Capitulo 2.

Hermione despertó aún dentro de la tina, su cuerpo sumergido en el agua. Sus ojos estaban hinchados y rojos, vestigios de haber llorado hasta el cansancio. Salió de la tina y se secó. Cuando regresò a su habitación vio que ya era de día y, siendo que era domingo, se puso su camisón y se metió bajo las calientes cobijas de su cama donde continuó llorando hasta que el sueño clamó por descanso.

Hermione no salió ni para comer. Estaba tan asqueada que no quiso comer nada. No fue sino hasta el lunes por la mañana que salió de su refugio y se fue directo hasta el salón de transformaciones una vez que arregló su apariencia lo suficiente para que no notaran que había pasado largas horas llorando.

Ella ya se lo esperaba, pero no dejaba de dolerle ni un poco ver que nadie le preguntaba en dónde había estado el día y medio que nadie la vio. Difícilmente le dijeron 'buenos días' un par de Ravenclaws. Probablemente la única que notó que Hermione estaba mal, fue McGonagall, que la vio pálida como la cera, y cuando la profesora le preguntó si estaba bien, fingió una sonrisa y le dijo que se había desvelado estudiando para los exámenes que empezaban el día siguiente. McGonagall no dijo nada más pero le sonrió con orgullo.

Ese mismo día, durante la cena, volteó un poco para ver furtivamente la mesa de la casa de Slytherin. Pudo ver a Malfoy ahí, quien parecía estar esperando cruzar miradas con ella. El rubio no hizo movimiento facial alguno pero la mirada de sus grises ojos a los castaños de Hermione parecían perforar hasta su mente con la amenaza latente para que quedara bien claro: hablas y Potter pagará.

El contacto visual duró instantes pero para Hermione fue eterno. Volvió la mirada a su plato, el cuál apenas si tocó, y lo empujó; dio un trago a su copa de jugo de calabaza, tomó un pedazo de pan y, sin decir palabra, se retiró a su habitación. Tan pronto salió del gran comedor, caminó lo más rápido que pudo hasta llegar a su sala común. Con tristeza notó que nadie la vio irse y nadie la llamó, pero se sintió más tranquila cuando se dio cuenta de que nadie la seguía.

A partir de entonces, dejó de ser ella misma. Dejó de estudiar, comer y dormir. Lloraba cada vez que entraba en su habitación. Ya no pasaba el tiempo en la biblioteca y, si podía del todo, evitaba patrullar los corredores.

Presentar los EXTASIS fue un completo fracaso. Los examinadores sacudían la cabeza negativamente al ver que ningún hechizo, transformación, maldición o cualquier cosa que se pudiese hacer con la varita, resultaba. La prueba escrita fue casi tan desastrosa como la práctica y cada vez que terminaba un examen, corría a su habitación.

Con todo y sus propias fallas, a pesar de todo, cuando Harry y Ron corrieron hasta ella por ayuda, Hermione no se las negó. Cuando estudiaban era en la sala común de los Premio Anual y ella procuraba mostrarse como mujer de hierro al enseñarles algunas teorías y principios aún cuando por dentro se desmoronaba. Lo que no permitió fue que la tocaran. Se las arreglo siempre para no sentarse junto a nadie y se hacía a un lado para poder dejar pasar a todos y ella poder caminar más ampliamente tras de las procesiones de alumnos que salían y entraban a las aulas, o de pasillos y corredores, o del gran comedor... pero ni una vez Malfoy y sus amigos se le volvieron a acercar mucho. De hecho solo le insultaron y burlaron lo de siempre, como si aquél horrible sábado no hubiera pasado nunca.

Por desgracia, el malestar de Hermione ya no solo era emocional, sino también físico. Ella había notado que su magia no era la misma desde el ataque en el bosque, pero ahora no podía evitar tener constantes dolores en el bajo vientre y mareos.

Días antes, Hermione empezó a vomitar lo poco que comía pues casi no probaba bocado. Un día, debilitada, apenas llegó a tiempo a encerrarse en su habitación y su visión se nubló. Cuando abrió los ojos, ella estaba tumbada en el suelo y se dio cuenta de que se había desmayado...

Corrió a la biblioteca a buscar el libro que necesitaba y regresó a su habitación. Hizo lo que el libro indicaba y, con una floritura de su varita sobre su vientre dijo: 'revelio', pero nada pasaba. El libro indicaba dos reacciones al hechizo, pero la varita no funcionaba. Pasó un buen rato hasta que consiguió, después de mucha concentración, que funcionara. Una pequeña luz rodeo su vientre y al instante se tornó azul. Se lo negó a sí misma diciéndose que su magia fallaba, pero cada vez que lo hacía funcionar, el hechizo le decía lo mismo: estaba embarazada.

