Capítulo 2: Eran las 12:00 AM y desde Moscú, Rusia, partió un vuelo con destino a la Ciudad de Nueva York, Estados Unidos, en ella viajaban dos jóvenes agentes, uno de cabellos rubios y ojos castaños y el otro también era castaño y oji-esmeralda, permanecían en silencio, mientras que el primero miraba una película llamada "Infierno en la Torre", una que era bastante llamativa y el otro leía "Crimen y Castigo", no parecían decir nada al respecto, hasta que Dimitri dejó de mirar aquel film y se acercó a su "Hermano".
(Cloud Factory, Sonata Artica)
- ¿Encontraremos a alguien que nos diga sobre lo que nos habló Rudskoi?. Tengo dudas al respecto, vamos a meternos en la jaula del León.- Habló por lo bajo su amigo castaño, mientras que Alexander dejaba atrás su lectura.
- Tranquilo, conozco a un tipo que está metido en conspiraciones y todo, se mudó en los años 50 a Nueva York con su familia por las últimas persecuciones de Stalin, así que no te preocupes, éste ha trabajado bastante en temas ocultos y demás. Cuando lleguemos, voy a reunirme con él, además de que trabaja para la prensa.- Respondió el rubio y de ahí se concentraban en sus "actividades".
En otro vuelo, pero ya arribando al Aeropuerto Internacional "La Guardia", en Nueva York, descendía, mezclado entre todos los pasajeros, un militar de cabellos castaños, ojos miel y vestido con su uniforme de Oficial del Ejército Argentino, sin olvidarse de la gorra y los lentes negros. Hizo el trámite, miraba para todas partes, jamás había estado en ese lugar al que llaman "La Ciudad que nunca duerme", "La Gran Ciudad", un sitio totalmente distinto al de Buenos Aires.
Dejó de observar y fue hasta donde estaba la zona de arribos, sin embargo, cuando tomó su valija, alguien le detuvo el paso.
- ¿Teniente General Santiago Domínguez?.- Preguntó un hombre de traje negro.
- Sí, soy yo.- Respondió éste de forma seria.
- Soy el Agente Terrence Miles, venga conmigo: El Capitán General Arthur Miller me ha enviado para ir a buscarlo y llevarlo al punto de reunión.- Le dijo aquel sujeto de cabellos pelirrojos y de ahí, Santiago lo siguió: Lanusse le había dicho que alguien le esperaría en el Aeropuerto.
Flashbacks: - Antes que se vaya, Teniente, un hombre le estará esperando para llevarlo al USS Maryland, se llama Terrence Miles: Pelirrojo, alto y vestido de negro.- Recordó esa escena donde el Presidente de la Nación Argentina le daba los datos sobre el agente que le iría a recoger.
- Perfecto, muchas gracias, Señor.- Agradeció Santiago y salió de la Oficina Presidencial.
Abordaron un coche que les estaba esperando y condujo en silencio aquel agente por las calles de la bulliciosa Manhattan, en la cual podían verse a las personas haciendo sus actividades comunes y corrientes, sin nada más que decir.
(Into the Storm, Blind Guardian)
- ¿Primera vez?.- Preguntó Miles.
- ¿Cómo?.- Quiso saber Santiago por esa pregunta, a la cual no llegó a oír.
- ¿Si es la primera vez que viene aquí?.- Volvió Miles a replantear su interrogante.
- Ah, sí, nunca salgo de mi país, más que encima se está llevando una transición entre Lanusse y Cámpora, sumado a la guerrilla que nos está causando problemas, pero el resto está bien. Muy pronto acabaremos con la subversión.- Respondió el castaño, contándole de las últimas noticias ocurridas en Argentina.
- Ojala pudiéramos decir lo mismo aquí: En Vietnam estamos complicados, las bajas van en aumento cada día, los "Jeremes Rojos" siguen con su campaña de avance hacia Nom Pen, sumado a eso, es cuestión de tiempo para que Saigon caiga, por eso lo hemos llamado y estamos con el proyecto, Señor.- Le contó Miles todo lo ocurrido, cosa que llevó a que Santiago lo escuchara.
- Bien, en cuanto lleguemos, quiero verlo.- Fue la orden expresa del militar argentino y el agente asintió con la cabeza.
