Los eventos ocurren tres meses luego de la reaparición del Rey Hechicero.

VOLUMEN 15

CAPITULO 1

UN REINO EN DECADENCIA

Parte 2

Momongaaaaaa-sama! ¡ay ahhhh ahaaahhh!"

"Tranquila Albedo, solo dije que iremos juntos como representantes de la nación del Reino Hechicero para celebrar el vasallaje del Imperio"

"Lo sé perfectamente MOMONGA-SAMA. Pero que usted me elija personalmente es todo un honor para mí"

Ainz solo podía mirar preocupado a una súcubo que irradiaba corazones rompiendo toda ley de la física. Él pensaba que era adecuado llevar a Albedo, ya que su rango es como si fuese su segunda al mando… su reina. Después de todo era una costumbre que vio al emperador realizar en repetidas ocasiones al asistir a una reunión importante.

"Albedo creo que debemos centrarnos en el tema, debemos dejar todo preparado para nuestra partida y aunque será solo un par de días me gustaría realizar esta tarea sin errores"

"Si Momonga-sama, en el informe que selló ayer estaban todas las tareas pendientes divididas entre: las que tienen mayor prioridad, las actividades que pueden ser postergadas y el plan de abastecimiento para el nuevo gremio de aventureros"

(¿Estaba ese documento en toda esa montaña de documentos que sellé ayer?)

"Ehmm... sí… sí… tienes razón Albedo, no esperaba menos de ti"

"Es como usted dice Momonga-sama. Solo soy una herramienta en su maravillo plan para gobernar sobre estos insectos con su infinita bondad"

"Ahora quisiera saber algo… de acuerdo con tu opinión ¿Quién se quedará a cargo esta vez?"

"Demiurge por supuesto"

"Ya veo…"

Ainz cayó en contemplación, no sabía que podía pasar si dejaba a Demiurge a cargo del país por unos días. La última vez que hablaron no logró liberarse por completo de las cargas de un rey y era muy probable que el demonio realice uno de sus "planes" sin que tenga la menor idea… "¿Será una buena idea dejar a cargo a Demiurge?" En este momento parece que Actor de Pandora o Sebas serían una mejor opción para gobernar sobre seres tan delicados.

"Momonga-sama, Momonga-sama recuerde que hoy tenemos nuestro día especial"

"Sí… bueno puedes prepararte yo iré en un momento"

"Como desee Momonga-sama"

Albedo salió de la habitación sin perder el tiempo. Ella disfrutaba mucho las actividades que tenían; sin embargo, Ainz podía cumplir el deseo de su subordinada gracias a su supresor de emociones de lo contrario hubiese caído ante la tentación de la carne en repetidas ocasiones. Conceder las peticiones de Albedo era su forma de compensarla por su fiel servicio a pesar de haber ganado el encuentro que tuvo contra sus subordinados en el Reino Santo.

Su nueva rutina lo hacia más feliz, comenzaba a compartir el afecto que sentía su guardiana por él, aunque sabía que todo esto era por sus deseos egoístas incluso hasta el ser más poderoso necesitaba algo de calidez en su corazón inexistente. Mientras mantenía ese pensamiento comenzó a revisar los documentos que había firmado. Ainz tenía que verificar si algún evento importante ocurriría pronto debido a que su gobernante temporal podría desatar una masacre pensando que todo era el mismismo plan de su maestro.

No encontró nada que resulte preocupante salvo por las opiniones de los miembros de La Gran Tumba de Nazarick que Ainz en su intento de ser buen gobernante continuaba recolectando. En esta ocasión había una que llamó su atención.

La idea decía lo siguiente:

"LAS DEFENSORAS DEL SALÓN DEL TRONO DE LA GRAN TUMBA DE NAZARICK DESEAMOS PASAR MÁS TIEMPO CON NUESTRO MAESTRO, DEBIDO A QUE NUESTRO DEBER NO ES SOLO PROTEGER EL TRONO, SINO A SU LEGÍTIMO DUEÑO"

En otras palabras, las Pléyades deseaban salir en misiones con Ainz-sama, debido a que Narberal Gamma había contado con orgullo sobre sus gloriosas aventuras y otras actividades junto a su gobernante. Era evidente que ignorar este hecho produciría infelicidad en sus filas, por lo que como un buen gobernante debía encontrar el modo de cumplir sus deseos sin caer en el exceso.

Ainz hiso una nota mental de este tema y se transportó a sus aposentos para equiparse un traje de ilusión.


