Capítulo 2¿Verdaderamente los olvide?

Un mes había pasado desde la venida de Dumbledor a la casa de los Black y Jane aun recordaba su conversación.

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- Esta bien –dijo Jane –volveremos a Londres, a nuestra casa, pero debes asegurarte de que nadie sabrá de que Harry esta de regreso…

- No te preocupes, nadie lo sabrá excepto los de la orden –dijo Dumbledor –los convocaré nuevamente para poder resguardar su llegada a Londres…

Al escuchar de la orden tanto Jane como Sirius se miraron las caras… una de las cosas que más se temían, pasaría. Deberían volver a ver a Remus y Meggan y no estaban seguros de si ellos los perdonarían por haber desaparecido y haber simulado su muerte.

- Deberás darnos un tiempo para preparar todo –dijo Jane mirando hacia una ventana –además necesito que limpien un poco la casa de Londres… con los años que han pasado debe de estar lleno de plagas…

- No te preocupes, yo me encargare de eso –dijo Dumbledor levantándose –nos veremos dentro de un mes entonces…

- Nos vemos Albus –dijo Sirius despidiendo al hombre hasta la puerta.

- ¿Por qué actúas así? –Pregunto Sirius un minuto después.

- Porque no quiero regresar –dijo Jane abrazándose a si mismo.

- Aun tienes miedo ¿verdad? –Pregunto Sirius mientras la abrazaba por la espalda.

- No quiero que las cosas vuelvan a suceder igual –dijo Jane girándose para esconderse en el protector pecho de su esposo.

- Las cosas no se repetirán porque nosotros estaremos ahí para impedirlo –dijo Sirius besando el cabello de su esposa…

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El terror que le producía el volver aun no pasaba, pero ya no había vuelta atrás, las cosas estaba listas.

- Mamá no quedo id –dijo Alya mientras su madre terminaba de colocarle una chaqueta.

- Alya, ya lo hablamos –dijo Jane mientras empezaba a colocarla la chaqueta a Alhena.

- Pedo es que yo no quiedo id –dijo la pequeña Alya mientras sus ojos se ponían vidriosos y en su rostro se formaba un puchero,

- Hija –dijo Jane toando a su pequeña en brazos –Se que no quieres dejar esta casa, pero debemos hacerlo para estar mas seguros.

- ¿Quien nos quiedes hace daño mama? –Pregunto Alhena desde el suelo.

- Alguien muy malo –dijo Jane dejando a Alya en el suelo junto con su gemela –por eso papa y yo decidimos que era mejor irnos.

- ¿Vamos a ved a ese señod? –Pregunto Alya con el ceño fruncido.

- ¿Te refieres a Dumbledor? –Pregunto Jane extrañada –Pues sí… él nos va a estar esperando.

- No lo quiedo, se quede lleva a Hady –dijo la pequeña bajando la vista.

- Alya, mírame –dijo Jane haciendo que la niña la viera aun con el ceño fruncido, pero esta vez con los ojos vidriosos –Yo jamás voy a dejar que se lleven a tu hermano.

- ¿Lo pdometes? –Pregunto Alya mirando a su madre.

- Te lo juro por todo lo que los amo –dijo Jane abrazando a sus gemelas.

- Todo listo –dijo Sirius entrando a la casa –las cosas están en el auto y los pasajes están listos.

- ¿Por qué tenemos que viajar en avión, mama? –Pregunto Izar mientras bajaba colocándose una chaqueta y una bufanda.

- No te quejes, va a ser entretenido –dijo Harry mientras bajaba tras él con la chaqueta y la bufanda ya puestas.

- Chicos ¿Revisaron que no se les quedara nada? –Pregunto Sirius a sus hijos.

- Si papa –respondieron los dos chicos mientras salían corriendo hacia el jardín.

- Vamos a jugar –dijo Alhena a Alya para luego salir corriendo tras sus hermanos mayores.

- No se vayan muy lejos –grito Sirius a sus cuatro hijos.

- ¿Todo listo? –Pregunto Jane.

