Hola a todos! Aquí tienen otro capitulo.

Y va dedicado a alastor82 por haber sido la primera en dejarme un review muchas gracias alastor82!! Espero y haya sido de tu agrado.

OJO: esta historia no es mía es de Rachel Gibson solo es prestada=) y también los personajes son de nuestra querida J. K. Rowling.

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Por alguna razón, cada vez que Hermione había imaginado un interrogatorio de la policía veía a Dustin Hoffman en Marathon man. Siempre era en una habitación oscura, con un foco y un nazi enloquecido con un taladro dentista.

La habitación en la que se encontraba no era así. Las paredes eran totalmente blancas sin ventanas que dejaran paso a los rayos del solo de junio. Sillas de metal rodeaban una mesa de madera barata con un teléfono en uno de los extremos. Un póster, que advertía contra los peligros de las drogas, colgaba en la puerta cerrada.

En una esquina de la habitación había una cámara de video, la brillante luz roja indicaba que estaba funcionando. Había estado de acuerdo en que grabaran el interrogatorio. Que mas daba? Era inocente. Creía que si cooperaba, aceleraría todo el proceso y podría irse a casa antes. Estaba cansada y hambrienta. Además, los domingos y los lunes eran los únicos días libres y todavía tenia muchísimo que hacer antes del Coeur Festival del fin de semana siguiente.

Hermione respiro hondo varias veces, controlando la cantidad de oxigeno que inhalaba por miedo a perder el conocimiento o hiperventilar. "Elimina la tensión", se dijo a si misma. "Estas tranquila". Levanto la mano y se paso los dedos por el cabello. No estaba tranquila y sabia que no lo estaría hasta que se fuese a casa. Solo entonces podría encontrar la paz interior y expulsar la carga estática de su cabeza.

Las huellas de tinta negra manchaban las yemas de sus dedos y todavía podía sentir la presión de las esposas que ya no llevaba en las muñecas. El detective Malfoy la había hecho caminar a través del parque bajo la lluvia esposada como una criminal, y su único consuelo era que el no había disfrutado del paseo mas que ella.

Ninguno de los dos había dicho nada, pero se había dado cuenta de que el se masajeaba el muslo derecho varias veces. Asumió que ella era la responsable de su lesión y supuso que debía sentir lastima, aunque no sentía ni una pizca. Estaba asustada y confundida; aun tenía las ropas húmedas. Y todo por culpa de el. Lo mínimo que podía hacer era sufrir con ella.

Después de ser fichada por asalto con agravante oficial de policía – además de tenencia ilícita de armas – había sido conducida a una pequeña sala de interrogatorios. Frente a Hermione estaban sentados Malfoy y el capitán Lucchetti. Los dos hombres que querían saber algo sobre antigüedades robadas. Sus cabezas estaban inclinadas sobre un bloc de notas negro y debatían en voz baja. No sabía que tenían que ver unas antigüedades robadas con el cargo del asalto. Pero ellos parecían pensar que todo estaba relacionado y ninguno parecía tener intención de explicárselo.

Incluso peor que la confusión era saber que no podía levantarse y marcharse cuando quisiera. Estaba a merced del detective Malfoy. Hacia poco menos de una hora que lo conocía, pero ya sabia que el no tendría piedad.

Había pasado una semana desde la primera vez que lo vio parado bajo un árbol de Ann Morrison Park. Ella paso por su lado mientras hacia footing y no se habría fijado en el si no hubiera sido por la nube de humo que rodeaba su cabeza. Probablemente no habría vuelto a pensar en el si no lo hubiese visto al dia siguiente en Alberston comprando una tarta helada. Esa vez se había fijado en los poderosos muslos que rellenaban sus pantalones cortados y en el pelo que se le rizaba ligeramente bajo la gorra de béisbol. Sus ojos eran grises y la habían mirado con tal intensidad que un extraño escalofrío de placer se le extendió por la espalda.

