Miró a un lado y al otro.

Un hospital. ¿Qué hacia allí?

Se sentía entumecido, cansado.

Trató de moverse y no pudo; goteos, sondas, sueros lo ataban a la cama dolorosamente.

-Donde...-murmuró. Aunque sabía lo que hacer.

Apretar un botón. El botón de llamada a las enfermeras.

Nunca estaba muy lejos de la cama.

Apretó un par de veces y esperó a ver.

No tardaron.

-Dios mio, despertó- murmuró la joven antes de salir en busca de refuerzos.

Y Bill sonrió.

Cerró los ojos un instante.

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-Vamos Bill tenemos que ensayar...

-No Tom. Estoy en un hospital- y le pareció ver un segundo la habitación del hotel, pero enseguida volvió el hospital. Con enfermeras de pasos rápidos que traían mesas con ruedas y cerraban cortinas a su paso.

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Dolor, preguntas, aturdimiento...cuatro días...¿cuatro días? ¿llevaba cuatro días en coma?

Y tres cuartos de hora después su madre entraba en la habitación llorosa.

-Cariño...¿sabes quien soy? Te acuerdas de mí?- y el moreno sonrió extendiendo los brazos.

-Claro, claro que si mamá- la abrazó, sintiéndola llorar y hablarle, pero Bill no la entendía aunque no importaba- No recuerdo nada...solo sé que estaba en una habitación con Tom y...no sé...

-Es normal a veces que el cerebro no recuerde esas cosas- le sonrió una enfermera mayor que ponía una inyección en la goma que entraba en su brazo- no temas.

-Tu padre está ahí fuera, ¿quieres que le diga que entre?

-Estoy un poco cansado...todo es como...como raro.

-Ya lo sé cariño, ya lo sé- la mujer le acariciaba el cabello con la cara empapada en lágrimas- mañana será otro día. Mañana entrará tu padre a verte- Bill asintió- yo me quedo esta noche contigo.

Bill sonrió un poco cansado. Le dolía la cabeza, así que seguramente tendría un buen chichón. Levantó los ojos y vio al medico que sonreía desde la puerta.

-Dile a Tom que mañana me traiga mis libretas...me apetece escribir. Él sabe donde están.

-Claro cariño- y sacó el móvil con una sonrisa algo nerviosa- dime su numero y le llamo.

-Mamá...Tom...te gravé yo mismo su número en tu teléfono-rió recordando que su madre era un autentico desastre tecnológico.

-No...-dudó la mujer- no cariño...yo no tengo a ningún amigo tuyo en mi móvil.

-Mamá, Tom, tu hijo...mi hermano- algo se "rompió" en la expresión de Simon.

-Cariño...tu...tu no tienes ningún hermano-el chico rió.

-Venga, joder, déjate de bromas...me estás asustando. Claro que tengo un hermano...un hermano gemelo- la madre negó con la cabeza mientras buscaba a las enfermeras con la mirada.

-¿Dices que tienes un gemelo?- le insistió el doctor.

-Digo digo...no digo...¡Tengo un gemelo!

-¿Y se llama Tom?-aquello era una locura. Le inspeccionaba los ojos con una luz molesta y el menor solo sabía que se estaba cabreando.

-Déjese de Gilipolleces!¡Quiero ver a Tom!¡Ahora!

-Cariño...cariño no hay ningún Tom- murmuró la mujer en tono agudo pero el medico la hizo callar.

-Esta confundido.

-¡No estoy confundido!-lo apartó de un empujón y trató de levantarse. A la mierda los goteos, a la mierda todo-¡Quiero ver a Tom!

-Traigan un tranquilizante- pidió el medico mientras le sujetaba para que no se saliese de la cama. Oía a su madre llorar como una letanía.

-Él toca la guitarra, joder y toca conmigo...en un grupo...- rompió a llorar mientras miraba fijamente al medico. Trantando de explicar que no, que no estaba loco, ni confundido. Que allí había un gran error.

-No hay ningún grupo...no hay ningún Tom- repetía su madre llorando

Y el calmante le hizo efecto y la habitación se desdibujó hasta fundirse en negro.

....

....

...

...-Bill...vamos despierta...