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Caída.
Recuerdo que yo al tener 17 años le dijeron a Panda que ya debía retirarse. En realidad… no, no le dijeron sino obligaron, pues esas veces Panda ya tenía como unos… ochenta o algo así. Entonces, aunque protestaba tanto, tuvo que retirarse a regañadientes… pero antes de hacerlo les pidió que solo un día más de trabajo. Ellos aceptaron.
Yo… después del colegio fui a querer recoger al viejo, pero al entrar a la morgue vi algo… raro.
Panda estaba sacando cada órgano del cadáver. Recuerdo que era una mujer y que murió de una bala al corazón. Lo recuerdo bien, pues el corazón perforado estaba en las manos de Panda cuando lo vi.
Como antes te conté, Panda parecía no tener emoción alguna. Todo era ser amargado y frío, pero esa vez te juro que vi brillar sus ojos negros. Era como si jugara con cada órgano y viera la fascinación de tocarlo y abrirlo.
La verdad es que la primera vez que lo vi no me pareció raro, lo vi hasta normal, pero ahora que lo recuerdo me parece bastante aterrador. Porque luego de jugar con cada órgano del cuerpo, lo volvió a amar como un niño arma de nuevo su juguete. Solo que… esa vez saco algo, no me di cuenta de inmediato, pero Panda saco ese corazón perforado y lo guardo entre sus ropas manchadas.
Entonces se lo llevó a la casa.
Pero después de eso el ánimo del viejo fue en peor. Se la pasaba leyendo libros y libros. Algunas veces veía como leía libros de anatómica y parecía extrañar su trabajo. Ya no hablaba para nada y… eso era depresión, estoy seguro.
Está no es la peor parte de mis recuerdos, pues en cierto momento, antes que yo me graduara, recuerdo vívidamente que el tan serio Panda abrió a un gato que estaba por ahí. La niña, a los poco días, vino llorando a nuestra puerta para decir si vinos a su gato, Bookman negó con la seriedad común, pero ese gato quedó en el congelador por muchos años.
Yo no me atrevía a decir nada, pues me parecía una cosa rara, sí, pero que no era de mi incumbencia. Aunque le pregunte una vez por qué había tantos cadáveres de animales en el congelador, el viejo no respondió y a los días siguientes compró un congelador él solo para cada cadáver que abría. Una vez lo abrí y encontré a gatos, perros, loros y muchos animales más.
Yo, en ese momento, no le preste atención.