En una suite de lujo en el noveno piso de la Gran Tumba de Nazarick, Ainz era cambiado por cinco sirvientes homúnculos bajo la apariencia similar a la que tenia cuando era humano al vivir en el Antiguo Mundo. Junto al trabajo de Demiurge y el gran bibliotecario Titus Annaeus habían conseguido usar los cuerpos de los Doppelgänger generados automáticamente para poder elaborar trajes que servían para disfrazar la apariencia de quien lo porte. A petición del Ser Supremo, los trajes tenían una apariencia discreta con la capacidad combinarse entre los plebeyos resultando sumamente útiles para que las misiones de espionaje se puedan llevar a cabo con un mayor éxito y detalle.

Sin embargo, Ainz usaba esta poderosa herramienta para liberar el estrés y complacer a su Supervisora de Guardianes Albedo. Luego de verse un par de veces a través del espejo, Ainz solo podía pensar para si mismo que la magia era realmente sorprendente y recordar que debía recompensar adecuadamente a esos dos por su excelente trabajo.

Mensaje Albedo "Momonga-sama ya estoy lista, ¿nos encontraremos en el lugar de siempre?"

"Sí, ya voy Albedo"

Una súcubo estaba encubierta en las calles de E-Rantel como una mujer muy atractiva de aproximadamente veinte años. Para los ciudadanos ella tenia unos ojos verdes y cabello castaño. Mantenía su majestuosa figura, pero con los pechos un tanto reducidos. Llevaba un vestido con escote en V sobre su piel bronceada. Era el foco de atención de los hombres y mujeres que sentían que esa mujer seria capaz de rivalizar con la mano derecha de su gobernante, pero ella no demostraba su aura usual de superioridad, por el contrario, parecía alguien perdida como si no tuviese sentido de ubicación.

Una mano acarició el hombro de la súcubo sin que ella sea capaz de percibirla. Sus instintos se dispararon, pero al girar sobre su posición vio un hombre que le daba una cálida sonrisa. Él tenia unos ojos negros como la noche al igual que su cabello una tez blanca, una camisa blanca y unos pantalones marrones con botas. ¡Era su amo!

La pareja se cogió de las manos y caminaron a través de una plaza que tenia una gigantesca estatua del Rey Hechicero. Ainz miraba avergonzado su propia figura. Aunque había confundido tiempo atrás a Albedo sobre las razones por las que no era necesario tener tantas estatuas sobre su persona al final acabo cediendo a los deseos de la súcubo. Quizás era por el sentimiento de afecto que había desarrollado por ella. Aunque seguía siendo un no-muerto una parte de su mente pensaba en cosas como esa. Era una adecuada liberación sobre la carga de gobernar, incluso pensaba que cuando su acompañante enloquecía alucinando sobre sus hijos, al final no era una mala idea, ya que tener un sucesor implicaba una gran liberación de sus deberes. Pero pensándolo con mayor calma no quería traer a su descendencia a un mundo tan peligroso, podría tener un destino fatal al punto que Ainz recordó su infancia y los relatos de todas las penas que pasaron varios de sus amigos del gremio.

Este pensamiento aparentemente había sido reflejado a través de los gestos del disfraz de Ainz y Albedo no tardó en notarlo. Ella pensaba que algo disgustaba a su amo al continuar su camino hacia las afueras de la ciudad. Decidió acariciar su rostro. Ainz en shock liberó su supresor de emociones y le devolvió la mirada a Albedo.

Intentando desviar la preocupación de Albedo. Ainz aclaró su garganta inexistente dijo: "¿A donde me llevaras el día de hoy?"

"Ya lo verá Momonga-sama he encontrado una colina cerca de la capital, si llegamos en media hora podrá disfrutar una hermosa vista"

"Lo espero con ansias Albedo"

La súcubo se sonrojó como un tomate. Si bien la planta del Sexto Piso de la Gran Tumba de Nazarick poseía un ambiente muy hermoso, este ya era conocido por la pareja como la palma de su mano por eso habían decidido salir a lugares dentro de sus territorios con el fin de escapar de la rutina. Sin embargo, bajo petición de los guardianes había varios equipos de defensa que aparecerán frente a ellos en caso de que Ainz de una señal a los Hanzos que protegían a la pareja sin ser percibidos por nadie más que ellos. De otro modo, actuarían al ver que su amo era atacado repentinamente. Sin embargo, había una excepción a la regla que eran las acciones de Albedo. Ella a veces intentaba robar un beso a su amo y esta tenía que contenerla sin romper la ilusión diciéndole que todo iba a su tiempo. Sin que Ainz lo sepa, la súcubo siempre aprovechaba para restregarle en la cara a Shalltear la citas con su amo, pero ella siempre la callaba diciendo que si no hay contacto más que las manos eran solo dos amigos que salían junto fuera del trabajo. Por eso la súcubo siempre intentaba aprovecharse de su amo disimuladamente, incluso disfrutaba ser sometida por su Momonga cuando ella se sobrepasaba.