Hacia años que se había jurado renunciar a los hombres impresionantes, solo causaban angustia y caos continúo en cuerpo, mente y alma. Eran como las barritas Snickers, tenían una pinta estupenda y estaban riquísimas, pero nunca podrían pasar por una comida equilibrada. De vez en cuando tenia deseos, pero a esas alturas de su vida estaba mucho mas interesada en el alma de un hombre que en sus glúteos. Una mente brillante era muchísimo mas atrayente.

Unos días después lo había divisado sentado en un coche frente ala oficina de correos, luego lo vio aparcado mas abajo, al lado de Anomaly, su tienda de curiosidades. Al principio se había dicho que imaginaba cosas. Por que iba a seguirla un tipo tan atractivo? Pero alo largo de la semana lo vio varias veces mas, nunca demasiado cerca como para echarse encima de ella, pero tampoco demasiado lejos.

Aun así, siguió pensando que eran cosas de su imaginación, hasta que el dia anterior se lo había encontrado en Barnes & Noble. Ella estaba comprando otra tanda de libros sobre aceites esenciales cuando al levantar la mirada lo vio merodeando en la sección de salud de mujeres. Llevaba una camisa que destacaba su musculosa apariencia; obviamente no era alguien que tuviera problemas con el síndrome premenstrual. Ese detalle la convenció finalmente de que la estaba acechando un psicópata. Inmediatamente llamo a la policía y si bien le dijeron que podía pasarse por comisaría y poner una denuncia contra "el corredor fumador misterioso", no se podía hacer gran cosa puesto que en realidad, el no había hecho nada malo. La policía no resulto de gran ayuda y ni siquiera se molesto en dejar su nombre.

Había dormido muy poco la noche anterior. La mayor parte se la había pasado tumbada y despierta ideando un plan. Al cabo de un rato la estrategia había tomado buen cariz. Atraería al corredor misterioso a un lugar público, al parque, junto a la zona de juegos infantiles, delante del zoológico. Lo conduciría hasta allí y gritaría como una loca pidiendo ayuda. Aun ahora pensaba que había sido un buen plan, pero desafortunadamente no había previsto dos detalles muy importantes: el mal tiempo que había acabado por ahuyentar a la gente y, claro esta, su presunto acosador no era tal. Era un poli.

La primera vez que lo vio bajo un árbol, había sido como clavar los ojos en el amigo de Francis, "el cachas caliente" del calendario de amor. Ahora mientras lo miraba desde el otro lado de la mesa, se pregunto como podía haberlo confundido con un cachas de calendario. Con la sucia sudadera que todavía llevaba puesta y el pañuelo rojo atado alrededor de su cabeza se parecía más a uno de esos motoristas de los Ángeles del Infierno.

- no se que quieren de mi - declaro Hermione, pasando la mirada de Malfoy al otro hombre-. Creía que estaba aquí por lo que sucedió en el parque.

- ha visto esto alguna vez?- pregunto Malfoy mientras deslizaba una foto hacia ella.

Hermione había visto la misma foto en el periódico local. Había leído sobre el robo del Monet de Hillard y lo había oído en las noticias locales y nacionales.

- Lo reconoce?

- Reconozco un Monet cuando lo veo - sonrío con tristeza y deslizo la foto por la mesa-. También he leído el Stateman. Esa es la pintura que fue robada al señor Hillard.

- Que me puede contar sobre eso?- Malfoy clavo su mirada de policía en ella como si pudiera verle la respuesta a su pregunta escrita en la frente.

Hermione intento no dejarse aminalar, pero no pudo evitarlo. La tenía intimidada. Era un hombre muy grande y ella se sentía muy pequeña encerrada con el en aquella habitación.

- se lo mismo que cualquier persona que se haya interesado en el robo.- y era bastante, pues el robo aun seguía siendo noticia.

- le interesa el arte? – pregunto el, su voz profunda pareció llenar cada recoveco de la habitación.

- por supuesto, yo misma soy artista.- bueno, ella era mas bien alguien que pintaba, no una artista. Aunque podía conseguir un parecido razonable, nunca había dominado del todo la complejidad de retratar de manera realista las manos y los pies. Pero le encantaba pintar y eso era lo que importaba.

