¡Hola!

Quiero disculparme por dejar el capítulo anterior así a la maldita sea, la causa pues estoy aprendiendo a conocer la página y no supe como poner el saludo T-T, un enorme lo siento.

Es mi primera historia SwanQueen, gracias a cierta personita que me dio a leer una historia y me fascino tanto que luego me volví adicta a la serie así que espero llenar las expectativas.

Advierto que esta historia se caracteriza por mi marca especial TDL (tristeza, drama y lágrimas) en dosis elevadas. Espero que me hagan saber si les gusta, cualquier comentario es bien recibido.

Besos desde Panamá

Los Personajes de Once Upon a Time no me pertenece, está historia sí.


Capítulo 2

Retazos De Libertad

La vida para ella era muy extraña, el colorido del castillo es opacado por las curiosas miradas que le dirigen, a su corta edad no se siente nada cómoda con lo que la rodea; sabe que no es normal para los demás, aunque sus padres intentan por todos los medios hacerla encajar, ella no lo logra.

Un hada sin ningún toque de magia, cada criatura del bosque y del reino la miran con desconcierto... ¿que era ella? no es Ninfa, Elfo, ni tampoco una Sílfides, no pertenece a ningún grupo de los seres alados que forman el Gran Reino Unido ¿Cómo podrían nombrarla?. Al verla caminar, los ojos caían sobre ella como llamas que quemaban, logrando que la niña se sintiera avergonzada.

Un suspiro largo se deja escuchar a su lado, levanta la mirada del suelo. Una mujer con hermosa túnica blanca y un elaborado bordado dorado en su cintura la mira dulcemente, sus inmensas alas parecían cobijarla de todos. La tristeza pasó a convertirse rápidamente en emoción, el aleteo de la reina a su alrededor, le arranca una sonora carcajada.

-Mi pequeño y hermoso tesoro-Snow le acaricia la rubia cabellera.

-Madre-la mira fascinada-¿iremos al bosque?

-Hoy no podemos volar al bosque querida, tengo una visita muy importante-se disculpa.

-Pero quería mostrarte lo que Rubi y yo encontramos-manifiesta con desilusión

-Lo siento querida crees que puedas ir sin mí-el que su pequeña abandone la seguridad del castillo no le hace ninguna gracia, pero debe confiar en que el peligro ya no está presente.

-¡Puedo hacerlo sola!-la emoción es palpable tanto que su madre suelta una carcajada.

-Mmm... Confió en ti, sé que no iras más allá de la casa de la abuela Granny's- la niña asiente-¡me lo prometes!

-¡Sí!

- Uno de los guardias ira por ti más tarde, ¿de acuerdo?

La pequeña cabeza se mueve en afirmación pero la reina no confía ciegamente en su pequeña.

-¡Emma!-le da un dulce golpecito con el índice en la frente-por una vez no hagas travesuras, ya te conozco y se de lo que eres capaz, no puedo ni imaginar tus ocurrencias.

-¡Mamá!

-Ningún mamá que valga-mira al frente evitando el contacto con esos ojos que la derriten, Emma sabe cómo ablandarla- te conozco, ahora ve y cuando vayan por ti no quiero demoras, ¡estas advertida!


El murmullo de la brisa golpeando la copa de los arboles es su sonido favorito, es un eco que le recuerda esa corta libertad que le otorga su madre. Abre los ojos extasiada, refugiándose por momentos en esa sensación de felicidad. No había ojos sobre ella, nadie la señalaba, ni la miraba como bicho raro.

Automáticamente una sonrisa nace en su rostro, nada puede ser mejor que ese momento donde la naturaleza entera dialoga a su alrededor. Es un estímulo impresionante que agudiza sus sentidos.

Escucha.

Olfatea.

Siente.

Sensaciones enriquecedoras que van profundizándose con cada salida. Quizá solo es ella la que escucha esa platica silenciosa, una que le causa cierto cosquilleo en la nuca, sabe que puede ser algo que solo está en su cabeza, que tal vez solo busca una excusa para sentirse especial, esa amalgama de pensamiento pasa fugaz y no mata la sonrisa que pinta sus labios.

Sus ojos brillan. Es consciente que no hay ningún otro lugar del mundo donde quiera estar. Ni los lujos del palacio, mucho menos los bellos y ostentosos vestidos la llenarían completamente, nada podría borrar las sensaciones y emociones que le otorga estar afuera.

Es en ese momento donde se siente tan especial.

-Princesa deberíamos regresar.

-Ya te he dicho que no me llames así-detuvo su caminata, los ojos de su amiga esquivan su mirada.

Era un poco más alta que la princesa, una joven morena, esbelta y atractiva de trece años. Una larga melena negra corría más abajo de sus hombros. Se le veía segura y tranquila.

-¿Qué desea hacer mi señora?

-¿Cuándo fue la última vez que me llamaste por mi nombre?

-Sinceramente, no lo recuerdo-contesta con indiferencia.

