Esa noche ella no estuvo en mis sueños, no es que siempre soñara con ella, pero ya me había acostumbrado a verla muy seguido en mis sueños. Es patético saber qué extraño a alguien que solo es una ilusión de mi mente, pero me estoy volviendo dependiente de su mirada, de su sonrisa y de todo lo que es ella en general.
Seguía recostada en mi cama con todas las almohadas y cobijas encima mío, era una de esas mañanas frías en Nueva York que no te dan ganas de salir de la cama, para mi suerte, el día de hoy mis clases empezaban hasta la tarde, así que podía hacer toda la pereza del mundo.
-¡Santana!, necesito hablar contigo por un momento-escuche la fastidiosa voz de Rachel al otro lado de la puerta, lamentablemente no todo el mundo entendía el concepto de no levantarse temprano en una mañana fría.
Decidí ignorar a Rachel, solo quería seguir con mi pereza, pero ella insistía, empezó a golpear la puerta de mi cuarto suavemente, como si tratara de no despertarme aunque con su llamado anterior ya lo había hecho.
-¡agh!, recuérdame el por qué vivo contigo, déjame dormir-le grite mientras me sumergía más entre las almohadas y así evitar escuchar los sonidos del exterior.
-es algo importante que necesito informarte antes de irme a mis clases-sin que pudiera responderle algo, ya había abierto la puerta del cuarto, son esos momentos en los que me arrepiento por no bloquear la puerta antes de irme a dormir- como sabes, anoche estuve por fuera un poco más de lo normal, estaba con uno de mis compañeros de clase, Brody, ¿no sé si lo recuerdas? Y bueno, quedamos en ir a comer esta noche…
-¡ve al grano Berry!-gruñí por debajo de la almohada, había tratado de no escuchar a Rachel con sus monólogos matutinos, pero la voz de ella era tan penetrante que me resultaba imposible
-la situación es, que aún no me siento cómoda yendo a cenar a solas con Brody, solo hemos hablado un par de veces, pero no quiero apresurar las cosas, así que le pregunte si podía llevar a una amiga y tal vez hacer la cena un poco más dinámica y menos incomoda, y él dijo que no había problema, que incluso el llevaría a una amiga que recién regreso de un viaje de estudio y que sería perfecto para pasar el tiempo
-¿Qué parte de al grano no entiendes?-para este punto ya me había levantado de la cama y había enfocado mi mirada en Rachel, ofreciéndole una mirada asesina.
-Entonces me preguntaba si podías acompañarme a la cena-lo dijo tan rápido que casi no le entiendo, pero después de procesar un rato todo lo que había estado balbuceando, logre aclarar mi mente.
-No-pude ver como su expresión cambio totalmente ante mi respuesta, no sé por qué se hizo esperanzas conmigo, ella sabe muy bien que no me gusta involucrarme mucho con sus cuentos amorosos.
-Por favor, te lo suplico, es la primera vez que te pido algo como esto…
-no-antes de que continuara hablando decidí detenerla-no es la primera vez que me pides algo relacionado con un chico, ¿acaso se te olvido la vez que me hiciste quedar en la casa de Kurt como por una semana, solo para que le hicieras creer a míster músculos que era una chica totalmente independiente?, cuando ni siquiera puedes cocinar algo decente, ¡ah! Y eso me recuerda a la vez que tuve que cocinar una cena romántica para ti y el hipster ese y que lo engañaras diciendo que todo lo preparaste tú-pude verlo en su cara, pensaba que no me iba a acordar de ninguna de esas cosas.
-está bien, tal vez te lo he pedido un par de veces, pero de verdad Santana, te lo suplico, esta vez te necesito a mi lado-insistió una vez más
-no, no y no-negué con la cabeza-no quiero ir a tocar el violín mientras tú y ese tal Brody, que por cierto no recuerdo quien es, se hacen ojitos de cordero durante toda la cena.
-pero ya te dije que él no va a ir solo, su amiga nos va a acompañar también, según él es muy linda, tal vez usted…
-por última vez, no, y no trates de jugar a cupido conmigo-otra mañana en la que Rachel lograba arruinar mi humor, me dirigí a la puerta del baño, ya no quería continuar con la discusión sin fin de Rachel y sus amoríos.