- entonces entenderá que el señor Hillard este tan ansioso por recuperar el cuadro – dijo, dejando la fotografía a un lado.

- me imagino que si – Pero aun no entendía que tenia que ver eso con ella. Hubo una época en la que Norris Hillard había sido amigo de la familia, pero de eso hacia mucho tiempo.

- Ha visto o se ha encontrado alguna vez con este hombre? – le pregunto Draco mientras deslizaba otra foto hacia ella -. Su nombre es Sal Katzinger.

Hermione miro la foto y negó con la cabeza. El hombre no solo tenía el par de gafas más gruesas que había visto nunca, sino que su aspecto parecía amarillento, casi enfermizo. Por supuesto, era posible que se hubiera encontrado antes con el y no lo reconociera. La foto, desde luego, no había sido tomada en las mejores circunstancias. Seguro que sus propias fotos de identificación eran atroces.

- No. No creo haberlo visto nunca – respondió, deslizando la foto hacia el.

– pregunto el otro hombre.

Hermione volvió la mirada al hombre de más edad con el pelo entrecano. Su tarjeta de identificación se leía capitán Lucchetti. Ella había visto demasiadas películas para no saber que el representaba el papel del "poli bueno" frente a Malfoy, que hacia de "poli malo", aunque eso no lo hacia menos duro que Malfoy. Aun así, los dos, Lucchetti parecía el más agradable. Le recordaba a su tío Judd y además, su aura era menos hostil que la del detective.

- Kevin? Que tiene que ver Kevin con ese hombre?

- El señor Katzinger es un ladrón profesional. Es muy bueno y solo roba lo mejor. Hace una semana fue arrestado por robar casi veinticinco mil dólares de antigüedades. Mientras estuvo bajo custodia, declaro que sabia quien podía tener la pintura del señor Hillard – la informo el capitán Lucchetti moviendo una de sus manos sobre el montón de fotos-. No dijo que le habían propuesto robar el Monet, aunque no acepto el trabajo.

Hermione se cruzo de brazos y se recostó en el asiento.

-Por que no me cuentan todo esto? Creo que deberían hablarlo con el – dijo apuntando a la foto de la mesa.

- Lo hicimos, y durante la confesión delato al traficante - Lucchetti hizo una pausa mirándola como si esperara algún tipo de reacción.

Hermione supuso que se estaba refiriendo a un traficante de arte. Pero seguía sin saber que tenia que ver con ella.

- Quizá debería decirme exactamente que quiere dar a entender.- señalo con la cabeza en dirección a Malfoy -. Y por que me ha estado siguiendo "El motorista del infierno" todos estos días?

Malfoy mantuvo el ceño fruncido, mientras la cara del capitán permanecía impasible.

- Según el señor Katzinger, su socio compra y vende antigüedades sabiendo que son robadas.- El capitán Lucchetti hizo una pausa antes de añadir-: también es sospechoso de ser un intermediario en el robo Hillard. Eso le hace culpable de un montón de cosas, incluyendo robo a gran escala.

Ella se quedo sin aliento.

-Kevin? No puede ser. Ese señor Katzinger miente!

-Ya. Y por que iba a mentir? – Pregunto Lucchetti -. Llegamos a un acuerdo a cambio de su confesión.

-Kevin nunca haría eso – aseguro ella. Su corazón latía desbocado y, por más que tragaba aire, nada apaciguaba su espíritu ni aclaraba su mente.

-Como lo sabe?

-Solo se que es así. Se que nunca se involucraría en algo ilegal.

-En serio?- La expresión de los ojos de Malfoy le decía que estaba exasperado como sonaba-. Puede decirme por que?

Hermione lo recorrió brevemente con la mirada. Varios mechones de cabello rubio se le habían soltado del pañuelo y le caían sobre la frente. El alcanzo el bloc de notas y comenzó a garabatear con una pluma. La energía negativa le rodeaba como una nube negra y atravesaba el espacio entre ellos. Obviamente le costaba controlar la cólera.

