Bueno aquí tengo otro episodio mostrando la vida en la aldea de Berkk, esta nota es solo para avisar habrá lemon.
Y bueno sin mas preámbulos:
El día de Loki, un día que por lo general en las aldeas vikingas es de diversión, pero en Berk desde hacía muchos años era un tema que provocaba terror. Esto gracias a los legendarios gemelos Brutacio y Brutilda que durante años se dedicaron a torturar y sacar de sus casillas a todos los habitantes de la isla y sobre todo al jefe de la aldea, tanto a Estoico el Basto como a su hijo Hipo.
Después y para alivio de Hipo, Brutilda se casó con Patapez apenas un mes después de que él se casara con Astrid y después del primer hijo… y el segundo… y el tercero… y el cuarto… y el quinto… todos en la misma vez, Brutilda decidió dejar de lado todas las bromas y juegos infantiles para cuidar de sus cuatro monstruos ya que solo una había salido a su padre. Hipo logro gracias a eso disfrutar de 5 años de paz hasta que finalmente paso algo horrible, Brutacio y Patapez unieron fuerzas y con ellos, llego el terror ahora en la nueva isla de Berkk la cual sufrió explosiones.
—Se ve a una pequeña Zephyr y un mini Nuffink de 1 año con varios aldeanos, totalmente negros—
También inundaciones.
—Zephyr y Nuffink más grandes con otros aldeanos, totalmente empapádos—
Un rayo.
—Zephyr y Nuffink con otros aldeanos, todos con los cabellos erizados—
¿Cómo rayos controlaron un rayo? El punto es que cada año ocurría algo diferente con esos 2. El día de Loki era una fecha que de ser divertida había pasado a ser un día de terror para la aldea en general y para la familia Abadejo, encargados de limpiar sus desastres en particular.
Y aquí comienza esta historia.
Una mujer corría por la aldea. Era muy grande, fornida y con el cabello negro atado en 2 trenzas, bajo su brazo llevaba una oveja. La mujer corría lo más rápido que podía, mirando hacia todos lados como un animal acosado, como si en cualquier momento esperara que la muerte la alcanzara. Esquivo a varios aldeanos, viendo el inicio del bosque, estaba a punto de lograrlo, solo unos pasos.
—¡Haaaaaaaaaaaaaaaaaa!
La vikinga pego un grito cayendo de espaldas cuando un hacia llego volando y se enterró profundamente enfrente de ella. Tomo el hacha, jalo pero no lograba sacarla, volvió a tomar la oveja y estaba a punto de entrar al bosque.
—¡Beyla, no te atrevas a moverte!
La mujer se quedó quieta, congelada y sudando a mares cuando Astrid llego hasta ella. Astrid pasó frente a ella, tomo el mango del hacha y de un tirón la arranco del árbol y la clavo en el suelo justo entre los pies de la mujer que trago saliva.
—Y bien, Beyla ¡¿Que te he dicho de robar a Solovino?!
Del grito que pego Astrid, varias aves salieron volando del bosque asustadas mientras detrás de ella, los vikingos súbitamente desaparecieron de la aldea. La vikinga suspiro soltando a la oveja.
—Ahora ¿Por qué lo tomaste? –Astrid.
—Bueeeeeno.
—Déjame adivinar, el día de Loki.
—Ha, si.
—Bueno pues si vas a hacer una broma para ese… ese día, entonces hazla con tu propio ganado, ¡No con el de Gustav!
—Pero jefa, usted sabe cómo es Gustav, la broma es más divertida si es en él.
En ese momento un hombre las alcanzo, jadeando. En esos años Gustav había crecido mucho, ahora era muy alto pero era delgado lo que le daba una apariencia un poco escuálida para ser un vikingo, pareciéndose a Hipo cuando este tenia 14 años.
—Si, tengo que admitir que tienes razón pero aun así, el día de Loki es mañana. Hasta entonces, nada de bromas.
La mujer suspiro y asintió con la cabeza, Gustav se acercó a su oveja.
—Ha Solovino estaba preocupado… ¡Y tú! Tienes suerte de que la jefa este aquí o si no tendrías que vértela con Gustav.
—Si… que miedo… bueno entonces ya puedo irme.
—Sí, ya vete, ¡Huye!
—Sí, que la asustas Gustav, bueno por favor llévate a tu oveja de aquí.
—Entendido jefa.
Gustav hizo su versión de risa malvada.
—¡Ya vera Beyla lo que le tengo preparado para mañana!
Se acercó a la oveja y trato de levantarla, no pudo, intento de nuevo, de nuevo no pudo así que se limitó a ponerle una correa y llevársela caminando, Astrid se acarició las sienes pensando "Dame paciencia" cuando escucho que alguien se acercaba.
—¿Ahora qué? Hola Valka.
—Hola Astrid, veo que sigues con problemas.
—Lo sé, lo sé, Hipo se fue apenas hace un mes y ya me estoy volviendo loca, no se cómo lo hace.
—Bueno él pudo con dragones, puede con vikingos.
—Yo también puedo con dragones y jamás ningún dragón me dio tantos problemas como los que he tenido estos días.