- Todo listo –dijo Sirius viendo como Jane pasaba una última mirada a esa casa –Vamos a echar de menos esta lugar.

- Aquí crecieron nuestros hijos –dijo Jane abrazando a Sirius.

- Será lo mejor –dijo Sirius mientras con una mano rodeaba a su esposa y con la otra tomaba los abrigos y las bufandas del perchero y le entregaba el suyo a su esposa.

- Eso espero –dijo Jane una vez lista.

- Es hora –dijo Sirius tomando la mano de su esposa para dar un ultimo vistazo a la casa ahora desierta.

- Vamos –dijo Jane cerrando la puerta tras de sí, para comenzar un vieja que ninguno sabia si tendría regreso.

Llegaron 45 minutos después a Liege Airport, el aeropuerto francés. Dos horas después estaban abrochando sus cinturones para despegar.

Como las niñas eran pequeñas aun y nunca habían tenido una experiencia de ese tipo, al igual que sus hermanos mayores, Jane y Sirius se fueron con cada lado de ellas para que no se asustaran.

El viaje fue tranquilo hasta el momento de aterrizar ya que las niñas estaban tan encantadas con ese nuevo juguete gigante que no querían bajarse y solo lo hicieron una vez las azafatas les permitieron ver la cabina del avión junto a los pilotos.

-No puedo creer que hayan armado ese berrinche por querer ver la cabina –dijo Jane mientras caminaba al lado de Sirius quien llevaba el carro con las maletas de mano que llevaba cada uno, ya que el grueso de sus pertenencias los habían andado por magia unos días antes a la mansión.

- ¿Cómo sedá la casa donde vividemos? –Pregunto Alhena de la mano de Izar.

- En una casa muy grande –dijo Sirius con una sonrisa.

- MIRA –grito Alya al ver una maquina de dulces –DULCES.

- ¡SI! –grito Alhena soltándose de la mano de Izar para correr tras su hermana a la maquina de dulces.

- Niñas vengan acá –dijo Jane mientras se detenían frente a las niñas que miraban encantadas la maquina.

- Quedo dulces –dijo Alhena haciendo pucheritos.

- Nada de dulces, vengan que tenemos muchas cosas que hacer cuando lleguemos a casa –dijo Jane caminando hasta ellas y tomando a cada una de ellas de una mano.

Después de un par de berrinches tomaron un taxi que los dejo en la otra punta de la ciudad donde los esperaba un traslador.

- Mama ¿falta mucho? –Pregunto zar bastante aburrido.

- No, solo debemos tomar este traslador y llegaremos a las afueras de la casa –dijo Jane con una sonrisa a su hijo.

Todos tocaron un neumático que estaba tirado en un prado solitario.

Como era costumbre ya para todos, sintieron que algo los jalaba del ombligo hasta abajo antes de caer al césped de un lugar totalmente diferente.

- WOW –dijeron los cuatro niños mientras miraban la imponente mansión frente a ellos, que los recibía con un hermoso jardín lleno de flores.

- Esta no es una casa mamá, es una mansión –dijo Izar acercándose a la reja la cual de inmediato se abrió de par en par.

- Que bueno que les guste –dijo Jane caminando de la mano de Sirius detrás de los niños quienes se echaron a correr por el tremendo jardín que tenía la casa.

Mientras los niños recorrían todos los terrenos que rodeaban la casa a toda velocidad, Jane y Sirius se acercaron a la puerta donde se detuvieron.

- Aun recuerdo en la situación en que nos fuimos de aquí –dijo Jane apretando la mano de Sirius.

- Podemos estar tranquilos porque hemos cumplido con la promesa que les hicimos –dijo Sirius con melancolía –creció como un niño normal y aunque sabe perfectamente que le sucedió a sus padres, es un niño feliz.

- Eso espero –dijo Jane comenzando a subir las escaleras que daban a la puerta. Tomo el cerrojo y giro para que la puerta se abriera.