La pareja pasó la tarde mientras contemplaban el paisaje y mantenían una charla sobre las aventuras que tenían los Seres Supremos en sus años de gloria.


Días después en la entrada este de E-Rantel, se encontraban dos guardianes hablando mientras aguardaban a su amo para partir hacia la capital del Imperio.

"Albedo, puedes estar tranquila. Nuestros intelectos se equiparán, pero no alcanzan el de nuestro señor. Aun así, puedes estar tranquila, yo llevaré a cabo tus tareas por estos días"

"No es eso lo que me preocupa. Me pregunto si Momonga-sama me presentará como su reina… así podría tener la victoria asegurada sobre esa pecho plano"

Demiurge solo podía mirar con preocupación a su colega. Era conocido por todos, el amor por su amo, pero ella podría arruinar el plan que tenía Ainz-sama como la última vez que fue en persona al Imperio. Era probable que en esta ocasión aprovechara el aniversario para desarrollar su intrincado plan o plante unas semillas para la elaboración de un desenlace para sus beneficios. Eran tantas las posibilidades que su amo podía contemplar para aplicar sobre ese reino humano.

El demonio recordaba la sorpresa y admiración que tuvo al enterarse de las acciones de su amo que llevaron al vasallaje del Imperio con solo una demostración de poder. Ahora solo evitaba temblar a la expectativa de las noticias que recibiría en los siguientes días. Aun así, pensar en su amo no lo distraía de su misión, por el contrario, ahora se sentía decidido a realizar un mejor esfuerzo en estos días que gobernaría sobre el Reino Hechicero.

"Albedo ¿Estás segura del equipo que llevaras como escolta de nuestro amo?"

"Sí, Momonga-sama me permitió crear este grupo para obtener alguna pista del resto de los seres supremos. Sin embargo, creo que este grupo también es útil debido a la especialización de miembros. A excepción de Rubedo que se mantiene a la espera, Momonga-sama habló con ella dándole una misión para poder evaluar su potencial en el Nuevo Mundo"

"Ya veo, iré en mi tiempo libre a ver a tu hermana, me interesa saber su postura. Es realmente sorprendente que el maestro pudiese hablar con ella sin desatar una pelea"

"Cuando vayas, entrégale mis saludos y por favor no la hagas enojar"

"No te preocupes, no tengo pensando provocar hostilidades en tu hermana, pero mantengo mis precauciones en caso de que pase lo peor"

"¿Qué piensas hacer? Demiurge te advierto que tengas cuidado. No me gustaría volver a La Gran Tumba de Nazarick y encontrarla hecha escombros"

Alrededor de los guardianes se desataba una sed de sangre que bajaba estrepitosamente la temperatura y ponía de rodillas a todos los que lo rodeaban incluso los guardias que los escoltarían en el viaje. Todo este fenómeno que amenazaba con desatar una batalla titánica fue extinguido cuando apareció un portal que fue atravesado por su Señor Supremo. ¡su amo!

Ambos demonios cayeron de rodillas en señal de respeto y Ainz los miró con sus ojos carmesí que emitían un fuerte brillo que reflejaba la aparente ira de su amo por sus estúpidas acciones. Sin embargo, esto estaba más lejos de la realidad. Ainz vio rápidamente su entorno y vio a todo el mundo tirado en el suelo, pero no por señal de respeto, era una sensación de miedo que se había disparado antes de su aparición. Él dedujo fácilmente que se trataba de estos dos que tenia frente a él y prefirió mirarlos como un padre que no sabia que hacer con sus dos hijos que se la pasaban peleando.

"Pueden ponerse de pie. Albedo ¿Éstas lista para partir?"

"Por supuesto Momonga-sama. Solo estaba aguardando por usted para subir al carruaje y partir en nuestro viaje"

Las alas de la súcubo mostraban su evidente alegría.

"Muy bien. Demiurge… entonces dejo todo en tus manos querido amigo"

Demiurge tembló al ver a su amo dar la mano. Ainz solo daba una despedida como un buen hombre de negocios que estaba por cerrar un buen trato, pero le preocupo ver a su subordinado tomar su mano en respuesta con un evidente temblor.