Valka asintió mirando a Astrid, su cabello normalmente muy bien cuidado estaba algo despeinado, su piel estaba pálida y había grandes ojeras en su rostro. En la aldea, Hipo no era el único jefe si no que este había insistido en que Astrid compartiera el título y el trabajo, mientras Hipo se encargaba de las labores que necesitaban más diplomacia, paciencia o ingenio, Astrid era la que llevaba a cabo las tareas que necesitaban mano dura y disciplina. Pero sin Hipo el trabajo era mucho más duro aunque aún no llegaba al grado de histeria al que había llegado Hipo cuando Astrid había estado embarazada y dejo el trabajo 2 meses para descansar. Astrid se sentó en un tronco cansada.
—Lo se lo sé, deberías ver los que he tenido yo con los dragones.
—¿Le han dado problemas?
—A mí no pero…
—¡Socorro!
Las 2 mujeres escucharon el grito de Patan y salieron corriendo, alejándose de la aldea hasta llegar a un claro. Recargada en un árbol estaba Brutilda muerta de risa señalando algo, al ver en esa dirección, la preocupación se borró del rostro de las 2 mujeres que inmediatamente se echaron a reír. En el centro del claro había un foso de 2 metros de ancho y varios de profundidad. Al otro lado estaban los Deathgripler de Grimel viendo, con mucha hambre, a Patan que colgaba de cabeza gracias a una cuerda que terminaba en un poste de madera de más de 4 metros de alto. Los dragones, que normalmente no reaccionaban a nada en su entorno, lo miraban babeando ya que cuando vivían en el foso así era como Hipo los alimentaba y parecían creer que una comida aún viva era aún mas apetitosa.
—¡Esto no es gracioso! ¡Ayuda!
—Bien ¿Qué tanto se lo merece? –Astrid.
—Le dijo a Brutina enana.
—¿En serio? ¿Entonces qué tal si te dejamos ahí una media hora Patan?
—¿Cómo lograron subirlo ahí? –Valka.
En ese momento 4 niños salieron de entre los arbustos riéndose, de esos 2 eran niñas y 2 niños pero eran idénticos, todos tenían el cabello largo y rubio atado con una coleta que les llegaba hasta la cintura y la misma cara y compleción de su madre.
—Yo lo amarre.
—Yo lo levante.
—Yo lo atraje.
—Yo fui el de la idea.
—Y son unos pequeños geniecillos ¿He?
Les felicito Brutilda para echar una carcajada junto con Astrid.
—Y ustedes ¿No deberían estar en clases?
—Ya terminamos señora Abadejo.
—Papá, perdón, el profesor Patapez nos dijo que ya podíamos salir.
—Y los terrorcitos no han ido conmigo ¿Hace cuánto fue?
—No se, pero fue mucho antes de que se escuchara el grito de "¡Secuestraron a Solovino!" que retumbo en toda la aldea.
—Entonces tendré que irlos a buscar.
—Vamos ¿Qué podrían estar haciendo? –Valka—
En la aldea, Bocon trabajaba en la herrería haciendo lingotes de metal. Habían conseguido mucho metal de las jaulas para dragones que se encontraban en los barcos atacados hacia un mes y medio, mucho más del que necesitaría la aldea en una temporada y fue cuando Hipo ordeno fundirlos en esa forma para que fueran fáciles de almacenar y transportar a un almacén que habían construido bajo el gran salón. Había sido una buena idea pero significaba mucho trabajo extra para el vikingo que tenía ya una pirámide de lingotes en un extremo del taller. Súbitamente Bocon se detuvo y volteo con un hacha en su prótesis.
—¡Te atrape!
—Hola Bocon.
Zephyr estaba detrás de el con una sonrisa que solo denotaba la pureza e inocencia de su alma y que Bocon no se creyó ni un segundo.
—Tu, que haces aquí, ¿He?
—Todo el tiempo vengo aquí.
—Si pero no entras a escondidas, más te vale no querer hacer alguna broma.
—Claro que no, eso es mañana.
—¡Y tampoco mañana! Tus jueguitos fuera de la herrería, este no es lugar para niños ¿Esta claro?
—Si, eso te lo digo todos los días pero tú no me haces caso.
—¡Tus clases no cuentan!
—Entonces decídete Bocon, me das señales confusas ¿sabes?
—Si si, te crees muy lista, igual que tu padre, también me contestaba así.
Mientras hablaban, detrás de Bocon, Nuffink se acercó a la pila de lingotes de hierro, tomo uno de ellos y salió lentamente de la herrería.
—Entonces no debo estar aquí ¿Verdad?
—Sin supervisión no y ahorita estoy muy ocupado como para vigilarte, lo siento pequeña.
—No te preocupes Bocon, entonces iré a ver a mi abuelita.
—Ten cuidado con los dragones.
—Lo se lo se.
Zephyr salió silbando inocentemente, hasta que estuvo fuera de la vista. Llego a una tienda, se fijó a ver si Bocon no salía tras ella y después salió corriendo tan rápido como podía y en ese momento quedo frente a frente con su madre.
—Hola mami –Zephyr.
Astrid con una mano levanto a Nuffink que tenía bien agarrado del pantalón y con la otra el lingote que habían robado. Toda la aldea se detuvo un segundo viéndolos pero después siguió con lo suyo.
—Puedo explicarlo –Zephyr.
