Kaito querían besarlo a la fuerza? ¿Las fans de Kaito querían quitarle la ropa? ¿Las fans de Kaito lo acosaban a dondequiera que fuera solo? ¿Kaito aparecía en revistas de niñas? ¡NO! ¡NADA DE ESO! Y tal vez lo que influyera en eso es la novia celosa que tiene o tal vez sus fans si lo respetan, Len quería ver su foto en los periódicos o en una revista de música, pero no, ahora su rostro comenzaba a figurar en revistas para niñas y en páginas dentro de redes sociales dedicadas a artistas adolescentes que tenían solo niñas como seguidores.
Len estaba harto de todo eso, estaba harto de que en el perfil de red social que su representante le había creado, diario le llegaran mensajes de cientos de niñas diciéndole que lo amaban, que lo querían abrazar, que querían besarlo…
¡BESARLO! Justo aquello que le parecía lo más repulsivo, no le molestaba sacarse fotos con sus admiradoras, ni que lo abrazaran, ni firmar cientos de autógrafos, pero ¿UN BESO? ¡NUNCA!, ¿Y si lo contagiaban de algo? ¿Y si lo dejaban pegajoso o pintado con esa cosa que las chicas usan en los labios? ¿Y si se transformara en un sapo? ¿Y si sus labios se caían? ¿Y si su voz desapareciera para siempre? ¿Y si su gemela se enojaba con él? ¿Y sí…?
—Len, ¿Estas bien? —preguntó la chica de las coletas cuya foto estaba en la portada de la revista que el rubio acaba de cerrar.
—Eh, sí —dijo el niño con la revista en la mano y la cara pálida. —Oye Miku…
— ¿Qué ocurre? —preguntó la chica.
—Tú eres mayor que yo por dos años… así que… me preguntaba… —dijo nervioso.
—Aja… —dijo la mayor.
—Sí tú… ¿Has besado a alguien? —pregunto nervioso.
El color de cara de la chica de cabellos exóticos paso de ser blanca a enteramente roja.
—Por… por… supuesto que sí —dijo con nerviosismo — ¿Acaso crees que soy una niñita? —preguntó.
—Entonces… ¿Qué se siente? ¿Es asqueroso? —preguntó el rubio curioso.
— ¿Viste a Kaito y Meiko compartiendo saliva otra vez? —preguntó la chica al escuchar al rubio.
—Sí —afirmó un poco avergonzado —fue asqueroso —dijo.
—Sí, eso parece pero tal vez no se sienta tan mal — dijo la chica.
— ¿Tal vez no se sienta tan mal? ¿Entonces, no has besado a alguien aún? —preguntó el rubio.
La chica de cabellos verdosos se puso aún más roja y comenzó a mover las manos.
—Quise decir, que no, no se siente tan mal, obviamente si he besado a alguien y no es tan malo —dijo rápidamente y sin dejar de mover las manos de un lado a otro.
— ¿Entonces, cómo es? —preguntó el rubio tomando las manos de la chica para que estuviera quieta.
Hatsune miró a los ojos azules del rubio y por un momento creyó sonrojarse.
— ¿Cómo es qué? —preguntó distraída.
—Besar a alguien —preguntó el rubio con insistencia y sin perder de vista el rostro de Miku.
—Bueno, es como si por un momento perdieras el aire y necesitaras que la otra persona respire por ti —dijo recordando esos programas de salvavidas, obviando el hecho de que aún no había besado a alguien.
— ¿En serio? —preguntó el rubio creyendo cada palabra dicha por Hatsune — ¿Y es difícil? —preguntó mirándola directo a los ojos.
—No, solo cierras los ojos, respiras profundo y tocas con tus labios a la otra persona —dijo ante la mirada confundida del chiquillo. —Así —dijo y acto seguido cerró los ojos y suspiro profundamente.
Sin pensarlo un segundo el rubio posó sus labios sobre los de la chica de cabello verdoso, la cual cerró sus ojos con fuerza y separó un poco sus labios pensando en qué hacer.
Sin saber qué hacer, Len se quedó largo rato sintiendo el contacto de los labios de Hatsune los cuales se habían separado un poco y llenaban de saliva los suyos, sin pensar imitó a Kaito, separó sus labios y sin dudar metió su lengua en la boca de Miku.
La chica sintió un poco de incomodidad y tratando de no verse como una tonta tocó con su lengua la de Len y contuvo la respiración. El rubio sopló en la boca de la chica pues como continuaba respirando, supuso que ella había perdido el aire y ahora debía de respirar por ambos, Miku se sintió un poco mareada, le faltaba el aire e imitando a Meiko mordió el labio del rubio el cual apretó los ojos con dolor y una lágrima resbaló mojando su mejilla, adolorido separó sus labios de los de Miku y pasó su lengua por las mejillas de la chica y sin saber por dónde la dirigía probó su nariz y al parecer su ojo, Miku sintió algo rozando su párpado y no quiso abrir los ojos y se limitó a probar con su lengua lo que a su parecer con los ojos cerrados era la oreja de Len…
Sin que ambos pudieran continuar se separaron, abrieron los ojos y se miraron las caras enrojecidas. Len carraspeó y con las mejillas coloradas atinó a decir:
—No ha pasado nada ¿Cierto?
—No, nada —dijo la chica —Es más… ¿De qué me hablas? —preguntó ruborizada y esquivando la mirada del rubio.
El rubio se rascó la nariz y miró al techo distraído.
—De qué no tarda en empezar el programa de videos musicales —dijo el rubio —recuerda que "Discotheque Love" quedó en tercer lugar la semana pasada y no sé podría superar a la niña tonta que canta "Melt" —dijo.
—Claro que no, "Melt" será por mucho tiempo la canción número uno —dijo algo enfadada la chica.
Len sonrió y se sentó frente al televisor, mientras la chica de largo cabello cambiaba los canales con el control remoto.
—Un beso… —pensó el rubio — mi labio duele pero… no fue tan malo —pensó y frotó sus dedos en la gran mancha roja que los dientes de la mayor habían dejado en su labio.
…