"¿Estás bien Demiurge? Pido disculpas si esta tarea es muy pesada para ti. Si deseas puedo asignar a Actor de Pandora para no saturar tus tareas"

"Cumpliré mi deber a la altura de sus expectativas"

"Confío en ti Demiurge, cumple mi voluntad"

"Como usted ordene, mi señor"

Ainz camino dando la espalda a su subordinado y subió al carruaje. En ese momento comenzaron a escucharse aplausos y saludos de los ciudadanos de la capital que se habían recuperado del estado de miedo producido por la escena anterior. Todos estaban felices de ver a su rey partir a una misión para conseguir algo mejor para los miembros de su país. Todos estaban muy agradecidos porque desde que su gobernante tomo el poder de este pedazo de tierra sus vidas, su calidad de vida fue en aumento.

Albedo siguió su camino y con una mirada a los muros de la ciudad, muchos hombres cayeron embelesados por la belleza de la mano derecha de su rey.

"¡VIVA EL REY HECHICERO!"

"!VIVA LA REINA!"

"!VIVA EL REINO HECHICERO!"

"!GLORIA A AINZ OOAL GOWN!"

La súcubo no pudo ignorar las alabanzas dirigidas a ellos y volvió a dar otra mirada a sus plebeyos logrando un impacto mayor que el anterior desmayando ahora a varias mujeres en el proceso. Por otro lado, Ainz había tenido a su supresor de emociones activado repetidamente durante los últimos dos minutos. Las ovaciones de su pueblo eran agradables, pero dar por entendido que Albedo era su reina podría traer inconvenientes en su destino si el rumor se esparcía rápidamente. El gran Señor de la Muerte solo podía sentir un miedo recorrer su cuerpo mientras pensaba en las acciones que tomaría su acompañante durante el viaje a su nación vasalla. El plan era recorrer todo el camino en el carruaje para ver si podían capturar un espía o ente que este al acecho. Sin embargo, ahora quería utilizar portal y teletransportarse directamente a las puertas del palacio en la capital del Imperio.


Al final decidieron usar portal poco después de alejarse de la vista de la capital y aparecieron frente a un pueblo en las fronteras del Imperio. Desde aquí mantendrían el paso como un carruaje real hasta llegar a la ciudad de Arwintar para evitar sospechas y tratar de mostrar un sentido de buena intención hacia los habitantes del Imperio.

En el camino una súcubo con aspecto de una diosa había permanecido hablando de diversos temas con su amo. Ainz aprovechó esta situación para recolectar la mayor cantidad de información sintetizada sobre los diversos temas que servían para tener un conocimiento adecuado del funcionamiento del país. Este informe casual era mejor que los cientos de documentos que había leído y Ainz solo podía mantener una sonrisa en su rostro de póker que su subordinaba sentía e interpretaba que era debido al disfrute de su compañía.

La conversación se vio interrumpida cuando un Hanzo tocó la puerta del carruaje en movimiento diciendo que unas tropas del Imperio habían llegado a su encuentro y servirían como escolta durante el resto del viaje.


Leinas Rockbruise había sido obligada a escoltar al carruaje del Rey Hechicero que aparecería en los próximos días por la frontera suroeste. Sin embargo, este apareció dentro del territorio de sus tierras por lo que solo pudo maldecir a los embajadores de Jircniv mientras forzaba a sus tropas a regresar de la frontera hacia la ubicación estimada de su objetivo. Tal fue la sorpresa de Leinas al ver que el Rey Hechicero no llevaba una escolta visible. Lo usual para un miembro de la realeza era ser escoltado por al menos cien soldados de élite y un grupo especial de lanzadores de magia o miembros especializados.

La caballera pensaba que el estado actual del carruaje podía deberse a que carecían de personal capaz para el trabajo o que el mismo rey no-muerto eran tan poderoso para acabar el mismo contra cualquier enemigo. La última idea parecía ser la más acertada, pero al ser escoltados por las tropas de Leinas estarían "más seguros". Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando una extraña figura humanoide apareció detrás de ella diciéndole que tenían autorización par acercarse al carruaje y acompañarlos rumbo a la capital. Ella solo sentía un terror indescriptible, ser capaz de acercarse a ella sin ser detectado era todo un logro, pero tener la capacidad de estar junto al carruaje sin ser detectado mostraba que tan peligrosa era la escolta que acompañaba a este rey.

Momentos después, ella se acercó al carruaje para presentarse debidamente. Pensó pedir permiso para entrar en el vehículo en movimiento, pero este se detuvo casi en seco cuando ella se encontraba a menos de un metro. La acción provocó la caída de algunos caballeros que permanecían en movimiento a la par que el vehículo y el frenado del objetivo produjo un relinchar de los caballos que eran forzados a detenerse. Ante la conmoción una puerta fue abierta y una mano delicada cubierta por unos guantes oscuros con finos acabados hiso un gesto para que Leinas se acerque. En respuesta la caballera se acercó con el rostro pálido y escuchó la presentación del Rey Hechicero y de su subordinada. Leinas inconscientemente ignoró las palabras del rey por un momento mientras contemplaba la máxima expresión de belleza que podía apreciarse en este mundo, su orgullo de mujer fue hecho trizas mientras contemplaba a una diosa que le daba una risa radiante. Ella sentía que si ese ser deseaba que ella fuese de su propiedad ella no podría negarse.