—Déjame adivinar, ¿Día de Loki?
—¡Es que tenemos algo increíble planeado! Y eso es parte del plan –Nuffink.
—Ha si, pues será sin eso. Ahora
Astrid no alcanzo a terminar la frase cuando un cuerno se escuchó por toda la isla, Astrid volteo sonriendo mientras los niños pegaban un brinco.
—¡Es papá!
—¡Vamos a recibirlo!
En toda la isla, los aldeanos iban en tropel hacia el puerto, después de todo era la primera vez desde que habían llegado a la nueva isla que alguien salía durante tanto tiempo ya que Hipo, ahora que había tomado contacto de nuevo con los aliados de la isla, se había ido por un mes entero. Finalmente el barco atraco, los aldeanos veían emocionados como este, a pesar de ser enorme pues había sido construido para cazar y transportar dragones, estaba lleno de mercancías. La tripulación empezó a bajar hasta que finalmente los niños pegaron un grito y se le echaron encima a Hipo que ya estaba en el puerto, con una rodilla en el suelo y los brazos abiertos. Astrid rio y corrió también a recibirlo, Hipo apenas estaba levantándose cuando lo abrazo y lo beso en los labios. Hipo abrió los ojos un poco sorprendido pero después la abrazo también haciendo más profundo el beso hasta que escucharon una tosecita a sus espaldas. Se separaron del beso y Valka le dio un fuerte abrazo a su hijo mientras que Bocon reía.
—Bien bien jefe, ya que ha llegado, hora de que haga su trabajo.
—Lo se ya voy ya voy.
Hipo suspiro… y levanto la voz.
—Bien todos, comenzaremos a descargar el barco y mañana, para celebrar nuestro regreso y el dia de Loki habrá fiesta en el gran salón.
Todos los vikingos vitorearon mientras varios subían al barco para empezar a descargarlo, aunque era una labor que seguramente tomaría días, Hipo camino junto a Astrid.
—Bueno y ¿Como te fue?
—Estoy muerta, pero ya hablaremos de eso.
—Sí, lo se.
—Y de que te pasara si me vuelves a dejar sola un mes a cargo de este montón de locos.
—Ha… ¿Te he dicho ya lo hermosa que te has puesto este mes cariño?
Pregunto Hipo con un hilito de voz haciendo que muy a su pesar, Astrid sonriera, los niños se pusieron frente a ellos caminando hacia atrás para no perderlos de vista.
—¿Que pasa terrorcitos?
—Ha yo sé lo que les pasa ¡Están esperando a ver los regalos que les traje!
—¡Si!
Los niños se le subieron encima de un brinco casi derribándolo mientras Hipo trastabillaba y chocaba con todo mundo al no poder ver.
Ya era de noche, se encontraban en una amplia habitación que Hipo había acondicionado como sala de estar, sentados sobre una espesa alfombra echa de pieles. Los 4 ya estaban con sus ropas para dormir, Zephyr le contaba a Hipo como había empezado a ayudar a su abuela a cuidar a los cuatro dragones ya que Patan no se daba abasto. Finalmente Nuffink bostezo haciendo que Astrid se levantara de inmediato.
—Bueno terrorcitos hora de dormir –Astrid.
—Si… bueno y sobre el… —Zephyr.
—Lo siento cariño, pero estoy de acuerdo con tu madre, Brutacio y Patan se merecen una lección pero dejen que otros lo intenten este año ¿Si?
—De acuerdo.
Dijeron los 2 niños al unísono, Hipo se levantó y se acercó a los niños.
—Vamos los llevare a dormir.
—Si, buenas noches mami.
—Buenas noches terrorcitos.
Astrid abrazo a los 2 niños y después ambos siguieron a Hipo hacia la recamara. Tan pronto los niños se alejaron, Astrid se levantó, tomo el lingote de hierro el cual había olvidado darle a Bocon y se metió en la recamara ocultándolo en uno de los estantes más altos. Astrid se alejó un poco e intento ver si se veía fácilmente hasta que se aseguró de que estaba bien oculto, tanto de los niños como de Hipo el cual sabía que era muy capaz de ayudarle a los niños en su venganza al ser el quien tenía que limpiar los desastres de ese par todos los años. Unos momentos después miro por la puerta de la recamara y sonrió para si misma cuando vio que Hipo volvía de la sala y no de la recamara de los niños lo que indicaba que había intentado coger el lingote de hierro.
—Ya la escondí.
—No se de que hablas. Tú, tú siempre queriendo levantarme falsos.
Astrid rio acercándose a él empezando a mover los hombros de forma exagerada imitando el tono de Hipo, este rio aunque sin poder evitar desviar la mirada de la blusa de Astrid ya que sus senos rebotaban cuando ella hacia eso al no tener vendas puestas.
—Tu tu tu creyendo que aún no te conozco, ¿He? A ver… ¿Qué buscabas en la sala?
—A Infierno.
Astrid señalo algo al lado de Hipo, este volteo y vio su espada, envainada y en la pared.
—¿Y bien…?
—Ha… bueno…
Astrid rio e Hipo se acercó a ella.
—Anda, búrlate.
—Lo hago.
La abrazo acercándola a él, se besaron un poco para después separarse unos centímetros.
—Bueno…supongo que estarás cansado, tenemos muchas cosas que hacer mañana.
