Capítulo ii: "Me gustas"

Después de tres agotadores periodos de clases llegó la anhelada hora de almorzar, en cuestión de minutos el salón estaba completamente vacío a excepción de cuatro jóvenes, ellos siempre eran los primeros en salir pero esta vez fue distinto, Ren observaba como Anna seguía sentada en su lugar cruzada de brazos y con los ojos cerrados, tenía el ceño fruncido así que supuso que estaba pensando en lo que había pasado durante la mañana.

Anna — dijo el peli-azul llamando su atención mientras Lyserg intentaba hacerlo callar murmurando que si en algo valoraba su vida mejor no dijera nada pero su amigo lo ignoró —. Le debes una disculpa a Yoh — mencionó con tono burlón.

La rubia después de oírlo lo estaba asesinando con la mirada lo que provocó que Horo dudara si había sido una buena idea haberle dicho eso, en su mente parecía divertido molestarla un poco pero ahora que lo había hecho se le puso la piel de gallina, incluso tuvo la impresión que su corazón se había detenido producto de la fría mirada de la chica. Tragó grueso temiendo lo peor.

Odio admitirlo pero el azulito tiene razón — intervino Ren evitando la muerte de su amigo.

Suspiró resignada. Hasta su mejor amigo opinaba que debía disculparse. Ella lo había meditado un poco, era consciente que debía hablar con Yoh y ofrecerle una disculpa pero algo se lo impedía, quizá si él no tuviese la misma cara de su arrogante hermano todo sería más fácil. Miró a Lyserg esperando un poco de apoyo de su parte pero éste sólo sonreía nervioso al no saber cómo decirle que los demás tenían razón.


En la cafetería los hermanos Asakura observaban con curiosidad todo el lugar, no pudieron evitar compararlo con la de su antigua preparatoria. En un momento el peli-largo fijó la mirada en la mejilla de su gemelo la cual aún mostraba un leve tono rojizo, no pudo evitar que un sentimiento de culpa lo invadiera.

Lo siento Yoh, no creí que te golpearían por mí culpa — dijo apenado mirándolo con una expresión de arrepentimiento.

Su hermano se confundió un poco, no era propio de su gemelo disculparse, mucho menos por cosas de las que no era directamente responsable.

Jijiji no te preocupes, no tenías como saber que esa chica cobraría venganza. — Bromeó tranquilamente con una sonrisa —. Aunque si te soy sincero pensé que me ofrecería una disculpa.

Y eso haré. — Escucharon decir fríamente a la rubia detrás de ellos causando que se sobresaltaran.

Ambos voltearon a ver a Anna que estaba en compañía de sus tres amigos, Ren como siempre miraba indiferente con los brazos cruzados mientras que Lyserg y Horo sonreían nerviosos. La chica fijó su fría mirada en el mayor de los hermanos que le sonreía de manera encantadora, lo cual la hacía enojar más, detestaba la forma en como él se burlaba de ella. Decidió ignorarlo y se acercó a Yoh.

Disculpa lo que pasó esta mañana, fue un error haberte confundido y mucho más abofetearte — dijo sin mucho arrepentimiento, en realidad estaba cabreada, lo único que quería era alejarse de ese par.

Jijiji no te preocupes, ya está olvidado — respondió el moreno.

A Hao no le extraño que su hermano perdonara todo tan fácilmente, él era muy amable y detestaba tener problemas alguien.

Muy bien, entonces nos vemos — dijo alejándose de ellos.

El mayor de los Asakura miraba como la rubia caminaba por el pasillo atrayendo la mirada de la mayoría del público masculino, cosa que por una extraña razón lo hizo molestar.

¡Pero qué actitud! No sé si eso pueda llamarse una disculpa — opinó Hao, disgustado.

Tienes razón — concordó Ren —. Pero es lo máximo que conseguirán de ella.

Después de ver que los tres chicos seguían ahí junto a ellos Hao supuso que eran amigos de su hermano, él siempre había sido más sociable así que no era raro que ya hubiese hecho amigos. Caminaron hasta una mesa vacía y se sentaron para comer. El peli-largo se sentía algo incómodo por las miradas de todos ¿acaso tenía algo en la cara o en el pelo?

No te intimides, son sólo la nueva atracción del lugar — comentó despreocupado el joven chino ante al obvia cara de incomodidad del moreno.