"Mi señor te permite estar en su presencia por favor asigne su montura a su escolta"

Leinas recordaba la conversación que tuvo con Nimble y Baziwood sobre la apariencia y el poder el Rey Hechicero. Uno mantenía un rostro demacrado desde que volvió de la guerra anual contra Re-Estize y el otro agachaba la cabeza con la cara pálida cuando hablaba sobre ese no-muerto. Ante la presencia del Dios de la Muerte, Leinas supo que todo lo que ella conocía era dejado de lado, en su lugar otras palabras aparecieron entre sus pensamientos que se quedaría grabado por el resto de su vida cuando se hable de este rey. "SER SUPREMO" La caballera cayó en una rodilla dentro del carruaje que era más espacioso de lo que aparentaba por fuera. Solo pudo decir tartamudeando ante el acogedor ser que mostraba el poder absoluto.

"Soy Leinas Rockbruise, uno de los cuatro caballeros del Imperio. Mi misión es escoltarlo a usted y su compañía para mantenerlos a salvo de todo inconveniente que pueda tener en nuestras tierras"

Ainz miraba con interés a la caballera. No tenia gran poder y su nivel apenas era de doce, tenia un equipo de adamantita pero sin encantamientos realmente útiles. Sin embargo, tenia un aura oscura que iba en contra a sus especializaciones. Con mayor curiosidad Ainz preguntó como si fuese un coleccionista evaluando el valor de una joya que iba a comprar.

"Es un honor conocerla señorita caballera, disculpe Leinas-dono. Agradezco mucho que el emperador mandase a una de sus mejores tropas para ser mi escolta. Si puedo tener la osadía me gustaría hacerle una pregunta ¿Por qué tiene un aura maldita si es una caballera?"

Leinas tenía la sangre helada ante tal pregunta que fue demasiado directa, ¿Acaso el conocía sus antiguas habilidades como guerrera? Ella era muy consciente del poder de este ser en cada fibra de su cuerpo, mentirle estaba fuera de discusión. Incluso… si él era capaz de lograr el sueño que siempre tuvo ella no dudaría en jurarle su completa lealtad. Leinas intentaba buscar las palabras adecuadas para describir su situación, pero ante su silencio el Rey Hechicero dijo.

"Creo que hice una pregunta muy personal, me disculpo Leinas-dono"

Un aura asesina era lanzada hacia la caballera que tenía el corazón latiendo a toda velocidad ante la inminente muerte que estaba por acontecer, pero un solo gesto del rey fulminó el ambiente que se había generado en solo un momento. Leinas desató el nudo en su garganta, con mucho pesar trato de dar una respuesta que satisfaga las expectativas del Rey.

"Yo… Yo… Yo… yo fui maldita mientras protegía a mi gente. Cuando era más joven era una sacerdotisa que se especializaba en el ataque a corta distancia. Tenía grandes habilidades a corta edad por lo que ingresé al ejercito con honores. Un día, mientras mi familia se encontraba celebrando una fiesta en su villa por mi compromiso. Fuimos atacados por un Elder-Lich, yo ante mi juramento sagrado acudí a la pelea para proteger a quienes yo amaba. Luego de una larga pelea fui fatalmente herida, pero derroté al enemigo rompiendo su orbe. Este acto provocó que una maldición se aplique en mi cuerpo que deterioraba mi carne lentamente. Desde ese momento ya no pude usar la magia sagrada y perdí a todos mis seres amados que me calificaban como un monstruo por los efectos de la maldición. Años después Jircniv-dono realizó la gran purga a los nobles y yo volví a ser reclutada por mis habilidades ignorando mi aspecto. He intentado de todo para borrar esta maldición, pero no he tenido éxito, día a día lucho contra esta carga, pero solo puedo perder la esperanza…"

Ainz interrumpió el relato de la antigua noble y preguntó algo que definiría su siguiente movimiento.

"¿Le temes a la muerte?"

"Sí su majestad, le temo a lo que soy ahora, pero le temo a morir más que a nada"

"¿Si te pudiera liberar de esa maldición morirías por mí?"