-lavare tu ropa por una semana-dijo como último recurso. Para que se ofreciera a hacer semejante labor, sabiendo toda la ropa que tengo y que uso en una semana, debe estar muy desesperada o en verdad le gusta ese chico
-la ropa interior también-dije sin voltear a mirarla, pero podía imaginar la cara de disgusto que tenía en ese momento-y no por una semana, si no por un mes-esta vez sí tuve que girar para ver su rostro, era algo que valía la pena.
-do…dos semanas-dijo algo nerviosa
-un mes o no hay trato-una sonrisa maliciosa se dibujó en mi rostro, podía ver el conflicto que había en la cabeza de Rachel, para ser una futura estrella de Brodway es muy fácil de leer.
-muy bien, tu ganas-dijo derrotada-te escribiré la dirección del restaurante y la hora más tarde, por favor, llega temprano-dicho esto, se retiró de mi habitación, permitiendo que la paz y la tranquilidad volvieran.
Solté un leve suspiro ante el cambio tan repentino del ambiente, seguro Rachel podía volver las cosas bastante dramáticas y exageradas en tan solo cuestión de segundos. Ya no tenía sueño y quedarme en la cama no me apetecía mucho, así que entre al baño, me cepille los dientes y me puse ropa cómoda para salir a trotar un rato al parque. Una hora y media después, me canse de trotar, me gustaba mantener un buen físico después de haber sobrevivido a los entrenamientos inhumanos de la entrenadora de las porritas, cuando estaba en la secundaria, así que mañana como estas, donde el tiempo no era un constante Rachel Berry del acoso, salía a trotar y desayunaba en Starbucks. Al rato regrese al apartamento y me aliste para ir a la universidad.
El día paso rápido, cuando menos me di cuenta tenía diez mensajes de Rachel, donde me indicaban la dirección y la hora de llegada para la cena, sabía que esa cantidad descomunal de mensajes no era un error al momento de enviar, pues después del primer mensaje los otros decían cosas como: solo para confirmar que si te llegara el mensaje o un recordatorio más, hoy en día olvidarse de las cosas es bastante común. Cosas como estas son las que caracterizan a Rachel y aunque suelen ser bastante molestas, uno llega a cogerles cariño, porque en el fondo es solo ella tratando de ser una buena amiga, aunque claro, jamás lo admitiré voz alta.
Eran las 8:12 pm, lo sé una hora extraña para establecer un encuentro, pero como dije, Rachel es Rachel. A la entrada del restaurante, estaba Rachel acompañada de un joven alto, de cabellera rubia y musculoso, parecía el típico chico Ken, Rachel me vio acercarme y rápidamente una sonrisa se dibujó en su rostro, a veces me sorprende como cosas tan simples, como llegar puntual, la pueden hacer tan feliz.
-Santana, buenas noches, me alegra que hallas podido llegar-dijo con emoción controlada
-sí, bueno no podía perdérmelo-dije en un tono sarcástico, note como Rachel negaba con la cabeza lo que acababa de decir, seguramente recordando lo que tendrá que hacer por mi durante un mes.
-Los presento, Brody ella es Santana, mi compañera de apartamento-me presento de forma cortes-Santana él es Brody mi compañero de clases en NYADA-con una sonrisa fingida salude a Brody, la verdad el chico no me simpatizaba mucho y eso que lo acababa de conocer, tal vez es cosa de mi tercer ojo mexicano que me está tratando de advertir algo.
-Mucho gusto Santana, he escuchado hablar mucho de ti-me dijo con una sonrisa, que rápidamente pude deducir que era falsa
-cosas buenas, de eso estoy segura-dije en un tono confidente, Boby o como se llamara, no estaba ganando puntos conmigo y si las cosas seguía así, puede que Snix se revelara.
-emm, Brody, ¿Dónde está tu amiga?-pregunto Rachel tratando de romper un poco la tensión, a la vez que me lanzaba una mirada fulminante, que indicaba que me comportara, me limite a ignorarla.
- me escribió hace poco, me dijo que le surgió un problema, pero que no más lo solucione, se viene para acá-pero qué maravilla, ahora tendría que aguantarme a esos dos por un rato, mi mirada se posó en Rachel, pude notar como sus ojos reflejaban cierta preocupación a la vez que me susurraba un "Lo siento"-así que señoritas, lo mejor será que vayamos pidiendo nuestra comida, mientras mi amiga llega-ninguno de los tres dijo nada más, por lo que entramos al restaurante para empezar la velada.
