12 de Enero, 2018. Actualidad.

Las primeras gotas de lluvia caen y mojan de a poco el rostro de Sasori. No le duele el cuerpo. Ni siquiera un poco. Más bien le es gracioso todo ese asunto. Gastó casi dos años de su vida en descubrir mi verdad, mi verdadera historia. Al final, la respuesta se resumía a dos nombres. Si hubiese sido más inteligente lo habría sabido, pero no podía intuirlo tan fácilmente. Tanto se obsesionó con el caso que terminó viéndome todas las noches en el espejo de su tocador, cada noche hablaba con mi fantasma e imaginaba la voz de Sakura Haruno, todas las noches tomaba vino y observaba mis fotografías, se preguntaba que habría sentido yo en aquél entonces. Me idolatraba, era yo la musa de sus sueños perdidos. Era el tesoro escondido de su propio mundo, de su existencia solitaria en un mundo en donde él se sentía abandonado.

Sasori, gracias.

—Sarada está muerta—repite Sasuke gritando al cielo—, ella murió apenas nació. La hija de Sakura… una bebé. ¿Cómo sabes tú?

—¿Quieres saber la verdad Sasuke? Entonces deja de armar tanto lío.

—¿Cómo fue?

—Si no te respondo… ¿tendré el mismo destino que Naruto Uzumaki?

Sasuke deja de mirarlo. Su sangre se torna fría. Solo dos personas sabían la verdad de aquel día: él y yo. Sasuke… cariño, ¿recuerdas que traicionamos a tantas personas? ¿Recuerdas el collar de perlas que me regalaste y que al final se lo di a Hinata para que siempre me recordaras al verla? ¿Lo recuerdas?

Fue en el año 2014, el 12 de septiembre. Estábamos en una casa de campo de los Uchiha a la lejanía de la ciudad, recostados mirando el techo, todo era perfecto. Ese día hubiese sido perfecto pero…

—¿Sasuke?

Naruto llegó, aquél que era el mejor amigo de Sasuke y un casi hermano para él. Nos sorprendió en medio de nuestro crimen. Sus ojos se agrandaron y deformaron. Me cubrí con una sábana, pero era demasiado tarde. Naruto había salió de la habitación con rabia, Sasuke lo siguió.

—¡Sasuke, Sasuke!

Mis gritos de poco sirvieron pues no pude detenerlo.

—¿Engañas a Itachi con… engañas a tu propio hermano con su esposa? ¿Sakura? ¡Esto es inaudito! Hinata te ama, ella siempre ha estado para ti, te adora. Debí haber sido un tonto, yo fui el culpable de que Hinata se olvidara de mí al presentarlos, pero el que tú engañes a tu hermano es…Itachi se enterará de esto, ¿cuánto tiempo tienes que engañas a tu hermano en su espaldas? ¡En su propia casa!

—Naruto, no es como parece.

Naruto me silenció con la mirada. Sus ojos eran de reprobación. Estaba yo desnuda frente a ellos, mi alma se encontraba en la misma situación, no teníamos ya vergüenza y estábamos despojados de ella.

—No le dirás nada a Itachi—dijo Sasuke en un tono tan frío y distante que me sorprendió.

Naruto salió corriendo de la casa y con ello Sasuke. Lo que a continuación sucedió cambió nuestras vidas para siempre.

—¿Le disparaste?—Sasori mira a Sasuke con burla—, supongo que todos pensaron que asaltaron a Naruto y lo dejaron en la carretera, eso les hiciste creer ¿a costa de qué? ¿Sufriré el mismo destino que aquellos policías que también mandaste asesinar?

—No es como parece—dice Sasuke con la cabeza baja—, en realidad Naruto corrió para marcharse. Nuestra casa de campo no estaba tan lejos de la mansión Uchiha, de cualquier manera él se regresaría en carro. Sakura no supo todo puesto que ella seguía desnuda. En cualquier caso, yo seguí a Naruto hasta la carretera y discutimos a golpes por varios minutos. Estábamos furiosos, él nunca debió ir a la casa ese día. En uno de tantos golpes él cayó sobre una piedra y…

—Un mal golpe, ¿no?