Leinas sabía que esta pregunta era decisiva. Ella decidió mantener la premisa de que este ser detectaría cualquier mentira. No pudo aguantar las lágrimas que salían de su ojo sano y se derrumbó apoyándose sobre la túnica del Rey Hechicero. Albedo veía esta acción como un padre consolando a su hija y se sumergió en sus alucinaciones referentes a los hijos que podría darle a su amo.

La caballera acumuló toda su determinación y sin vacilar alzó la vista al rey y le dijo "Su majestad si me da su bendición para liberarme de este mal, yo le entregaría mi cuerpo, alma y mente"

La súcubo no se estremeció ante la declaración debido a sus desquicios imaginando su futuro junto a su amo, pero Ainz contempló a la humana como si hubiese obtenido una pieza importante para realizar una jugada en su tablero. Sin decir una palabra, el rey no-muerto acarició el rostro de Leinas y al retirar la mano esquelética vio una gota amarilla recorrer el borde de su dedo medio. Ella pensó que era el pus que se había pegado a la mano de su majestad al tocar su rostro, pero ella se sentía distinta, su interior era llenado por un calor que ella identificó al instante. Sus habilidades perdidas habían regresado y la maldición había desaparecido. Ella gritó de la emoción y pudo sentir a su majestad sonreír, sin poder contenerse corrió hacia su rey y volvió a estallar en llanto, pero esta vez mostraba una sonrisa de felicidad extrema mientras envolvía en sus brazos a su rey.

El momento fue cortado cuando Ainz acarició la cabeza de Leinas ofreciéndole una calma indescriptible, al reaccionar frente a lo que había hecho la caballera solo pudo sonrojarse terriblemente y agachar la cabeza, con nervios se sentó al lado de la súcubo y ante su nueva acción ella se puso de pie golpeándose con el techo del carruaje ante su ansiedad que iba en aumento, luego intentó arrodillarse y cayó del ligero dolor que la forzó postrarse a los pies de su rey y dijo tartamudeando.

"Disculpen su majestad y mi reina por tal falta de etiqueta ante tan poderosos seres, castígueme como mejor lo crea"

Ainz solo se pudo reír ante el acto y Albedo que había reaccionado ante la declaración de la humana tuvo una ligera risita coqueta junto a su amo.

"Me caes bien niña, pero lamentablemente aun no soy oficialmente tu reina, pero apreciaría mucho que me ayudes con eso"

El supresor de emociones de Ainz se disparó calmando las emociones combinadas del Overlord ante la felicidad por el momento y el terror por la declaración de Albedo. Por otro lado, una Leinas desubicada miraba el extraño momento con una pequeña sonrisa en su rostro.

"Me agrada tu gesto de lealtad Leinas Rockbruise, espero que eso siga así ahora si es posible me gustaría volver a retomar el camino"

"Como ordene su majestad"

Leinas salió del carruaje y vio los rostros sorprendidos de sus subordinados. Nadie había podido escuchar sobre los acontecimientos que se desarrollaron dentro del carruaje, pero notaron claramente que su comandante parecía renovada, sobre todo resaltaba una sonrisa completamente diferente a la actitud seria que ella siempre mostraba.


A un día de llegar a la capital

Estaba por caer la tarde sobre el grupo que escoltaba al Rey Hechicero. Todos mantenían una actitud tensa al estar tan cerca de ese peligroso ser a pesar de que su comandante. Ella les dijo que mantengan la calma y si había alguna incomodidad o veían algo extraño le informen inmediatamente.

Los soldados dieron una advertencia frente a un obstáculo que tenían adelante. Frente a ellos se encontraban diez hombres que sujetaban a una jauría de lobos enjaulados listos para atacar. Uno de ellos dio un paso adelante y anunció su nombre.

"Soy Abraham subcomandante de la antigua cuarta legión de las tropas del Imperio. Entreguen sus pertenecías junto al carruaje y nadie saldrá herido"

"Soy Leinas Rockbruise, caballera del Imperio. Usted está cometiendo un acto contra la nación. Ríndete ahora y tu castigo no será tan grave"

"No me importa que seas una caballera de ese niño bonito, mis hombres y nuestras mascotas acabaran contigo muñeca. Si sobrevives no me importaría usarte hasta que seas un objeto inservible"

"Caballeros formación, protejan el carruaje. Inicien formación de defensa"

"Ataquen bastardos"

En ese momento fue liberada la jauría y comenzaron el ataque. Salieron hombres de los lados con arcos y ballestas que estaban desgastadas apuntando hacia Leinas, entre risas maniáticas dispararon contra ella en respuesta activó un viejo hechizo "Sacral Shield" Para sorpresa de todos cada flecha rebotó contra una barrera invisible que rodeaba a la caballera. Los bandidos al ver que era inútil el ataque a distancia se acercaron para atacar a Leinas con sus espadas. La caballera respiró y activo sus hechizos ofensivos "Crusader Strike" "Flow Acceleration"

