Ritmo

Aquella ocasión en que se reencontró con ella, después de años de una larga separación, Ash se encontró sin palabras, perdido en aquellos ojos aguamarina, hipnotizado por aquella sonrisa encantadora, soñándose en algún lugar fuera de ahí, siguiendo tan sólo el ritmo de su propio corazón.

Sábanas

Sus cuerpos enredados entre ellos, las siluetas enmarcadas debajo de la sábana que cubre parcialmente su desnudez. Misty observa y escucha con atención la respiración acompasada del muchacho quién se ha rendido finalmente en los brazos de Morfeo y, sonríe levemente. Su primera vez no fue ni por asomo como la soñó, pero ahora sabe que no hubiese deseado que sucediera de otra forma.

Tarde

Ash no tiene un sentido estricto de la puntualidad, muchos de sus amigos se preguntan si acaso el joven maestro pokémon sabe siquiera lo que es un reloj. Por eso, nadie se sorprende cuando una muy enojada pelirroja grita desde el atrio de la iglesia al reconocer la silueta de su atolondrado novio arribando a su propia boda. "¡ASH KETCHUM NO TE PREDONARÉ NUNCA QUE JUSTO HOY HAYAS LLEGADO TARDE!"

Ultimátum

Misty miraba con enojo reprimido, como el sonriente Ash Ketchum , reciente Maestro Pokémon, entregaba autógrafos a las desinhibidas jovencitas que se arremolinaban a su alrededor sólo para observarlo mientras emitían comentarios por demás atrevidos e impropios que pretendían ser seductores a los oídos del joven entrenador. Todo aquello que pudiese ser soportable para la fúrica novia del azabache, pareció romperse cuando una de las jovencillas, acercándose con descaro al muchacho y sin que este pudiese percatarse robo un beso de sus labios dejando desconcertado al maestro y helada a la pelirroja quién acercándose rápidamente, y con un movimiento de habilidad envidiable, tomó al azabache del cuello y plantó en sus labios un beso hambriento y posesivo; era una advertencia, él era de ella y ninguna más debía atreverse a tocarlo, aquello simplemente era su ultimátum.

Vivo

La besaba y sentía que aquello le era indispensable como el respirar, la tocaba y sentía que aquello era como subir al cielo, cada que estaba a su lado, sentía que estaba vivo.

Whiskey

Ash supo que algo había cambiado en él, cuando, estando en una cena amical con Misty, ella tomase el vaso lleno de whiskey con delicadeza y elegancia para luego, llevárselo a los labios, beber apenas un sorbo, y volver a depositarlo sobre la mesa; consecuentemente a ello se pasara suavemente la lengua por los labios barriendo con ello las pequeñas gotas de la bebida que habían quedado posadas en ellos; y a él esto le pareciese un ritual-involuntario- tremendamente erótico.

Xerox

Misty detestaba los trabajos de oficina, no eran para nada atractivos y por mucho siempre daban que desear, por eso, cuando entró a la Elite Four a trabajar, los primeros días le habían parecido por demás un fastidio, todo lo que había que hacer era papelería que parecía inacabable y un ejercicio de paciencia infinita para soportar a Lance y a su egomanía cada día más creciente al conservarse como cabeza de la organización, por eso Misty detestaba los trabajos de oficina; por que estos limitaban su desarrollo y frenaban la creatividad. Aquel día que se encontraba sacando copias de algún panfleto al que ni siquiera había echado una ojeada y que simplemente cumplía con pasar por la maquina fotocopiadora, no se percato de la presencia silente que se encontraba parado detrás de ella, esperando su turno para usar la máquina de oficina. Esa presencia que desde que ella había llegado a la oficina la miraba, la observaba y la admiraba de lejos, esa presencia que años antes ella hubiese reconocido inmediatamente y que ahora ni topándose diariamente de frente a él todos los días en la oficina parecía notar; No, ella ya no lo notaba, ya no lo conocía, a él, a su gran amigo de la infancia, Ash Ketchum, por que ella había dejado los sueños y las ilusiones de lado cuando había entrado a trabajar para Lance dada la necesidad que tenía de sacar de la quiebra el gimnasio de ciudad Celeste, ella ya no lo reconocía por que ahora su atención sólo pertenecía a sus problemas, a su tristeza, y a la monotonía del trabajo, y él, Ash, tragaba en seco y callaba, por que él ya no ocupaba un lugar en la vida de ella, por que su presencia en ese instante aun estando a escasos centímetros de la joven, era para ella tan relevante como la máquina Xerox que utilizaba como si ya todo le diera igual.

Y

A veces deseaba odiarla, lo deseaba con tanta que fuerza que, por momentos creía lograrlo. A veces soñaba con olvidarla, y dormía tan profundamente, que en instantes parecía matar su recuerdo. Pero luego, despertaba, o la fuerza se le iba, y sus sentimientos volvían a su cause natural, y la amaba nuevamente, con aquella fuerza inevitable como la de una cascada cayendo desde lo alto de su acantilado, imposible detenerla, irreversible en su curso. Y es que no comprendía por que ella le había jurado amor, cuando aquello se había desvanecido ante otra presencia, ¿Dónde quedaban aquellas promesas que ella había hecho?, ¿En dónde había quedado ella y la verdad de su corazón? A veces sólo deseaba que regresara, con aquella sonrisa, con una explicación sincera, o con una explicación (la que fuera), entonces él la perdonaría y serían felices, tanto como él alguna vez lo soñó.

Zarzamora

Ash no gustaba de las mermeladas, por alguna razón que él no había llegado a comprender del todo, aquellas jaleas saborizadas de frutillas, le parecían demasiado dulces, empalagosas, e un regusto difícil de digerir; la opinión del joven maestro cambió cuando Misty le preparó, por su cumpleaños aquel pastel de Zarzamora, que después de una larga charla entre los dos amigos, él pudo probar de los labios de una apenada pelirroja; desde entonces las mermeladas parecían tener un lugar especial entre los sabores y recuerdos preferidos del entrenador.

¡Uff! Después de una larguísima temporada de no actualizar nada de nada de nada comienzo con este ABC que había dejado inconcluso, me disculpo por la últimas letras, no estaba muy inspirada con ellas , por que estoy inspirada con otras ideas que espero subir prontamente, este es el primer pago de una serie de cosas que le debo a mi grandiosísima y fantástica amiga y Beta Reader Le Fleur Noir, quién me ha tenido la paciencia para esperar a pesar de mis múltiples obligaciones que me impedían escribir, ahora sí amiga empezaré a pagar mi deuda contigo. Gracias a todos por leer y en verdad perdonen esta segunda parte, la inspiración se va a donde quiere y nada puedo hacer para contenerla jejejeje.