—Murió. No me atreví a tocarlo. Me quedé mirándolo minutos, horas, no lo sé.

—¿Qué hiciste?

Había salido de la casa con una bata de baño roja, miré hacia la lejanía y me encontré el cuerpo de Naruto tendido en el suelo. El puño de Sasuke parecía una masa deforme color rojo carmín, en sus ojos había lágrimas. Sentí como la sangre se me hacía fría, todo a mí alrededor flotaba de una manera espantosa.

—Está muerto, muerto—gritaba Sasuke en desesperación. Nunca lo vi perder la cordura como aquél día.

—¿Sa-Sasuke?

Golpeé mis piernas y ahogué un grito de horror. Tenía que pensar, algo teníamos que hacer. Sasuke acababa de asesinar a su mejor amigo. Mi estómago estaba revuelto, tenía miedo. El cuerpo de Naruto yacía en el suelo con golpes visibles en su rostro, sin embargo en su sien derecha la sangre fluía palpitante de un color rojo carmín.

—Escucha Sasuke, llama a uno de tus hombres—le dije, haciéndome cómplice de un nuevo crimen.

—Sakura ideó el plan, al cabo de dos horas parecía un asalto a mano armada. Sobornamos a los policías, en realidad nadie supo la verdad ya que a nadie le contamos lo que realmente sucedió. A los días, mandé asesinar a aquellos policías para que nadie supiera la verdad: que yo maté a mi mejor amigo.

Sasuke se encuentra sensible. La lluvia lo moja y se abraza a sí mismo, llora y puede que Sasori ni se diera cuenta, al final sus lágrimas se confunden con las gruesas gotas de lluvia. Sasori se levanta del suelo por fin y sonríe burlón: acaba de romper la barrera emocional del inquebrantable Sasuke Uchiha, aquél que no lloró con mi muerte, aquél que no demostraba dolerle mi ausencia.

La verdad es que Sasuke sufría, se culpaba cada día. Se odiaba a sí mismo por no haber sido más valiente, se culpa a sí mismo por haber sido el culpable de nuestra muerte, de nuestro fracaso y de nuestra caída.

—Asesinaste a tu mejor amigo, Naruto Uzumaki. Ahora bien Sasuke, ¿me dirás si Sarada es tu hija?

. . .

Diciembre, 2017.

San Francisco, Estados Unidos.

Pudiera que mi conexión con Sasori fuera intensa, rozando a lo inimaginable. Él hablaba conmigo todas las noches y yo todas las noches lo consolaba. No hubo día en que no mirara mis fotografías. Pasó sus tristes y solitarias noches haciendo una marioneta de mí, era realmente hermosa. Él decía que yo era su arte. Sasori es buena persona, aunque es un tanto extraño. He pecado mucho, no he encontrado descanso desde el día de la muerte de Sakura Haruno, de mi muerte y supongo que este es el pago a pagar por todos mis crímenes, lo merezco. Mi primer error fue amar al hombre equivocado y perdonarlo. Debí alejarme cuanto antes, pero me gustó lo prohibido, el sabor a la traición empapó mis labios de por vida. Sellé mis secretos en lo profundo de mi alma. Sin embargo, Sasori podía conocerme mejor de lo que nadie hubiese podido. Él podría ser el que mejor me conociera, quién supiera mi lado más oscuro y cruel.

—Puedo verte—me decía—, estás en mi cabeza, ¿por qué moriste Sakura? ¿quién te hizo esto?

Entrecerré los ojos y me recosté en su sillón. Antes de decir nombres debía pedirle algo… Algo que no me ha dejado respirar de forma libre.

—Quiero que vayas a ver a mi hija—pedí, mientras me acercaba lentamente hacia su cuerpo tumbado e ido por una más de sus borracheras—por favor.

Fue entonces, que Sasori supo otro secreto, mi crimen.

¿Cómo llegué hasta aquí? ¿Por qué llegué tan lejos? En uno de nuestros tantos encuentros, resulté embarazada. Cuando me di cuenta, tenía miedo; ¿Sasuke o Itachi? Decidí hacerme las pruebas necesarias y antes de que ella naciera, yo sabía quién era el padre. Tenía que esconderle al mundo esa verdad, pero no podía castigar a la niña por nuestros crímenes, así que tomé una decisión. Una decisión que me destruyó y rompió el corazón en mil y un partes.