—Claro, sobre todo tu… tienes una tarea muy grande
—¿Cuál?
—Quedarte aquí y descansar.
—¿He? No Hipo, tengo…
—Tienes practica con la guardia de Berkk, tienes que ponerme al corriente de todo lo que paso mientras no estaba, ayudarme a controlar a los aldeanos por el día de Loki, tienes que mostrarme como quedaron los corrales para los Deathgripler, todo está arreglado. Me fui un mes y no fue justo dejarte todo el trabajo así.
—Claro que lo fue, tenías que ir eres el jefe.
—Y como jefe ya lo decidí, tu te tomas el dia de mañana, ya hable con Bocon, mi madre y Eret.
Astrid se cruzó de brazos con el gesto de "estas en problemas" que usaba cada vez que iba a ganar una discusión haciendo que Hipo tragara saliva, pero esa expresión fue reemplazada de inmediato con una sonrisa.
—Adoro darte tanto miedo.
Se acercó a Hipo y lo beso, acariciando el pecho de este con las manos, subiendo su camisa hasta sacársela, queriendo sentir con sus dedos cada musculo, cada vello, cada centímetro de su piel sin romper el beso hasta que finalmente se separó, la respiración de ambos estaba agitada.
—Ayúdame con esto
Astrid se alejó de Hipo jalando las cintas que ajustaban su camisa a su cuello, le dio la espalda cambiando hacia la cama cuando uno de los brazos de Hipo la rodeo y el otro desataba las cintas de su camisa, Astrid no dudo un minuto en quitársela y suspiro cuando Hipo empezó a besar su cuello mientras sus manos empezaron a acariciar su vientre y senos. Como única respuesta, Astrid se pegó al pecho de Hipo dejando que este la acariciara mientras dejaba caer el pantalón que usaba para dormir. Cerró los ojos al sentir el duro miembro de Hipo contra su trasero, mientras este con cuidado deshacía la trenza de su cabello. Astrid se sonrojo dejándose hacer, hasta que sintió su cabello suelto caer sobre su espalda.
—Así te vez más hermosa.
Le susurro Hipo al oído, Astrid solo asintió sintiendo las manos de Hipo subir hasta acariciar sus senos, hasta que Hipo la soltó. Astrid estuvo a punto de preguntarle que sucedía cuando sintió el duro miembro de Hipo contra su cuerpo. Mordió su labio cuando Hipo empezó a entrar despacio en ella, sorprendiéndose de lo húmeda que estaba en ese momento, pero había estado un mes entero sin ver a Hipo y aunque llevaban ya varios años de casados, estos jamás habían perdido la pasión en su relación. Hipo pareció pensar lo mismo ya que no espero un momento más y entro en ella por completo. Astrid se inclinó contra la cama al tiempo que Hipo la tomara de los brazos.
—Mi amor ¿Estas bien?
—Si… solo sigue…
Hipo obedeció saliendo por completo de Astrid y entro de nuevo de una sola vez, haciendo que la mujer pegara un grito arqueando su espalda. Hipo empezó a embestirla de esa manera, inclinando a Astrid sobre la cama aun sin soltar sus brazos. Pronto en la habitación solo se oían jadeos y gemidos de placer de ambos, sumados al sonido de la cintura de Hipo chocando con el trasero de Astrid cada vez que entraba en ella. Astrid sentía como sus senos botaban a cada embestida de Hipo mientras este solo mantenía el ritmo, lanzando varios jadeos que solamente los excitaban más a ambos.
—Mi amor mi amor yo yo ya ya.
Fue lo único que logro decir Astrid, Hipo la jalo hacia el pegando la espalda de la chica a su pecho, Astrid noto como una de las manos de Hipo iba hacia sus senos y la otra empezó a frotar rápidamente su clítoris, hasta que sintió el orgasmo golpearla. Las piernas de Astrid temblaron pero Hipo la sostuvo de la cintura recostándola sobre la cama y dándole vuelta. Antes de que Astrid pudiera hacer algo, las manos de Hipo se pusieron a los lados de la cabeza de la chica, Hipo la miraba fijamente mientras se colocaba para entrar de nuevo en ella, pero aún no lo hacía. Astrid le sonrió acariciando su cabello.
—¿Hipo?
—Nunca te vez más hermosa que en estos momentos.
Comento Hipo mirándola a los ojos, por más que había visto el momento en que Astrid llegaba al clímax gracias a el jamás había dejado de tener esa sensación de que era la mujer más hermosa que podía existir en el mundo y esperaba jamás dejar de tenerla. Astrid lo tomo de la nuca y lo beso en los labios mientras movía su cintura pidiendo más por lo que Hipo entro en ella de una sola vez. Esa vez Hipo no fue suave si no que desde el principio empezó a embestir rápidamente. Casi al instante, Astrid rompió el beso para tomar aire gimiendo con fuerza, Hipo también gemía pero al dejar de besar sus labios paso a besar su cuello y su hombro. Astrid empezó a gemir con fuerza en su oído lo que solamente aumento las embestidas de Hipo, ella también movía su cintura intentando aumentar la intensidad. Hipo estaba ya totalmente sobre ella y Astrid lo abrazo con piernas y brazos, arañando su espalda, mientras ambos ya ni siquiera pensaban en besarse y solamente gemían con fuerza debido al placer.