(The King for a 1000 Years, Helloween)
- Copiado, Cuartel General: El Teniente General Domínguez ha llegado a Nueva York.- Respondió Evelyn al llamado que tenía con la Central de Inteligencia, ubicada en el Estado de Virginia, donde había recibido las últimas noticias acerca de lo acontecido: Santiago estaba en suelo norteamericano y ella debía cumplir con la misión de investigar cualquier caso de infiltración soviética en suelo estadounidense.
Justo en ese momento, un mensaje llegó hasta su máquina, lo tomó y su semblante pasó a ser uno de seriedad pura, en su máxima expresión.
"Agente Evelyn: Nos ha llegado información de último momento de que Moscú acaba de enviar a dos espías soviéticos a Nueva York. Todavía no sabemos sus nombres, pero nuestros hombres y mujeres sobre el terreno nos han estado informando de que parece ser que están detrás del proyecto. No permita que lleguen al USS Maryland. Uso de fuerza letal autorizado en caso extremo.
Tenga cuidado".
Ese era el comunicado que le habían enviado a ella, así que abrió un cajón que había en su escritorio y sacó de allí una Pistola 48 MM junto con varios cartuchos, a los cuales fue examinando y limpiando del polvo acumulado.
- Bueno, parece que volvemos a la acción, ya era hora, me estaba aburriendo.- Sostuvo la chica castaña, mientras que iba preparando todo en el caso de una emergencia.
Una agente siempre está preparada para todo, nunca baja la guardia, debe estar siempre en alerta y cuando llegue la noticia del Cuartel General, tiene que salir y enfrentarse al enemigo. Los espías estaban nuevamente sobre suelo norteamericano, ya había oído los casos más famoso como el del "Puente de Espías" y del abogado James B. Donovan, quien estuvo a cargo de las negociaciones por la liberación de varios norteamericanos detenidos por los Rusos, acusados de espionaje y de los 1113 mercenarios que habían sido enviados a Cuba durante los tiempos de los Hermanos Fidel y Raúl Castro, el famoso "Desastre de Bahía de Cochinos".
En aquellos momentos, la joven tenía que prepararse para recibir a Lynn, quien iría después de clases para entrenar y de ahí partiría hacia el USS Maryland para ver al recién llegado militar extranjero.
- Hoy será un día bastante agitado.- Sostuvo con seriedad y se fue a preparar un café.
Faltaba poco para que terminaran las clases, mientras que Lincoln se hallaba preparándose para volver a casa con sus hermanas, en el despacho del psicólogo y consejero escolar, el Doctor Matt Sale, el cual estaba con Ronnie Anne. La morena había asistido allí, no por órdenes del Director Huggins, ya que la amenaza que le dejó a Amber de que si volvía a molestar o a burlarse de su familia, le iba a ir mucho peor, pero la mexicana había ido por propia voluntad hasta allí, sentarse y hablar con ese hombre.
- Bueno, Ronnie, dime, ¿qué es lo que te ha pasado? ¿cómo vas estos días en el tratamiento que hablamos tú y yo?.- Fueron las dos preguntas que le hizo el hombre a ella.
Al principio no quería ir a ese tema, detestaba hablar y reabrir las heridas del Pasado tras el fallecimiento de su padre, pero tuvo que hacerlo, así que lanzó un suspiro muy largo y habló.
- Bueno, no ha sido fácil. Mi mama aún lo extraña, a pesar de todo, ella sigue manteniéndose de pie, lo mismo mi hermano y mi familia, pero yo no puedo olvidarlo: Fue una persona muy especial para mí y para todos nosotros. Me cuesta despertarme todos los días, desayunar y ver que hay una silla vacía a su lado junto con las fotos y velas que prendemos en su honor. Es bastante doloroso tener que salir adelante y más cuando aquí tienes que soportar a gente tan pesada como Amber y Jennifer.- Comenzó a relatar todo y eso llamó la atención de Sale.
- ¿Te ha ofendido o algo?.- Fue el hombre a aquel punto.
No hubo respuesta, cruzó sus dedos, jugó con ellos por un rato, intentando hallar las palabras correctas para expresarlo.
- Ronnie, solo dime la verdad: ¿Te ha molestado?.- Volvió a preguntar Matt y fue el momento de que ella lo dijera.
- Sí, hoy, a la entrada, justo antes de que comenzaran las clases, pero no lo hice por odio ni nada, estaba burlándose de mi hermano y dijo que mi mama era una prostituta. ¿Usted permitiría que alguien así le dijera una cosa de esa manera a su familia?.- Lanzó Ronnie la "bomba" con la que tanto le estaba molestando en su interior.