Hermione se quedó en blanco. Por primera vez no supo qué hacer o decir, no supo como reaccionar o pensar, fue como si su cerebro se hubiera detenido por completo.

Esa noche la pasó en vela. A la mañana siguiente se iría de Hogwarts en el tren e iría directamente a La Madriguera, donde Arthur y Molly Weasley le ofrecieron vivir cuando sus padres murieron.

Ella, Hermione, estaba más que deshecha. No solo no tenía dinero ni trabajo, sino que también había sido violada y el producto de ello era que estaba embarazada. No era de las que abortaran, pero no podía ignorar que la clase de vida que la criatura llevaría era incierta. Era poco el dinero que ella poseía pues, si hubo herencia de sus padres, no la pudo cobrar. Todo, absolutamente todo, documentos, dinero, ropa, casa, todo lo perdió en el incendio. No tenía abuelos ni tíos ni primos. El único pariente que había conocido, era la abuela de su madre y la señora había muerto antes de que Hermione supiera que era una bruja.

No quería que nadie se enterara, pero ella necesitaba el consejo de alguien.

Entonces pensó que nadie era más apto que el matrimonio Weasley. Planeó cómo expresarles que ella estaba encinta: que un chico, con el que pensó que sería todo fácil, se le acercó y se dejaron llevar pero Hermione no quería que supieran quién era porque el chico ni siquiera sabía que estaba embarazada... o al menos fue lo que más o menos formuló como plan. Hermione quería consejo, advertencia... no quería que nadie supiera, pero era difícil mantenerlo en secreto pasado los meses, cuando no habría forma de esconderlo.

Ya en el tren, Harry, Ron, Hermione, Luna, Ginny, Neville y Cho (quien insistió en pasar tiempo en el tren con Harry y él parecía más que encantado), tomaron posesión de un compartimiento. Por supuesto, Cho no iba sola. Su amiga Marieta Edgecomb iba en el tren pero hablando con alguien más en otro vagón. A Hermione le dio mala espina pero no comentó nada.

Marieta llegó al compartimiento por Cho y se la llevó con la promesa de regresarla pronto.

Poco a poco, Hermione se sintió mal, ya fuera por el embarazo o por lo sofocante del compartimiento y, pálida, se levantó.

-A donde vas, Hermione?- preguntó Neville ausentemente.

-Al baño. Ahora vuelvo.- respondió Hermione. Se dio cuenta de que nadie, además de Neville, notaba que se iba.

De regreso, débil y somnolienta, pasó cerca de un compartimiento donde pudo ver a Cho y Marieta solas. Algo la hizo detenerse y acercarse sin ser vista para saber porqué se secreteaban, y su mundo se tornó negro.

Lo siguiente que recordó fue que ella estaba de pié dentro del compartimiento apuntando con su varita a un lado de Cho Chang, donde un agujero humeante acababa de hacerse y Marietta Edgecomb pegada a la ventana, las tres chicas temblando. Cho tenía una mano cubriendo su rostro y cuando la removió, un labio Sangraba.

-¡Casi la matas!- gritó Marieta con horror. -¡Cómo te atreves!- y la chica corrió hacia Cho.

Muchas personas rodearon la entrada del compartimiento y, a empujones, Harry vio la escena delante de él.

-¡¿Qué sucedió?!- exclamó Harry al ver el estado de Cho y corrió hacia ella.

Rápidamente los otros espectadores fueron alejados de ahí y fueron reemplazados por Ron, Neville, Ginny y Luna.

-E-Ella... ella me... iba a matar.- dijo Cho señalando con una temblorosa mano a Hermione quien en su mano derecha llevaba su varita. La castaña abrió los ojos y frunció las cejas en total incomprensión. Harry volteó a ver a Hermione, quien no creía lo que oía.

-Eso... eso no es cierto, Harry.

-¡Claro que sí¡Yo te vi!- alego Marietta acaloradamente.

-¡No¡Yo nunca mataría a nadie!

-¡Vamos, Granger¡Yo te he visto¡Sé quién eres y lo que sientes¡Querías matar a Cho para quedarte con Harry!

-¡No es cierto!- ahora sí tenía miedo. Hermione podría negar intentar matar a Cho, pero no lo que sentía hacia el ojiverde. Harry, indignado y furioso, se levantó y parecía que en su rostro solo había desprecio hacia su mejor amiga. Caminó hacia ella con decisión y sacó su varita. Lo que fuera que Harry quisiera hacer no lo hizo porque Ron lo detuvo.

