2. Solo voy a acompañarte

El viaje hasta HySy ArtMask Studio, lugar de trabajo de Uta, fue de lo más apacible que se puede esperar en el peligroso Distrito 4. No notó la presencia de ningún ghoul ni de ninguna "paloma" en todo su trayecto, cosa que la desubicó un poco… Pero claro, el canibalismo solía ser por la noche, no a plena luz del día. Con suma pereza, Rize se frotó un ojo, no estaba acostumbrada a madrugar, pero la situación lo requería.

Tocó la puerta del estudio con suma molestia con la imagen de la cara de Uta en su mente riéndose de ella al imaginar lo que pudo pasar por la noche.

― Está abierto ―se oyó una voz desde dentro.

Rize empujó la puerta, entrando en una habitación llena de máscaras ghoul en expositores y colgadas de las paredes. Al fondo, en su mesa de trabajo, se hallaba Uta arreglando una de las múltiples máscaras que le llegaban.

― Ahh, eres tú… ―dijo tras girarse y poner la máscara en la mesa.

― ¿No me vas a preguntar qué tal la noche? ―se acercó recelosa Rize, creyendo que Uta sabía más que ella y Tsukiyama juntos.

― ¿Debería?

Esta contestación dejó algo confusa a Rize, quién volvió a examinarle con la mirada para intentar encontrar el menor resquicio de que la estaba tomando el pelo y que sabía perfectamente de qué hablaba.

― ¿No hubo nada raro?

― Creo que me estoy perdiendo ―contestó Uta con una sonrisa tranquila.

― Ayer fui al Helter Skelter, ¿no?

― Claro. Yo te llevé hasta allí.

― ¿Y no había nadie más?

― Aparte de Itori… No.

Rize estaba ahora mucho más confusa que cuando vio a Tsukiyama en su cama y ella con su camisa, la cual no tardó en llegar el Gourmet para exigirla y tampoco tardó en caer por las escaleras de una patada por parte de la Glotona.

― ¿Solo estábamos nosotros tres?

― ¿Quién más debería haber?

― No te estás quedando conmigo, ¿verdad? ―Rize estaba empezando a perder la paciencia con aquel payaso.

― ¿Qué gano yo mintiéndote, aparte de que destruyas mi tienda?

Razón no le faltaba. Con un suspiro, se sentó en una de las sillas que había allí para los clientes.

― Pareces muy preocupada… ¿Puedo saber qué te pasa?

― Es que… Últimamente me aburro mucho en el Distrito 20… Tsukiyama no da muchas señales de vida… ―se inventó una mentira para intentar sonsacar algo a Uta.

― ¿Hablas del Gourmet? Pues justamente ayer mismo tuvo un encontronazo con unas "palomas".

Rize saltó del asiento.

― ¡¿Lo dices en serio?!

― Pues claro. Varios clientes que han venido antes que tú me lo han contado. Por lo que se ve, le pillaron saliendo del Restaurante de Ghoul y le arrinconaron en un callejón. Por lo que se ve, no se habla de otra cosa.

Rize se sentó pálida en la silla. ¿Cómo era posible que Tsukiyama apareciese en su cama si en ningún momento estuvo con él por la noche y teniendo como coartada ese enfrentamiento con las "palomas"?

― Me parece muy extraño que no lo hayas oído.

― La verdad es que no me acuerdo de nada de lo que hice por la noche.

Los ojos de Uta brillaron ante esa revelación.

― Haber empezado por ahí. Puedo decirte lo que hiciste en el Helter Skelter antes de que yo me fuera.

― ¡¿Te fuiste dejándome sola?!

― Hoy tenía que abrir y tú no tenías ganas de irte ―sonrió inocentemente Uta.

Rize gruñó. No había ni un hombre bueno en todo Tokio.

― Comenzaste a beber mucho licor de sangre con la premisa de que estabas hambrienta y de que el Gourmet era un pijo de mierda. Y te dejé con Itori allí.

Rize hizo memoria con aquella información… Sí, recuerda lo hambrienta que estaba y lo de Tsukiyama era ya una rutina. Próxima parada: Helter Skelter.

― Muchas gracias, Uta.

― De nada.

― Ya quedaremos para otro vino ―dijo a modo de despedida.

La puerta se cerró tras ella. Con una sonrisa, Uta volvió a la máscara que reparaba: una máscara de payaso con una gran G en ella.

― Eso es si sigues viva ―murmuró mientras pintaba más la nariz roja del payaso.

Durante su camino hacia el Distrito 14, el recuerdo de su llegada al Distrito 20 la abordó como si de una fuerte ola se tratase…

«Queriendo familiarizarse con el territorio, Rize deambuló por las calles del pacífico Distrito 20, pudiendo distinguir a varios ghoul trabajando en una cafetería con el rótulo ANTEIKU. Cansada y hambrienta, su vista se posó en otra cafetería llena de libros donde, a través de un gran ventanal, pudo ver a un chico repeinado y con traje leyendo una obra de Sen Takatsuki mientras se tomaba un café.

Decidido: aquella persona sería su primera víctima.

Con toda la educación del mundo, preguntó si aquel sitio estaba ocupado, a lo que el joven, tras observarla de arriba a abajo, dejó que se sentase con él cortésmente. Estuvieron hablando sobre Sen Takatsuki y sobre el amor que ambos profesaban hacia la literatura, que tanto había conseguido evadirles de la realidad. Tras unas horas, ambos salieron de la cafetería y, educadamente, el joven se ofreció a acompañarla a casa ante la inminente salida de la luna. Todo iba según lo establecido… Solo falló una cosa: a la hora de ir a despedazarle con el kagune, nunca imaginó que él se defendería con otro.

Non… Menos humos, my lady ―sonrió el joven mientras su kagune cortaba el de Rize―. Solo voy a acompañarte.

Y así, conoció al odiado y asqueroso Gourmet, uno de los ghoul más peligrosos del Distrito 20.»

Tan absorta iba en sus pensamientos, que no se dio cuenta que chocó con un hombre con gabardina negra y maleta.

― Perdone ―dijo rápidamente mientras cogía la maleta y se la daba.

Se fijó en el sombrero que le cubría la cara, recordándole parte de su pasado en V.

― No es nada ―respondió el hombre, tomando el maletín antes de proseguir su camino.

Rize lo miró hasta que desaparecio por una calle, sabiendo que aquel hombre era una "paloma". Decidió no quedarse más tiempo ahí, así que prosiguió su camino.

Desde la otra calle, el hombre había parado y la observaba marcharse mientras apretaba con fuerza el maletín en su mano.

― Huele (Maldita) diferente (bastarda) ―murmuró antes de proseguir su camino―. Espero que Uta haya terminado la máscara…

Próximo capítulo: -Esa información no está en venta-


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