Matt se reclinó en su silla y se acercó más a la morena, mientras que dejaba a un lado su libreta y la pluma de escribir. La miró y de ahí se quedó bastante serio.
- Bueno, para empezar, lo que hiciste estuvo mal, tú sabes que está prohibido pelear en la escuela, sea dentro, fuera, en el almuerzo o lo que sea y ya han estado diciendo que tienes bastantes antecedentes de violencia aquí dentro. Pero, por esta vez, lo dejaré pasar, ¿sí?. Solo trata de no ser así todo el tiempo. Y con respecto a tu pregunta, por supuesto que no, jamás dejaría que alguien hable mal de mi familia.- Dijo el psicólogo, mientras que se escuchaba en los pasillos, el sonido de la campana que daba por finalizado el horario escolar por ese día.
Ronnie Anne se levantó y tomó su mochila, estaba lista para irse a casa, esperaría a Bobby, quien le había prometido que le pasaría a buscar a la salida de la escuela, pero antes de irse, Matt le detuvo por una cosa que quería decirle al respecto.
- Antes de que te vayas, Ronnie, ¿anoto otra sesión para el mismo día?.- Preguntó el peli lacio a la joven.
- ¿Cómo? Ah, sí, sí, adelante, la semana que viene, a la misma hora.- Dijo ella como respuesta.
- Excelente, nos estamos viendo. Cuídate.- Se despidió Matt y la mexicana salió de su oficina hacia la salida de la escuela, en medio de todos los otros chicos que volvían a casa a pie o en los autobuses escolares.
Al mismo tiempo, allí se podía ver a Lincoln, quien estaba esperando a sus hermanas, mientras que conversaba con sus amigos, el día de mañana, Viernes, iban a tener un gran día, así que estaban decididos a divertirse, cuando en ese momento, el muchacho vio pasar a Ronnie Anne, la cual caminaba cabizbaja y molesta por lo ocurrido en la mañana y pedía no encontrarse con Amber, ya que esa millonaria tenía la característica de jugar sucio.
- ¡Ronnie!.- Le llamó Lincoln a ella y se volteó.
- Hola, perdedor, ¿cómo estás?.- Saludó ella con ese clásico gesto suyo de matona escolar.
- Estoy bien, por cierto, ¿por qué no te nos unes a lo de mañana?. Vamos a ir al cine y a divertirnos, ¿qué te parece?.- Le invitó él con sus amigos para pasar el Viernes.
- Mmmmm, no suena nada mal, yo te aviso, pero por ahora tienes mi "Sí". Nos vemos.- Aceptó ella y le daría la confirmación oficial de que iría por la noche, para después despedirse, mostrándose bastante tranquila con el albino.
Una vez que ella se fue, Clyde se acercó hasta el oído de su "Hermano".
- Ohhhh, parece que le gustas.- Susurró en voz baja, mientras que dejaba sonrojado al albino.
- ¿Qué? No, no es verdad, solo somos amigos.- Sostuvo el joven, cosa que no podía evitarlo: En el fondo le gustaba aquella mexicana, aunque le daba miedo por lo fuerte que era y en especial por la actitud violenta que solía llevar ella consigo.
- Como dice el refrán, Lincoln: "Del odio al amor hay un paso" y "los que se pelean, se aman".- Citó Liam aquellas dos frases para su amigo.
- Sí, aún recuerdo el calzón chino que me hizo hace dos semanas a la salida de la escuela; aún me estoy recuperando del dolor en la retaguardia.- Relató aquel antecedente que tuvo por parte de la morena.
Podría ser verdad lo que Clyde decía al respecto sobre el gusto de Lincoln sobre Ronnie Anne, pero estaba la contra-parte que era las bromas que le hacía ella, en especial las heridas que le causaba. No tuvo tiempo para debatir de eso, ya que Lori lo estaba llamando, tenían que volver a casa.
- Bueno, chicos, nos estamos viendo mañana, en este punto, para salir y tener nuestro mejor fin de semana de la Historia.- Se despidió el joven albino de sus amigos y chocaron los cinco, acordando reunirse en aquel lugar a la hora citada.
Pronto, el chico se dirigió hacia donde estaban sus hermanas, quienes salieron de la escuela con rumbo a la Casa Loud, pero antes, tenían que hacer dos paradas.
- ¿Hoy tienes clase de arquería, Lori?.- Preguntó Leni.