—Le daré todo, no le faltará nada—le dije, dos meses antes del parto—, solo tiene que robar a la niña y llevarla a una nodriza, de ahí ella la llevará a Estados Unidos.

—Señora Sakura—la señora carraspeó—usted sabe que soy pobre, pero, ¿estamos hablando de su hija? Eso es algo muy…

—Señora Chiyo, usted jamás volverá a trabajar. Tendrá dinero para vivir de una manera cómoda, jamás el dinero volverá a ser una preocupación en su vida. Si hace lo que le pido y desaparece, será bien recompensada.

Nunca le dije a Sasuke la verdad. Él podría pensar lo que quisiera: que mi hija era su sobrina o su hija, eso ya no importaba en lo absoluto. Tal vez lo que sentía no era algo tan puro como imaginé, ¿en qué momento el amor se corrompe de tal manera que comienzas a formar tu propia venganza? ¿por qué todo se estaba dando así? ¿me había contagiado de su corrupción?

"Así que aquí es donde está Sarada"

Sasori miró el colegio en donde fue a terminar mi hija. Le he contado todo en sus delirios y borracheras, en sus sobredosis y en sus sueños. Le pedí que fuera a visitarla, que se cerciorara que ella estaba bien, que fuera mis ojos en estos tiempos turbios y oscuros.

Yo iría por ella… cuando se diera el momento adecuado.

. . .

12 de Enero, 2018. Actualidad

—No lo sé.

Sasuke tiene el cabello revuelto y mira sus manos con desprecio. En su cabeza, sus manos se tiñen de un color rojo carmesí.

—Sakura nunca quiso que supieras la verdad.

—Sarada falleció al nacer. Si era mi hija o no… eso ya no importa.

—¿Qué te parece esto?

Sasori le muestra las fotografías, la prueba contundente de la existencia de Sarada. Ella aparece en un campo nevado jugando a hacer muñecos de nieve. Ella es feliz, ella es libre.

Ella, nuestra hija.

—¡Imposible!

Sasuke arroja las fotografías, el viento se encarga de esparcirlas y la lluvia de mojarlas.

—Sakura quiso esconderla de todos, no quería que su hija supiera de los crímenes de sus propios padres por una estupidez. Así que fingió que la niña murió. ¿Quieres saber la verdad? Tu hija está viva. Es tuya, Sasuke Uchiha.

—No, esto es un error. Sakura se veía realmente afectada por la muerte de Sarada, ella…

—Sakura estaba afectada por haber tenido que alejar a su propia hija. Ella no lloraba su muerte, lloraba que debía alejarse de ella y ustedes lo creyeron. Todos le creyeron.

. . .

10 de abril, 2016.

Me miré al espejo. El día estaba increíblemente soleado pero en mi corazón era invierno. Nevaba. Había una tormenta que jamás terminaría, me encontraba yo en el invierno de mi vida. Por más maquillaje que llevara en el rostro la tristeza no se podía disimular. Quería morir, quería desfallecerme y matarme en ese preciso momento pero aquello no podía ser verdad.

—Sakura…

Ella se paró frente a mí y desfiló su despampanante vestido. Vista de ese modo parecía una verdadera reina. Su cabello estaba adornado con flores de verdad y su vestido era amplio y blanco. Ella era tan pura que no merecía ser corrompida. Siempre la voy a recordar de ese modo.

—Te ves hermosa, Hinata.

—Te quiero mucho Sakura.

Ella me abrazó y besó mi amplia frente. Me sonrió como nadie más lo había hecho y rompí a llorar. Hinata no entendía porque yo estaba llorando, y no debía saberlo. Yo estaba llorando porque ella se iba a casar con el único hombre al que había amado y porque yo la había estado traicionando a sus espaldas.

—Perdón Hinata, perdóname.

—¿Sakura?

—Sólo… di que me perdonas.

