Muchísimas gracias por los rewiews. No me esperaba tantos ^^. Como prometí sigo la historia. Con un poco de suerte puede que mañana vuelva a subir otro capítulo. Espero que sigáis mandando rewiews :D
Desperté en una cama. Oía voces, pero no encontraba sentido a lo que decían. Abrí los ojos y miré a mi alrededor. Estaba en una habitación bastante grande. Enfrente de mí había una puerta. A mi izquierda y a mi derecha había otras dos. Había un tocador con un espejo y un sillón. Me miré a mí. Llevaba un pijama azul. Mi bolso estaba en el sillón.. Tenía curiosidad por saber cómo llegue ahí. Me di cuenta de que las voces se habían acercado. Ya entendía lo que decían.
-Vamos a verla, así sabremos por qué olía a vampiro- decía una voz de chica.
-Alice, déjala dormir. Al menos unas horas más- esa voz era de hombre, aproximadamente de mi edad.
-Estoy completamente segura.
Las voces se habían ido acercando más. Ahora estaban detrás de la puerta que tenía enfrente.
-Pero ya está despierta, estoy segura.
La puerta se abrió y entraron dos personas a la habitación. Un chico y una chica de mi edad. Estaba segura de que la chica era la duendecilla que creí ver en el bosque. Llevaba el pelo negro. Corto. Cada punta en una dirección.. Sus ojos eran de color caramelo. Se acercó a mí.
-Hola, soy Alice Cullen. ¿Cómo te llamas? ¿De dónde eres? ¿Qué hacías ayer en el bosque?- todo esto lo dijo rápidamente.
-Pues...- no sabía qué contestar. Sólo sabía mi nombre. No recordaba nada. Miré al chico que entró con Alice. Era alto. Tenía los ojos de color negro y el pelo cobrizo. Su semblante era serio-. Bella, me llamo Bella.
-Bella, este es mi hermano Edward- dijo Alice-. ¿Puedes responder a las demás preguntas?
-No puedo. No recuerdo nada. Sólo que cuando me encontrasteis estaba medio zombi.
En ese momento cinco personas más entraron en la habitación. Todos ellos eran perfectos.
-Bella, estos son Carlisle y Esme, nuestros padres- señaló a un hombre y una mujer demasiado jóvenes para ser sus padres. Él era rubio y parecía tranquilo. Ella parecía muy dulce-. Estos son mis hermanos Rosalie y Emmett- señaló a una rubia por la que cualquier chico mataría y a un fortachón de pelo negro rizado-. Y este es Jasper- señaló al rubio que se había puesto a su lado. Los ojos de todos eran como los de Alice-. Carlisle y Esme nos adoptó a todos. Rose y Emmett y Jazz y yo estamos juntos.
-Ehhhhhhhh... Encantada- dije algo avergonzada de que todos me miraran. Me había ruborizado.
-¿Sólo recuerdas tu nombre?- preguntó Carlisle-. Si quieres te podría hacer unas pruebas, soy médico.
-Gracias, pero no quiero molestar más- respondí.
-¡Pero Bella! No es molestia. Para mi ya eres como una hermana más- dijo Alice abrazándome. Su piel era dura y fría-. Si no tienes un lugar para quedarte, te puedes quedar aquí.
-Sí, no querríamos que te pasara nada, Bella- dijo Esme.
-Pero...- empecé.
-Decidido, te quedas- anunció Emmett.
Me quedé sin palabras. Parecía que a nadie le importaba que me quedara... Bueno, a Rosalie parecía que no le hacía ninguna gracia.
-Bella, vamos a celebrar que te quedas yendo de compras- dijo Alice emocionada.-. Iremos las dos con Jazz y Edward en su Volvo. Ponte algo del armario.
-¿Qué armario?- pregunté. No veía ningún armario.
-La puerta que hay a tu izquierda. La de la derecha es el baño. Te esperamos fuera.
Se fueron todos dejándome sola. Alice me caía muy bien. Fui hacia el armario y abrí la puerta. Era una habitación enorme y estaba llena de ropa y zapatos. Cogí una camiseta azul y unos vaqueros. También cogí una chaqueta negra. Hacía frío. Cogí unas convers y me vestí. Salí al pasillo y vi unas escaleras. Bajé al piso de abajo donde Alice, Jasper y Edward me esperaban. Fuimos al garaje y me sorprendí. Había un BMV, un Porsche, un Volvo, un Jeep y un Mercedes. Nos acercamos al Volvo.
-Bella, sube tú delante- me pidió Alice-. Por favor...
-Vale, no hay problema-contesté abriendo la puerta.
Nos pusimos el cinturón y el coche arrancó. Alice, Jasper y Edward hablaron algo durante el trayecto, pero yo estuve callada, sumida en mis pensamientos. Me preguntaba quién era antes de perder la memoria cuando llegamos a Port Angeles, o eso dijo Alice.
Jasper se acercó y me susurró:
-Tienes un problema... Hay rebajas.
No entendí lo que quiso decir hasta que salimos de la quinta tienda de ropa.
-Alice, ¿nos vamos ya?- pregunté
-¡Pero Bella!- gritó escandalizada-. ¡Acabamos de empezar!