- Sí, Leni, ya me lo preguntaste como cinco veces esta mañana.- Respondió la rubia a la otra, ya que era común que por ella, la distracción de su hermana la hiciera enojar.
- Como que no lo recuerdo, ¿o es que estaba dormida?.- Quiso saber Leni al respecto.
- "Como que la próxima que me vulvas a preguntar lo mismo, voy a darte un golpe en la cabeza para acomodarte las neuronas".- Pensó Lori, evitando no estallar en furia.
- Oigan, vamos, tortugas, que yo también tengo mis clases de artes marciales dentro de una hora, ¡vamos!.- Pidió Lynn, ya que no quería llegar tarde y terminaron saliendo del edificio.
En el camino, justo en esos momentos, Bobby llegó para recoger a Ronnie Anne y llevarla para la casa, mientra que él le mandaba un beso volar a Lori, ya que luego tenía que volver al trabajo en la Policía.
- Adiós, Mi Oficial.- Se despidió ella de su novio, sonrojada y pensando en su futuro juntos.
En el camino, mientras que iban volviendo para su casa, Lynn fue la primera separarse, ya que ingresó en el Club de Artes Marciales que dirigía Evelyn al respecto. Se despidió de sus hermanas y de Lincoln, para después ingresar en aquel sitio.
- Hola, Maestra, ¿se encuentra aquí?. Soy yo, Lynn.- Llamó la castaña y tras un rato de silencio, allí apareció aquella mujer misteriosa, la cual salió detrás de unas cortinas.
- Ah, hola, Lynn, me alegra verte, ¿estás lista para continuar con lo de ayer?.- Preguntó Evelyn, tras saludarla.
- Por supuesto, siempre lista.- Respondió la castaña deportista.
- Excelente, vamos, comencemos con el programa, por cierto, hoy tendremos que termina temprano, tengo que salir a atender una cosa al hospital.- Mintió ella, no podía revelarle a su alumna que era una espía, pero ¿se lo creería?.
Al principio, Lynn la miró de arriba-abajo con dudas, no era que desconfiara de esa persona, sin embargo, ante semejante respuesta que le dio, no era malo ir y averiguar más al fondo.
- Descuide, no pasa nada.- Fue la respuesta final de la joven y de ahí comenzaron con el entrenamiento.
Por su parte, Lori se hallaba en el campo de tiro al blanco con flechas, allí, la joven estaba concentrada con su arco, apuntando al objetivo, el silencio era bastante fuerte, lo necesitaba. Su lengua afuera y con la mirada calculaba la velocidad y si daría en el blanco, no podía fallar, ya que delante suyo, allí se hallaba esa persona que era la piedra de su zapato
- ¡Sí!.- Festejó una muchacha, una adolescente de 16 años, cabellos largos castaño y sus ojos eran de color rojo y verde. Era la figura opuesta de Lori, ya que era humilde y algo comunicativa.
Al escuchar ese festejo, la rubia volvió a concentrarse, la odiaba a esa chica junto con Carol Pingrey, ambas eran sus rivales en la escuela; a pesar de que Paz Harberd venía de una familia de clase media, Carol era todo lo contrario, siendo de una adinerada y con bastante influencia política neoyorquina.
- ¿Va todo bien, Señorita Loud?.- Se acercó un hombre, el cual era un ex-arquero olímpico, experto en el arco, casado y con tres hijos. Tenía 60 años, cabellos castaños y sus colores eran verde y blanco.
- No, nada, Señor Goldname.- Respondió la rubia, dirigiéndose de forma educada hacia su Maestro, quien le enseñaba el manejo del arco y la flecha, pero debía ser cuidadosa.
Sin embargo, Ajani Goldname era alguien que se tomaba muy a la seriedad el estado de sus estudiantes, ya que vio que Lori estaba dudando en disparar su Flecha hacia el blanco, así que le tomó el arco y el objeto, para después enseñarle su "truco".
- Veo que estás dudando por Paz, ¿no es así?.- Preguntó, pero aunque la rubia intentara engañarlo, era la verdad, ella tenía una gran cantidad de envidia acumulado en su ser contra esa chica y contra Carol.-
- Literalmente siento que tengo ganas de que ellas dos sean los blancos para que las atraviese con las flechas.- Respondió la muchacha.