Al hacerlo pensó que todos los recuerdos la volverían a invadir, pero se llevo una gran sorpresa al ver la casa totalmente remodelada. Con colores distintos, nueva disposición de los mueves, en fin, las cosas totalmente diferentes.

- Pero ¿Qué sucedió aquí? –Pregunto Jane extrañada.

- Le pedí a Guandy que remodelara la casa antes que llegáramos para que los recuerdos no te angustiaran –dijo Sirius parado a sus espaldas.

Jane giro muy sorprendida para lanzarse a los brazos de su esposo y besarlo con infinita ternura.

- Muchas gracias mi amor…. te amo –dijo Jane mientras seguía dándole besos.

- Mande cambiar hasta nuestra cama –dijo Sirius mientras la rodeaba por la cintura.

- Entonces debemos estrenarla –dijo Jane con mirándolo significativamente.

- Mmm… eso me gusta –dijo Sirius mientras volvía a besarla.

- Oigan, hay menores presentes –dijo la voz de Izar detrás de ellos quien al igual que Harry y las gemelas los miraban divertidos.

- Vamos a elegir las habitaciones –dijo Harry corriendo escaleras arriba.

- Las habitaciones ya están elegidas –grito Jane hacia sus hijos que subían las escaleras –Miren los letreros que están en las puertas…

- Y no hay queja alguna, las cosas están así y así se van a quedar –dijo Sirius a sus hijos sin soltar la cintura de su esposa.

Los niños subieron las escaleras a toda velocidad y se pararon al principio del corredor para ver los letreros puestos en las puertas identificando a sus dueños.

La primera puerta decía "GEMELAS" con letras rosas. Las niñas corrieron hasta ella y la abrieron dejando ver una inmensa habitación con dos camas en los extremos y muchos juguetes ordenados entre ellas.

- Ta nindo –grito Alya mientras entraba corriendo a tirarse sobre un puf en forma de rosa que era aun mas grande que ella.

- GRACIAS MAMA, GRACIAS PAPA –grito Alhena antes de pasar del marco de la puerta y cerrar con un portazo.

- Esas dos no tienen remedio –dijo Izar con una media sonrisa al ver la actitud de sus hermanas.

Los dos chicos siguieron caminando hasta dos puertas que estaban una frente a ala otra.

La que estaba del lado derecho decía "IZAR" y la del lado izquierdo decía "Harry".

Los dos chicos se miraron y caminaron hasta la puerta que les correspondía, abrieron las puertas y vieron que al igual que con las gemelas sus habitaciones eran inmensas y estaban llenas de cosas de quiddich, además de puf, un escritorio, una pequeña biblioteca que se encontraba vacía y un gran ventanal que daba a los jardines laterales a la mansión.

- Esta increíble –dijeron los dos chicos a la vez al salir de ellas –GRACIAS MAMA, GRACIAS PAPA…

- Parece que les gusto –dijo Sirius mientras caminaba junto a Jane por la planta baja.

- Ojala que las cosas sean mejor que antes –dijo Jane mientras pasaba un dedo por la puerta del estudio. Lugar donde tantas veces tuvo que decidir hacer con los destinos de todos.

- Va a ser diferente porque nosotros queremos que sea diferente –dijo Sirius deteniéndola –el futuro lo escribimos nosotros y esta en nuestras manos que se evitar las cosas o no… y yo no dejare que las vuelvan a suceder…

- No se que haría si ti –dijo Jane acercándose a él para posar sus manos en el rostros de su esposo.

- Veo que les gusto como quedó la casa –dijo la voz de Albus Dumbledor a sus espaldas

- Albus –dijo Sirius separándose delicadamente de su esposa para ir a saludar al recién llegado. Jane por su parte miro de manera cansina al hombre y camino para el lado contrario donde iba su esposo.

- Bienvenida Jane –dijo Dumbledor con completa tranquilidad.

- Gracias –dijo Jane mirando por la ventana.

- Eh… -dijo Sirius sin saber muy bien que hacer – ¿Cómo han estado las cosas aquí?