Me llevo a tres tiendas más. Cuando creía que había acabado, me dijo:
-Sólo nos falta la ropa interior- dijo guiñándome un ojo.
Me puse roja. Si estuviera en unos dibujos animados mi cara sería rojo fosforito. Entramos a la tienda y la dependienta saludó a Alice. Me resultó muy curioso ver como todas las dependientas conocían a Alice y a sus hermanos. Me pasó un montón de ropa interior, curiosamente la mayoría en azul diciendo:
-Quédate con Edward que voy a mirar una cosa con Jasper-dijo y se fue.
-Jasper y Alice están juntos, como Emmett y Rose, no sé si lo sabías- comentó Edward.
Me quedé con la boca abierta.
-¿Esme y Carlisle lo saben?
-Todo Forks lo sabe- rió- Tienes mucho que probarte, empieza antes empieces antes volveremos a casa.
Entré al probador y, a mi pesar, me prové unos conjuntos que desde que los vi decidí que no serían usados por mí. Sólo de verlos me ruboricé... otra vez.
Cuando acabé y pagamos todo lo que compramos Alice comentó:
-Si siempre te ruborizas tanto, tendré que comprarte mucha ropa que combine bien con el rojo.
-Muy graciosa-murmuré. Alice rió, parecía que tenía muy buen oído.
A la vuelta no tardé en quedarme dormida en el coche.
Desperté cuando noté que Edward me llamaba.
-Despierta Bella, ya llegamos.
Bostecé y salí del coche. Alice sonreía mientras murmuraba algo que sonaba como: suerte que los chicos siempre llevan las bolsas. Subí a mi habitación y me duché.
Salí del baño con el pelo todavía húmedo y me puse el pijama que supuse que Alice me había dejado sobre la cama. Estaba secándome el pelo con un secador que había en el baño cuando alguien tocó a la puerta.
-¿Se puede?- era Esme
-Claro- dije apagando el secador y saliendo del baño.
-Todavía no te enseñamos la casa, ven conmigo.
La seguí. No pasamos a las habitaciones de los demás, pero me dijo que la de Edward estaba enfrente de la mía. La de la derecha de la de Edward era la de Emmett y Rose. La de la derecha de la mía era de Jasper y Alice. La del fondo era de Esme y Carlisle. Bajamos al piso de abajo. Primero pasamos a la cocina. Estaba como nueva, todo reluciente. Después pasamos al despacho de Carlisle. Él, que estaba allí, me enseñó sus cuadros. Parecían antiguos, pero me encantaban. Fuimos los tres al salón. Había dos sillones individuales y tres sofás de dos plazas. Alice y Jasper ocupaban uno de los sofás. Rose y Emmett ocupaban otro. Carlisle y Esme se sentaron en los individuales. Así que me senté en el único hueco posible. En el sofá que quedaba, con Edward.
-Bella, tienes que saber algo- me dijo Carlisle.
Todos fijaron su atención en mí y me sonrojé.
-Pero antes intenta recordar si pasó algo cuando te encontramos.
Cerré los ojos e intenté recordar. En mi mente veía unos ojos rojos que me miraban desde la oscuridad. Nada más. Sólo unos ojos que asustarían a cualquiera pero que a mí me gustaban tanto... Cuando abrí los ojos noté que nadie se había movido ni un milímetro desde que los cerré.
-Sólo recuerdo unos ojos rojos que me miraban desde la oscuridad. Después sólo recuerdo que tenía que continuar caminando. Que me tenía que alejar de algún lugar que no consigo recordar.
-Increíble- murmuró Edward a mi lado.
-Bueno, Bella. ¿Crees en vampiros?- preguntó Carlisle. Realmente para ser una pregunta absurda le daban todos mucha importancia.
-¿Creer? No, pero siempre me gustó creerlo-me sinceré con algo de vergüenza.
Alice cerró los ojos un momento y sonrió.
-Bella. Tienes que saber que nosotros somos vampiros- dijo ella.
Me quedé sin palabras. ¿Cómo había llegado sin memoria a una casa llena de vampiros? Pero... Eran todos muy buenos conmigo. Les miré. Excepto Alice y Edward, los demás parecían temer mi reacción.
-Pero, tranquila, nosotros no bebemos sangre humana, sólo sangre de animal. Somos "vegetarianos".
-Eso es... ¿increíble?.
-¿No nos temes? ¿No crees que somos unos monstruos? ¿No te vas a alejar de nosotros corriendo?- dijo Rosalie mirándome con odio.
-No, no si de verdad no sois asesinos-contesté.
-¡Genial!-celebró Emmett- Jasper, yo gané la apuesta.
-Tienes que saber que algunos vampiros tienen poderes-me informó Carlisle-. Jasper siente y controla las emociones. Alice prevee el futuro según nuestras decisiones. Y Edward lee casi todas las mentes.
Eso me aterró. ¡Leía mentes!
-¿Casi?- murmuré
-Todas menos la tuya- dijo Edward mirándome a los ojos. Sus ojos ya no eran negros. Ahora eran como los del resto de la familia.
-Bella, tienes que saber que esos ojos que recuerdas pertenecen a un vampiro que bebe sangre humana.