- Mira, primero y lo más importante, tienes que olvidarte de todos los que te rodean, por unos segundos o unos minutos, solo respira, cierra los ojos, pon la mente en blanco y de ahí...- Le enseñó su truco y en un abrir y cerrar de ojos, Ajani disparó la flecha, la cual dio justo en el centro del blanco.- triunfarás.- Dejó esa enseñanza a la muchacha rubia.- Ahora hazlo tú.-
Le devolvió el arco y la flecha; puso una nueva, tensó la cuerda y se preparó para disparar: Sintió que todo el Mundo se detenía, desaparecía, como si fuera solo ella la única sobreviviente de alguna hecatombe nuclear o algo por el estilo. El viento corría, movía los árboles, las hojas caían y con un suave "aterrizaje", dejaba su sonido que desaparecía finalmente. No escuchaba a Paz ni siquiera a Carol, estaba lista y de ahí, tras dar un respiro muy largo, disparó la flecha y ésta dio en el blanco.
- Lo...lo...logré...¡lo logré; lo logré!.- Exclamó ella con aire de victoria por lo que acababa de hacer.- ¡Maestro, lo logré!.- Festejó la rubia, mientras que Ajani iba hacia ella.
- Así es, lo lograste, pero nunca cantes victoria en una batalla, solo podrás hacerlo cuando todo haya acabado y triunfado, pero por ahora, felicitaciones, Lori.- Mostró éste sus respetos hacia ella y la rubia le dirigió un gesto de superioridad a Paz, la cual no le dio importancia.
Triunfó, lo logró, había vencido a su oponente, canalizando ese "Vacío" en la Flecha y así poder pasar esa etapa.
Mientras tanto, en la Casa Loud, la actividad en aquel barrio de Nueva York se había convertido en el clásico bullicio que fastidiaba a los vecinos. Dentro del domicilio, Luna se hallaba tocando la guitarra, Lucy estaba con sus poemas, Lincoln leía cómics, pero esta vez, el ruido era mucho más mínimo, ya que los padres junto con las otras hermanas estaban empacando para irse.
Lo que ellos no sabían, era que en el Aeropuerto John Fitzgerald Kennedy aterrizaba un avión y desde ahí descendían Dimitri y Alexander, los agentes de la KGB enviados por Moscú para investigar de un cierto proyecto y a su vez, por otro lado, llegaba Santiago al Puerto de Manhattan y partía con Miles hacia el USS Maryland.
- Bien, tenemos un piso franco en Lexington Avenue y 42 Street.- Informó el castaño ruso.
- Perfecto, allí también están puestos nuestros sistemas, andando.- Ordenó Alexander y tras abordar un taxi, llegaron hacia la zona donde debían preparar todo el espionaje.
Allí estaba la casa de ellos dos, de dos plantas, parecía normal, común y corriente, pero al ingresar, ambos se sorprendieron con lo que había allí: Equipos de escucha, radios y otros aparatos que la KGB les había suministrado, además de municiones, solo las llamadas "Reservas", en caso de alguna emergencia importante.
- Bueno, ¿qué te parece?.- Preguntó Alexander a su amigo, el cual no le llamaba para nada la atención, Dimitri era una persona que amaba más la tranquilidad, el campo, los pueblos pequeños, no toleraba el ajetreo de las grandes ciudades.
- Está bien, así de simple. Solo quiero que terminemos esta misión y volvamos rápido a Moscú.- Fue el pedido del castaño, cosa que dejó sorprendido al rubio.
- Tranquilo, lo haremos rápido y en pocas horas estaremos en casa, sin embargo, por ahora tendremos que mezclarnos con la gente, en especial con los vecinos de esta zona. Según leí en este libro, hay una tradición de que los recién llegados conozcan a sus vecinos, así ¿qué tal si vamos a esa casa solamente?.- Propuso, señalando una curiosa edificación domiciliaria, en donde se encontraba una familia numerosa.
Dimitri no dijo nada, simplemente hizo un gesto con los brazos y de ahí partieron hacia la casa de sus vecinos.
La "Vanzilla", el coche de la familia del Señor Lynn que había pasado por varias generaciones y que ahora era de él, siendo Lincoln el próximo "heredero", estaba un tanto cargada con las valijas que las hijas habían puesto.
- Agh, Lola, ¿es necesario tanto maquillaje?.- Preguntó Lana a su gemela.
- Je, lo siento, hermanita, pero no hay espacio para el lodo ni tus animales.- Advirtió la pequeña rubia modelo con burla.