Al ver a Hinata sentí que le había robado una parte de su vida, ella alguna vez amó a Naruto, ella alguna vez estuvo enamorada de él. Le lloró un mar al saber que había muerto pero encontró su propia anestesia al amar a Sasuke Uchiha, el hombre al que más he amado.

—Si alguien tiene algo que decir, que hable ahora o que calle para siempre.

Itachi sostenía mi mano y recargaba su cabeza en mi hombro. Para mí aquella iglesia era el mismo infierno encarnado, aquél momento pasó en un instante tan breve que no pude gritar mis objeciones, no pude decir que quería impedir aquella boda.

—Puede besar a la novia.

El sacerdote se retiró y entonces Sasuke la besó. Aquella fue mi verdadera muerte, ese fue el momento en el que mi alma se estrujó y desapareció entre tintes de dolor y agonía. Él la tomó de la mano y juntos salieron del altar, sin embargo él me regaló una última mirada cargada de dolor y agonía. Al final es posible estar en llamas mientras estás en una iglesia, Sasuke se estaba quemando en su propia cobardía y en sus propios demonios, arrastrándome con él a ese terrible destino. Nos estábamos ahogando por falta de oxígeno, nos ahogábamos en nuestras propias traiciones al haber arruinado la vida de tantas personas.

El precio por nuestro pecado estaba siendo demasiado alto y no podíamos pagarlo…

Aquella fue la última vez que vi a Sasuke Uchiha.

. . .

11 de enero, 2018.

—¿Cómo fue Sakura, cómo fue que te mataron?

El ruido de la botella de whisky se cayó y se rompió. El líquido se desparramó. Los ojos de Sasori estaban perdidos entre etanol y microgramos de LSD. El marionetista de obras de arte perdidas estaba sumido entre su propia obsesión y terquedad, deliraba mi nombre y lo decía con sus labios adormecidos pensando que se encontraba flotando sobre un cielo rosa.

—Te contaré la verdad Sasori, eres el único que puede escucharme ahora…

Tomé a Sasori entre mis abrazos y comencé a arrullarlo como si fuera un bebé. Sudaba frío y sus ojos estaban desorbitados pero aun así él trataba de llegar hacia mí, hacia mi propia alma. Por primera vez sentí lástima por él, él se estaba perdiendo entre sus obsesiones siendo que estaba tan cerca de él… Me volví su perdición, me volví su musa de historias tristes. Me convertí en un arte difícil de extinguir.

.

Era la noche del 16 de abril de 2016. Me encontraba sola en una de las casas de campo de la gran familia. La lluvia caía y tomaba un té, la verdad es que estaba triste y jodidamente atascada. No paraba de llorar y sentía que mi corazón se partía cada vez que respiraba, vivir me dolía. Intenté terminar con todo pero era imposible, mis propios demonios me atormentaban y no dejaba de pensar en el momento en el que me enamoré de Sasuke Uchiha. De no haberlo hecho me habría ahorrado tanto dolor y sufrimiento.

Hinata y Sasuke suspendieron su luna de miel por motivos de trabajo de él. Hacía seis días que no lo veía, seis días que fueron una agonía total. La última vez que nos dimos lo escuché decir un "acepto", fue entonces que besó a la novia y salieron juntos de la Iglesia mientras yo sonreía desde primera fila. Presencié como el amor de mi vida se me escurría de entre las manos al tiempo que mi marido apretaba mi entre pierna. Qué desgraciada podía ser la vida, que injustas podían ser las circunstancias, qué cínica podía ser yo.

Guardé, guardo y guardaré en mi corazón su última mirada hacia mí.

No estuve en la fiesta, ni tampoco en el banquete. Mis piernas no podían sostenerse y parecía que en cualquier momento me desplomaría.

—¿Estás bien cariño?—preguntó Itachi.

—Iré a casa, me siento realmente mal.

No podía fingir ni un momento más, ni un segundo más. Al llegar a casa lloré un río y me quedé tumbada en cama sin poder mover ni un musculo. Seis días de agonía le siguieron hasta que alguien tocó a la puerta…

No abrí, naturalmente. Mi esposo estaría en una reunión de trabajo. Si acaso me encontraba en este estado le mentiría y diría que recordaba a nuestra hija. Sin embargo la puerta se abrió y comencé a tener un mal presentimiento.