La rubia se alejó lo más rápido que pudo de ese par, recién se había tenido que tragar su orgullo por lo que estaba furiosa. Caminó hasta una mesa alejada del resto donde la esperaban Pilika y Tamao con quienes acostumbraba almorzar desde que se habían unido a las porristas.

Anna ¿Te ocurre algo? — preguntó Pilika apenas la vio.

Debe estar así por el problema con los chicos nuevos — comentó la chica peli-rosa bastante segura de sus palabras.

La rubia supuso que el chisme de su pelea con los gemelos corrió rápido. Bufó molesta mientras corría la silla para sentarse —. Exacto, realmente estoy furiosa con ese idiota de Hao Asakura.

Yo no podría, esos gemelos son realmente guapos, sobretodo el de pelo largo — opinó la hermana menor de Horo, quien los había visto en uno de los cortos recesos que tenían para el cambio de materia.

No puedo creer que esté escuchando esa estupidez — dijo. Aunque si lo pensaba bien igual tenían su atractivo. Rodó los ojos enojada por su ridículo pensamiento y quedó mirando a Tamao esperando que ésta le diese su opinión.

Anna no me vas a negar que tienen su encanto, aunque a mí me llamo más la atención el moreno de pelo corto, se ve que es más tierno — comentó algo sonrojada.

¡No puedo creerlo! ¿Me recuerdan por qué sigo juntándome con ustedes? — preguntó con una pequeña sonrisa. Esas dos siempre salían con cada ocurrencia, sobretodo la hermana menor de Horo que tenía una personalidad bastante explosiva mientras que Tamao era un poco más tímida. A menudo se preguntaba como esas dos habían llegado a ser amigas si eran completamente opuestas. Ignoró las preguntas que le seguía haciendo ese par sobre su conflicto con los chicos nuevos y se dispuso a salir, necesitaba pensar, relajarse un poco y con todo el bullicio de la cafetería no podía —. Si ustedes van insistir en hablar de esos dos yo mejor me voy — anunció poniéndose de pie.

Mientras caminaba en dirección al patio notó como tres jóvenes la observaban con desprecio sobretodo una chica de pelo plateado y ojos rojos, no eran ninguna novedad para ella esas miradas de odio, las ignoró y siguió su camino, ya tenía suficiente con los Asakura como para preocuparse de ese trío.


Ren observaba detenidamente la situación, a un lado estaba Horo y Lyserg conversando de cosas triviales con el menor de los gemelos mientras su hermano intentaba sin éxito concentrarse en su almuerzo, le causo gracia ver como el peli-largo desviaba su mirada cada cierto tiempo para ver a Anna. En una de esas constantes miradas Hao notó que la rubia se alejaba de las dos chicas con las que segundos atrás estaba conversando ¿a dónde iría tan sola? ¿Acaso se reuniría con su novio? Eran varias sus preguntas pero debía actuar indiferente ¿por qué tendría que preocuparse por lo que hacía o dejaba de hacer esa chica? Intento ignorar el hecho de que ella estaba saliendo de la cafetería pero su curiosidad era más grande. Lo pensó unos segundos, entre estar con su hermano y sus amigos o ir a ver a Anna la respuesta era clara.

Buenos chicos yo me voy, hay lugares que ver, chicas que conocer y no puedo seguir con ustedes.

Se paró sin dar ninguna otra explicación y caminó rápido hasta la salida de la cafetería. Para su suerte la rubia caminaba a paso lento así que la siguió manteniendo una distancia prudente. Al cabo de unos minutos descartaba que ella fuera a ver a su novio quizá sólo quería un tiempo a solas, se distrajo con ese pensamiento cuando notó que la había perdido de vista.

Que idiota soy — murmuró molesto. Avanzó un poco más rápido con la esperanza de verla nuevamente cuando una voz lo hizo sobresaltar.

¿Ahora te vas a dedicar a espiarme? — preguntó la rubia desde lo alto de un árbol. Se había dado cuenta que el moreno llevaba un buen rato siguiéndola así que aprovecho un momento de descuido de él para intentar perderlo.

Se sorprendió un poco pero debía mantener la calma, no estaba entre sus planes que ella lo descubriera in fraganti. Sólo pudo mirar a la chica con una sonrisa fingiendo inocencia —. Jajaja no tienes tanta suerte, sólo estaba caminando y me perdí — explicó observando a su alrededor —. Aunque es un lindo lugar el que hay aquí.

