Teddy Lupin.

-¡Hola, abuela! -gritó al entrar en la casa en la que se crió y donde todavía vivía su querida abuela. Andrómeda, de 63 años, apareció desde la puerta que daba al jardín, con sus guantes verdes y su ropa de trabajar en el jardín. Andrómeda tenía un pequeño huerto y un precioso jardín repleto de las más bonitas flores.

-¡Hola, cariño! No contaba con verte hoy. ¿Cómo estás? -le dijo mientras él la abrazaba.

-Muy bien. Vengo de Hogwarts... -dijo él, con una sonrisa triste. Su abuela suspiró y le acarició la mejilla con suavidad.

-Ya veo. ¿Cómo está el colegio? -preguntó ella, mientras los dos caminaban hacia la cocina.

-Está como siempre. La capacidad de Minerva McGonagall para que el colegio siga intacto es asombrosa. -dijo Teddy. Su abuela le sonrió.- Las tumbas de papá y mamá están muy bonitas. ¿Has ido esta semana?

-Sí, las he limpiado un poco.

-Y has puesto una corona.

-No, eso no. -dijo Andrómeda, frunciendo el ceño.

-Entonces eso habrá sido Harry. -dijo Teddy sonriendo. Entonces empezó a buscar en sus bolsillos.- Por cierto, toma, esto es para ti.

El metamorfomago dejó sobre la mesa de la cocina un estuche de terciopelo rectangular. Androméda frunció el ceño y miró muy extrañada a su nieto.

-¿Por qué me regalas algo? ¿Has metido la pata? ¿Victorie está embarazada?

-No, abu, abu... -dijo él riendo de los nervios de su abuela. Andrómeda abrió la caja y sacó de allí un precioso colgante con una piedra preciosa blanca y alargada.

-¿Qué pasa, Teddy? -le preguntó ella, admirando la preciosa joya, que seguro que no había sido barata.

-Hoy es el Día del Padre. -dijo Teddy, levantando los dos hombros.- Tú has sido para mí mi padre, mi madre, mi abuelo y mi abuela a la vez. Así que te hago un pequeño regalo.

-Mi vida... -dijo Andrómeda, emocionada, acariciando la mejilla de su nieto.- Me alegra que pienses eso. Pero si hay alguien a quién deberías hacerle un regalo es a...

-A Harry. -la interrumpió Teddy, sonriendo.- Lo sé. Hoy ceno en casa de los Potter y también tengo un regalo para él. Los tres enanos están en Hogwarts y el pobre Harry pensaba que no iba a tener ningún crío a cenar, pero Ginny y yo le vamos a dar una sorpresa.

-¿Cuándo te has hecho tan mayor? -le preguntó Andrómeda, con la mayor sensación de orgullo en el pecho. Tenía hasta ganas de llorar. Teddy elevó los dos hombros y sonrió.

-No lo sé... Te quiero mucho, abuela. -dijo abrazándola.

-Y yo, cariño. Yo también te quiero mucho. -le dijo la vieja, dejando caer una lágrima en el hombro de su nieto.


A veces la figura paternal viene de algo inesperado. A Remus no se le permitió ser padre por más de unos días, pero a Teddy no le faltó figura paternal. Harry, su padrino, por supuesto. Pero estoy segura que Andrómeda también participó en ello. Para mi la mediana de las Black es uno de los personajes más valientes y fuertes.

Un beso y hasta la próxima!