Hola amigos lectores, he decidido convertir esta historia en mi sección de One-shots personales. Si se preguntan del porque del titulo, lo verán a medida que vayan leyendo lo que vaya subiendo, como digo siempre cuando estoy aburrida hago cada cosa.

Un claro ejemplo de eso, es este one-shot que escribi. Sinceramente no que me fume cuando lo escribi o que estaba cruzando por mi cabeza. Tal vez mis ardillas mentales estaban pidiendo su dosis diaria de heroína.

Si les gusto esto, háganmelo saber.

Advertencia: temas fuertes tratados con una indiferencia increíble. Mencion de drogas, sexo y automutilación.

Disclaimer: Solo la trama es mia, el resto de los personajes le pertenece a su autor.


Welcome to my hell

Ash se encontraba sentado en sillón de la sala. Uno de los tres muebles que adornaban su departamento de un solo ambiente, contando la mesa que estaba enfrente suyo y por supuesto el colchón que estaba en un rincón del lugar. Se cabeza estaba recostada en el respaldo con los ojos cerrados, completamente sumergido en el placer que la heroína le proporcionaba.

En frente, apoyada con cuidado estaba la jeringa cargada con su segunda dosis del día porque no quería que su cabeza abandone el letargo de la droga en la que estaba perdido por lo que cuando sintió que su mente atravesaba la nebulosa para hacerse camino en la realidad, sus ojos se abrieron y sus manos se dirigieron sin dudarlo a la jeringa.

La aguja hubiera penetrado en su lacerada piel una vez más si no hubiera escuchado unos golpeteos que llamaban con insistencia a su puerta no dando la opción de ignóralos. Se levanto muy molesto con millones de groserías y maldiciones para el supuesto desgraciado que se atrevía a irrumpir su sagrado momento. Su mente no podía darle una identidad al desconocido tras la puerta por que recordaba que sus amigos ya lo habían abandonado.

Con un paso ligeramente tembloroso y con excesiva fuerza abrió la puerta dispuesto a matar con la fuerza de sus ojos al imbécil que ensombrecía su rutina pero la intención no paso de ahí al ver a una joven castaña que lo miraba impasible, con unos ojos azules que hacía rato dejaron de brillar.

-He venido a aceptar tu oferta- le dijo respondiendo la pregunta implícita que estaba escrita en los ojos marrones del chico.

-¿El sexo o el abrazo?- le pregunto no entendiendo del todo las intenciones de su ¿Amiga? ¿Amante? ¿Compañera de juerga? A esta altura no lo sabía y sinceramente no le importaba. La chica se hizo a un lado dejando ver una simple y pequeña maleta. Para algunos eso sería insignificante pero para May contenía su vida.

-¿Tus padres?- fue todo lo que pregunto haciéndose a un lado para que la chica entrara al lugar dejando su maleta cerca de la puerta. Hoy no tenía fuerzas para cargarla, no se puede hablar de ganas porque hacía rato que estas le habían abandonado.

-Demasiados ocupados discutiendo para darse cuenta que existo- fue toda su respuesta mirando con atención la habitación que pasaría a ser su hogar dentro de poco, deteniéndose en la mesa para ver la jeringa y la heroína que esta contenía- Veo que la fiesta empezó tempano hoy.

-En tu caso puedo decir lo mismo- viendo la manga blanca de la camisa de May teñirse de rojo gradualmente y algunas gotas manchaban el piso. La chica miro su brazo con indiferencia pero no dijo nada, cuando estaba por sentarse Ash la interrumpió- Si quieres seguir con la fiesta en el baño está todo listo para tu ritual

El chico señalo la única puerta con un gesto de la cabeza. La chica dirigió su mirada ahí y sin saber porque la herida de su brazo pulso. Cambio el rumbo de sus pasos para dirigirse al lugar indicado pero Ash dejo un estuche de cuero negro en sus manos cuando paso a su lado. May lo miro con desconcierto y algo parecido a la gratitud. Abrió el cierre para ver mejor su contenido.

En ella se podía una colección de diversos tipos de cuchillos, navajas y tijeras de distinto con lo indispensable para curar cortes. La chica repaso la vista confundida porque los filos no tenían sangre seca como recordaba y el kit se veía bastante más lleno y surtido que la última vez.

-Lo olvidaste el jueves pasado- comenzó a explicar el chico con voz carente de expresión- Por lo que me tome la molestia de limpiarlo y recargarlo. Estaba aburrido como siempre.

La chica sin ni siquiera darle una mirada se dirigió al baño para, aparentemente, continuar con su tarea. Ash por el contrario se sentó enfrente de la mesa y con gesto molesto comenzó a guardar su jeringa para usarla en otra ocasión. Estaba enfadado porque gracias a la castaña no podría continuar con su sesión de drogas. Por alguna razón sentía que debía estar en sus cabales cuando estaba con ella, no fuera ser que se repitiera el último accidente.