-Pues bien – comenzó, y paseo la mirada de un hombre a otro-. En primer lugar, lo conozco desde hace varios años. Ciertamente me enteraría si vendiese antigüedades robadas. Trabajamos juntos casi todos los días. Si el estuviera ocultando un secreto de ese calibre, lo sabría.

-Como?- pregunto el capitán Lucchetti.

No parecía el tipo de hombre que creyera en auras, así que se abstuvo de mencionarle que no había percibido ningún aura negra rodeando a Kevin últimamente.

-Solo lo sabría.

-Alguna otra razón?- pregunto Malfoy

-Si, es Acuario.

La pluma del detective salio disparada por el aire, dio varias vueltas y aterrizo en alguna parte detrás de el.

-Cielo santo! – gimió el como si le hubieran dado un puñetazo.

Hermione lo miro con chispas en los ojo

-Pues bien, es una buena razón. Los acuario odian mentir y hacer trampa. Odian la hipocresía y la duplicidad, Abraham Lincoln era Acuario, lo sabia?

-No, no lo sabia – contesto el capitán Lucchetti tomando el bloc de notas. Se lo puso delante y tomo una pluma de plata del bolsillo de su camisa.- en realidad creo que no se da cuenta de la gravedad del asunto. El cargo del asalto con agravante a un oficial de policía conlleva una pena de un máximo de quince años.

-Quince años?! En primer lugar, nunca le habría asaltado si el no me hubiera estado siguiendo. Y de todas maneras no fue un asalto de verdad. Soy pacifista.

-los pacifistas no llevan armas.- le recordó Malfoy.

Hermione ignoro adrede al hosco detective.

-señorita Granger – continuo el capitán-, además del cargo de asalto, hay que añadir el de robo a gran escala. Puede llegar a pasarse quince años en la cárcel. Ese si es un problema bastante grave señorita Granger.

-robo a gran escala? YO?! – se llevo una mano al corazón -. Por que?

- El Monet de Hillard.

-Creen que yo tuve algo que ver con el robo de la pintura robada al señor Hillard?

-Esta implicada.

-Esperen un momento – replico plantando la manos sobre la mensa-. Creen que robe el Monet del señor Hillard? – Se habría reído de la situación si no fuera tan poco divertida-. Nunca jamás he robado nada en mi vida – su conciencia cósmica escogió aquel momento para disentir con ella-. Bueno a menos que cuente lo de la barrita de caramelo Chiko Stix cuando tenia siete años, pero me sentí tan mal después que realmente no la disfrute mucho.

- señorita Granger- interrumpió Malfoy-, me importa un carajo la maldita barrita de caramelo que robo cuando tenia siete años.

La mirada de Hermione se movió entre los dos hombres. El capitán Lucchetti parecía confuso mientras profundas arrugas surcaban la frente de Malfoy y las comisuras de su boca.

Cualquier atisbo de paz y serenidad la había abandonado hacia mucho rato y tenia los nervios a flor de piel. No pudo contener las lagrimas que anegaron sus ojos apoyando los codos sobre la mesa se cubrió la cara con las manos. Tal vez no debería haber renunciado al derecho de tener un abogado, pero hasta ahora no había creído que necesitara uno. En el pequeño pueblo donde había nacido y crecido, conocía a todo el mundo, incluyendo a los oficiales de policía. Siempre traían a casa a su tía Yolanda después de que se hubiera adueñado sin querer de la propiedad de otra persona.

Por supuesto, había solo tres oficiales en su ciudad natal, pero eran algo más que solo tres hombres que patrullaban las calles. Eran personas estupendas que ayudaban a la gente.

Bajo las manos a su regazo y volvió a mirarlos a través de las lagrimas. El capitán Lucchetti seguía observándola, parecía tan cansado como ella. Malfoy había desaparecido. Probablemente había ido a buscar unas empulgueras

Hermione nunca se había sentido tan asustada en su vida, incluso sentía temblores por todo el cuerpo.