—¡Cariño termina adentro te termina adentro!
Alcanzo a suplicar al sentir que este iba más y más rápido, Hipo la embistió lo más duro que pudo y finalmente se corrió dentro de ella. La sensación de ser llenada por Hipo terminaron desencadenando el ultimo orgasmo de Astrid mientras esta arqueaba la espalda, lanzando un grito de placer. Hipo cayó sobre ella abrazándola mientras ambos luchaban por recuperar el aliento hasta que Hipo finalmente se apartó movió, saliendo de ella. Al ver que Hipo se apartaba Astrid se abrazó a él recostándose a su lado, apoyando su cabeza en el hombro de Hipo acariciando el pecho de este, mientras lo besaba en la barbilla con una gran sonrisa.
—Vez… no estaba tan cansada.
—Aun así te tomaras el día.
Astrid bufo fingiendo estar un poquito fastidiada, pero le sonrió y lo beso de nuevo acomodándose para que la abrazara Hipo lo hizo mientras los cubría a ambos con las mantas con su mano libre, casi de inmediato Astrid sintió sus ojos cerrarse y quedo profundamente dormida con una gran sonrisa mientras Hipo acariciaba su espalda.
—Al día siguiente—
El día comenzaba en la aldea de Berkk. Hipo llego a la aldea llevando a Nuffink bien agarrado a su cabello y sentado sobre sus hombros mientras frente a él, Zephyr caminaba mirando su pequeña libreta. Al llegar al gran salón Patapez, que estaba rodeado por otros 15 niños camino hacia él y junto a él estaba Brutacio.
—Hola solo ustedes faltaban ¿Qué sucede?
—Nada, al parecer Astrid les escondió algo que iban a usar para su broma del día de Loki. Vamos Nuff vendré más tarde por ti.
Hipo puso a Nuffink en el suelo, el niño se cruzó de brazos sin mirarlo pero apenas un segundo después volteo a abrazar a Hipo y luego fue corriendo a reunirse con los otros niños. Hipo se levantó mirándolo con una sonrisa. Tan pronto Hipo pareció distraerse Brutacio entro en el gran salón lo más rápido que pudo, sabía bien que si Hipo lo agarraba le pondría a hacer alguna labor pesada que lo ocuparía todo el día en un intento de detener su broma del día de Loki.
—Bueno Patapez te lo encargo, ten cuidado con el.
—No te preocupes, ya van varios días de Loki y aun no se me muere ninguno ¿No?
—Si pero Brutacio acaba de entrar en el gran salón.
—Me ocupare de eso también.
Patapez fue hacia los niños, estos se pusieron en fila y lo siguieron al gran salón de forma ordenada. Tan pronto se perdieron de vista, Hipo volteo a ver a Zephyr. Antes de que la niña reaccionara él ya la había cargado y se la había puesto sobre los hombros haciendo que riera y su cara de molestia desapareciera.
—Y bien, ¿Qué tenemos pendiente para hoy, señorita?
Zephyr reviso su libretita, ella hacía tiempo que había terminado su educación en lo que se refería a historia, mitos, tradiciones y leyendas, que era lo que Patapez les enseñaba casi todos los dias así que Astrid e Hipo se habían turnado para seguir con su educación. Hipo había empezado a llevarla con él a sus labores diarias y con el tiempo esta había terminado siendo una muy graciosa y juguetona asistente personal. A Hipo le encantaba la seriedad con la que ella se tomaba el trabajo, mucho más de lo que él se lo había tomado a su edad cuando siempre se escapaba de Estoico para evitar acompañarlo.
Nuffink se acercó a los demás niños, la mayoría tenían su misma edad pero estaban los 5 hijos de Patapez y Brutilda. Con las 2 hermanas y los 2 hermanos idénticos había una quinta niña, esta era más pequeña que sus hermanos, un poco más gordita y de cara redoma, con 2 trenzas y grandes ojos.
—Hola Chusco, Chusca, Brusca, Brusco, Brutina.
La única que saludo con la mano cuando dijo su nombre fue la pequeña Brutina.
—Hola Nuff, ¿Tu papá aún no se vuelve loco? –Brutina.
—No, aun no empiezan las bromas ¿Planearon algo?
—Mamá no nos deja hacer nada.
—Nos amenazó con algo horrible.
—¿Con que? –Nuffink.
—Verduras
Dijeron los 4 niños al mismo tiempo haciendo una mueca de asco.
—¿Ustedes planearon algo? –Brutina.
—Sí, planeamos una broma grande, una que nos dará mucha satisfacción pero mamá descubrió un elemento clave y nos lo quito.
—¿Y era un buen plan?
—Sí, mi hermana estuvo 6 meses preparando todos los detalles.
Todos los niños silbaron al escucharlo, si algo tenía la mayor de los hermanos Abadejo era que su obsesión por los planes y los detalles eran tan grandes como los de su padre. En ese momento Patapez se acercó.
—Bueno niños, empezaremos ahora, como saben hace mes y medio tuvimos nuevos dragones así que hoy tendremos unas breves clases sobre sus características.
Todos los niños se quejaron y Chusco se golpeó la cabeza con una pared.