Como imagine las cosas transcurrieron de mal en peor, una vez habíamos pedido la comida, Rachel y Brody se habían enfocado totalmente en su conversación, hablando de cosas relacionadas con NYADA, musicales aburridos y sueños de estrellas, mientras yo me limitaba a perderme en mis pensamientos, mirando fijamente la entrada del restaurante, sin esperar nada, solo que el tiempo pasara y me pudiera ir a dormir. Pasaron alrededor de unos 20 minutos, los camareros iban y venían, pero no traían nuestra comida, no solo estaba cansada, sino que también tenía hambre, puse mi atención en Rachel y Boby, quienes seguían concentrados en su conversación, volví a centrar mi vista en la entrada del restaurante, cuando de repente la puerta se abrió, una joven de cabellos rubios entro, su presencia hizo que de un momento a otro la de las demás personas en el restaurante desapareciera, otra vez era aquella chica misteriosa, no solo la de mis sueños sino también la que había visto en el bar la noche anterior, no tenía dudas, era ella, ojos color avellana, perfección por toda la cara, sonrisa que te deja sin aliento. No sabía si estaba soñando despierta, pero cuando ella enfoco su mirada en nuestra mesa, algo en mi hizo que mi corazón empezara a latir fuertemente, ella empezó a caminar y se acercó a nuestra mesa, todo parecía un sueño, debía estar soñando, ¿era posible que existiera?, ¿no era todo un producto de mi imaginación?
-Buenas noches, disculpen la demora, las cosas se pusieron un poco locas-Dios su voz, es la primera vez que puedo escuchar su voz, en mis sueños ninguna de las dos hablaba, no era necesario, todo lo que teníamos que decir lo transmitíamos por la mirada, pero poder darle una voz a ese bello rostro era algo que nunca imagine que sería posible, era un sonido que seguramente solo podía producir los ángeles.
-Quinn me alegro que hallas podido llegar, todavía no hemos empezado a cenar, así que no te has perdido de ha mucho-le dijo Boby, mientras se levantaba de la silla para saludarla- te presento a Rachel, mi compañera de estudios que ya te he mencionado y a Santana su compañera de apartamento-por alguna razón cuando me presento lo dijo de una forma algo seca- chicas ella es Quinn Fabray
-Es un placer conocerte Quinn y puedo decir que eres muy linda-dijo Rachel entusiasmada, pude notar como las mejillas de Quinn tomaban un tono rojizo que resultaba adorable, Quinn sonrió tímidamente tratando de controlar el sonrojo y le dio un saludo de manos a Rachel, luego poso su atención en mí.
Note como sus ojos se clavaban en los míos, aquel extraño sentimiento que tuve en el bar, volvió a recorrer mi cuerpo, lentamente acercamos nuestras manos para saludarnos y en el momento en el que nos tocamos, un choque de energía hizo que las dos apartáramos nuestras manos de inmediato, Rachel y Boby nos miraban con curiosidad en sus rostros, Quinn y yo nos mirábamos, fue algo que sentimos las dos, ella se mostraba algo sorprendida por lo que acababa de pasar, pero de alguna forma, me dirigió una gran sonrisa, totalmente diferente a la que le ofreció a Rachel.
-Un placer conocerte, Santana-escuchar mi nombre por aquella voz, solo hizo que mi corazón latiera aún más fuerte, si es que eso es posible.
-El placer es todo mío-dije en un tono de confianza que no sé de donde salió, me sentía nerviosa con su presencia, mi mente no pensaba de manera correcta. Me dirigió otra sonrisa y tomo asiento, un camarero apareció para tomar su orden y luego se marchó.
Rachel y Boby retomaron la charla, Quinn y yo solo nos mirábamos, ninguna apartaba la mirada, el restaurante podía estar lleno, pero para mí, solo éramos las únicas dos en el lugar y con un hecho tan simple como ese, supe que Quinn era la chica de mis sueños.
Gracias a todos que le dieron Follow y dejaron un Review, de verdad apreció que le hayan dado una oportunidad a esta historia, lamento si mi escritura no es tan buena, pero tratare de mejorar, todos los errores son míos y una vez más gracias por la oportunidad.