Un jadeo frustrado e impotente se escapó de los labios de la más pequeña; eran las mejores amigas, con Rubi no se sentía diferente, a su lado las cosas parecían tan normales que incluso el volar pasaba a segundo plano. Eran solo dos amigas caminando por el bosque, sin embargo había algo que Emma no podía cambiar y era que Rubi olvidara su título. Solo quería ser solo Emma, la amiga de Rubi,

-Eres una tonta, ¡somos amigas!

-El que seamos amigas no quiere decir que tenga que perderle el respeto-expresa con dureza.

Allí estaba ocurriendo algo, su amiga parecía molesta, en las últimas salidas su comportamiento había cambiado, sus cambios de temperamento eran constantes. Si, definitivamente su amiga le estaba ocultando algo.

-Eso es absurdo, el que me llames por mi nombre no quiere decir que me respetes menos-cruza los brazos sobre el pecho fastidiada-entonces como debo llamarte, porque también te respeto.

-Rubi

-Te mofas de mi-simplemente la morena la exasperaba, que tan difícil podía ser.

-Nunca, pero la abuela tiene razón.

Y allí estaba la causa que necesitaba escuchar, Emma la mira fijamente incitándola a continuar.

-Ya no somos unas niñas y aunque lo odie, debo aprender a dirigirme a usted, imagina si se me escapara un "Emma" delante de la reina, sabe que es muy ceremonial.

-No lo niego, pero no estamos en el palacio-un matiz de tristeza opaca sus ojos.

-Prefiero que sea así para no perder la costumbre-masculla afligida.

Emma reanuda su caminata molesta. Debería ser fácil dejar su título en las paredes del palacio, pero no era así -iré al nido sola. Puedes espérame en el lago si quieres, no tardare.

Pero su amiga no da por terminada la conversación, en dos zancadas le impide el paso.

-No puedo ser tan ingrata, su madre nos ha cobijado en este reino al menos debo seguir las reglas-los ojos de Rubi le piden a grito comprensión.

-Sabes por qué amo este lugar-la contempla con firmeza- porque aquí, no hay reglas, solo soy yo, Emma, una chica amante de la naturaleza, aquí el aire que respiro es normal no hay huellas de falsedad, esto es lo poco que tengo. Te lo imploro, no más señora, ni princesa.

-Pero…

-Es una orden Rubi-la morena la mira asombrada- mientras estemos solas solo seré Emma.

-¿Está usted segura?

-¡Rubi basta!

-Está bien-levanta las manos en señal de derrota- por favor no tarde, debemos volver a la cabaña antes que lleguen a buscarla-grita al verla alejarse.


Seguía caminando, olvidando que hace mucho, el nido había quedado atrás. Continuaba en su fascinante expedición, el colorido del bosque de primavera iban quedando resegados. La suave canción de las aves se fue apagando, algo es diferente en ese lugar, demasiado mutismo, el bosque no suele estar tan silencioso. Se queda parada contemplándolo todo, hasta que su mirada capta un brillo extraño a unos cuantos metros, debe retroceder, esos es lo que su razón le grita pero otra parte de ella la incita a seguir aunque quiera resistirse, lo que la llama hacia ese brillo es superior a ella.

Los ojos verde azul parpadean reiteradas veces enfocando lo que se encuentra ante ella, no sabe cómo definirlo, quizás como un enorme muro de agua turbia que se extiende de derecha a izquierda sin encontrarle final, levanta la mirada y encuentra lo mismo, la barrera se pierde entre las nubes. Es magia blanca sabe reconocerla ¿pero que hace una enorme barrera mágica en medio del bosque? Comprime los labios aguantando un grito cuando la barrera comienza a centellar por completo, su cuerpo se tensa pero esto no evita que quiera tocarla. Esta asusta, pero no retrocede, al contrario, la llena de más curiosidad. Ignora las alarmas en su cabeza, esas que le repiten la advertencia de su madre "confió en ti y sé que no iras más allá de la casa de la abuela"sonríe de lado, ella siempre buscaría la aventura. Cierra los parpados sabiendo de antemano que si la reina se entera de su escape la castigara con justa razón.

-¿Esto lo vale?-se pregunta en tono divertido.

Inspira, el aire es más frío en ese lado del bosque pero ella no lo nota, sus dedos continúan avanzando más insegura que antes. Pero no se detiene.

Admira la corriente de energía que danza frente a ella.

¡Es asombroso!

Sus pupilas se abren en shock, en fracciones de segundos ante sus ojos la enorme barrera se vuelve transparente, solo entonces puede distinguir lo que hay al otro lado.

Los arboles parecen del doble de su tamaño y eso la hace sonreír sin sentido.

Uno

Dos

Tres pasos y sin darse cuenta ya atravesó el enorme muro, continua su marcha.

Todo parece… tan...es...tan...

Y cuando cree que no puede encontrar nada más que la asombre, su valor se le escapa con demasiada rapidez, la respiración se le corta.

He inesperadamente la ve...

Continuará…