—Y así, quizás, pueda convencer a Hipo de que nos enseñe a uno de ellos y puedan acariciarlo ¿Qué les parece?
Inmediatamente los niños pegaron un grito y fueron corriendo tras Patapez, Nuffink iba a seguirlos cuando escucho que alguien lo llamaba, volteo y vio a Brutacio asomándose detrás de una columna. Nuffink se acercó a él pero lentamente, rodeándolo de forma que no lo perdía de vista y con la mano en su espadita de madera. Brutacio se acercó a el lentamente, mirando a todos lados.
—Y bien ¿Qué es lo que tienes planeado?
—Ha… yo…
—Vamos puedes decirme, no voy a interferir con un plan de dos bromistas como tú y tu hermana. Loki sabe que el necesita que más personas dediquen su vida a su hermoso y glorioso mensaje.
Dijo Brutacio quitándose el casco y poniéndoselo sobre el pecho mirando al cielo con reverencia.
—Bueno solo, Mamá nos quitó algo que nos serviría para esa broma. No te puedo decir nada si no Zephyr me despelleja.
—Pero piensa en cómo se pondrá de contenta si resolviste su problema por tu cuenta.
—Si pero yo… bueno hagamos esto, Zephyr ira a contratar a alguien para conseguir lo que nos falta, búscala y que ella te diga.
—Muy bien.
Brutacio salió inmediatamente del gran comedor, Nuffink lo vio salir hasta que sintió que alguien jalaba su camisa, volteo encontrándose a Brutina.
—Mi padre dijo que te dieras prisa.
Nuffink asintió y la siguió, ambos entraron por una puerta en un extremo del gran comedor.
En la aldea, Brutacio buscaba sin parar a Zephyr, sabiendo que como Hipo tenía la costumbre de subirla a sus hombros cuando visitaban la aldea era muy fácil encontrarla. Finalmente alcanzo a divisar a Hipo en una tienda y se acercó disimuladamente.
Hipo hablaba con el padre de Nilsa, el hombre traía un delantal viejo pero limpio y ordenaba su mercancía mientras hablaba, la tienda era muy amplia, bien iluminada y espaciosa. Detrás estaba la madre de Nilsa que bordaba un vestido muy concentrada, la mujer traía un vestido blanco y se veía una pata de palo debajo de su falda.
—¿Entonces no hubo ningún problema, Jorguen? –Hipo.
—Ninguno, trajeron mi tesoro intacto. Estoy en deuda con usted jefe Hipo, puede que no nos vayamos de aquí nunca pero con mi tesoro ahora en la isla y el comercio por mar reactivado podremos salir a delante.
—Saben que ya cambio lo de no irse de la isla, podrían seguir sus viajes si quisieran.
—No, Ingrid y yo ya lo hablamos, es más sano para mi hija crecer en una isla como esta que vivir siempre en un barco solo acompañada de sus padres.
Mientras conversaban, Brutacio paso detrás de Hipo en silencio, mirando furtivamente hacia la tienda. No se veía a Nilsa por ningún lado así que rodeo la tienda y finalmente vio a Zephyr hablando con la chica. No le sorprendía para nada que Zephyr recurriera a la chica para ese trabajo, Nilsa y la niña se habían hecho muy buenas amigas a pesar de la diferencia de edad y el que Astrid aprovechara esa amistad para dejarla de niñera cuando Hipo se fue de viaje solo las había hecho más unidas. Brutacio se acercó a ambas para escuchar arrodillado detrás de un barril.
—¿Entonces?
—No puedo hacerlo, lo siento.
—Pero ¿Por qué no?
—El jefe Hipo nos hizo el favor de traer el tesoro de mi papá y comprarnos varias cosas en su viaje, estaremos días ocupados no puedo escaparme.
—¡¿Nilsa donde estás?!
La chica dio un respingo.
—Nos vemos luego ¡Ya voy papá!
Se fue corriendo y Zephyr volteo para ir a buscar a Hipo que seguro para entonces ya habría notado su ausencia y de repente se detuvo al ver el trasero de Brutacio aparecer detrás del barril.
—Hola Brutacio.
—¿Qué? ¿Cómo supiste que estaba ahí?
Inmediatamente se levantó y se sentó en el barril mirando a la niña fijamente sin preocuparse en esperar la respuesta de la niña.
—Me encontré con tu hermano.
—¿Ha si?
—Si y me dijo que tienen que recuperar algo para una broma. Yo aún no tengo una broma.
El rostro de Brutacio se acercó a Zephyr mirándola fijamente a los ojos. Si no conociera de antes la niña le habría dado una patada y habría salido corriendo a contarle a quien más confianza le tuviera pero ya sabía lo bravucón y exagerado que podía llegar a ser.
—Qué raro tú y Patan siempre planean las mejores.
—Pero al parecer la que planeaste es mejor.
Zephyr puso una sonrisita de engreída suficiencia, la misma que ponía su madre cada vez que le pateaba el trasero a quien fuera en los campos de entrenamiento y que cuando se trataba de la niña se hacía aún más desesperante.
—Quizás…
—Mira niña, te daré una oportunidad, dame a mí y a Patan participación en la broma y nosotros conseguiremos lo que sea que te falte.
