Capítulo beteado por Flaca Paz, Beta Élite Fanfiction.
www facebook com / groups / elite . Fanfiction/

Los personajes son de Stephenie Meyer y E.L James, la historia es completamente mía

CAPITULO 1 Conociendo mi vida.

POV Ana

Siete años antes

Hoy tenemos una cena en casa, donde mi madre ha invitado a los Cullen, a los Grey, a los Kavanagh, a los Hale y a los Swan. Todos son amigos.

Los Swan, son mi familia, Charlie Swan, es el hermano mayor de mi madre, de pelo castaño y ojos café, actualmente es el presidente de la compañía Swan Inc., empresa que fundó mi abuelo Geoffrey.

Renée, su mujer, es prima de mi padre, su pelo es castaño claro y los ojos azules, ella trabaja en el departamento de recursos humanos de la empresa. Tienen dos hijos, que son mis primos favoritos, porque, aunque tengo más, ya que mi padre tiene hermanos, me paso la vida con ellos.

Emmett es el mayor, y no lo digo solo por la edad, es muy grande, a sus doce años parece un ropero, es moreno con ojos color café, cuando sonríe le salen dos hoyuelos y es igual de tierno que un oso de peluche, de hecho ese es el apelativo cariñoso que usamos su hermana y yo.

Isabella, es su hermana. A ella le llaman Bella. Es castaña como yo, sus ojos son cafés como los de su padre, en cambio los míos son azules. Tiene mi misma edad, soy cuatro meses mayor que ella.

—Mamá —digo enfurruñada—. A mí no me gusta este vestido, es feo y del año de la polca.

—Cielo —dice mientras me hace dos coletas—, te lo compré el verano pasado porque a ti te gustaba.

—Pues ahora ya no me gusta quiero cambiármelo.

—Sabes que nunca te he levantado la voz. —Respira hondo antes de continuar—: así que no me obligues a hacerlo ahora. Vas a estar así vestida.

No me queda otra que resignarme, termino de arreglarme solo me falta ponerme mis bailarinas, una niña de ocho años no se maquilla. Cuando bajo, mi madre anda de arriba para abajo, para hoy ha llamado a la empleada para que le ayude a servir la cena y a recogerlo todo. El timbre suena. Mi madre se apresura a abrir.

Los Grey entran en casa. Carrik Grey, de la edad de mi padre, con su cabello rubio y ojos grises es algo intimidante por su altura, al igual que mi padre, para los negocios es un témpano de hielo, pero con nosotros es muy cariñoso. Grace Trevelyan-Grey, su esposa, tiene el cabello castaño claro y los ojos entre azul y gris, ha conservado su apellido de soltera, mamá me ha explicado por qué pero se me ha olvidado.

Tienen tres hijos, Elliot, Christian y Mía. Elliot es rubio con ojos claros, no son azules como los míos ni grises como los de su hermano es una mezcla entre ambos, muy parecidos a los de su madre. Es un año mayor que Christian. También es guapo. Físicamente él y Christian son muy parecidos. La gente a veces los confunde como mellizos, porque son igual de altos.

Mía, es la pequeña de los Grey es casi dos años más pequeña que yo, pero teniendo en cuenta que me gusta su hermano, la considero como una de mis mejores amigas y espero que en el futuro sea algo más. Su cabello es de color castaño claro y sus ojos son color miel y muy expresivos.

—Hola, Christian —le digo mientras intento darle dos besos.

—Hola, coletitas. —Le dije a mamá que no tenía que haberme hecho las dos coletas—. ¿Carla, dónde está Matt?

—En su habitación —le contesta mamá que está hablando con Grace en el salón—, subir si queréis.

Ellos suben y yo me quedo con Mía en la planta baja, ella no es tímida y a mí me gusta su compañía Y aunque me gustaría estar arriba con los chicos, si subimos seguro que nos tiran rodando por las escaleras, mi hermano ya no quiere mi compañía y lo echo de menos.

Pronto llegan mis tíos. Bella enseguida se une a nosotras, mi primo Emmett tras saludarnos a todos sube con mi hermano, mientras mis tíos, acompañan a mis padres. No ha pasado ni media hora cuando suena el timbre de nuevo.

Son los Cullen, los primeros en entrar son Carlisle y Esme. Él es el médico de la familia y además cliente de mi padre, rubio con ojos azules, con su casi metro noventa de altura. Ella es decoradora de interiores y restauradora además tiene una tienda de antigüedades, es la mujer más amorosa que he conocido, además de mi madre, en mi corta existencia, con su rostro en forma de corazón, de cabello castaño acaramelado y ojos marrón verdosos.

Detrás entran sus hijos, Edward, con su pelo del color del bronce parecido al de Christian, pero con ojos verde esmeralda, es otro de los chicos más guapos del colegio.

Alice que tiene un año más que nosotras, es muy pequeña, parece un duende, y su cabello negro como el carbón, es corto y con las puntas en todas las direcciones, sus ojos son verde oscuro.