- Bastante bien, hay mucha tranquilidad, cosa que debo decir, me inquita –dijo Dumbledor pensando en sus propias palabras.

- Deberías aprovechar la paz antes de preocuparte tanto por ella –dijo Jane caminando con intenciones de salir del salón.

- Eso también deberías decírtelo a ti misma –dijo Dumbledor con tranquilidad y con un pequeño dejo de ironía.

- No te preocupes, de mi tranquilidad me ocupo yo –dijo Jane sin girar atrás y terminando de salir de la habitación.

Sirius se quedo completamente sorprendido de la reacción tan agresiva de su esposa y verdaderamente no estaba muy segura de que era o que debía decir en ese momento.

- Albus yo… de verdad siento esto es que… -dijo Sirius intentando disculpar a su esposa.

- No te preocupes Sirius, la reacción de Jane es completamente comprensible… es una madre intentando preoteger a sus hijos y tomando en cuenta que hijos tan especiales tiene, le encuentro toda la razón –dijo Dumbledor comenzando a caminar hacia la chimenea.

- ¿No quieres quedarte a tomar algo? no creo que Jane baje –dijo Sirius.

- No, no te preocupes –dijo el anciano –creo que deberías preocuparte mejor por buscar a viejos amigos que estoy seguro se alegrarían mucho al volverlos a ver.

Dichas estas palabras el hombre desapareció con un fuerte ¡Crac!

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No lo iba a permitir, no iba a dejar que alejara a ninguno de sus hijos de su lado, pensaba Jane mientras estaba tirada en la cama matrimonial de su habitación.

Cerró los ojos intentando calmarse pero el solo hecho de verse sin alguno de sus hijos le causaba terror.

- Él solo quiere ayudarnos –dijo Sirius dándole un buen susto.

- Me asustaste –dijo Jane bajando la cabeza.

- ¿Por qué tanto terror? –Pregunto Sirius a su esposa colocándole la mano al otro lado de su cuerpo que estaba costado de espaldas sobre le cama.

- No quiero que alejen a mis hijos de mi lado –dijo Jane mientras que sus ojos se bañaban en lágrimas.

- Nadie quiere hacer eso –dijo Sirius colocando su otra mano en a mejilla de su amor.

- Te equivocas, hay mucha gente que quiere alejarlos de mí… y están callando en silencio sus intenciones, esperando cuando baje la guardia para arrebatármelos –dijo Jane mientras las lágrimas comenzaban a salir de sus ojos cono unos pequeños ríos que llevaban en su caudal una gran pena.

- Escúchame –dijo Sirius haciendo que ella lo mirara –Mientras yo viva, jamás van a alejar a ninguno de nuestros hijos de nuestro lado ¿me entiendes?

- Júramelo –dijo Jane mientras levantaba la cabeza para ver a sus esposo a esos ojos grises que hacia varios años atrás la enamoraron.

- Te lo juro –dijo Sirius mientras la abrazaba con fuerza.

- ¡TA NINDO! –Gritaron dos voces desde la entrada de la habitación.

- Oigan esta genial –dijo Izar acompañado de Harry desde la puerta mientras las gemelas corrían hasta la cama para comenzar a saltar en ella.

Jane al ver a sus hijos comenzó a secar de inmediato las lágrimas.

- Mama ¿Estas bien? –Pregunto Izar acercándose a ella preocupado al igual que Harry al ver que seca un par de lágrimas

- Sí, tranquilos, son solo tonterías –dijo Jane pasando una mano por sus mejillas.

- Mami no llodes, pdometemos podtanos bien –dijo Alhena lanzándose sobre su madre al igual que Alya.

- Gracias mis amores –dijo Jane mientras tenia a sus dos pequeñas sobre su pecho.

- Oigan tengan cuidado con su madre –dijo Sirius cargando a cada una de las gemelas en uno de sus brazos –mejor vamos a comer algo.

Sirius salio con las gemelas, seguido de Harry mientras Jane se sentaba en la cama para poder arreglar su ropa mientras Izar estaba parado unos pasos frente a ella mirándola preocupado.