Tienes razón, pero la vista es mucho mejor desde aquí arriba — comentó tranquilamente.

¿Te molesta si subo? — preguntó algo indeciso jugando con sus dedos.

Lo miró unos segundos y luego volvió a perder su mirada en el horizonte.

El árbol no es mío, si quieres subir nadie te lo impide — respondió con indiferencia.

Hao sonrió divertido por sus palabras, no esperaba otra respuesta de su parte, tan fría e indiferente, cualidades que de a poco lo cautivaban. En cuestión de segundos ya estaba sentado junto a ella, ambos en silencio disfrutando de la belleza y tranquilidad del lugar. El moreno la veía de vez en cuando, tenía que hablar con ella, no la había seguido para quedarse callado.

Lo siento — dijo de la nada.

¿Ah? — musitó ella sin entender a qué se refería.

Perdón por lo que pasó esta mañana — aclaró —. Era mi primer día e iba atrasado, estaba tan preocupado por eso que no me fije en nadie más y bueno ya sabes cómo terminamos.

Yo también lo siento — dijo para sorpresa del castaño —. Al igual que tú iba atrasada, me distraje viendo la hora en el celular y no te vi. — Se mantuvo en silencio unos segundos —. No pensé que fueras de los que pedían disculpas.

¿Estuviste pensando en mí? — curioseó él con gracia levantando una ceja.

Ya quisieras — respondió divertida por su estúpida pregunta, aunque si lo pensaba bien si había estado pensando en él, con odio, desprecio, indiferencia, pero pensando en él al fin y al cabo.

Jajaja tienes razón, eso quisiera — murmuró casi en un susurro.

¿Qué? — preguntó creyendo que había escuchado mal.

Que tienes razón, no soy de pedir disculpas — confesó —. Pero no quiero tener problemas con nadie, mucho menos con la líder de las porristas, después de todo… — Una sonrisa seductora apareció en su rostro —. Cuando me convierta en la estrella del equipo de fútbol necesitare de tus gritos de apoyo.

¡Pero que imbécil! Pensó, seguro ella desperdiciaría una sola gota de su saliva para gritar apoyándolo.

No me equivoque contigo — dijo con una pequeña sonrisa —. Eres un idiota.

Jajaja te falto encantador.

¿Encantador? — repitió confundida.

Sí, encantador — confirmó —. Soy un idiota encantador.

Sonrió poniendo su mano izquierda en su frente mientras lo miraba, no podía creer la estupidez que había escuchado.

¿Pero qué es eso Anna? — preguntó fingiendo sorpresa —. ¿Me estás sonriendo a mí?

Idiota.

Jajaja lo sé, pero será mejor bajar — sugirió rascando su nuca —. Las clases se reanudaran pronto.

No tardó en poner sus pies nuevamente en el piso y queriendo ser amable estiró los brazos para ayudarla a bajar, la rubia vaciló un momento pero terminó por aceptar el auxilio que le ofrecía el castaño. Caminaron tranquilamente en dirección a la cafetería, de nuevo el silencio reinaba entre ellos pero ya habían solucionado el problema de la mañana, ahora perfectamente podrían intentar ser amigos o si Hao tenía suerte algo más.


Disfrutaba de su almuerzo junto a sus amigos cuando tres chicas se acercaron al castaño y comenzaron a presentarse, la primera en hacerlo fue Jeanne, una linda joven de piel blanca, largos cabellos plateados y grandes ojos rojos, la segunda fue Mari, una rubia de ojos verdes que acostumbraba llevar su largo pelo amarrado en dos coletas y finalmente Matti, una colorina de coletas cortas.

Que lastima, tenía ganas de conocer a los dos Asakura — comentó algo decepcionada la peli-plateada.

¿A los dos? Pero si con uno bastaba pensó Yoh, después de todo lo lindo de ser gemelos es que con tu hermano son completamente iguales, bueno aunque ellos llevaban el cabello distinto no era una gran diferencia. Estaba a punto de explicarle que no había mucha diferencia entre ellos cuando la voz de una chica de cabello azul lo interrumpió.

¿Buscando nuevas víctimas? — dijo acercándose en compañía de Tamao a la mesa donde estaba su hermano junto a sus amigos —. ¿Acaso no es suficiente toda la preparatoria?