- Ya verás, me los llevaré conmigo y si no te gusta, entonces no se te ocurra meterles un dedo encima.- Señaló Lana con un severo aviso, cosa que a su gemela no le importó.
- Ah, par de simios involucionados, las dos, Dios.- Sostuvo Lisa con esa frialdad en su voz, mientras que hacía varios cálculos sobre cuánto sería de viaje desde Nueva York hasta La Florida, el gasto en combustible, sin olvidarse de que estaban pasando por un momento bastante complicado y que se llamaba "La Crisis del Petróleo" y otros puntos más importantes.
Luan, por su parte, se hallaba bajando las pequeñas escaleras y llevaba consigo una maleta con todo el material cómico suyo, pero al tropezar con un escalón, ella llamó la atención de sus hermanas, las cuales fueron a auxiliarla, pero se encontraron con que tenía una "herida bastante grande" en su cabeza.
- Agh, no me siento bien...- Se desplomó ella sobre el pavimento y asustó a sus hermanas más pequeñas, menos a Lisa.
- Oigan, no está muerta, miren.- Les demostró la pequeña científica y quitó el maquillaje que llevaba puesto su hermana mayor comediante.- ¿Lo ven?.
- Agh, eres toda una aguafiestas, Lisa, jajajaja, ¿entienden?.- Bromeó Luan al respecto, cosa que provocó que la sangre falsa que tenía, salpicara a dos "invitados".
La mirada de Dimitri y Alexander no se hizo esperar, pero cuando pensaban que ellos estaban molestos, ambos comenzaron a reírse al respecto.
- Jajaja, muy buena broma, amiga, te felicito.- Dijo el ruso castaño, felicitando a la joven.
- Sí, la verdad que nos has dejado sorprendidos.- Alegó Alexander, mientras que se iban introduciendo.
Justo en ese momento, los Señores Loud salieron de la casa, el resto de los hijos estaban ocupados y no saldrían, así que ellos se dirigieron hacia los nuevos "vecinos".
(The Fourth Legacy, Kamelot)
- Vaya y justo cuando nos estamos por ir, tenemos a nuevos vecinos. Pero bueno, bienvenidos a Nueva York, chicos. Soy Lynn Loud, Patriarca de la familia- Les dio la bienvenida, cálido y siempre amable, para después presentarse.
- Mucho gusto, veo que son recién llegados, ni los vimos venir. Soy Rita, esposa de Lynn.- Añadió la bella rubia.
- Un placer, mi nombre es George Hunttintong.- Se "presentó" Alexander, utilizando su acento británico para confundirlos.
- Y yo soy Samuel Yorkshire.- Finalizó Dimitri, mientras que estrechaba su mano con la del matrimonio.
- Es un gusto tenerlos aquí y, perdón si resulta molesto, pero ¿podrían hacernos un favor?.- Aquello que les encomendó Lynn ya parecía ser un primer problema para su operación de espionaje.-
- Claro, díganos.- Tuvieron que aceptar ambos amigos ese pedido.
- Verán, nos vamos a Miami por unos días para ver a mi papa, un grupo de nuestras hijas se vienen con nosotros, pero el resto se queda aquí, ¿podrían venir aquí y ver cómo se encuentran?.- Pidió Rita a aquellas personas.
- "Mierda".- Pensaron ambos.
Justo en ese momento, vieron que Lori salía a la calle.
- No hace falta que ellos vengan a vernos, estarán bien conmigo, solo confíen en mí- Fue el corto pedido de la rubia, quien volvió a entrar en la casa y sin saludar a los dos jóvenes.
- Qué suka (perra en ruso) más escandalosa.- Resopló Dimitri con Alexander por lo bajo.
- Bueno, parece que les quitaron eso, jajaja, igualmente avísennos si todo está bien, ya que serán unos días, pero por las dudas. Además, viven justo a la derecha, pueden contarnos y todo.- Sostuvo el Señor Lynn, mientras que terminaban de preparar todo para su viaje.
- ¿Se van hoy?.- Preguntó Alexander, viendo todo ese equipaje.
- Sí, ya dentro de un rato salimos de aquí, así que bueno, si no nos vemos, fue un placer haberlos conocido y espero que nos volvamos a ver pronto.- Pidió Rita y de ahí, fueron a terminar los últimos preparativos para el viaje.
- Igualmente, si necesitan algo, allí estaremos.- Prometió Dimitri y de ahí partieron hacia su casa, despidiéndose de sus vecinos.