En solo un minuto habían caído 30 soldados enemigos sin esfuerzo. Leinas miró en dirección de sus subordinados que se encontraban rodeados por la jauría y el resto de los enemigos. La antigua sacerdotisa activó una habilidad en medio de su carga "Divine Storm" derribando al resto de enemigos. Ahora solo quedaba el líder que estaba asustado frente al poder de la caballera. Nunca había visto ni escuchado de estas habilidades, según su poco conocimiento solo "Flow Acceleration" era una alta habilidad de guerreros, pero el resto solo se veían como un brillo que poseía un aura sagrada ¿una paladín? Esa última pregunta fue lo que pudo balbucear antes de quedar inconsciente al ser golpeado por el mango de la alabarda de la caballera.

Ainz que observó toda la batalla se sorprendió que su nueva subordinada tuviese habilidades de la clase Sacerdotisa de Retribución. Quizás enseñarle algunos hechizos del cuarto nivel sería efectivo, debido a que esta clase se especializaba en la aplicación de auras más que ataque. Pero el uso de habilidades básicas de la clase con relativa efectividad seguía siendo un logro válido.

"Su majestad que desea que haga con el sobreviviente"

"Atalo y que sea llevado en uno de los caballos"

"Como ordene su majestad"

"Puedes llamarme Ainz"

"Como ordene Ainz-sama"

"Por cierto, ahora que recuperaste tus habilidades de sacerdotisa ¿tienes un hechizo de curación?"

"Me temo que no Ainz-sama"

"Ten este pergamino al abrirlo aprenderás una nueva habilidad, veamos si puedes lanzarla"

Ainz había entregado a Leinas un pergamino de aprendizaje, aquí se guardaban habilidades de bajo nivel, este objeto tenía la probabilidad de caer de los monstruos de nivel medio. Las habilidades almacenadas que se podían aprender eran de uso compartido entre clases generales; sin embargo, hechizos de clases especificas tenían que ser desbloqueados a través de los niveles de experiencia y cumplir requisitos específicos.

Leinas sintió el nuevo conocimiento cuando el pergamino se consumió en llamas doradas frente a sus ojos. Levantó una mano y dijo "Sacred Dawn" al instante todos sus subordinados fueron sanados por completo. Ellos solo podían mirar atónitos a su comandante, entre las tropas del Imperio no existía nadie capaz de usar Magia Sagrada pero frente a sus ojos estaba la caballera del emperador que además de su fuerza sobrehumana había despertado habilidades sagradas. Sin duda esto incrementaría en gran medida la fuerza del Imperio.

Tras retomar su camino, Ainz recibió el mensaje de uno sus Hanzos. Habían capturado a un pícaro que observaba la batalla al parecer era un Hombre Bestia. Ainz pensó que quizás era un enviado del Consejo Argland.

"Envíalo a Neuronist"

"Como ordene Ainz-sama"


El carruaje llegó a la capital del Imperio. Ainz miraba por las ventanas a la gente que caminaba su día a día. Algunos miraban el carruaje que era hermoso por su color que irradiaba una majestuosa oscuridad, otros que pudieron inferir dijeron el nombre de su dueño.

"Gloria a Ainz Ooal Gown"

"Gloria al Rey Hechicero"

Las alabanzas a Ainz le sorprendieron de buena manera. Él pensó que tendría un rechazo similar a los primeros días del gobierno en E-Rantel pero recibió una buena acogida, al parecer las reformas que impuso sobre el Imperio mejoraron la calidad de vida de los ciudadanos como el había esperado. Ahora podía decirse que la satisfacción de su pueblo era mayor a la del Imperio, pero no por un amplio margen; sin embargo, las calles escaseaban de guardias, aunque había una gran cantidad en la entrada, no había una razón para que no cuiden sus calles a menos que todos fuesen congregados en el palacio Imperial para su llegada.

Luego de unos veinte minutos finalmente el carruaje del Rey Hechicero llegó frente al palacio seguido por una gran multitud de simpatizantes. Las puertas del palacio se abrieron y luego de pasar el carruaje junto a la escolta estas se cerraron. Había un séquito junto al emperador Jircniv Rune Farlord El Nix que esperaba con los brazos abiertos a que su homólogo haga su aparición. La muerte hiso presencia y todos los guardias mostraron su evidente terror, por suerte nadie salió corriendo por el miedo, pero varios estuvieron a punto. Incluso la escolta que fue asignada mostraba evidente temor, pero para sorpresa del emperador una joven caballera mostraba una conducta distinta al resto, pero eso no era todo. Jircniv nunca había visto a Leinas con el flequillo levantado, al contemplarla ahora, solo deseaba unirla inmediatamente a su harem.