Horo suspiró resignado ante lo que se venía, conocía a su pequeña hermana y estaba completamente seguro de que ella iniciaría un conflicto de aquellos.

Me sorprende que puedas decir una palabra sin que esa rubia te lo ordene — mencionó de manera venenosa la colorina acercándose a ella.

¡Hey! Cuidado con lo que le dices a mi hermanita. — la defendió Horo poniéndose entre ellas.

Entonces enséñale que midas sus palabras — intervino Mari.

Ren y Lyserg seguían comiendo tranquilamente, ya estaban acostumbrados a oír esas ridículas peleas. No entendían muy bien cuál era la manía de esas chicas de pelear cada vez que se veían, por suerte esta vez Anna no estaba presente o sino las cosas se pondrían feas. Yoh en cambio no entendía muy bien que estaba pasando, él sólo quería tener un almuerzo tranquilo y ahora se encontraba en medio de una pelea de mujeres.

Chicas no peleen, si todos podemos ser amigos — dijo de manera dulce el castaño intentando calmar los ánimos.

¿Ser amiga de ella? ¡Primero muerta! — replicaron Pilika y Matti al instante sin dejar de sacar chispas con sus miradas de odio.

Yoh suspiró resignado, al parecer no tendría un día muy tranquilo, en momentos como ese deseaba que estuviera su gemelo cerca, él sabía cómo tratar a las mujeres.


Caminaban en silencio en dirección a la cafetería, la rubia se había sorprendido un poco por la actitud de Hao, no esperaba que se disculpara con ella pero le agrado, en realidad el rato que había compartido con él no había sido incómodo o desagradable, incluso la había hecho sentir a gusto. Sonrió con nostalgia, él tenía un leve parecido con alguien que debía olvidar.

¿Te pasó algo? — preguntó intentando hacer más ameno el trayecto.

¿Por qué lo dices? — cuestionó ella pensando que quizá se había dado cuenta de la forma en que lo miraba al recordar al idiota de su ex.

No sé, es solo que cuando te vi saliendo sola de esa cafetería tan ruidosa supuse que querías un poco de paz.

Se sintió aliviada al comprobar que su pregunta era por otra cosa.

¿Estas aceptando que si me estabas siguiendo? — curioseó con gracia alzando una ceja, sabía que era así pero quería ver su reacción. Él sólo sonrió fingiendo inocencia, se había delatado solo —. Me gusta tener momentos de soledad, así puedo pensar tranquilamente, ordenar mis ideas y de paso disfrutar de un hermoso paisaje — confesó.

Desde hace un tiempo que tenía la costumbre de ir hasta ese rincón de la preparatoria para estar sola, un día caminando después de haber peleado con Ren por una estupidez se encontró con ese lugar, el cual era poco transitado, tenía un árbol no tan alto así que podía subir y bajar sin problemas además que desde ahí arriba lograba tener una hermosa vista, sin duda ese lugar era perfecto para cuando quería alejarse del resto.

Ser la líder de las porristas debe ser complicado ¿Muchos problemas?

Lo pensó un breve momento —. Te diría que solo tres — respondió con algo de indiferencia y desagrado.

En cuestión de minutos llegaron a la entrada de la cafetería y el castaño siguiendo las enseñanzas de su padre de forma bastante caballerosa abrió la puerta para que ella entrara primero, apenas ingresaron al lugar escucharon unos gritos qué, para desgracia de la rubia resultaban ser voces bastante conocidas.

Esas tres — dijo seria antes de apresurarse a ver que estaba ocurriendo.


De un momento a otro la situación se había salido de control, los gritos eran cada vez más elevados y nadie podía calmar los ánimos. Horo apenas lograba sostener a su hermana menor para que no se lanzara contra alguna de las otras tres chicas. Ren por su parte observaba la pelea en silencio, no era de entrometerse en los problemas de los demás a menos que la involucrada fuera su rubia amiga. Lyserg en tanto intentaba sin mucho éxito hacer entrar en razón a Jeanne para que pusiera fin a esa ridícula discusión y la peli-plateada lo hubiese hecho ya que sinceramente estaba aburrida de tantos gritos pero no le gustaron para nada las razones que le daba el joven de cabello verdoso para hacerlo, bufó molesta al escuchar su "sin Anna tu eres la única que puede detenerlas", como odiaba que la compararan con la rubia y mucho más que la vieran como la segunda opción.

