Capítulo 2: Un ligero inconveniente

- Lo sentimos señor Brook, ya no nos queda espacio en los compartimientos de Primera clase. Si usted desea puede tomar el tren el día de mañana, no le prometemos un reembolso pero podemos hacerle un descuento, yoi. – Respondió un empleado de la compañía Orient Express con un tono de voz amable. Brook observo al empleado, un rubio de veintitantos con mirada adormecida y piel tostada. Su corte de cabello era curioso, pues la parte cercana a la nuca estaba afeitada, mientras que a partir de la coronilla mostraba una mata de cabello larga, espesa y desaliñada. ¨De seguro el barbero que le hizo eso no tenía ni un día de experiencia en el negocio.¨ pensó Brook.

- ¿No habrá alguna forma de que yo pueda ingresar al vagón en un compartimiento de segunda clase?- preguntó Brook ligeramente nervioso.

- Lo consultaré con mi supervisor, vuelvo en seguida.

La respuesta si bien no fue el ¨si o no¨ que Brook esperaba, por lo menos parecía preocupada en resolver su problema. ¨Que raro… no recuerdo que los vagones estuvieran tan llenos en esta época del año¨ pensó Brook. Enero no era un mes muy común para vacacionar por esos lugares, mucho menos teniendo en cuenta el poco acogedor frío que hacía en otras regiones de Europa. Mientras Brook esperaba pudo ver como paso cerca de el un joven con cabellos castaños y de estatura relativamente baja, quien cargaba unas pesadas maletas repletas de libros. Aquel joven iba caminando tan deprisa que se resbaló por los suelos, dejando caer varios libros al piso.

- ¡Maldita sea! ¡Malditos sean estos libros! ¡Por su culpa no podré llegar a tiempo!- Murmuraba en inglés el joven mientras trataba de acomodar los libros en su maleta de forma desesperada, sin embargo al ver como Brook lo ayudaba el joven pareció calmarse un poco y mostrar una cortés sonrisa- ¡Oh gracias! Muchas gracias por la ayuda señor. Disculpe si no se como agradecerle en turco, yo nací en Ottawa y estoy aquí de paso. Le agradezco mucho…

- ¡Yohoho! No te preocupes amigo, yo tampoco hablo turco, muy a penas se las frases básicas. En cambió tu inglés es completamente entendible para mi. – dijo Brook ayudándolo a poner sus libros en orden.

- Muchas gracias, no sabe cuanto le agradezco…

- No hay nada que agradecer. –Contestó Brook amablemente- Espero que tenga éxito con sus alumnos.

- Muchas gracias… ¿Qué? ¿Cómo sabes que trabajo como maestro?- preguntó sorprendido el joven de pelo castaño.

- Bueno… fue un relativamente fácil, pues los libros que se le cayeron eran en su mayoría libros con fines educativos, por ejemplo entre los libros que yo te recogí se encontraba ¨Geografía para niños¨, ¨Latín para principiantes¨, ¨Aritmética básica¨ y ¨Cuentos de los Hermanos Grimm¨. Por supuesto usted pudo haber cargado esos libros para leerlos en sus ratos de ocio, sin embargo eso me hubiera parecido muy poco usual.

El joven se veía maravillado con la facilidad con la que aquel misterioso le había respondido.

- ¡Wow! Usted se fija mucho en detalles, jamás pensé que algo así pudiera revelar tanto de mi profesión. – exclamo el joven emocionado.

- ¡Yohohoho! Ser meticuloso el parte de mi personalidad.- contestó Brook sonriendo amablemente- Por cierto me llamo Brook y es todo un placer conocerlo.

- Mi nombre es Antony Chopper, pero si usted prefiere me puede llamar Tony. ¿Gustas caramelos? – contestó Chopper mientras le sacaba una pequeña cajita de dulces de su bolsillo y se la ofrecía a Brook.

- No gracias, últimamente trato de no consumir tantas golosinas.- respondió Brook tratando de ser amable.

- ¿En serio no quieres ni uno? Son muy sabrosos, se llaman Rumble Balls. ¡Te van a encantar! Son de limón dulce y tienen un ligero sabor a canela. – insistió Chopper mientras le ofrecía un dulce que acababa de sacar de la caja.

