Siguiente capítulo. No voy a subir uno todos los días, tampoco sé si lo haré semanalmente. Simplemente lo subiré cuando me inspire y me parezca un capítulo digno de subir.

-¡Ririchiyo-sama! ¡Ririchiyo-sama! ¡Despierte por favor!

Me resultaba una voz familiar.

-Ririchiyo-sama…

Sí, definitivamente esa voz me era familiar.

Abrí lentamente los ojos, temiendo que mis sospechas fueran incorrectas.

Solo esos ojos.

Solo ese pelo.

Solo esa sonrisa.

Solo eso curó mi corazón, como si nada hubiera pasado. Mi querido Miketsukami se encontraba justo encima de mí. Y eso me hizo renacer.

-Miketsukami-kun…-susurré a punto de llorar. No de tristeza. No de culpa. Esta vez lloré de alegría.

-Ririchiyo-sama, me tenía tan preocupado-me abrazó mientras lloraba profundamente- ¿Por qué está aquí?

-¿Aquí, dónde?

Algo no cuadraba. Ah, claro. Lo olvidé. Había muerto.

-¿No se supone que deberíamos habernos reencarnado?-pregunté, algo extrañada-.

-Kagerou-sama tiene un poder que le permite manipular las mentes de las personas y crear imágenes de ellas. Desciende de un antiguo demonio que podía escanear los cerebros de los que les rodean, incluso de los animales y plantas, para crear luego imágenes de ellos.

-Y esas imágenes… ¿Se pueden tocar?

-Sí. Más que imágenes son como marionetas, al igual que los cuerpos de las personas, pueden actuar tal como él lo desee.

Entonces al que yo maté era una de sus marionetas. Maldición. Punzada en el pecho. Me sentía mal por saber que uno de mis logros era falso. Pero entonces me di cuenta de algo.

Culpa. Remordimiento. Culpa.

Karuta…

Y estaba al borde de llorar. Karuta era mi mejor amiga. Y yo la había matado cuando en realidad ella estaba siendo manipulada por Kagerou. Al parecer Soushi notó lo que estaba pensando. Sus palabras me liberaron.

-Karuta quiere hablar contigo-me susurró al oído-.

-Miketsukami-kun… -Él decidió calmarme con un beso, al que yo le correspondí con una leve caricia. Siempre sabía qué hacer en el momento justo. Cómo le amo-.

Caminé hacia donde estaba Karuta y antes de que ella pudiera hacer nada, me arrodillé.

-Perdón-me disculpé-.

-No hay nada que perdonar-dijo ella en su habitual mueca inexpresiva.

Caminó hacia mí y me ayudó a incorporarme. La verdad es que es una buena amiga.

-Bien. ¿Hay alguna manera de salir de aquí?-pregunté decidida-.

-Leí algo en un libro sobre que las personas a veces resucitaban diciendo que habían encontrado el "verdadero mundo". Una de esas personas escribió el libro. Dice que como el paraíso no podía darte felicidad eterna, a los muertos se les permitió viajar a mundos paralelos para intentar volver al verdadero, pero claro, sólo un pequeño porcentaje encontraba su mundo-resumió él-.

- O sea, que tenemos que viajar entre distintos mundos paralelos hasta encontrar el nuestro.

-Exacto. Lo único que tenemos que hacer es desear volver de corazón e iremos al primer mundo. Luego hay que encontrar los portales de cada mundo que llevan a otro.

-Empecemos entonces.

Y los tres cerramos los ojos, haciendo que nuestro corazón se dejase llevar por la nostalgia. Yo por mi parte empecé a llorar y a cada lágrima mi deseo de volver a casa se hacía más y más grande. De repente una luz cegadora nos envolvió a los tres. Al principió me asusté un poco para luego descubrir que todo a nuestro alrededor hubo cambiado.

To be continued…

Otro capítulo. Gracias a los dos que habéis dejado review. En el próximo capítulo: 1º mundo.