¡Chicas, chicas cálmense! — gritaba Yoh intentando apaciguar los ánimos mientras separaba a Tamao de Matti. Se veía incómodo, realmente no esperaba eso para su primer día, primero no llegaba con su hermano como habían acordado, después le daban una bofetada sin siquiera merecerlo y para terminar estaba en medio de una pelea de mujeres.

De repente las fieles amigas de la chica de ojos rojizos sostuvieron a Tamao de los brazos, la tenían completamente inmovilizada, como le hubiese gustado a Jeanne que en esa posición estuviera Pilika pero ella contaba con la protección de su hermano que no dejaría que tocasen ninguno de sus azules cabellos, así que sólo quedaba la indefensa peli-rosa que en opinión de las tres chicas se hacia la mosquita muerta.

Te enseñare una lección niñita — dijo alzando su mano dispuesta a darle una bofetada para qué lo pensara muy bien la próxima vez antes de apoyar a la hermana de Horo en una discusión sin sentido. Se apresuró cuando notó que en ésta ocasión Ren estaba dispuesto a intervenir, nadie le quitaría el gusto darle su merecido a Tamao pero antes que tocara la mejilla de la joven su mano fue detenida por una rubia bastante conocida por ella.

¿Necesitas de esas víboras que llamas tus amigas para hacer algo tan fácil como esto? — preguntó con frialdad y seriedad para después impactar de lleno su mano izquierda contra la mejilla de la chica de ojos rojizos —. Ya te he dicho que tu problema es conmigo a ellas dos déjalas al margen.

¡Jeanne! — gritaron preocupadas Mari y Matti al ver como la peli-plateada caía al piso producto del golpe. Soltaron de inmediato a Tamao para acercarse a la chica — ¿Estas bien?

Siempre tan inoportuna Kyōyama – espetó con desprecio y una cínica sonrisa mientras se ponía de pie con ayuda de sus amigas.

La odiaba, realmente la odiaba. Desde que había ingresado a esa preparatoria la rubia le había quitado todo, a Lyserg — su amigo de la infancia — su popularidad, su puesto como líder de las porristas ¡todo! Y más encima se atrevía a darle una bofetada. No podía dejar las cosas así, le daría una lección, de alguna manera le enseñaría que no podía pasarla a llevar así como así. Se acercó dispuesta a regresarle el golpe pero la rubia parecía no inmutarse, incluso la veía con una superioridad que hacía enfurecer más a la peli-plateada. Alzó la mano pero para su sorpresa y de la misma Anna ésta fue detenida por Hao.

Será mejor que paren con esta estupidez — mencionó con seriedad el mayor de los Asakura —. Una señorita tan linda como usted no puede estar peleando de esa manera — agregó mirando a Jeanne con una encantadora sonrisa.

La chica no supo cómo reaccionar, era la primera vez que quedaba en blanco ante alguien ¿pero cómo no hacerlo? si ese atractivo moreno había aparecido de la nada y ahora sostenía su mano. No tuvo que ser un genio para darse cuenta que era el otro gemelo, Hao Asakura. Seguía embobada mirándolo, perdiéndose en esos profundos ojos marrones cuando notó que la rubia dijo algo que no logró descifrar. Lo siguiente que vio fue como el peli-largo soltaba su mano para ir tras Anna.

Jeanne ¿Estás bien? — preguntó Matti al ver que ella seguía en silencio.

¿Ah?... Sí — respondió reaccionando —. Será mejor volver a clases — opinó mientras caminaba hasta el salón sintiendo como extrañamente su corazón latía mucho más rápido que de costumbre.


Después de ver la según ella "patética escena de Hao coqueteando con Jeanne" la rubia se fue directo al salón, se sentó en su lugar cargando su frente sobre su mano mientras se cuestionaba el hecho de no sentirse satisfecha después de darle su merecido a esa peli-plateada que tanto la detestaba. Se sentía extraña, una sensación un tanto desconocida la invadía y no lograba darle explicación.

Estas algo celosa. — Escuchó decir. Levantó la vista y se encontró con unos profundos ojos dorados que la miraban intensamente. Puso cara de confusió, no entendía a que se refería —. No me mires así, sólo te estoy explicando lo que te pasa.

No entiendo Ren ¿Qué me pasa según tú? — cuestionó más desconcertada.