Zephyr se cruzó de brazos, pensó más de 5 minutos en silencio hasta que asintió con la cabeza.
—De acuerdo.
—Muy bien entonces ¿Cuál es el plan?
—Te lo diré cuando hayan cumplido su parte. Tienen que ir a nuestra casa, en algún lugar de la recamara de mis padres esta un lingote de hierro, tráiganlo y les diré en que consiste la broma.
—¿Solo un lingote de hierro? La herrería está llena sería muy fácil conseguir otro.
—No, tiene que ser ese lingote de hierro –Zephyr bajo la voz— En realidad son dos piezas huecas, yo lo hice y escondí adentro lo que necesitábamos, pero mamá me lo confisco antes de que pudiera sacarlo.
—Muy bien, entonces iré por Patan y lo traemos.
—De acuerdo, nos veremos en el corral de los dragones cuando las clases de mi hermano hayan terminado.
Brutacio se alejó rápidamente y casi choco con Hipo, este fue rápidamente hacia Zephyr.
—Estaba buscándote ¿Te hizo alguna broma?
—No papi. Pero yo hice una.
—¿En serio? ¿A quién?
En ese momento se escuchó un grito de mujer y salió una nube de humo de la tienda.
—¡Corre!
Hipo levanto a la niña y salió corriendo justo antes de que Nilsa y su padre, totalmente pintados de morado, salieran de la tienda viendo a todos lados buscando culpables.
Patan y Brutacio se acercaron, caminando de puntitas, a la casa de los Abadejo. Abrieron la puerta en perfecto silencio. Se dirigieron a la recamara y la abrieron muy callados y en silencio, en la cama solo había un monton de mantas, apenas la revisaron pues Patan señalo a unas repisas.
—Debe estar ahí.
—Veamos.
Brutacio empezó a revolver las cosas con impaciencia, Patan de repente vio algo moverse y de repente abrió los ojos aterrorizados al ver el rostro de Astrid surgir bajo las mantas, aunque aún estaba dormida. Patan empezó a empujar a Brutacio y tratar de llamar su atención sin atreverse a hablar.
—Espe… ¡Lo encon… mmmmmmm…
Patan se le echo encima a Brutacio y tapo su boca, después señalo a la cama. Brutacio se quedó congelado cuando Astrid se volteo profundamente dormida abrazada a las colchas y reverendo su espalda desnuda. Patan y Brutacio estaban helados de miedo, por mucho que la vista valiera la pena sabían que si Astrid despertaba estaban muertos. Patan jalo a Brutacio y señalo la salida y empezó a caminar lentamente, muy lentamente, casi estaban en la salida cuando a Brutacio se le resbalo el lingote de metal. Rápidamente Patan reacciono y metió el pie para evitar que el lingote golpeara contra el suelo de roca y se escuchara el ruido. El lingote golpeo con mucha fuerza su pie haciendo que Patan se metiera el puño a la boca para no gritar. Brutacio se detuvo mientras Patan respiraba hondo, lagrimas bajaban de su rostro pero finalmente, después de unos segundos saco el puño de la boca jadeando. Astrid no se movió. Patan hizo señas de que salieran pero Brutacio miraba el suelo extrañado.
—No parece estar hueco.
En ese momento como impedida por un resorte Astrid se incorporó en la cama y se quedó helada mirando a Patan y Brutacio. Astrid se había quedado congelada, como si no pudiera procesar que esos dos estuvieran en su recamara mirándola. Patan y Brutacio se quedaron congelados sin poder creer que se hubiera despertado pero el miedo hizo que se recuperaran primero. Si hubieran salido huyendo se hubieran salvado, si se hubieran movido, si hubieran hecho lo que fuera excepto ver como la manta que cubría el pecho de Astrid caía y decir:
—¿Todo eso se come Hipo? –Brutacio.
Astrid metió su mano bajo la cama, saco su hacha y la arrojo con fuerza, golpeando la puerta con esta y cerrándola justo frente a las caras de Brutacio y Patan…
- Dos horas después -
Zephyr y Nuffink entraron a la sala de curación, en la entrada se encontraba Valka que al verlos se puso frente a la puerta.
—¿Y ustedes a dónde van?
—Hola abuela.
—Supimos lo que paso y venimos a ver a Brutacio y Patan.
—¿Cómo supieron lo que paso?
—Toda la aldea lo sabe.
—Si pero...
—¡Ha claro que los voy a matar!
Al escuchar el grito de Astrid, muy cercano a donde estaban, Valka salió corriendo. Hipo estaba intentando detenerla para que no fuera a terminar el trabajo porque era el único, en la aldea entera, capas de medio controlarla pero en ese momento necesitaría ayuda. Cuando se fue los niños entraron a la enfermería, ahí bien vendados estaban Brutacio y Patan. Patan tenía los ojos abiertos y con una enorme sonrisa tonta pero no parecía estar consiente, Brutacio abrió los ojos muy lentamente cuando los niños entraron.
—Niños… acérquense…
Zephyr y Nuffink se acercaron a la cama en silencio.
—Quiero… quiero pedirles perdón no pudimos… —Tose dramáticamente— No pudimos… hacer la… la broma… pero háganla ustedes… ustedes pueden…
—Hay Brutacio. –Zephyr.
