Disclaimer: Kuroshitsuji ni sus personajes me pertenecen. Yo sololos tomo prestados para las locuras de mi imaginación.

Ya por fin he traído el segundo capítulo de este ficu. La verdad es que en mi mente va para largo y no sé si es que algún día vaya a tener la imaginación suficiente para completarlo.

Como sea, disfrutad la lectura!

Gemini in tauro


-. Capítulo II ~ Algo relacionado contigo .-

[Martes 31 de Octubre]

Le dio una calada al tabaco que había entre sus dedos y labio. El embriagante sabor de la droga inundó sus sentidos, dejándolo extasiado. De forma lenta soltó en un exhalo todo lo que había tomado del cigarro. Acto seguido, lanzó con un chasqudo los restos de este lejos de él y soltó una sonrisa irónica.

—Ahora veo el place que los humanos le dan a fumas, Mey rin. Al menos con todo el estrés que tengo ¿Tú no lo ves? —preguntó observando curioso a la pelirroja, con un suspiro cansino bajó su pie del marco de la ventana, se acercó a ella y le sonrió.

Mey rin, lo observó seria y sin ninguna expresión en la mirada, sus brazos se mantenían cruzados sobre su pecho al grado de parecer una novia enojada o una madre que ha visto llegar a su hijo cuando no le ha pedido permiso para salir.

—Lo que no veo placentero es el transformarse en un semi humano y vivir como uno, amo —respondió sonando furiosa, más sin faltarle al respeto ni levantar el tono de voz. Aún para su pesar, había sonado cortante y sobre todo muy grosera.

La sonrisa que adornaba el rostro de Sebastian lo abandonó al tiempo que era reemplazada por el fruncir de sus labios. Posó una de sus manos en su cadera y se dispuso a contestarle.

—Ya hemos discutido ese punto antes —replicó tomando la misma postura de estatua que su seguidora —, en el tiempo de la tregua quería saber lo que es llevar una vida "humana". A pesar de que el trabajo como psicólogo es un poco agotador y por demás estresante, en este estado de semi humano puedo alimentarme de los miedos que habitan en lo más profundos de las almas de las personas. Una habilidad que no obtenía siendo completamente un demonio.

—Pero ahora en su actual estad tiene necesidades que antes no requería —argumentó con sus orbes rojas observándolo filosas. Sebastian casi pudo jurar sentir que le cortaban una mejilla. Casi de inmediato la pelirroja separó la vista —antes no necesitaba del descanso, o la alimentación humana y menos de otras necesidades de "humanos". Y ahora son cosas que no puede dejar de hacer por varias razones que pueden dañar a su salud.

—No te preocupes por mí, Mey rin —aconsejó tomando su barbilla para que los orbes de ella observaran como sus escarlata se volvían de un malva fosforescente. —¿Ves? Si yo lo deseo puedo transformarme en un demonio. El único inconveniente es que necesito un poco de…

—Sangre —interrumpió la pelirroja, tanto la frase de Sebastian como la cercanía y el contacto entre ambos. —Lo sé. Me lo ha repetido al cansancio. Antes era un demonio poderoso, asustaba a cualquier otro que no fuese del grupo con su sola presencia. Por más que me lo repite, no logro entender el por qué se deshizo de todo su poder aún sabiendo que si volvía a ser un demonio y nuestro líder no recuperaría todo el dominio que tenía sobre aquellos en su territorio. Aquellos los cuales no eran demasiado leales a usted.

—Soy capaz de defenderme en alguna situación riesgosa y para mí aquello es suficiente de momento. Además, aquello que no recuperaré mis poderes no es más que un simple panfleto. Nada más que simples y divertidas mentiras.

—¿Qué cosa? —respondió Mey rin sorprendida. Con los ojos abiertos y sorprendidos de forma tan extraña.

—Así es. —asintió Sebastian serio por segunda vez en toda la conversación. A diferencia de la demonio que se lo había pasado enojada durante toda la plática —hay otra forma, al menos para mí. He sido parte de diferentes tipos de demonios. Por decirlo de alguna forma, he ascendido de poco a poco hasta llegar hasta el puesto de líder ¿Lo sabías? —Su seguidora asintió sin inmutarse —he sido un demonio carroñero, uno ritualista. El demonio del odio, de la impureza y del la lujuria al menos por una pequeña cantidad de tiempo ¿Voy bien en mi explicación?

—Sí. Continúe por favor.

—Cuando nací como demonio, era un contratista. Dime, tú ¿qué crees que signifique para mí eso?

La demonio ni siquiera lo pensó dos veces antes de responderle.

—Significa que la forma en la que puede volver a ser un demonio es que tenga un ritual con sangre o que haga un contrato —susurró anonada. Sebastian asintió con la cabeza —¿Pero cómo hará un contrato? Sabe que si es un contratista necesitará una cuyo brillo sea diferente al que las demás almas irradian… ¿verdad amo?

—Por supuesto que lo sé Mey rin —respondió observando con desconfianza a la ventana —, pero, tendré que hacerlo pronto ya que la tregua está a punto de romperse. De momento tú eras la que se encarga del grupo porque eres mi general de mayor confianza. No quiero perder subyugados si la tregua se rompe, así que advierte a los demás chicos. Necesitaré al menos una semana para buscar al alma correcta.

—Sí señor, les avisaré —respondió bajando la mirada en señal de respeto. —De momento yo le protegeré —avisó de improvisto. Sebastian se le quedó mirando —no lo quiere admitir pero su cuerpo es débil y si alguien le ataca puede ser fatal para todos. Para nuestra suerte nadie fuera de la región sabe acerca de su decisión de media inmortalidad, por lo que no será una tarea muy difícil —tomó una pequeña pausa para darle tiempo al otro de asimilar lo que intentaba decirle —seré su secretaria particular, al menos como disfraz y durante la noche iremos de cacería en compañía de Bard y Finnian para buscar al alma.

Se alejó y observó una carpeta que había en la mesa de noche al lado de la sencilla cama que utilizaba Sebastian. Con solo un roce a su textura y pudo saber cuál era su contenido.

—Necesitará controlar sus poderes, por lo que tenga cuidado de no descubrirse por accidente en esta semana con ninguno de sus pacientes —Sebastian arqueó una ceja en señal de intriga —lo he visto amo. Por no poder controlarlo, casi se ha revelado a varios de sus pacientes en la semana pasada y no fueron "a propósito" como sé que me lo diría si se lo comentaba antes.

Sebastian soltó un bufido ¿Qué si por accidente había ocurrido eso en varias ocasiones? ¿No quería decir que no podía controlar sus poderes? Ya que la verdad es que de los tantos que tenía pocos le quedaban. Indudablemente su seguidora estaba siendo un poco paranoica. Pero no haría nada para contradecirla, pues tenía razón. Debía controlar aquellos pequeños desperfectos en su técnica para que nada ocurriera.

—Como quieras —accedió restándole importancia a las palabras de la pelirroja.

De su saco, para ser precisos de uno de sus bolsillos, tomó una cajetilla y de esta sacó otro cigarrillo. Del otro bolsillo agarró un prendedor y encerró el fuego entre su mano y su boca para que este no se apagase por el viento que se sentía desde la ventana.

Mey rin, lo observó seria. Reprobando su actitud en silencio y preguntándose en lo que estaría pensando su amo.


Lo sé, me ha quedado muy corto pero en este mes no he tenido demasiado tiempo para escribir (y lo que tengo lo utilizo para otro foro) pero espero poder actualizar de nuevo en dentro de dos semanas si es que tardo demasiado.

Hugs,

Gemini in tauro.