—¿Hinata?

Fue entonces que ella estaba ahí en medio de mi habitación. Lucía tan encantadora… Siempre la recordaré así, no puede ser de otra manera.

—Hola, Sakura—me dijo, triste.

—No me siento muy bien, tal vez…

—Sé la verdad Sakura.

En ese momento, ella sonrió de forma forzada y estiró su mano para que la tomara. Por inercia lo hice, sin embargo ella apretó su saludo.

—Hinata me duele.

—Escucha Sakura, yo te quería. Eras como mi hermana, eras tan buena… entonces, ¿por qué?

—¿De qué estás hablando?

—¿Por qué me engañaste Sakura?

Entonces lo vi, apareció de entre la oscuridad y bajó la mirada.

—Nos engañaste Sakura—dijeron los dos al mismo tiempo—nos engañaron.

. . .

12 de enero, 2018. Actualidad.

—Sakura… Sasori, tú ya sabes la verdad, ¿no es así?

—Sé la verdad Sasuke, no me preguntes como lo supe.

—Entonces, ¿así es como termina? Si hubiese sido más valiente, si hubiese sido menos cobarde…

—Todos se han estado riendo de ti Sasuke.

Sasori se sienta sobre mi lápida y limpia las gotas de lluvia que siguen cayendo. Menea su cabeza, sus ojos ojerosos se encuentran con los dolidos de Sasuke.

—¿Quién asesinó a Sakura?—preguntó Sasuke, derrotado.

—Oh Sasuke, al final fuimos engañados, fuimos timados. Tu esposa y tu hermano fueron quienes terminaron por matar a nuestra musa, ellos provocaron la muerte de Sakura Haruno.

. . .

16 de abril, 2016.

—Mataste al amor de mi vida—Hinata lloraba junto a mi asiento, sostenía temblorosamente una pistola y la apuntaba en mi sien—, asesinaron a Naruto y no tuvieron mayor remordimiento. Asesinos.

Seguía conduciendo en mi automóvil mientras sentía el frío metal en mi sien. La vida era nada en ese instante, parecía un robot que seguía las órdenes del copiloto.

Esta historia terminó, no existe.

80 kilómetros por hora y subiendo.

—Hinata, para—Itachi apretaba sus puños—no tiene sentido seguir haciendo esto.

—Yo… Yo no entendí porque querías mi perdón, yo no lo entendía pero de repente todo se vio tan claro. Entonces supe la verdad, olvidaron asesinar a un policía. O puede que no les hicieran bien el trabajo. Yo me casé y enamoré de Sasuke porque Naruto me lo pidió, dijo que su mejor amigo necesitaba alguien tan buena como yo. Él en el fondo siempre estuvo enamorado de ti, de ti Sakura. Al final, Naruto murió y yo me quedé vacía y pensé que tal vez Sasuke llenaría ese vacío, creí que haciéndole caso a la última petición de Naruto las cosas mejorarían. Grave error.

110 kilómetros por hora.

—Sakura, ¿por qué lo hiciste?—Itachi me hablaba desde el asiento trasero, no tuvo el valor de mirarme.

Lo que construimos se acabó.

Su voz rota y desquebrajada tuvo un efecto en mí, inmediatamente comencé a llorar. La carretera poco a poco se desvaneció entre nubes de infierno.

—¿Por qué me engañaste con mi propio hermano?

Fue entonces que Hinata quitó el arma y se desabrochó el cinturón de seguridad.

—Ahora no te quedan más motivos Sakura. Tú fuiste como mi hermana, te admiré tanto, te quise tanto. La vida estaba llena de preguntas que nunca me atreví a hacer, ahora entiendo porque lloraste cuando me viste en ese vestido de novia. Así que dime, ¿qué se siente no poder estar con el amor de tu vida?

189 kilómetros por hora.

—Detén el auto, Sakura—ordenó Itachi con la voz entrecortada.

Yo asentí y poco a poco la velocidad fue descendiendo.

—Te daré dos opciones—continuó—, rehaz tu vida y sigue adelante sin nosotros, o vive entre nosotros mientras la consciencia te carcome día tras día. Mientras ves a mi hermano con otra mujer que no seas tú.