-No, espera Harry. Puede ser que Cho y Marieta se equivoquen.

-¿Nos llamas mentirosas?- exclamó Cho indignada.

-No. Pero no puedo creer que Hermione intente matar a alguien, mucho menos a ti. Ella sabe que haciéndolo haría infeliz a Harry... Hermione- Ron volteó a verla y extendió una mano – Dame tu varita. Voy a demostrarles que tú no harías tal cosa.

Hermione, sin tantito miedo de la comprobación de su varita, se la dio a Ron sin titubeos. Ron sacó la propia y alzó la voz poniendo ambas varitas frente a Harry y los demás pronunciando 'Prior Incantato'. De la varita de Hermione salió un denso humo verde en espiral. Hermione ahogó un grito de sorpresa y horror mientras abría los ojos. Las expresiones de los demás eran idénticas a la de ella excepto las de Marieta, Cho y Harry; Herminone había usado la maldición asesina. El ojiverde parecía estar fuera de sus cabales y si no fuera porque Ron lo contuvo y le quitó su varita, Hermione estaría golpeada o muerta.

-¡¿Cómo pudiste, Hermione¡¿Cómo?!- gritaba Harry fuera de sí.

-Calma, Harry. No le hizo nada a Cho, ella está bien, ves?- la voz de Ron se quebraba. Estaba tan impresionado como los demás por tal descubrimiento. –Podemos... podemos hablarlo todos, ver qué es lo que

-¡No!- gritó Harry interrumpiendo a Ron y casi a punto de abalanzarse de nuevo sobre Hermione, quien pegó su cuerpo a la pared del compartimiento. El horror y dolor de la chica la mantenían inmóvil, negando con la cabeza el que ella hubiera sido capaz de algo así. –Lo intentará otra vez... la odia... la odiaba desde un principio.

-No es cierto, yo nunca

-¡Cállate!- interrumpió Harry –Ahora mismo haré que te arrepientas...

-Harry, cálmate.

-No me voy a calmar.

-Te juro Harry que yo no sé

-¡Te dije que te callaras!- volvió a gritar Harry.

-Ella es nuestra amiga, Harry- intervino Neville no muy seguro de que fuera cierto lo que acababa de decir. Pero el ojiverde lo miró a los ojos con irritación.

-¿Seguiría siendo tu amiga si hubiera intentado matar a Ginny?

Neville abrió y cerró la boca intentando argumentar pero no pudo hacerlo.

-¿Por qué lo hiciste, Hermione?- tanto la voz como el rostro de Ron era de profunda decepción y vergüenza.

-Yo no... yo... yo no lo hice.

-Hermione, tu varita lo dijo todo.- esta vez fue la voz de tristeza de Ginny mientras que Luna la miraba con compasión y pena.

-Es que yo no lo hice... tienen que creerme!

-¡Accio baúl de Hermione!- exclamo Harry cuando le quitó su varita a Ron y la izó en el aire y, segundos después, el baúl llegó hasta ellos lentamente, y por sí solo se colocó en el suelo a los pies de Hermione. –Nunca lo hubiera creído de ti, Hermione.- dijo Harry con voz controlada pero su rostro era de ira y sus ojos verdes miraban a la castaña con asco. –No quiero que vuelvas a acercarte a nosotros nunca más. A nadie. Si te vemos cerca de alguno, te doy mi palabra de que te voy a capturar y te llevaré personalmente al ministerio de magia para que te encierren en Azkaban de por vida.- Todos miraban a Harry estupefactos ante la amenaza y Hermione ya estaba derramando un par de lágrimas, pero Harry permanecía férreo. Miraba directo a los ojos miel de Hermione tan amenazantes como los de Malfoy. –Años de amistad han sido nada, Hermione. Solo porque has sido de gran ayuda te dejaré ir. Vete. No quiero volver a verte. No te vuelvas a acercar a mis amigos y mucho menos a Cho o a mí... vete antes de que me arrepienta.

Hermione no comprendía... ella no recordaba haber lanzado la maldición asesina. Con los ojos pedía perdón por algo que no había hecho, o al menos no recordaba haberlo hecho... pero su varita delató un crimen...

No sabía qué pensar o qué decir. Ella ya alegó inocencia pero era obvio que nadie le creyó. Miró a los ojos de cada uno y todos, excepto Harry, parecían querer decir algo para ayudarla. Cho era reconfortada por su amiga, ambas solo escuchando atentas loas exigencias de Harry.