Como nuestras anteriores visitas, Edward, tras cruzar una mirada como único saludo hacia nosotras sube a la habitación de Matt. Alice, se une a nosotras. Cuando miro a mi prima, veo que está más roja que un tomate.

— ¿Te gusta Edward, Bella? —le pregunto.

—Es guapo, pero no quiero nada con él.

—Sí claro y yo soy la reina de Eritrea —digo con ironía—, a ti te gusta Edward, te has puesto más roja que un tomate cuando nos ha mirado.

—Sí me gusta, pero él es mayor y nunca se fijará en alguien como yo.

Creo que se me ha olvidado mencionar antes que mi prima es a veces muy negativa.

El timbre suena de nuevo, son los Hale,

Peter y Charlotee y sus hijos los mellizos Jasper y Rosalie, ambos rubios con ojos azules, como sus padres. Alice, que está a mi lado, emite un suspiro, vaya, otra que está enamorada.

Y aún no ha cerrado la puerta mi madre y entran los Kavanagh. Edward, es el único que tiene el pelo canoso, aunque aún se puede apreciar su color natural, castaño claro, de ojos avellana. Diane, su esposa, de cabello rubio y ojos café. Y sus hijos Ethan y Kate, mi segunda mejor amiga, ambos con el color de pelo de su madre y el color de ojos de su padre.

—Ray —mamá llama la atención de papá—. Avisa a los chicos, vamos a cenar.

Mi padre desaparece escaleras arriba y mientras todos nos sentamos en la mesa, él aparece acompañado de todos los chicos.

En la mesa los hombres hablan de negocios. Mi padre como dueño y señor del banco, se encarga de financiar todos los negocios que sus amigos desean. Recibiendo como premio unas cuantas acciones.

Recoge beneficios del complejo hotelero de los Hale con hoteles en todo el mundo bajo la gerencia de Peter. De la clínica privada en la que ejercen Carlisle y Grace, además de su puesto en el hospital de Seattle, y en ocasiones muy puntuales, mi madre ejerce de psicóloga en la clínica. De la empresa de publicidad del señor Kavanagh. Y de la sociedad que tienen los seis en común, entre otras.

Las mujeres se dedican a hablar de las obras benéficas que tienen previstas y de los actos y eventos de los distintos clubes de los que son socios y a los que nos obligan a ir.

Los chicos de deportes y nosotras permanecemos calladas observando.

Actualmente

Son las cinco de la tarde, hora en la cual mi hermano recibe a su amigo Christian, que cada día está más guapo, para jugar a la consola. Es su último año en el instituto, así que pronto dejaré de verlo, porque a mí me quedan dos años más. Voy vestida como esta mañana, suelo cambiarme de ropa cuando llego a casa por algo más cómodo, pero hoy he decidido que no.

Esta mañana me he puesto mis shorts preferidos y una blusa de gran escote y con la espalda al aire, eso ha dejado a más de un chico babeando por mí. Espero que esto funcione con Grey, porque si no estoy perdida.

—Hola, chicos —digo sentándome al lado de Christian y dedicándole una gran sonrisa.

—¿Qué pasa, enana? —se queja mi querido hermano.

—No me llames enana —respondo enojada—, sólo soy dos años menor que tú.

—Si no quieres nada lárgate de aquí y no nos molestes.

—De acuerdo.

Me quedo a mitad de la escalera, reteniendo en mi memoria el olor de mi príncipe azul.

—Tío, no trates así a tu hermana —oigo como Christian reprende a Matt, eso me arranca un suspiro—, ella sólo estaba intentando ser amable.

—No la conoces —dice riéndose—, ella es un lobo con piel de cordero.

—¿Qué quieres decir?

—Te has tirado a medio instituto, y no eres capaz de ver que mi hermana te quiere hincar el diente.

—¿Qué dices? —exclama Christian—, tu hermana no está loca por mí, eso sería como que estuviera enamorada de ti. — ¿yo enamorada de Matt?, puaj.

—Una cosa te digo —le amenaza—, me da igual que seas mi amigo, pero como se te ocurra ponerle un dedo encima eres hombre muerto.

—Tranquilo, nunca se me ocurrirá ponerle un dedo encima, es como ponérselo a mi hermana.

Se me cae el alma a los pies y subo corriendo a mi dormitorio, espero que no me hayan oído. Me ha rechazado.

«¿Pero qué esperabas?» grita la voz de mi subconsciente «¿Que lo ibas a tener a tus pies?»

—Pues sí, esperaba eso —me contesto enfadada.

Por todos es sabido, y no se le escapa a nadie, que los dos hombres que están en mi sótano son muy mujeriegos y que ya han perdido su virginidad. Claro como bien ha dicho mi hermano, se han acostado con todo par de piernas y monte de Venus del instituto, y por qué no decirlo, de la ciudad. Ambos son guapos, millonarios desde que nacieron y no le tienen miedo a nada. Eso vuelve locas a las chicas, incluso a mí. Pero el chico que me gusta pasa de mí. Siempre lo ha hecho, así que no sé por qué me molesta tanto.