Sonreí, ¿así que así era al final?

Fue entonces que tomé mi decisión, pensé en Sarada más que en Sasuke. De lo contrario hubiese deseado arrullarme en la propia muerte. ¿Fui tan desvergonzada y cínica para poner a mi hija como pretexto para vivir o acaso ella fue mi último motivo? Sea como sea, y fuese como fuese elegí mi decisión y agradecí.

—Gracias Itachi.

Pero eres un fantasma conmigo caminando.

. . .

12 de enero, 2018. Actualidad.

La lluvia había dejado de caer. Golpea el suelo con sus puños y estos comienzan a ponerse rojizos. Lo observo, mi corazón está latiendo frenético. Quiero abrazarlo y decirle que todo estaría bien sin embargo sé que eso no puede ser posible. Desde que nos tocamos por primera vez estuvimos destinados a estar separados, desde que nos vimos por primera vez fuimos maldecidos por el peso de nuestras decisiones. Nos queremos, nos deseamos pero eso nunca es suficiente en un mundo en donde sé es humano y real, en donde sé es realista y cobarde. Qué fácil habría sido amarlo para toda la vida… Pero eso nunca podría haber sido así de simple.

¿Perdí mi cabeza? ¿Perdí mi cordura? ¿Cuánto perdí para poder pagar el precio de la traición? ¿Cuándo morimos en realidad para saldar nuestras cuentas? ¿En qué momento nos volvimos tan cínicos y sinvergüenzas?

—Él siempre lo supo, al final lo sabía—dice con desesperación, completamente frustrado.

—No hace falta fingir Sasuke, todo se ha terminado, la tormenta ya pasó.

—Él… Mató a Sakura. Mi esposa al final se burló de mí. ¡Todos se burlaron de mí!

—Ah, al final el traidor termina siendo traicionado—Sasori alza sus hombros con desinterés—, así fue como ellos se salieron del coche y Sakura terminó por conducir a alta velocidad, perdió el control y lo demás supongo es obviar.

Sasuke se quedó en silencio, meditando todas aquellas palabras y razonándolas. Era increíble sentirse traicionado siendo que él fue quién traicionó.

—¿Cómo sabes todo esto?

—Sakura me lo contó.

Sasuke se toca sus sienes y decide que ha escuchado demasiado, de su chaqueta saca una pistola y apunta hacia Sasori. Él en cambio no parece inmutarse y se mantiene de pie frente a Sasuke encarándolo.

—Me has estado mintiendo Sasori.

—No, no. Yo te he estado diciendo la verdad. ¿Las fotos de tu hija te parecen una mentira? Sakura me lo ha contado todo.

—No, tú estás mintiéndome. Mi hermano sería incapaz de algo así, yo no tengo ninguna hija y tú estás jodidamente mal, has enloquecido.

Sasori suspira, de su boca sale humo blanco que se esfuma con el ambiente.

—Así que no me creerás, ¿verdad? Al final… no nos creerás.

Es entonces que Sasuke decide disparar. Una bala directo al corazón. Los ojos miel de Sasori se abren un poco más y de sus labios forma una pequeña abertura, cae de espaldas y el sonido de su espalda chocando contra el cemento de mi lápida resuena. Sasuke le da una última mirada llena de desprecio y decepción, maldice y camina alejándose de la escena, no sin antes arrojar el arma al suelo.

—La muerte es el mejor de los artes, por eso ella era mi arte—dice el artista que fingía ser abogado, aquél que arriesgaba su vida por conocer mi secreto.

Yo lo miro desde lejos mientras me abrazo a mí misma. Ahora la tormenta estaría a punto de pasar, por fin todo ha terminado. Veo a Sasuke marcharse, deja la pistola en el suelo y camina derrotado. Sus hombros van cabizbajos y arrastra los pies como si la vida le pesara. No mira hacia atrás. Yo me conformo con ver su espalda y sentir que su cuerpo se aleja cada vez más. Comienzo a llorar, como siempre lo hice, como siempre. He muerto cientos de veces por un amor enfermo e insano, por esto que nos ha intoxicado, por nuestra culpa destruimos la felicidad de muchas personas. Todo para saciar nuestro propio deseo, pasamos sobre todos sin importarnos nada pero al final… al final es momento de decir adiós en silencio, sin palabras.