Brook decidió reconsiderar la oferta y agarro el dulce que Chopper le había ofrecido.

- ¡Oh! Muchas gracias. – contestó Brook de forma alegre- Prometo que lo comeré más tarde.

- No se preocupe, el que debería dar las gracias soy yo.

Brook miró delicadamente la envoltura del caramelo; era color rojo obscuro y tenía un dibujo hermoso de lo que parecía ser una flor de orquídea blanca. Bajo la flor se podía leer las palabras ¨Whitebread Candy co.¨ en letra de molde dorada. Brook jamás había visto un empaque así, pues pese a verse sencillo su aspecto tenía un curioso toque de elegancia.

- Disculpa Tony, ¿Sabes donde podría comprar más de estos caramelos? –preguntó Brook. Chopper se quedo un momento pensando con expresión nerviosa.

- Bueno… es que la verdad no se pueden conseguir aquí… son americanos. – contestó Chopper apenado.

- ¡Yohoho! ¡Que hermosa coincidencia! ¡Yo iré a Boston este verano!- exclamo Brook- Tal vez pueda encontrarlos allí. –

- No… no creo que se pueda. La empresa que los hacía quebró hace dos años.- contesto Chopper con mirada triste.

- Fue consecuencia de la crisis económica ¿verdad?- intrigó Brook curioso. Chopper suspiró y miro el paquete de dulces de manera melancólica.

- No exactamente… hubo una horrible tragedia en la familia de los dueños de la empresa tras la cual trajo muchas dificultades para todos los miembros de la familia… - la voz de Chopper se oía perturbada- Perdieron mucho dinero hubo asesinatos, depresión e incluso un suicidio… al final eso termino haciendo que la Whitebread Company quebrara.

- Suena horrible lo que paso con esa familia… casi como una novela negra. – contesto Brook ajustándose los lentes.

- ¡Si usted supiera!- exclamo Choper de forma triste- La familia de los Newgate estaba compuesta de personas tan buenas, es imposible creer que algo tan horrido les vendría pasando a ellos.

- ¿Entonces los propietarios de la empresa se apellidaban ¨Newgate¨? – preguntó Brook intrigado- ¿Como las victimas del famoso caso Newgate?

Chopper soltó una mirada nerviosa y tras mirar su reloj exclamó:

- ¡Oh! ¡Que tarde se me ha hecho hoy! Será mejor irme ahora… espero que tenga buen día señor Brook. –contestó Chopper de manera apresurada.

Dichas esas palabras Chopper cogió sus maletas casi de ipso facto y se marcho rápidamente sin siquiera mirar atrás. Brook suspiró sintiéndose aburrido y nervioso a esperar al empleado del tren. Finalmente llegó el empleado, quien le informó a Brook que había logrado conseguirle un compartimiento de segunda clase.

- ¡Muchas gracias! - contestó Brook al empleado de cabello rubio.

- A decir verdad no creo que esto sea buena idea, señor. – contestó el empleado a Brook- No parece hacer buen clima para viajar, le aconsejaría que comprara mejor un boleto para otro día.

- ¡Claro que no! – dijo Brook sonriendo.- Cualquier día es bueno para viajar. Además tengo que llegar a terminar un trabajo importante en Londres para este fin de semana a mas tardar. Amo Estambul pero lo último que quiero es demorarme en mis labores.

El empleado limitó a fruncir el seño y se dirigió a Brook de manera hosca.

- Su tren sale en hora y media, tome su boleto. – contestó el rubio tratando de sonar amable pero fallando en el intento.

- Gracias señor… em… - Brook trato de agradecerle pero al no saber el nombre del empleado sus palabras quedaron truncas.

- Usted me puede decir Marco Newgate, yoi.- fue la respuesta del empleado.

Un escalofrío recorrió la espina del austriaco, pues pese a sus suerte al conseguir un asiento de segunda clase, Brook no tenía un buen presentimiento de ese viaje.

Bueno este es el segundo capítulo, espero que les haya gustado. Se aprecian mucho los reviews, críticas y comentarios.