«Porque te mueres que este entre tus piernas» oh mi amada voz. Pero tiene razón, yo quiero ser una de esas chicas a las que Christian se ha follado. Naturalmente también me gustaría que hubiera algo más, pero él no es de flores y corazones, no le interesan las historias de amor. Solo quiere polvos de una noche.

No sé qué hacer para que él me desee. Me visto con ropa ajustada y cuando estoy cerca siempre actúo con movimientos sensuales, ya lo ha dicho mi hermano soy un lobo con piel de cordero, lo que no sabe es que he aprendido de él. Me quedo dormida en la cama no sé por cuánto tiempo.

POV Christian

Salimos de casa de los Steele con la amenaza de Matt rondándome en mi cabeza. Nunca le pondría la mano encima, joder es la hermana de mi mejor amigo, y amiga de mi hermana Mía, es como si quisiera acostarme con mi propia hermana. Intento borrar esa imagen de mi memoria. Aunque tengo que admitir que Ana, está jodidamente buena y que verla en bikini o con su ropa ajustada me ha provocado más de una erección. Y hoy cuando ha venido con esa blusa escotada por delante y por detrás y he visto que no llevaba sujetador, he estado a punto de tirarme encima de ella y devorarla, imaginar sus turgentes pechos.

«Sácate, esa imagen de la cabeza, Grey»

Siempre la he visto como mi hermana pequeña, pero ahora que su cuerpo ha cambiado también lo ha hecho mi forma de mirarla.

— ¿Me estás escuchando? —me pregunta Matt devolviéndome a la realidad.

—Perdón, ¿qué decías?

—Que esta noche he quedado con Alec y Demetri para ir a la nueva discoteca.

—¿Con ellos? —pregunto extrañado—. Son mayores que nosotros.

—Por eso, no tenemos la edad suficiente para entrar, así que ellos nos ayudarán.

—Ya no sabes qué hacer para buscar carne fresca.

Alec y Demetri, tienen la misma edad que Emmett. Nos conocemos del club de golf y todos esos clubes de la que nuestros padres son socios. Viven dos casas más arriba que yo. Al igual que nosotros ellos son adictos al sexo y han sido capaces de cruzar el charco para encontrar otro tipo de chicas. En fin esta noche toca fiesta, espero sacar a pasear al pequeño Grey, que lleva semanas sin catar la carne y ya me lo está pidiendo a gritos, desde que he visto a Ana vestida así.

Nos reunimos con el resto de los chicos, Emmett, mi hermano Elliot, Jasper, Edward y Ethan, que se ha unido recientemente al grupo, desde que cortara con su novia Andrea. Emmett es él mayor, a sus diecinueve años, ya está en segundo año de carrera. Le siguen con dieciocho Ethan, que está comenzando la universidad y el zoquete de Elliot, que está repitiendo su último año de secundaria por perderlo cuando se juntó con gente que no debía. Luego vamos el resto de chicos con diecisiete.

Nuestras hermanas también son amigas, Rosalie es de mi edad, y de las chicas es la más despegada, Alice tiene dieciséis años, le siguen Kate, Bella y Ana con quince, y por último Mía que con catorce es la más pequeña de todas.

Mi querida Ana, sólo de pensar en ella tengo una erección de mil demonios, otra vez. Nos ha puesto un nombre, no le encuentro la gracia pero bueno. Ella nos llamó los siete pecados capitales. Se enfadó cuando le dije que no lo entendía, como si aquel día yo estuviera para entender lógica, tenía una resaca malísima.

Matt les cuenta el plan a nuestros amigos, al parecer se lo toman bien, no son tan adictos al sexo como nosotros, pero les va la fiesta, y si pueden meterse entre las piernas de alguna dama, no le harán asco. Lo bueno que tenemos es que las chicas caen rendidas a nuestros pies, y no tenemos que hacer mucho esfuerzo para conseguir llevárnoslas a la cama. Es una de las ventajas de ser guapo y asquerosamente rico. Nuestros padres se conocen desde antes de que naciéramos, de hecho ellos jugaban juntos y a día de hoy, están involucrados mediante sus negocios.

—¿Listo, Don Juan? —le pregunto a Matt cuando paso a recogerlo.

—Para las chicas siempre listo —me responde burlón—, estoy pensando que con nuestro nombre y nuestra cuenta bancaria, no haría falta que fuéramos con Alec y Demetri, pero aprovechando que la disco es de un amigo suyo...

Deja la frase incompleta. En el coche, mi fabuloso Audi, nos está esperando Elliot que parece que está en las nubes, ahora tenemos que pasar a recoger a Swan. El resto acudirá directamente. Cuando llegamos los hermanos Vulturi nos están esperando, no son mucho de mi agrado pero si me van a ayudar a que el pequeño Grey se desahogue, pues entonces por hoy somos amigos.