Entonces yo vuelvo a la vida, me hinco y escondo la pistola entre mi regazo, recojo las fotografías de mi hija y las guardo en mi gabardina mientras la lluvia sigue haciendo estragos. Quizá al final todo salga bien, tal vez sí tenga una nueva oportunidad… lejos del hombre al que amo.

—Lo siento tanto Sasori—murmuro cerca de sus labios, tocándolos con los míos— .Tú fuiste el fin para todos los medios. No hubo un final feliz para nadie, la vida es una trágica comedia. Este fue nuestro pecado, este fue nuestro fin.

—¿Sa…Sakura?

Mis labios saben a su sangre, he besado a la muerte en un intento frenético por pedir perdón a todos mis crímenes. He dado el beso de la muerte y he probado cómo se siente, la suavidad de sus labios corruptos queman los míos.

—Al final Sasuke nunca nos creyó, ¿verdad? Gracias por escuchar mi historia y mi muerte, la muerte de Sakura Haruno.

—Tú…—intenta tocarme y sólo encuentra piel verdadera, su voz apenas y logra escucharse porque se está ahogando en su propia sangre pero logra terminar su oración—¿estás viva?

—¿Yo?—suelto una risa pequeña—. Yo estoy viva, Sakura Haruno ha muerto.

—Pero ¿cómo?—sus ojos miel se abren, incluso después de que estaban marchitándose por la muerte.

No doy tiempo a que haga más preguntas o que sepa más de mí. Él conoce mi lado más oscuro, cínico y corrupto… Sasori.

Una bala remata a la muerte. Este es nuestro pecado. ¿Su error? Haberle dicho que sí a Sasuke, haber ayudado a Sasuke. Quién ayuda a Sasuke Uchiha puede ganarse todo lo que la familia Uchiha pueda darle pero también corre el riesgo de morir por quién ha resurgido de la muerte.

. . .

31 de marzo, 2026.

San Francisco, Estados Unidos.

Ella sale con sus dos maletas, las sostiene una en cada mano. Usa una falda arriba de la rodilla y una blusa blanca con un listón rojo. Encontramos nuestras miradas, le soy ajena a final de cuentas. Mi corazón comienza a latir de nuevo como si se hubiera reiniciado. No he llorado en años, puede que haya perdido esa capacidad. Nunca más volví al lugar que más me hizo feliz, huí por años y esperé tanto por este momento.

Por volverla a ver.

Ella no debe ser manchada ni en cuerpo ni en espíritu. Ella será libre y vivirá una vida lejos del pecado que cometí años atrás. Ella jamás sabrá que en verdad yo soy su madre y yo nunca se lo diré. No la merezco, no merezco ser su madre verdadera pero aquí estoy yo parada frente a ella sonriéndole cuando en realidad quiero abrazarla porque la he extrañado, porque ella fue lo único que hizo que mi existencia valiera la pena en estos años de tortura.

—Así que al fin me han sacado de aquí—dice, con un deje de sarcasmo—, ¿serás mi madre?

—Así es, yo seré tu madre Sarada.

—Oh, supongo que es un buen nombre. ¿Cómo te llamas?

—Soy Harumi Senju.

—Está bien, mucho gusto—ella extiende su mano y yo hago lo mismo. Un nudo comienza a formarse en mi garganta, yo que la sentí cuando estaba en mi vientre.

Mi nombre es Harumi Senju, soy yo quien ha renacido y he decidido tener una nueva oportunidad. Mi corazón duele de vez en cuando, cuando recuerdo los días en los que estaba con el hombre que más he amado.

Esta, esta es la historia de dos amantes que al tocarse se destruyeron y provocaron su propia muerte. No, ya no soy más Sakura Haruno.

He esperado 12 años… mi verdadera hija.

. . .

14 de noviembre, 2044.

