Hola, perdón por el capitulo tan corto, pero hoy no pude ver el motivo de mi inspiración y me tarde mucho en encontrar a mi verdadera musa, espero les guste.

Nunca en mi vida había visto un hombre tan atractivo, era mejor dicho un completo adonis, tenía una larga cabellera plateada, hermosos ojos ámbar, un aire aristocrático y unos detallados rasgos faciales, en pocas palabras, era perfecto.

—buenos días jóvenes, mi nombre es Inuyasha Taisho y seré su nuevo maestro de matemáticas—empezó a decir él mostrando profunda y seductora voz.
Después de pronunciar esas palabras un gran suspiro se escucho por parte de la población femenina del salón, y definitivamente yo no fui la excepción, en cambio todos los hombres estaban poniendo sus típicas caras de fastidio y envidia al vernos en esas.

—pues, soy nuevo en este instituto, y espero que nos llevemos muy bien en este resto del año—continuó él, y de un momento a otro.

—¿Eres soltero?—grito una de las chicas mas lanzadas del curso, quien su nombre no mencionare porque no quiero manchar mi boca.

—Pues para quienes les interese, no, no estoy soltero, y además tengo una hija—respondió de forma autoritaria y casi enojada, pero a la vez tan serena como su persona misma.

Yo solté un suspiro de resignación y tristeza, aunque no sé ni porque lo hice, al fin y al cabo es un profesor, que tipo de relación podría haber entre un profesor y una estudiante, ninguna, además yo estoy enamorada de Kouga, Kouga… ¿Kouga? ¡Lo había olvidado!, tan impactada había quedado con el nuevo profesor que olvide completamente a Kouga, pero era realmente inevitable, un profesor tan atractivo, tan interesante, tan, ¡tan distractor!... tengo que concentrarme, poner atención a la clase, que al parecer hace algún tiempo había empezado, pero estaba tan aburrida que era mejor indagar en mis pensamientos, mis pensamientos son extraños y apenas hora lo noto, incluso puedo sentir un pequeño eco, eco, eco.

—Señorita— oí, pero supuse que otra vez era mi imaginación.

—Señorita— el eco.

—Señorita— eco, eco, eco, pero de un momento a otro sentí como sango me daba un codazo y al voltear a ver, ahí estaba ¨Inuyasha¨ mirándome aterradoramente con una sonrisa torcida.

—¿Señorita?—cuestionó él, intentando averiguar mi apellido.

—Higurashi.

—Señorita Higurashi, creo que ahora nunca olvidare ese apellido, ¿podría decirme de que estoy hablando?—preguntó seriamente.

Yo estaba totalmente estática, solo Dios sabe de qué estaría hablando, y al mirar el tablero lo único que pude ver fueron unos indescifrables jeroglíficos extraterrestres, así que mejor me quede en silencio y agache la cabeza demostrando la derrota, y es que a las matemáticas muy pocos la pueden derrotar, y por lo que veo yo no estoy en esa minoría…

—Entonces señorita, por ser el primer día no pasa nada, pero la próxima mándele mis saludes al director—dijo con una sonrisa totalmente satisfecha.

Todos los colores llegaron a mi rostro y empecé a sentir un creciente odio hacia mi nuevo profesor, ahí descubrí que su apariencia no tiene nada que ver con su verdadera personalidad, realmente es el demonio vestido de blanco, y así con la furia intentando estallar en mi interior seguí intentando prestar atención a la clase, aunque fuera imposible con un profesor tan atractivo y molesto, gracias a Dios sonó la campana anunciando el descanso y yo me dispuse a salir rápido del recinto

—señorita Higurashi, por favor quédese un momento, necesito hablar con usted— me detuvo el profesor cuando estaba a un paso de salir corriendo de ese lugar, creo que él notó mi cara de molestia pero le reste la menor importancia, paso un minuto mientras el ultimo estudiante del salón se fuera.

—¿Kagome Higurashi verdad?—empezó él mientras veía una hoja, tal vez con los nombres de cada estudiante de mi curso.

—si señor—conteste intentando sonar cortes pero mis palabras casi parecían veneno, estoy segura de que lo notó pero también le dio igual.

—¿Cómo le ha ido en las matemáticas en los últimos años?—cuestionó observándome fijamente con esa mirada tan penetrante suya.

—pues no me quejo, voy a los cursos de verano, y con eso paso cada semestre— contesté mientras miraba pensativamente el techo, notando que no soy para nada buena en matemáticas.

—mire, este año matemáticas será una materia muy difícil, y yo me he propuesto hacer que hasta el estudiante que más le complique la materia llegue a ser de los mejores, así que si usted tiene algún tipo de duda, no dude en consultármelo—comento seriamente —y sobre lo de hace rato, espero me disculpe, pero debo decirle que la paciencia no es mi fuerte, y me gusta que me presten atención, pero espero me disculpe, no quiero empezar con el pie izquierdo—terminó con una enternecedora disculpa, que se notaba le costaba mucho pronunciar.

Mi corazón empezó a palpitar como nunca, mis mejillas otra vez estaban sonrojadas, no pasó absolutamente nada romántico, pero me siento como la persona más afortunada de mundo, creo que esta vez, tendré varias dudas sobre las matemáticas, y no dudare en preguntar para que me las resuelvan…