Era costumbre para Sakura ir mal en matemáticas, nunca fue buena para los cálculos. A ella lo único que le gustaba realmente era sentarse en un miembro erecto y rendirse al placer de ser tomada. Y este placer de ser dominada lo descubrió con el profesor del curso en el que va siempre mal. Sakura no perdió la virginidad de manera desagradable, ella lo hizo con su entonces novio y todo salió perfecto, excepto por el hecho de que cortaron unos meses después pero para ese entonces ella ya lo había hecho con él muchas veces. No tener novio no significa dejar de disfrutar y disfrutar era lo que hacía, yendo a fiestas y teniendo encuentros de solo una noche, le encantaba y no podía negarlo. Tenía en su computadora una colección de películas pornográficas que veía a menudo, películas en las que las cámaras enfocaban el acto de la penetración, le encantaba ver la manera en que el pene entraba en una mujer, deslizándose en sus jugos.

Era un martes en la tarde que decidió quedarse después de clases para ver si podía llegar a un acuerdo con el profesor. Era un señor ya mayor, como en sus cuarenta o cincuenta pero parecía alguien comprensible. La clase estaba vacía y el señor estaba sentado en su silla cuando Sakura se acercó para hablarle.

"Buenas tardes profesor, quisiera hablarle sobre mis notas" comenzó ella, de pie al otro lado del escritorio del profesor.

"Claro Kinomoto, mira voy a ser sincero, no hay manera de que te recuperes, vas muy mal y no creo que haya nada posible por hacer" dijo él inalterado, no era la primera estudiante que iba mal

"Entiendo" dijo ella derrotada, fue repentino pero esperado así que caminó hacia la puerta cuando el señor se levantó, pensando que tenía algo más que decirle, se detuvo. El profesor entonces cerró la clase con llaves y las tiró en un rincón. Esto alarmó un poco a Sakura pero no dijo nada. El hombre se acercó lentamente hasta acorralarla contra el escritorio, entonces puso una mano a cada lado de ella y dijo descaradamente "Déjame cogerte y no tendrás problemas por un tiempo"

"¡Por un tiempo ¡" dijo ella alarmada y con cara de asco "¡Además usted es un anciano, viejo verde asqueroso!" gritó ella tratando de separarlo de ella. Sakura corrió hacia donde creyó que habían caído las llaves y las encontró pero cuando se agachó a recogerlas, sintió que alguien le jaló del tobillo y la aplastó contra el suelo. El maestro entonces agarró las llaves y las tiró de nuevo. Sakura, con toda su fuerza intentó voltearse, forcejeando contra el hombre y lo logró por un segundo quitárselo de encima pero enseguida sintió como era nuevamente aplastada contra el piso, esta vez con su espalda y el hombre encima de ella, con sus piernas a los lados de ella y sus manos en las muñecas de ella. "Eres fuerte pero no importa, mira Kinomoto porque no simplemente me dejas hacer lo que quiero, después de todo porque crees que tu compañera la pelirroja esa pasa? Porque me la cojo todos los miércoles en la tarde" se acercó a la cara de ella para susurrarle en el oído "Todos los miércoles ella se queda tarde, se va al servicio a esperar a que todos se vayan y luego vuelve, sin ropa interior, como a mí me gusta, ella sabe lo que tiene que hacer, ella me quita los pantalones y se frota contra mí, poniéndome duro" para demostrarlo, el profesor separó las piernas de ella y se posicionó entre Sakura, poniendo su bulto contra ella, haciéndola sentir su necesidad. "luego ella se penetra sola y empieza a moverse, cabalgando y yo la sujeto de las caderas para penetrarla más profundo, otras veces me lo hace oral y otras veces solo tengo ganas de comérmela pero contigo Kinomoto, voy a hacerlo todo" y los ojos le brillaron le lujuria y se relamió los labios.

Con una mano sujetándole las muñecas, la otra la bajó y la puso afuera de sus bragas, agarrándola fuerte y haciéndola suspirar. Intentaba meterle los dedos a través de la ropa interior y sentía como se iba mojando y le siguió susurrando "Una vez, la segunda semana, ella no apareció y me decidí a irme, cuál fue mi sorpresa al encontrarla en el parqueo y sola, ella quiso explicarme pero no escuché, solamente le bajé las bragas, le abrí las piernas y me la cogí, contra un árbol, la penetré salvajemente, incluso dijo que le dolía pero no le hice caso, la cogí hasta que quedé saciado, eso le enseñó a no volver a faltar" corrió las bragas de Sakura a un lado y metió un dedo, no sorprendido de lo húmeda que estaba y le pasó el dedo por la cara a Sakura quien sudaba y respiraba entrecortado. "Mejor dime que si porque de todos modos te voy a coger, tú decides si disfrutarlo o no" dijo y ella movió la cabeza arriba y abajo. Él sonrió y le soltó las muñecas. Nunca en la vida Sakura se había sentido tan dominada, y le gustaba, la excitaba. Lo miró a los ojos y vio como iba bajando, le quitó las bragas y le sopló un poco, le encantaba hasta el momento. Él acercó su cabeza a esos labios rojos y calientes, ahora jugosos que esperaban a que él lo lamiera. Usó sus dedos para abrirla más, exponiéndola a él completamente, acercó su nariz y sintió el calor contra su fría nariz, las estudiantes huelen bien, pensó. Pegó un lengüetazo, oyendo un gemido de ella, pegó otro y otro más, metiendo la punta de la lengua de vez en cuando, volviéndola loca. No aguantó más y la agarró del trasero, la levantó un poco y la empezó a comer entera, ella gritaba, moviéndose y temblando mientras él metía, lamía y mordisqueaba hasta hacerla llorar y llegar al orgasmo. Cuando lo hizo, la bajó, su cuerpo sudaba y la ropa se pegaba. Se quitó su ropa e hizo que ella también lo hiciera. Ahora ambos desnudos, él se sentó con las piernas abiertas y la condujo hacia él. Ella sabía lo que hacía, pasó la lengua desde la base hasta la punta, lentamente para luego succionar un poco en la punta, haciéndolo enloquecer, luego se la comió toda, saboreándose a ella misma en el proceso. Ella lo hacía lento, molestándolo y él gruñía pero eso no la afectaba, ella no aceleraba y él no aguantó, la tiró al suelo bruscamente y de una manera salvaje la penetró y le tapó la boca con la mano. "Si gritas, va ser peor, te voy a coger tanto que ni vas a poder caminar" le advirtió y ella se mordió el labio para callarse. Él se acostó en el suelo y dejó que ella se moviera libremente encima de él. Ella se movía rápido y él le masajeaba los senos, estrujándolos duro para luego poner sus manos en sus caderas y hacerla penetrar más profundo si es uqe eso era posible. Ella cabalgaba encima de él, salvajemente, se mecía fuertemente hacia delante y atrás y los senos se balanceaban fuera de control. Se notaba en la expresión de la mujer uqe estaba a punto de llegar y entonces él la tumbó al suelo y la siguió penetrando, a un ritmo más acelerado que la hizo llegar al clímax rápidamente. Él seguía metiéndosela duro, aceleraba el paso mientras la sentía convulsionar debajo de él. Se acercaba, la penetró una última vez lo más duro posible y se vino dentro de ella, sus jugos combinándose con los de ella y saliéndose, ambos respirando a duras penas. Cinco minutos después, salió de ella, "Te espero el próximo martes a la misma hora"