Ya dentro del domicilio, ambos amigos procedieron a ponerse en contacto con el Cuartel General de la KGB, utilizando una señal secreta, de la cual no levantaría sospechas en Nueva York, ya que se mezclaba con las de radio.
- Bueno, ya tengo todo listo en la zona de Comunicaciones; ahora dime, ¿ya te pusiste en contacto con tu amigo de la prensa?.- Quiso saber Dimitri al respecto.
- Lo voy a llamar ahora, veré si mañana podemos concretar una reunión en algún café de la "Quinta Avenida", ¿te gustaría desayunar algo "americano"'.- Le propuso su amigo rubio.
- Ni en broma.- Se negó Dimitri, ya que él no quería comer lo que los norteamericanos consumían.
- Vamos, solo una vez.- Insistió Alexander varias veces, hasta que su amigo cedió.
- Está bien, pero solo una vez. Además recuerda que no estamos de turistas; pero también es un buen plan para iniciar el "camuflaje" entre el enemigo para confundirlo.- Sostuvo el castaño y de ahí se pusieron a trabajar, el rubio fue a contactarse con su "agente" y Dimitri preparaba los cables de comunicación con la Unión Soviética.
Un viaje en helicóptero, el Océano Atlántico, a la lejanía quedaba Nueva York, habiendo despegado desde Isla Gobernadores, allí viajaba Santiago y pronto, la aeronave comenzó a aterrizar sobre el USS Maryland, donde Miles y el militar argentino bajaron, mientras que en la cubierta les esperaba María, la cual estaba a cargo de la investigación.
- Señorita María.- Se reportó Miles y de ahí estrechó su mano con la de su Jefe.
- Agente Miles, Teniente General Domínguez, bienvenidos al USS Maryland, por favor.- Pidió la mujer, ya que estaba delante de un importante miembro del Ejército Argentino, el "Embajador" del General Lanusse.
- Igualmente, Señorita María, pero dígame, ¿de qué se trata todo esto?. En Buenos Aires estamos bastante interesados sobre el proyecto que tanto hablan.- Pidió Santiago de que fueran al grano y de ahí, la chica le hizo una seña de que lo acompañara.
El trabajo en el laboratorio era de lo más importante, muchos de esos científicos eran gente muy importante, venidos de Europa Occidental y EEUU, los mejores de todo el Mundo junto con América Latina, sin embargo, para Otis, quien también era doctor en Medicina, el uso de soldados fallecidos en el campo de batalla para experimentar, significaban un crimen muy cruel contra los principios que habían aprendido en la Universidad y en especial contra el "Juramento Hipocrático". En sus manos llevaba un periódico y parecía que la prensa ya estaba haciendo eco de lo que estaba pasando, aunque fuera muy pequeño, así que se lo entregó a John.
- ¿Qué es esto?.- Preguntó su amigo al gordo.
- "¡¿Qué es?"!. ¡Mira bien!.- Le señaló el título que decía "Desaparición misteriosa de cuerpos de soldados fallecidos. Aún no hay una causa que explique este extraño acontecimiento". ¿Para esto fuimos llamados, para ser parte de un experimento del Diablo, de la maldad por crear algo a partir de los soldados muertos en las batallas de Vietnam? ¿Te parece justo, John? ¡¿Te parece?!.- La voz de Otis se volvía bastante tensa, fuerte ante este acto, pero para su amigo, no lo era.
- No me importa, con tal de ganar la guerra, esto nos servirá bastante. Deja de llorar por todo y hazte hombre de una buena vez.- Le reprochó esa "actitud infantil", pero el obeso apretó los dientes con fuerza.
- Soy un médico, John, maldita sea, no soy un carnicero, pero tú...tú no eres el mismo desde hace ya tres años, cuando te enteraste que tu hijo Rafael murió en Vietnam, tienes que afrontarlo, esta guerra está perdida, no vale la pena seguir luchando, el Comunismo no vendrá aquí, al gobierno no le importan los Veteranos, los tratan como basura, abre los ojos.- Intentó Otis en convencerlo, pero la única respuesta fue que su amigo se retirara de allí, no sin antes dejarle un aviso.
- Vuelves a comportarte así, date por despedido del proyecto, ¿entendiste?. Seré tu amigo, pero también soy tu Jefe en esta Sección, así que compórtate como es debido.- Le ordenó y eso fue bastante fuerte para su compañero.