Suspiro y se limpio las lágrimas con las manos. Estaba metida en un gran lío. Una hora antes había creído que la dejarían marchar en cuanto se percataran de que no habían hecho nada malo. Bueno, nada realmente malo. Nunca habría llevado la Deringer si no se hubiera sentido amenazada por el detective Malfoy y además, en Idaho, no se consideraba un delito tan grave llevar un arma. Sin embargo, ellos pensaban que estaba involucrada de alguna manera en algo muy gordo; no solo ella, también Kevin.

-Por que no le echa un vistazo a esto? – sugirió el capitán Lucchetti, deslizando dos folios y un montón de polaroids hacia ella.

Las antigüedades de las fotos eran en su mayor parte de origen oriental; unas cuantas eran Staffordshire. Además, si eran verdaderas antigüedades y no reproducciones, debían de ser muy caras. Se fijo en las tasaciones de los seguros. No eran reproducciones.

-Que me puede decir sobre estas?

-Diría que este plano de la dinastía Ming esta más cerca de los siete mil que de los ocho mil, pero la tasación es razonable.

-Vende este tipo de cosas en la tienda?

-Podría, pero no lo hago – respondió mientras leía las descripciones de varios artículos más-. Estas cosas generalmente se venden mejor en subastas o en tiendas que se dedican estrictamente alas antigüedades. La gente no viene a Anomaly buscando un Staffordshire. Si uno de mis clientes recogiese esta pequeña lechera y mirase la etiqueta, pondría de nuevo en el estante donde probablemente permanecería varios años.

-había visto estos artículos anteriormente?

Ella dejo los papeles e un lado y miro al capitán al otro lado de la mesa.

-Me acusa de robarlos?

-Sabemos que fueron robados en una casa de Warm Springs Avenue hace tres meses.

-Yo no lo hice!

-Lo se.- Lucchetti sonrío, luego se inclino sobre la mesa para palmearle la mano-. Sal Ratzinger ya confeso. Escuche, si no esta involucrada en ninguna actividad ilegal, entonces no hay de que preocuparse. Pero sabemos que su novio esta hasta las pelot…, er esto.., las cejas en la venta de artículos robados.

Hermione frunció el ceño

-novio? Kevin no es mi novio. No me parece buena idea salir con compañeros de trabajo.

El capitán ladeo la cabeza y la miro como si estuviera tratando de ordenar las piezas de un rompecabezas incompleto.

-Entonces, no sale con el?

-Bueno, salimos varias veces- continuo Hermione con un gesto desdeñoso de la mano-, por eso se que no es una buena idea, pero fue hace años. Realmente no éramos compatibles. Es republicano. Yo demócrata.- era la verdad, pero no la verdadera razón. La verdadera razón era demasiado personal para explicarse al hombre del otro lado de la mesa. Como podría contarle que Kevin tenia unos labios demasiado delgados y que por lo tanto no la atraía mucho? La primera vez que Kevin la beso mato cualquier atracción física que pudiera haber sentido hacia el. Pero solamente porque Kevin no tuviera unos labios decentes no quería decir que fuera culpable de algún crimen o que fuera mala persona. Malfoy tenia unos labios maravillosos y sin embargo era un autentico imbecil, lo que probaba que las apariencias si engañaban.

-Estaría dispuesta a someterse al detector de mentiras, señorita Granger? – pregunto Lucchetti interrumpiendo su silenciosa reflexión sobre hombres y labios.

Hermione arrugo la nariz con desagrado.

-Habla enserio? – La idea de realizar una prueba para demostrar que no mentía era aborrecible. Nunca mentía. Bueno no apropósito. Algunas veces había evadido la verdad, pero eso no tenia nada que ver. Mentir creaba mal karma y creía en el karma. Había crecido creyendo en el.

-Si nos dice la verdad, no tiene porque tener miedo de hacer la prueba. Mírelo como una manera de probar su inocencia. No quiere probar que es inocente?

La puerta se abrió antes de que pudiera responder y un hombre que Hermione no había visto entro. Era alto y delgado, y su escaso cabello blanco apenas cubría la rosada y brillante cabeza.