—Ya la hicimos. –Nuffink.
—Y superamos a los que nos hacen su broma.
—Cada año.
Brutacio abrió los ojos al ver la sonrisa maliciosa de los niños, Zephyr se acercó y le susurro.
—Día de Loki.
Zephyr y Nuffink salieron con una enorme sonrisa mientras Brutacio los miraba boquiabierto pero después intento hablarles.
—Esperen… no fuimos nosotros… solo tomábamos el crédito… no fuimos… nosot…
Zephyr cerró la puerta y los 2 salieron para ver como Hipo tenia agarrada a Astrid con una llave mientras luchaba para evitar que esta caminara al hospital, Valka no se veía por ningún lado.
—Hola mami –Nuffink.
—Niños que hace aquí.
Al ver que Astrid se calmó Hipo la soltó pero nomas lo hizo Astrid lo jalo del cuello de la camisa y lo derribo como hacía dese niños para después salir corriendo a la enfermería. Hipo la logro detener de las piernas haciéndola caer y se le echo encima.
—¡Suéltame los voy a matar!
—Astrid espera...
En ese momento se escucharon gritos en la aldea, inmediatamente Astrid e Hipo voltearon justo para ver varias cosas caer del cielo sobre esta y salieron corriendo con los niños detrás. La casa de curación estaba a unos 100 metros del centro de la aldea por lo que llegaron de inmediato y alcanzaron a ver cómo la gente salía despavorida del centro de la aldea, Bocon corrió hacia ellos.
—¿Bocon que sucede? –Hipo—
—¡Alguien lleno las catapultas sobre el gran salón de huevos podridos y disparo al centro de la aldea!
Hipo y Astrid no escucharon mas antes de salir corriendo al centro de la aldea, esas catapultas estaban apuntadas hacia el exterior de la isla y ubicadas en la montaña sobre el gran salón, la única forma de llegar era por un camino oculto al lado de la entrada de este. Intentaron llegar al camino, pero segundos después regresaron tapándose la nariz, mientras Nuffink y Zephyr miraban como miles de huevos podridos caían sobre la aldea boquiabiertos.
—¿Cómo lo hicieron? –Nuffink.
Zephyr negó con la cabeza pero sintiéndose derrotada. No entendía que pasaba, había planeado todo tan bien. Había hecho que toda la aldea se enterara de que le robaron algo en apariencia inútil y que su madre lo había confiscado para despertar la curiosidad de Brutacio. Había echo que Brutacio fuera a la tienda de la familia de Nilsa a esa hora para que la escuchara hablar de un trabajo y ofreciera su ayuda para participar en la broma. Había hecho que su madre se quedara en casa esa mañana, aunque bueno su papá había echo eso no ella, esta había aprovechado y era un plan mejor que el que tenía, meterle purgantes a su desayuno. El plan fue perfecto, la ejecución fue perfecta, solo había una opción.
—Ellos no eran el bromista. –Zephyr.
—¿Qué? ¿Entonces quien fue? –Nuffink.
—No se solo se que… —Zephyr abrió los ojos aterrada— ¡Corre!
Sobre el gran salen, al lado de las catapultas, se escuchaban unas risas divertidas. Con un enorme catalejo, Brutilda miraba hacia la aldea, a su lado sentada en la catapulta estaba la pequeña Brutina. Brutilda se lo paso a la niña para que viera.
—¡Jajajajajaja justo en el blanco mamá!
—Si, tal como te dije ¿Sí o no tu madre sabe divertirse?
—¡Claro que sí! Oye mamá, ahí están Zephyr y Nuffink.
—¿En serio?
Brutilda se acercó a la niña, esta le paso el catalejo y Brutilda los vio, después movió la catapulta y apunto con cuidado. La catapulta estaba llena de huevos podridos.
—Muy bien entonces ¿Quieres hacer los honores?
—Claro que si.
Brutina puso sus manitas en la palanca de la catapulta y a tiempo que empujaba con todas sus fuerzas, Brutilda la empujo también activándola. Brutina corrió y tomo el catalejo.
—¡Justo en el blanco!
—¡Esa es mi niña!
Brutilda le revolvió el cabello a la niña que miraba hacia la aldea con una sonrisa maliciosa. Adoraba esos momentos de madre e hija y después de todo, el día de Loki era para eso, estar en familia.
Fin.
Y bueno aquí está el nuevo capítulo.
Sé que este capítulo no avanza mucho en lo que es la historia pero quería que se conociera más a Zephyr y Nuffink, que tal como dice en el artbook de las películas, Zephyr es muy parecida a Hipo y Nuffink es como Astrid.
Los hijos de Patapez y Brutilda son una idea que tenia de hace rato, que tuvieran 4 niños idénticos y una niña diferente a los demás que en cierta forma sea más como Patapez que como los gemelos, los 5 serán muy importantes más adelante así como el papa de Nilsa.
Y bueno espero les haya gustado el capítulo, como había dicho quería llevar el fic como si fuera una serie, donde existen capítulos que no avanzan en la historia pero ayudan a que conozcas a algún personaje o algún suceso que será importante mas adelante, este fue básicamente para divertirme escribiéndolo y espero haya sido divertido leerlo.
Bueno por lo pronto nos vemos, actualizare tan pronto pueda.