Ainz Ooal Gown no saludó a nadie, por el contrario, se encontraba sosteniendo la puerta a la espera de una segunda figura. La belleza divina encarnada y el Dios de la Muerte hicieron presencia frente al emperador.

"Agradezco la bienvenida a su capital Jircniv-dono. Es un gusto ver la prosperidad en territorio de un aliado y buen amigo"

"El honor es mío Ainz Ooal Gown-dono. El estado actual de mi nación es gracias a su intervención. Le estoy muy agradecido por mostrarte tal perspectiva para fortalecer a mi nación"

"No hay nada que agradecer. Espero que no les causemos mayores inconvenientes durante nuestro periodo de instancia"

"No se preocupe Ainz-dono. Su magnífica persona y su reina pueden sentirse como en casa mientras se encuentren en esta ciudad"

Las miradas más atentas del séquito vieron como la caballera del emperador solo se inclinó cuando el Rey Hechicero hiso presencia junto a su consorte, lo que provocó algunos murmullos sobre la razón de la falta de respeto hacia la mayor autoridad del país. Por otro lado, el Overlord estaba nervioso al tener que realizar la etiqueta frente a un emperador. Él solo se sentía como un asalariado que tenía que presentarse ante el gerente ejecutivo de otra compañía. Su corazón inexistente solo podía latir con más fuerza. Además, ¿Qué era todo eso de "reina"? esas palabras mostraban su evidente efecto sobre Albedo, pero él estaba cada vez más inquieto. Era la misma situación cuando los compañeros del trabajo molestaban a uno con la recepcionista forzándolos a salir sin que uno tenga claro las intenciones contra el otro.

Ainz tomó la mano de Albedo en silencio y ella apretó la huesuda mano con fuerza. Los espectadores solo podían ver a esos dioses caminar juntos como una pareja real, era un evento majestuoso.

Baziwood y Nimble se acercaron a su amiga cuando la procesión real desapareció atravesando una enorme puerta tallada en madera negra con decoraciones plateadas.


"¿Cómo te fue, estas distinta?"

"¿Eso creen? Siento que he vuelto a nacer"

"Tu… tu… tu… rostro"

(Sonrisas)

"Todo fue gracias a la gracia de su majestad, el Rey Hechicero"

"¿En serio? ¿Y qué te pidió a cambio?"

"Nada. Me preguntó por la verdad y yo decidí ofrecerle todo"

"Uhmm… Uhm… ya veo" "Entonces, ¿te irás con él?"

"Pensé que te habías quedado mudo Nimble, dame un abrazo ¿Te encuentras mejor?"

"No realmente, verlo solo me trajo recuerdos de la masacre" "Amigo…"

"Luego de la reunión con el emperador hablaré con él sobre mi decisión y pediré a su majestad si puede aliviar tu malestar"

"No creo que debas hacer eso" "Nada bueno saldrá de pedir ayuda al Rey Hechicero"

"A veces solo debes caminar a través de la muerte para cumplir tu sueño"

"No es tan fácil, ni siquiera él tendría el poder para borrar ese recuerdo de mi memoria"

"Es tu decisión, si decides obtener ayuda acude a mi"

Leinas se fue abandonando a los dos hombres mientras irradiaba una ligera luz que le daba un brillo a su rostro y robaba la atención de todos las que la veían caminar sin cuidado.


Día de cumpleaños de Dulaas Krilot y Celebración de Aniversario del Vasallaje del Imperio al Reino Hechicero

Frente al palacio se habían armado carpas de color blanco, de unos 10 metros de altura. En el medio se ubicaban las mesas sobre alfombras circulares de color rojo y mesas cubiertas con una tela que llevaba el escudo del Imperio bordado en oro. Los mayordomos y sirvientas aumentaron en número para poder obtener el mayor cuidado hacia los invitados de la celebración. La guardia presente llevaba equipo de alto nivel para los estándares de la nación con armas rúnicas que fueron entregados por el Rey Hechicero como regalo para los soldados de élite a cargo de la protección de Jircniv. Se había creado un pequeño punto de acceso para la revisión de los invitados. Aun con todos los beneficios que trajo su majestad el Rey Hechicero al Imperio, existían ciertas minorías principalmente de los templos que buscaban destituir toda creencia hacia el rey no-muerto.

Todos se encontraban listos para la fiesta amigos y enemigos por igual. Esta noche el dogma de un reino estaría por cambiar.

Continuará...