Miró de nuevo a los ojos verdes del chico al que tanto ayudó pese a lo que fuera, y Hermione lo vio: la odiaba y no quería saber más de su existencia.

Ron le extendió de nuevo su varita y ella la tomó temblorosa; la guardó en su chaqueta cuando vio que no solo Harry, sino también Ron, Ginny, Luna y Neville sacar las suyas, como si la castaña estuviera a punto de atacarlos. Se inclinó y tomó la manija de su baúl, dio media vuelta y se alejó lo más rápido que pudo.

Se fue hasta el extremo final del tren, pasando junto a los compartimientos de donde la veían, murmuraban y señalaban. Hermione solo quería esfumarse.

Cuando llegó al último compartimiento del último vagón, abrió la puerta: estaba vacío.

Se metió, cerró la puerta y las persianas, rodeo el compartimiento con hechizo silenciador y cerradura. Sus manos ya no podían sostener el baúl y lo soltó. Asustada de sí misma, se acurrucó junto a la ventana, pegando su cuerpo a ella como si un demonio invisible la arrinconara. Ahora todo su cuerpo temblaba de miedo y dolor. Su mente luchaba por recordar lo que había pasado pero era como si esa parte fuera una mancha negra en su memoria... ¿Qué la había llevado a hacer semejante maldición? Ella podía sentir envidia y celos, pero jamás el deseo

de matar. Pensó por un momento que, si de verdad Hermione hubiera matado a Cho, Harry estaría devastado... Harry sufriría al perder a su amada... sería sumamente infeliz.

No... Hermione no sería capaz de arrebatar de Harry su felicidad, algo por lo que luchó tan fieramente. Pero su varita dijo lo contrario... ¿Cómo era posible?

No importaba cuánto se lo preguntara, agradeció a los cielos por no haber permitido que matara a Cho. Jamás se lo hubiera perdonado a sí misma... pero igual, el hecho de que lo intentó le hizo preguntarse de qué sería capaz...

Parecía que, después de todo, Harry y Malfoy tenían razón: no era digna de estar cerca de nadie.

Hermione empezó a llorar y gemir. En su terrible soledad encontró que no solo ella había sido marcada y asilada, sino también su bebé... y ahora sí, no tenía a donde ir. Descorazonada y llorando, miró la ventana sin ver nada hasta que por fin llegaron a King's Cross. Esperó tranquila y en silencio a que todos salieran del tren para que ella lo hiciera sin que la miraran o señalaran. Cuando detectó que ya no había movimiento de pisadas, levantó los hechizos y lentamente abrió la puerta; vacío. Calladamente se asomó a la plataforma. Solo había unas tres o cuatro personas que ya se dirigían al muro para volver entre los Muggles.

Bajó del tren y cruzó el muro. Todas las plataformas estaban llenas de personas que, al menos para Hermione, era como si la miraran sabiendo lo que había hacho... y lo que le habían hecho a ella. Al fondo de la plataforma encontró una banca vacía y fue directo hacia ahí. Se sentó y su mirada se perdió en el mar de gente que caminaba en todas direcciones, de nuevo, con la mente en blanco.

Hermione pasó ahí varias horas hasta que se hizo de noche en absoluto silencio. No fue hasta que un guardia de seguridad se le acercó, cuando salió de sí misma. Por un momento ella creyó que la apresaría y empezó a sudar e inconscientemente puso una mano sobre su vientre. Se alteró tanto que comenzó a jadear y el guardia se alarmó.

-¿Se siente bien, señorita?

-Si-si... estoy bien.

-¿Espera a alguien?

-N-no.

-Entonces, si puede hacer el favor de retirarse. Es cuestión de seguridad, entiende?

Hermione aceptó y se levantó. Tomó su baúl y se fue directo al modulo de información, caminando insegura mientras trataba de pensar qué hacer con su vida y la de su bebé.

----CONTINUARÁ----

A/N: Qué opinan? Hasta yo me siento miserable!!!... Y LO QUE FALTA!!!!! Creo que estoy exagerando un poco con la situación de nuestra heroína, no?... Pero si lo piensan un poco, la realidad es aún peor. Al menos tuvo padres. Hay chicas en peores condiciones que ella, solo hay que dar un vistazo a las niñas y niños que son constantemente secuestrados y explotados, tanto aquí en México, como en gran parte de América Latina... y Asia... y otros tantos países en extrema pobreza.

Por lo pronto, exploremos el futuro mediano de nuestra Hermione. Opinen acerca de qué final quieren. Ya lo tengo escrito, pero si lo creo necesario, lo cambiaré.