Santiago vio a John alejarse de Otis, aunque no estuvieron él y María en el momento de la discusión que ambos amigos tuvieron, éste ya tenía en mente de que algo no estaba yendo del todo bien, así que la mujer lo llevó hasta su oficina, en donde se encerraron para conversar.
- Bueno, ¿me dirán qué es todo esto?.- Fue la primer pregunta que lanzó.
- Lamentablemente no lo puedo enviar hacia los Laboratorios, ya que estamos bajo un estricto Protocolo de Seguridad, en el cual nadie, ni siquiera los militares, pueden ingresar, pero le diré que esta nueva arma tiene una capacidad totalmente nueva y permitirá evitar la Muerte en las batallas.- Comenzó a relatarle aquella función.
No dijo nada, ¿acaso podría evitar la muerte como bien dijo?. Sonaba raro, pero interesante,
- ¿Y cuándo piensan utilizarla? ¿Será en Vietnam?.- Lanzó otra pregunta al respecto.
- Así es: Con esta nueva arma, podremos acabar con el Vietcong y evitar la caída de Saigon a toda costa, además de destruir a los "Jeremes Rojos".- Añadió la mujer con los ojos cerrados.
En esos momentos, alguien llamó a la puerta y detrás suyo, Santiago observó a otra chica, pero castaña y vistiendo muy formalmente.
- Agente Evelyn reportándose. Un placer en conocerlo, Teniente General Domínguez.- Saludó la muchacha y estrechó su mano con el militar.
- El gusto es mío, Señorita.- Dijo Santiago con formalidad.
- Me alegra de que se conozcan, pero en este momento voy a necesitar que espere afuera, Señor Domínguez.- Pidió María y el joven salió de la oficina.
Allí dentro, Evelyn le informó de todo lo sucedido: Cuando terminó de entrenar a Lynn, ya tenía el aviso de que había presencia enemiga, dos espías soviéticos estaban en suelo norteamericano y todo parecía estar apuntando hacia el proyecto, por lo cual tenían que prepararse, ya que habían altas chances de sabotaje. María dio por finalizada la reunión y de ahí, tanto Evelyn como Santiago, aunque para él fue bastante corto y le estaban ocultando más información al respecto, volvieron a Nueva York, no sin antes ir a tomar un café a un bar que conocía la castaña.
Lynn se hallaba volviendo a su casa, había terminado de entrenar y cuando arribó, para su sorpresa, se halló con sus padres, los cuales se estaban despidiendo de los demás integrantes de la familia.
- ¡Lynn, llegas justo a tiempo!.- Le dijo Rita, mientras que le daba un abrazo de despedida.
- ¿Ya se van?.- Quedó la deportista totalmente sorprendida.
- Sí, tenemos un largo viaje hasta Florida, pero les avisaremos cuando lleguemos. Ahora, como dijo su madre, quiero que se cuiden, si pasa algo, nos avisan, además de que tienen a nuestros dos nuevos vecinos, nos llaman, ¿está bien?. Lori, tú estás a cargo, como dijimos esta mañana, Lincoln, diviértete con tus amigos mañana, pero no vuelvas tarde el Sábado, ¿está bien?; recuerda que tienen clase el Lunes.- Les dejaron ambos padres todos los requisitos y órdenes que debían cumplir, ellos las acataron y de ahí, tras una despedida bastante cálida, los Señores Lynn y Rita junto con Luan, Lisa, Lola, Lana y la pequeña Lily, pusieron rumbo hacia La Florida para visitar al abuelo Albert Loud.
Una vez que la "Vanzilla" partió, Lynn ingresó con Lori, Leni, Luna, Lucy y Lincoln en el interior de la casa, para después cerrar la puerta. Había sido un día largo, eran casi las 17:00 PM y necesitaban recuperar fuerzas. Mañana iba a ser otro día.
- Bueno, ya oyeron a mama y papa, todos adentro, ahora.- Comenzó Lori a imponer su autoridad hacia sus hermanas y hermano que quedaron en Nueva York.
Solo les diré esto: Lo grande se viene en el capítulo 3, así que estén atentos. Saludos para todos los seguidores y nos estamos viendo, Camaradas.
Gracias a todos por saludarme por mi cumpleaños y como muestra de agradecimiento, aquí les subo el capítulo nuevo. Espero que les guste. Saludos para Banghg, Sam The Stormbringer, augustospiller (sé que el capítulo 1 empezó sin canciones, pero calma, iré poniendo las que me dijiste).
Buen Lunes para todos.