Por lo que, cuando termino, se recostó y miro con gesto indiferente y aburrido el horizonte que conformaba su pared antes blanca pero que con los infinitas manos de pintura que él le había dado, estaba de un color difícil de identificar. Sus ojos marrones, al igual que los de su amiga y nueva compañera de piso, hacía rato que habían perdido su brillo, como si hubieran visto lo peor del mundo y estuvieran resignados a eso.

Es dolorosamente triste ver la derrota en ojos tan jóvenes.

Un movimiento al lado suyo lo saco de su mundo vacio y se dio la vuelta para encontrarse con May, sentada al lado suyo. Estaba usando una camiseta negra suya, la misma que siempre se ponía cada jueves que pasaba por ahí. Era una de las pocas prendas que siempre estaban limpias en ese lugar.

-¿No hay segundo round?- pregunto la chica con sus ojos en la mesa donde la segunda ración de droga yacía olvidada.

-Podría decirte lo mismo a ti- noto que la chica no se había abierto ninguna herida nueva en su cuerpo maltratado.

Se quedaron en silencio unos minutos ya que se habían tomado con una verdad implícita de ellos pero que ninguno estaba listo para enfrentar aun. Tal vez nunca lo estuvieran.

-¿Por qué me dejas cortarme?- expreso una duda que hacía rato tenia- Mis padres y mis antiguos amigos me suplicaban que no lo hiciera. Tú nunca haces o dices nada, solo me curas y limpias mi sangre.

-Es lo mismo que cuando me drogo- explico el chico-No importa cuánto me supliquen, se que lo hare y ellos también. Como es inevitable, prefiero hacértelo lo más fácil y seguro que pueda.

-Gracias.

-Tú esterilizas mis agujas así que estamos a mano.

Silencio de nuevo. Pero es importante resaltar que el silencio no era nunca incomodo entre ellos. Se habían llegado a conocer tanto entre ellos que sabían que las palabras floridas o de consuelo absurdo estaban demás entre ellos. May estaba a punto de recargar la cabeza en el hombro del chico pero sintió que este se levantaba y la tomaba del brazo estirándola con dirección al colchón tirado en un rincón.

-Ven.

Al llegar ahí, May se dejo caer sin dudarlo pero Ash tardo unos minutos más porque se saco sus vaqueros antes de acostarse mascullando algo sobre lo molesto que es acostarse así. Cuando sintió el cuerpo del chico, la castaña rápidamente se acurruco a su lado. Ash no la rechazo y la envolvió con uno de sus brazos.

Silencio de nuevo.

-¿Me tienes miedo?- pregunto May.

-¿Por qué habría de tenerlo?-inquirió a su vez el chico.

Por toda respuesta, la chica levanto su brazo izquierdo, donde los infinitos cortes con sus respectivas cicatrices formaban una telaraña horrorosa en una piel blanca que debía estar sin ningún tipo de imperfección.

-Todos se asustaban cuando las miran.

Imitando el ejemplo de la chica, Ash levanto su brazo derecho poniéndolo cerca del de May. Ahí se veían innumerables pinchazos que formaban un entramado que hubiera asqueado a cualquiera. Esos dos brazos juntos eran el perfecto símbolo de lo que muchos llamarían juventud desperdiciada.

-Estamos en las mismas pero si tú no me tienes miedo yo tampoco te temo-respondió Ash, usando su lacerado brazo para acariciar el lugar donde estaban las cicatrices de May.

-Es irónico, tenemos las vidas por las que cualquiera mataría y nosotros nos matamos a nosotros mismos- comento May.

-¿Quién no sueña con ser un famoso maestro pokemon o una gran coordinadora?- dijo en burla Ash- Si nos vieran ahora creo que pensarían dos veces antes de seguir nuestros ejemplos.

Las caricias en el brazo de May se hicieron más ardientes y lentamente descendieron por otras zonas. Pero extrañamente, ninguna emoción se refleja en sus rostros. ¿Tan vacios estaban que ni siquiera el fuego de la pasión los encendía? ¿O estaban tan acostumbrados a la agonía que sus rostros habían olvidado como demostrar amor? Cualquiera de las opciones era triste.

-¿Te gusta?- pregunto Ash volviendo su rostro hacia el de May que le asintió suavemente- ¿Lo hacemos?

-Claro.

De esa manera se besaron y por espacio de una hora y cuarenta minutos, se olvidaron de todo, como hacían cada jueves exactamente a los dos de la tarde. Si ahora están pensando que era prestaban demasiada atención al horario, ellos les responderías que cuando solo esperas que la vida acabe te acostumbras a contar las horas. De manera que porque no lo harías cuando te sientes vivo de nuevo.

