Mil años después, aquí estoy, dispuesta a terminar este fanfic. Espero sea de su agrado para los nuevos lectores, y para el que todavía se acuerde de esto, muchas gracias por su paciencia y mil disculpas de mi parte.
Ah~ todavía nadie adivina quién es el personaje del capítulo anterior. Lástima...
Hetalia no me pertenece.
Todo era oscuridad, no veía absolutamente nada. Había olvidado el momento en el que su propia visión le había traicionado: minutos, horas, días... Ya no estaba seguro. Ahora no había hecho más que tantear a ciegas el camino, avanzando sin saber muy bien a dónde diablos se dirigía. No tenía cuerpo, no podía sentirlo. Tenía la impresión de estar avanzando con su propia voluntad, flotando impávida por los alrededores. ¿Acaso era eso medianamente posible? Tal vez sí.
Cuando creyó que estaba comenzando a desesperarse, pensando en cosas extrañas, la luz llegó. No fue tan agradable como había imaginado, ya que sus ojos se estaban reduciendo a cenizas por ella. O al menos eso fue lo que su exagerada mente le quiso vender. Luego de unos instantes, todo comenzó a aclararse de a poco, y muy tímidamente, un paisaje empezó a mostrarse. Ante él se extendía toda una colina llana, con apenas unos cuantos árboles y ninguna flor. El cielo seguía siendo tan azul como lo recordaba esta mañana al salir, así que tal vez no había pasado más de cuatro o cinco horas. A lo lejos, en lo más alto del escenario, lo podía divisar: un enorme y amurallado castillo. No podía decirlo con seguridad debido a la distancia en la que se encontraba, pero si las historias no se equivocaban, debería tener como mínimo unos 400 años de antigüedad. Cuando finalmente pudo menguar un poco su asombro inicial, fue capaz de encajar su mandíbula en la forma en la que debería estar y cerrar la boca. El corazón le latía a millón, y claramente podía sentir un enorme hueco en el estómago, ya fuera por nervios, ansiedad, emoción, miedo, o todas ellas juntas.
No se lo podía creer, por fin había llegado.
―Era verdad... ― balbuceó, pudiendo apenas controlar el temblor en sus labios―¡Es real! ¡El castillo sí existe! ¡EXISTE!
Todo el aire que cargaba en los pulmones se esfumó con aquel último grito, eco de tonos y acordes chillones y agudos que hicieron levantar el vuelo de las aves en la zona. Estaba emocionado, para qué negarlo. Una sonrisa amplia y bobalicona adornaba su rostro, y su miraba destellaba con la inocencia propia de un infante de su edad. Extendía sus brazos lo más que podía, como si con ello pudiera ser capaz de capturar todo ese pedazo de escena para sí, ignorando los cortes y heridas que se esparcían por toda la extensión de su piel.
Llegar hasta ahí no había sido para nada fácil, había todo un bosque de distancia. Luego de lo que fueron horas de torpe recorrido; cortadas, moretones y raspones; mucho fango, humedad y una terrible frondosidad que no hacía más que complicar su visión y sentido de la orientación, lo logró. Era la primera vez que salia del pueblo, y por ende, la primera vez que se adentraba en ese bosque. Los ancianos no paraban de decirle a los más pequeños que se mantuvieran alejados de allí, contándoles historias de todo tipo para amedrentarlos y meterles todo el miedo que fuera necesario para que no se les ocurriera salir de ahí como mínimo luego de cumplida la mayoría de edad. Eso, por supuesto, no le detuvo en lo absoluto, así como tampoco destruyó sus más profundas ambiciones al respecto. Solían llamarle testarudo por poseer comportamientos de ese tipo.
A simple vista y frente a él pudo vislumbrar un angosto sendero que se extendía por todo el campo, atravesando la colina. Eso era todo lo que le quedaba, lo que le separaba de su destino. Como pudo, empezó a caminar. Sus pasos cojeaban un poco, probablemente debido a algún doblamiento o lesión en el área, pero poco le importó. Con la determinación grabada a fuego en su rostro, el pequeño bribón avanzaba con un único pensamiento en su cabeza. Estaba sonriendo.
Espera y verás, Demonio... ¡Voy por ti!
Me gusta cómo van quedando estos capítulos tan cortos, veré si los puedo hacer así más seguido. La cosa por el momento va de esta forma: los tres primeros capítulos son la intro de la historia (1 pág c/u), cinco más de ésta son la trama principal en sí (no más de 3 págs c/u, espero), un capítulo complementario y el epílogo (algo así como 5 págs, máximo). Vamos a ver cómo va quedando esto...
Se agradecen los comentarios, las lecturas, los favoritos y muchos etcéteras más. Muchas gracias por su tiempo.