- ¿Que sucede hijo? –Pregunto Jane preocupada.

- No me gusta verte llorar, te quiero demasiado y no quiero verte sufrir –dijo Izar pasando una mano por su mejilla.

Jane lo miraba enternecida al ver que se preocupara tanto por ella.

- No te preocupes hijo, mis lágrimas no son de tristeza –dijo Jane abrazando a su hijo.

Izar dejo que su madre lo estrechara por unos segundos y luego se separo de ella para mirarla a los ojos.

- Si no quieres decirme porque estabas tan triste no lo hagas, pero no me mientras mamá… en mi siempre puedes confiar –dijo Izar antes de besar la mejilla de su madre y salir de habitación dejando cierto dolor en el corazón de su madre.

Pasaron la tarde cocinando y comiendo cosas mientras que con unos fáciles toques de varita dejaban todas las cosas en su lugar.

Cuando llegó la noche, Sirius y Jane no tuvieron que mandarlos a la cama ya que estaban tan cansados que ellos mismo fueron desapareciendo por la puerta de la cocina hasta dejar a un Izar que apenas se mantenía en pie del sueño.

- Amor, ve a dormir, estar que caes del sueño –dijo Jane a su hijo mayor.

- Si quiere privacidad solo deben decírmelo –dijo Izar mirándolos con los ojos achinados del sueño, pero con una sonrisa pícara muy parecida a la que colocaba su padre cuando era joven.

Jane se sonrojo bastante cosa que le pareció muy graciosa a su primogénito quien comenzó a reír mientras que Sirius lo miraba recordando lo que fueron sus antiguos tiempos.

- No es por eso hijo –dijo Sirius viendo que Jane estaba demasiado incomoda con la situación –es que… tenemos que salir a ver a ciertas personas que no vemos hace mucho tiempo.

- ¿No puedo acompañarlos? –Pregunto Izar abriendo los ojos al instante.

- Preferiría que te quedaras cuidando a tus hermanos –dijo Jane un poco mas recuperada de su bochorno –te quedaras con Guandy cuidando a tus hermanos.

- Pero yo quiero conocerlos –dijo Izar mirándolos con el ceño fruncido.

- Si tenemos suerte los vas a conocer –dijo Sirius mirando a Jane quien también le devolvió la mirada.

- Esta bien, me iré a dormir –dijo Izar bajando del piso donde estaba sentado para ir a despedirse de sus padres e ir a la cama –que les vaya bien…

- Duerme bien hijo –dijo Sirius antes que su hijo desapareciera por la puerta.

- ¿Tienes la dirección? –Pregunto Jane luego de unos minutos de silencio.

- Sí –dijo Sirius levantándose –Lo averigua antes que llegáramos acá.

- Me lo imagine –dijo Jane con una sonrisa.

- Será mejor que nos vayamos de una vez –dijo Sirius saliendo con su esposa de la cocina.

En una casa en las afueras de Londres una familia de clase media alta dentro de la magia, vivía sus días de vacaciones con tranquilidad.

- Mark, Anahí! –grito la voz de una mujer desde la sala mientras recogía varios libros de magia para menores que estaban regados por el suelo.

- Ya vamos mamá –gritaron los niños desde una de las habitaciones del segundo piso.

- No me gusta cuando están tan callados –dijo la mujer a su esposo que aparecía de la cocina.

- Tranquila, ya les advertí que desde ahora van a tener que aprender a comportarse –dijo el hombre mientras se acercaba a un sillón donde dormía una niña de unos cuatro años –desde el ultimo desastre los dos aprendieron que deben preocuparse un poco más porque son el ejemplo para su hermana menor.

- Ojala y esta vez si que aprendan –dijo la mujer mientras terminaba de colocar los libros en la estantería por medio de un simple toque de varita.

En ese momento los fuertes pasos de dos niños bajando las escaleras a toda velocidad se hizo sentir en la planta baja.