Terminada su rutina, volvieron a abrazarse y se quedaron en silencio. Sos mentes habían bajado de su cielo y se sentían golpeados de nuevo por la realidad. Muchos pensarían que lo que habia entre ellos era amor o algún sentimiento parecido pero sus corazones estaban tan muertos que dudaban de que eso fuera posible. Si le preguntáramos a ellos porque están juntos, lo mas probable que definieran su relación como una necesidad, rayando el vicio. Algo mas fuerte que la aguja penetrando su carne o que el filo rasgando su piel.

-¿Quieres dejar de drogarte?

-Solo quiero ser feliz.

-¿No lo eres? Tienes gran fama y prestigio, incluso el dinero para no tener que robar nunca para conseguir tu droga.

-Vivo en medio de un ruido inútil y palabras falsas, quiero que alguien me aprecie a mi mismo, no a mis medallas o trofeos.

-Comprendo.

-¿Tu dejarías de cortarte?

-Me hace sentir viva.

-Irónico.

-Lo sé, pero estoy esclavizada a un fantasma que siento que nadie me ve como soy realmente. Temo que si no siento el dolor, ese fantasma se convierta en realidad.

-Somos patéticos.

-Lo sé.

-Cásate conmigo.

Esa pregunta se hizo en el tono de quien pregunta cómo está el clima o si se quiere tomar algo, fue por lo que respuesta en un tono similar. Pero si tenemos en cuenta que ellos dejaron sus posturas indiferentes para tratar el tema, sentados en lecho y viéndose a los ojos, tal vez el tema no fuera tan insignificante, tal vez sus corazones no estaban tan muertos después de todo.

-Sera un desastre.

-¿Eso es un si?

-¿Esto significa que estas enamorado de mi?

Una risa cargada de ironía lleno el ambiente. Cualquiera hubiera sentido lastima al escuchar esa risa tan lastimera y cualquier mujer se hubiera sentido ofendida porque surgiera en un momento así pero a esta altura ya debemos saber que ellos no son como cualquier persona.

-May tu y yo estamos rotos. Rotos sin solución, nuestros corazones están hechos trizas de tal manera que no creo que recuerden lo que es amar. Estamos cayendo en un pozo sin fondo y sin salvación.

-¿Entonces? Si no tenemos salvación, si estamos tan rotos y si no sabemos lo que es amar, ¿A qué se debe tu brillante idea?

-¿Lo has notado cierto? Cuando estamos juntos, seguimos siendo los mismos desgraciados pero en menor medida. Tú te cortas menos y yo no me drogo tanto.

-¿Qué quieres decir? Si lo he notado pero no creo que sea suficiente.

-Pero no perdemos nada con intentarlo. Ya estamos condenados pero tal vez podamos salvarnos, tal vez con los restos de nuestros corazones aun se pueda hacer algo.

-¿Estás dispuesto a aceptarme mutilada aun cuando mis propios padres me rechazaron?

-Solo si tú me aceptas en el estado que los demás me dejaron. Drogado y loco.

-Todos estamos un poco locos.

-¿Entonces aceptas?

-Llámame loca pero si.

-Genial- dijo el chico tomando su mano rudamente- May Balance, no te puedo prometer el mundo, ni momentos felices. Solo te puedo garantizar lagrimas y decepciones pero que hare mi mejor esfuerzo por hacerte lo feliz que pueda en este pozo en el que estamos cayendo.

-Ash Ketchum, no te puedo que estaré ahí siempre para ti ni que te ayudare a pelear us fantasmas ni que te estaré en las malas contigo. Pero prometo intentar sacarte a ti y a mi de este pozo y si no lo logro, caer contigo siempre.

-May bienvenida a mi infierno personal.

-Ash tu también eres bienvenido al mío.

Con eso sellaron en juramento un nuevo vicio, una promesa de salvarse mutuamente que tenia pocas esperanzas de cumplirse pero tal vez esta nueva droga fuera buena. Tal vez no todos los vicios son malos

Fin

N/A

Si están leyendo esto, significa que les gusto. Ya pueden cerrar sus bocas o empezar a insultarme. Juro que no se de donde salió la idea. Solo me propuse hacer algo totalmente distinto a lo que siempre hacia.

Es decir, personajes llenos de emociones, pasiones y sentimientos que ven a sus problemas como cosas a superar. Pero estos están notablemente vacios. Tambien espero que hayan notado que me enfoque principalmente en los diálogos donde esta la escencia de todo lo que quiero transmitir.

Espero haber causado un efecto favorable en ustedes. Nos despedimos hasta el siguiente.