Anna, nos conocemos desde pequeños, con sólo mirarte puedo notar que te preguntas por qué estás enojada siendo que le diste una buena bofetada a Jeanne.

Esbozo una pequeña sonrisa, la deducción del joven era completamente acertada, realmente si alguien la conocía bien ese era su chino amigo.

Entonces podrías explicarte mejor ¿De qué siento celos? ¡Oh gran Ren sabelotodo! — se burló.

Ja-ja-ja. Que graciosita, sólo por eso no te diré nada — dijo con fingida indignación caminando hasta su asiento.

Demonios — murmuró rodando los ojos, odiaba quedarse con la duda. Miró a su amigo de ojos dorados esperando que volteara pero nada, él seguía su camino. Suspiró resignada. Después de unos minutos ya convencida de que Ren no regresaría para hablar con ella decidió acercarse a él y lo abrazó por la espalda.

Esta vez no funcionara. — le advirtió cruzando los brazos mientras miraba a otro lado.

Vamos Ren, no seas así — dijo con dulzura.

No sé cómo lo consigues — mencionó con una leve sonrisa al escuchar la forma en que le hablaba la chica, como le gustaba cuando su amiga volvía ser esa dulce chica que conoció alguna vez y que nunca debió irse.

La rubia sonrió victoriosa. Se sentaron en un lugar más apartado para que nadie escuchase la conversación que tendrían.

Por lo que pude notar te pusiste celosa porque Hao tomo la mano de Jeanne y le dijo que era bonita.

¿Qué? Debes estar bromeando — replicó de inmediato —. No puedo estar así por esa estupidez y mucho menos por el idiota de Asakura.

Anna sabes que es cierto, no te mientas. — La miró fijamente y prosiguió —. Hay algo en él que te atrae inevitablemente, quizá sea su parecido con… Ya sabes quién.

Bufó molesta ¿tenía que recordárselo? Aunque tampoco era como si lo hubiese olvidado, es más, la noche anterior ni siquiera había dormido bien por acordarse de él.

¡¿Qué estupideces dices?! ¿Cómo me va a atraer ese imbécil? Además no se parece en nada a… A él — dijo molesta.

Jajaja Anna ¿Te das cuenta cómo te refieres a Hao? Y no te hablo de un parecido físico sino que a su actitud, no lo vayas a negar.

Estúpido Ren, te detesto — refunfuñó en voz baja —. Tienes razón, con sólo compartir unos momentos con ese idiota noté sus similitudes con… — Rodó los ojos — Tú sabes quién. — Dio un leve suspiro —. Y no sé, creo que realmente sentí un poco de celos al verlo ahí tomando la mano de esa víbora mientras le coqueteaba, me lo recordó tanto, él siempre intervenía en mis discusiones y… — Volteó la vista algo afectada.

Su amigo la abrazo con dulzura —. Oye, mírame — dijo tomando su mentón con suavidad para hacer que lo mirara a los ojos —. Olvida lo que pasó con ese otro imbécil, él ya no está aquí. — Acarició su mejilla —. Hace tiempo que no veía ese brillo en tus ojos al mirar a alguien, así que podrías darte la oportunidad de conocer a Hao, parece un buen chico… No pierdes nada con intentarlo.

El abrazo de Ren la hizo sentir tan bien, necesitaba su apoyo… Siempre lo necesitaba cuando recordaba al idiota de su ex. Pensó un poco, no podía negar que el mayor de los hermanos tenía su atractivo, quizá su amigo tenía razón, además hace tiempo que nadie provocaba en ella un sentimiento tan ridículo como lo celos. Desvió su mirada unos segundo hacia el moreno notando que parecía enojado por algo.

El maestro entró al salón pidiendo que todos volvieran a sus lugares para dar inicio a su clase de matemáticas. Hao veía como el profesor hablaba y hablaba pero él no prestaba atención a lo que estaba diciendo, no paraba de pensar en lo que había visto hace un rato. Anna parecía una mujer tan fría e indiferente, no se la imaginaba en una actitud tan cariñosa con el enano del extraño peinado. Sintió unas inexplicables ganas de golpear a Ren por lo que prefirió mirar el pizarrón para tratar olvidar esa escena. No se dio ni cuenta en que momento ya había acabado su primer día de clases. Estaba guardando sus cosas para volver a casa junto a su gemelo cuando se percató que la rubia se despedía de sus amigos diciendo que regresaría sola a casa. Lo medito un poco, debía aprovechar esta oportunidad.