-Hola señorita Granger – dijo mientras le estrechaba la mano -. Soy Jerome Walker, jefe de policía. Acabo de hablar con el fiscal Blackburn y esta dispuesto a olvidarse de todo.

-olvidarse de que?

-De los cargos de tenencia ilícita de armas y asalto con agravante a un oficial de policía.

Tenía dos opciones. Podía contratar a un abogado, acudir a los tribunales y rechazar los cargos, o podía cooperar con la policía. Ninguna de las dos cosas la convencía demasiado, pero de todas maneras podía escuchar la oferta.

-Que tendría que hacer?

-firmaria un acuerdo confidencial de colaboración, ademas de permitirnos colocar a un detective de incognito en la tienda

-Como cliente?

-No, pensamos que podria hacerse pasar por un familiar que necesita trabajo.

-Kevin no dejara que ninguno de mis parientes vuelva a trabajar en la tienda.- No desde que habia tenido que despedir a su primo tercero, por espantar a los clientes con sus historias de levitacion y telepatia -. Ademas, creo que no sere de mucha ayuda. No estare en la tienda el viernes ni el sabado, voy al Coeur festival de Julia Davis Park.

-El festival de coors?

-Coeur. Corazon. Tengo un puesto para vender aceites esenciales y aromaterapias.

-Y Carter estara en la tienda mientras usted esta en ese festival del corazon?

-Si

-Bueno. Y que pasaria si contratara un manitas?

-No lo se

-Kevin es poco generoso con el dinero en estos momentos- les dijo.

El jefe Walker saco dos papeles de la carpeta.

-Y si se ofrece a pagarlo usted misma? El departamento asumiria los gastos, por supuesto.

Quiza estaba enfocando todo ese asunto del informante desde un punto de vista equivocado. Kevin no tenia la culpa, pero puede que si aceptaba ayudar a la policia tambien lo estuviera ayudando a el. Estaba segura de que la policia no encontraria nada incriminatorio en la tienda.

Si aceptaba, el gobierno pagaria las renovaciones que queri hacer.

-A Kevin no le gusta contratar a la gente se los anuncios. Tendria que fingir que conozco a ese hombre.

La puerta se abrio y entro el detective Malfoy. Se habia cambiado los pantalones cortos y quitado en pa;uelo de la cabeza. Tenia el cabello mojado y alborotado.

Llevaba camisa blanca – con una pistolera – ce;ida su ancho pecho y estrecha cintura, donde desaparecia bajo la cinturilla de unos pantalones negros. Tenia las mangas enrolladas hasta los codos y llevaba un reloj plateado en la mu;eca. En el bolsillo de la pechera, aun lado de la corbata negra, llevaba prendida la identificación. Tenia la mirada clavada en ella mientras le daba al jefe una tercera hoja de papel.

El capitan echo un vistazo ala hoja, después la deslizo a traves de la mesa y le ofrecio un boligrafo.

-Que es esto? – centro la atención en el documento y trato de ignorar al detective Malfoy.

-El acuerdo de colaboración – contesto Walker-. Tiene novio?

-No-. Nego con la cabeza y miro el documento que tenia delanto. Llevaba algun tiempo sin tener una relacion seria. Encontrar a un hombre interesante y atractivo resultaba estremadamente difícil. Cuando espiritu y mente decian que si, su cuerpo se las arreglaba para decir no. Y viceversa. Se paso los dedos por el cabello mientras estudiaba los papeles.- No tengo.

-Ahora lo tiene. Salude a su nuevo novio.

Un horrible presentimiento se apodero de ella y Hermione clavo la mirada en la almidonada camisa blanca de Draco Malfoy. Luego subio la vista desde la estrecha corbata hasta la blanca garganta, desde la barbilla a la linea firme de su boca. Curvo los labios hacia arriba en una sonrisa lenta y sensual.

-Hola, ricura.

Hermione se incorporo y dejo el boligrafo a un lado.

-Quiero un abogado.

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Muchas gracias a quienes me leen

Dejen sus comentarios

Los veo pronto

Saludos

Espero que les haya gustado

Besos

adrianita