- ¿Nos llamabas mamá? –Preguntaron los dos niños, casi idénticos parándose frente a sus padres.

- Ya no hace falta, ya ordene el desastre que dejaron aquí, pero para la próxima lo van a tener que ordenar ustedes o se van a quedar sin postre y no va a haber forma que su padre me convenza de lo contrario –dijo la mujer entrando en la cocina.

- ¿Por qué esta tan enojada? –Pregunto Mark a su padre.

- Niños –dijo el hombre arrodillándose frente a los dos para quedar un poco más bajo que ellos –su madre aun esta enojada por lo que sucedió con la escoba.

- Pero no es justo, Franchesca nos dijo que quería volar –dijo Anahí haciendo puches cosa que la hizo parecerse aun más a su padre.

- Anahí, tu hermana tiene 4 años, si la lanzas de cabeza desde el techo ella estará feliz, pero ella no sabe las cosas que son peligrosas para ella, ustedes son niños grandes y si las saben –dijo el hombre mirando a sus dos hijos que eran desamasado parecidos a él, con el cabello castaño claro y ojos pardos, pero con el cabello rizado como su madre.

- Prometemos cuidarla más –dijo Mark quien de los dos mellizos era el más centrado.

- Yo prometo lo mismo, pero si se pone a llorar no me culpen a mi –dijo Anahí cruzándose de brazos, cosa que a su padre le hizo recordar cuando su esposa se enojaba cuando estaban en el colegio.

- Bien, eso me gusta mas –dijo el hombre colocándose de pie –ahora vayan arriba y desarmen esa varita que tira bolas de helado o sino lo haré yo.

Los niños lo miraron sorprendido al verse descubiertos.

- ¿Cómo supiste? –Pregunto Anahí.

- Porque yo soy su padre y lo sé todo, así que vayan antes que me enfade de verdad –dijo el hombre mirándolos asentir derrotados –y no se les ocurra ocultarlo porque lo encontrare se los aseguro.

- Si papa –dijeron los dos niños antes de subir las escaleras.

- Hay estos niños –dijo el hombre tomando una manta para tapar a su hija menor que dormía placidamente en el sillón –sabía que algún día terminaría pagando por lo que hice en el colegio…

En el momento en que se alistaba para sentarse en el sillón frente a su hija para leer un libro, el timbre de la puerta sonó.

- Amor, ve a ver quien es por favor –dijo su esposa desde la cocina.

El hombre se levantó y se dirigió a la puerta con el libro en la mano. Abrió la puerta y vio a dos personas paradas frente a él. Dos personas a las cuales jamás pensó volver a ver.

Atónito dejó caer el libro, sin ser capaz de articular palabra alguna.

- Hola Remus…

Continuará…


Weno, aqui estamos nuevamente... muchisimas gracias por todos los reviews que han dejado, de todo cucharon se los agradezco.
Leí a varios impacientes por más capítulos, y aquí estoy nuevamente, tratando de escribir y adelantar un poco de trabajo y que no se me acumule todo.
No tengo mucho tiempo, pero de corazon agradecer los reviews y para quienes tengan dudas de porque Harry conoce a sus padres, es simplemente porque Jane y Sirius le contaron la verdad al pequeño, bueno no tan crudamente, pero le dijeron que sus padres habían muerto y que lo dejaron a cargo de sus padrino, solamente lo que un niño de 6 años podía entender (edad a la que le contaron).

Muchas gracias a:

Sion-Allegra; Choconinia; El collar de Perlas; Chukii; Arianita Black; Hermy Evans; Fran Ktrin Black; Janeth; Herminione; DaniellePotter; Makitta; Laura Jane Potter; Lorepheips; Krissalis Potter; Beatriz; Remmy-ro; Ali Tonks Black.

Bueno, eso es todo y espero tener bastantes reviews de su parte porque a sido una muy mala semana y eso es lo único que me sube el ánimo.
Un besote para todos, cuidense mucho y que Dios los bendiga.

Se despide cariñosamente su humilde servidora...

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