Esta historia terminó, no existe. Lo que un día construimos se ha esfumado. Pareciera que es más fácil dejarnos pero eres un fantasma conmigo caminando. No creas que no valió la pena. No creas que no eres importante. Al contrario, yo te amé con toda el alma. No creas que no valió la pena. No creas que lo perdimos esto que nos duele, aunque nos duele es solo nuestro. Lo que construimos se acabó, fue solo nuestro.

うちはサスケ, Uchiha Sasuke

(23 de julio 1984 - 12 de enero 2018)

—¿Sasuke Uchiha? No sé porque me pides venir aquí, ni siquiera sé porque la insistencia en que buscara aquí. Mamá, si acaso puedes oírme en el cielo, ¿puedes responderme por qué? Al final, fue tu última petición antes de cerrar tus ojos para siempre, nunca pediste nada salvo esto pero ¿por qué? ¿Quién fue Sasuke Uchiha?

¿Quién fue?

¿Quién fue?

¿Quién fue?

. . .

Ya no puedo tocarla, no puedo consolar a mi único correspondido amor. Pero a través de sus ojos veo lo que más me temía. Sasuke murió el mismo día que Sasori falleció. Mi amor prohibido no soportó la angustia, su precio fue la muerte.

Así fue como tomé mi decisión, así fue como aquella madrugada del 17 de abril del año 2016 decidí salir del automóvil y dejar que este se volcara. Morí cientos de veces por cubrir mi pecado, maté cientos de veces para escapar de mi pecado, jamás fui expiada de mis culpas.

Esa madrugada supe que no podía regresar, que jamás podría ser la misma de nuevo.

—Vete Sakura.

Itachi apareció aquella madrugada solo, Hinata no estaba con él. Me miró y vio el automóvil detrás de mí incendiándose.

—Me voy para siempre Itachi, sé que nada de lo que diga va expiar mi culpa. Te traicioné. Traicionamos tu confianza y es algo que jamás podrás perdonarme. No espero que lo hagas. No pretendo eso.

—Tú haces que yo saque mi lado más perverso, a pesar de esto que siento por ti… Tú eres capaz de transformar algo tan puro en algo tan corrupto. Pero seré yo el justiciero de esta traición, tú te marcharás así como estás y yo me encargaré de conseguir una perfecta sustituta para esta obra, alguien más ocupará tu lugar en la sepultura. Juro que lloraré tu falsa muerte, lloraré por todo lo que te di y que no aprovechaste. Lloraré por los momentos que quise darte y que jamás podré.

—¿Te unirás a un crimen? ¿De verdad maquillarás mi muerte?

—Te amo Sakura. Me haces ser un mal hombre, me haces cometer un delito. La única manera de hacer justicia es provocando el propio dolor de mi hermano, él sufrirá por tu muerte y por estar con una mujer que no lo ama. Él sufrirá por no estar contigo y por todos los pecados que no cometerán. En cambio, yo sufriré por el buen recuerdo que tengo de ti y por todo lo que pudimos ser y no fuimos, por todo lo que te di y no valoraste. Lloraré porque me he convertido en un ser despreciable.

—Este es el precio a pagar… Pero es apenas el comienzo. Supongo que es momento de decir adiós, así que adiós Itachi.

Me di la vuelta en esa fría noche que increíblemente congelaba mis entrañas a pesar de ser abril. La oscuridad fue mi manta y huí de la escena…

Nosotros solamente decimos adiós con palabras, morí cientos de veces. Tú vuelves con ella y yo regreso a la oscuridad…

.

.

.

Adiós Sasuke.

Adiós Sarada.

Adiós, por siempre.

Yo no aprendí a soltar amores, yo no aprendí a dejarte ir.


N/A Hola a todos, muchas gracias a las personas que comenzaron a leer este fic. Finalmente ha terminado, en realidad fue "corto" pero espero que haya reflejado una esencia de misterio —principalmente— y sobre todo mostrar el cinismo de la relación entre Sakura y Sasuke, ese fue el objetivo principal (no sé porque chuchas quería hacer algo así xD). Este fic tiene un poco de la esencia de dos canciones: Back to black (AmyWinehouse) y de Lo que construimos (Natalia Lafourcade).

Cualquier comentario es bien recibido, les agradezco desde ya por llegar hasta aquí.

Un saludo y abrazos de parte de Blossom.