Yoh lo siento, tengo algo que hacer, nos vemos en casa — mencionó antes de ir corriendo tras la chica.

Anna caminaba tranquila, sin prisa alguna. Para Hao era un verdadero espectáculo ver como contorneaba sus caderas armoniosamente y sus rubios cabellos se meneaban al son del viento.

¿Te molesta si te acompaño? — preguntó cuándo estuvo lo suficientemente cerca de ella.

Aunque te diga que no igual lo harás ¿O me equivoco? — masculló sin siquiera mirarlo.

Jajaja tienes razón, pero creí que sería mejor para los dos si aceptabas por las buenas y… ¿Qué dices? — Ella sólo dio un débil e indiferente "está bien" —. Eh… Anna quisiera hablar contigo algo importante ¿Aceptarías una invitación para comer un helado?

La rubia lo pensó unos segundos, la tentación de rechazarlo era bastante grande pero le causo curiosidad saber qué era eso "tan importante" que quería decirle.

Espero que sea un tema de vida o muerte — mencionó con un tono frío y amenazante que atemorizaría a cualquiera.

Hao tragó grueso mientras reía con algo de nerviosismo. Siguieron caminando hasta que de repente el moreno se detuvo. Se sintió un poco estúpido, la había invitado a tomar un simple helado pero no tenía ni idea de dónde ir. Que idiota había sido al no ir a recorrer la ciudad junto a sus padres y su hermano en cuanto llegaron pero la idea de tener un poco de paz en casa sin tener que soportar a su familia fue demasiado tentadora.

Eh... No sé cómo decirte esto.

Sé de un local donde venden helados artesanales exquisitos ¿Te parece si vamos?

Vaciló un momento pero comprendió de inmediato.

Te diste cuenta de que no tenía ni idea de donde llevarte ¿Cierto? Anna sólo asintió —. ¿Cómo lo notaste?

Llegaste hace poco a esta ciudad, es lógico que no sepas de buenos lugares — respondió tranquilamente.

Sin más explicaciones de por medio el castaño se dejó guiar por la rubia hasta un local bastante tranquilo, en cuestión de minutos ya estaban sentados disfrutando de un delicioso postre, pero Anna estaba impaciente.

¿Vas a decirme o no? — preguntó algo molesta.

¿Para qué tanto apuro? Estoy disfrutando de tu compañía — confesó el castaño con una sonrisa.

Se sintió ridícula al notar como su corazón comenzaba a latir con mayor rapidez por las palabras de Hao.

Ya es suficiente, me largo – sentenció mientras se ponía de pie y caminaba hacia la salida.

El peli-largo no entendía porque se había enojado tanto, sólo llevaban 10 minutos ahí, tampoco creía ser tan mala compañía aunque no podía negar que le gustaba verla así, era divertido.

¿Ren es tu novio? — preguntó intentando evitar que se fuera.

La rubia al oír su pregunta se detuvo en seco ¿había escuchado bien? ¿Realmente le pregunto si Ren, su mejor amigo, era su novio? Volteó para verlo de frente, muchas veces le habían hecho la misma pregunta y ella no se molestaba en negarlo pero esta vez fue diferente, se encontró con unos ojos marrones que suplicaban sinceridad.

¿Qué te hace pensar eso? — cuestionó retomando su lugar en la mesa.

¿Me puedes responder? — insistió.

La rubia lo observaba con frialdad, pensando si debía decirle o no la verdad.

Ren es mi mejor amigo, no mi novio — respondió cambiando su expresión a una más suave, más tranquila. Al oír estas palabras una instantánea sonrisa apareció en el rostro del mayor de los Asakura causando confusión en la rubia —. ¿Por qué sonríes como un idiota? — interrogó fastidiada creyendo que se estaba burlando de ella.

Jajaja yo definiría esta sonrisa como la de una persona bastante feliz — declaró.

¿Eso era lo tan importante que querías hablar conmigo? — curioseó arqueando una ceja.

Claro, no podría dormir esta noche si seguía con esa duda.

Ahora estaba más desconcertada —. No entiendo — dijo exigiendo una explicación clara.

Jajaja es sólo que… — La miró directamente a los ojos mientras lentamente se acercaba a ella hasta quedar a unos pocos centímetros de distancia —. Necesita saber si la chica que me gusta tiene novio.