CAPITULO DOS: Sin vuelta atrás

"Vindicated" (Dashboard Confessional)

Hope dangles on a string
Like slow spinning redemption
Winding in and winding out
The shine of it has caught my eye

And roped me in
So mesmerizing, so hypnotizing
I am captivated

Chorus
I am Vindicated
I am selfish
I am wrong
I am right
I swear I'm right
I swear I knew it all along

And I am flawed
But I am cleaning up so well
I am seeing in me now the things you swore you saw yourself

So clear
Like the diamond in your ring
Cut to mirror your intentions
Oversized and overwhelmed
The shine of which has caught my eye
And rendered me so isolated, so motivated
I am certain now that

Chorus

So turn
Up the corners of your lips
Part them and feel my finger tips
Trace the moment, fall forever
Defense is paper thin
Just one touch and I'd be in
Too deep now to ever swim against the current
So let me slip away 3x
So let me slip against the current
So let me slip away 4x

Chorus

Slight hope
It dangles on a string
Like slow spinning redemption...

Draco Malfoy observaba todo con desdén.

Jamás pensó que pondría pie en La Madriguera, pero allí se encontraba, sentado a una destartalada mesa, en una cocina diminuta, y bebiendo un té que no estaba tan mal del todo.

Molly y Arthur Weasley lo miraban sin hacer comentario. El muchacho tampoco decía palabra, sobretodo porque no se le ocurría nada inteligente que decir.

Finalmente, sintieron ruido en las escaleras. La figura de Ginny Weasley apareció en la cocina. Al ver a Draco no pudo evitar que una mueca de disgusto se hiciera presente en su rostro, y él notó que ella había estado llorando.

Hacia mucho tiempo que no la veía tan de cerca. Era hermosa, con esa cabellera indomable, y a pesar de estar vestida sencillamente, eso parecía incrementar su encanto.

Pero él no quería casarse. Una cosa era observarla de lejos, sin compromiso, y otra muy diferente era tenerla viviendo en su casa. Draco se había acostumbrado a estar solo, y le gustaba, y ahora, por causa de sus dementes antepasados, estaban atados el uno al otro de por vida.

Ella se sentó a un lado de su padre, en silencio.

"¿Qué piensas hacer, Malfoy?"

Arthur Weasley clavó su mirada en el muchacho y Draco clavó la suya en el hombre, sin intimidarse.

"Llevármela a mi casa, por supuesto. No pienso vivir aquí. Estoy acostumbrado a ciertas…comodidades."

"No hables de mí como si fuera otro maldito objeto de tus mansiones, Malfoy. Prefiero morirme que pasar cinco minutos seguidos contigo" dijo Ginny con el odio impregnado en los ojos.

"Mira, Weasley, te aseguro que esto no es un motivo de fiesta para mí tampoco, pero al contrario que tú, yo no quiero morirme. Tengo muchas cosas que hacer antes de que llegue ese momento, así que te vendrás conmigo te guste o no"

"¡Maldito cretino!" gritó ella, levantándose hecha una furia.

"Mocosa malcriada" dijo él a su vez, poniéndose en pie también pero con mucha más tranquilidad.

Ginny se dio media vuelta y salió como una exhalación de la casa.

"¡Ginny!" gritó la señora Weasley, pero fue en vano.

Draco la observó irse.

"Miren, voy a decir esto con toda la sinceridad posible. Su hija hubiese sido la última mujer en la que yo me hubiese fijado. Nuestras familias se han odiado siempre, mi padre hasta intentó matarla. No soy mi padre y no le haré daño, pero la odiaré durante toda mi existencia. De todas formas, no le faltará nada, pueden estar tranquilos."

Los señores Weasley lo miraron con una profunda antipatía, pero finalmente asintieron.

"Pueden ir a visitarla cuando gusten" agregó "Ahora si me disculpan, iré a buscarla"

Y sin decir nada más, abandonó la cocina por el mismo camino que había seguido Ginny.

Y la encontró, por supuesto. Ella estaba sentada en el mismo muelle de siempre, con los ojos perdidos y el pelo revuelto.

Draco se acercó con cuidado, y ella se puso en pie de un salto, como si temiera que él la fuera a tirar al lago. Lo enfrentó con una valentía y una dureza digna de cualquier guerrero, pero Draco no dio marcha atrás.

"Te conviene ir a empacar tus cosas" dijo mientras se metía las manos en los bolsillos.

"Vete al diablo"

"A donde sea que yo me vaya, tú tendrás que venir conmigo, Weasley, así que yo que tú tendría cuidado con lo que dices"

"Te odio con todo mi ser, y eso nunca, jamás cambiará"

"Estoy de acuerdo, Weasley, pero dadas las circunstancias, eso poco importa ahora"

"Ya te dije que prefiero morirme que pasar un segundo contigo. El infierno parece ahora un paraíso"

"Vendrás y fin de la discusión, aunque tenga que llevarte atada."

"¿Pero quién te has creído que eres?" gritó ella, acercándose peligrosamente a él.

"Déjate de estupideces, Comadreja, deja de comportarte como una niña histérica"

"Maldito hurón saltarín" contraatacó ella, golpeándolo con fuerza y desesperación.

Pensó que él le echaría una maldición allí mismo, pero se mantuvo en el mismo lugar, observándola con una infinita paciencia mientras ella se descargaba.

Finalmente, ella se cansó y lo quedó mirando, extrañada.

"¿Te sientes mejor?"

"Un poco"

"Bien, entonces ve a empacar. No tengo todo el maldito día, Weasley"

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El lugar en donde viviría de ahora en más, no era lo que Ginny se había imaginado.

Conociendo a Malfoy, supuso que había mandado erigir una mansión de cristal y oro, pero la preciosa cabaña de madera que aguardaba al final de un prolijo camino de piedra, le pareció a la muchacha mil veces más hermosa que cualquier mansión.

La cabaña tenía dos pisos y amplios balcones. La madera con la que estaba construida era oscura y lustrosa y un porche, donde descansaban sendas sillas de aspecto cómodo y una hamaca, le daba al lugar un aspecto hogareño.

Ginny miró a Malfoy con sorpresa.

"¿Qué?"

"Nunca te imaginé viviendo en un lugar así"

El dejó de mirarla para clavar su mirada muy gris en su casa.

"Me gusta"

"Es preciosa"

"Y si, comparada con ese cuchitril donde vives, Weasley, cualquier cosa es preciosa"

Ginny lo miró duramente.

"Prefiero ser pobre a estar más sola que un perro, Malfoy" contestó ella.

"Yo nunca estoy solo, Weasley. Hay suficientes mujeres que darían cualquier cosa por estar una hora conmigo"

"Si, las mujeres andan muy desesperadas últimamente" dijo ella, tratando de reprimir una sonrisa. "Cualquier cosa les viene bien"

"Por favor, en Slytherin me conocían como el Príncipe del sexo" dijo él, dándose aires.

Ginny lo miró con una ceja en alto.

"¿Y quién era el rey? A ese si estaría interesante conocerlo" dijo ella.

Draco la quedó observando con la boca abierta y ella largó una sonora carcajada.

El muchacho frunció el entrecejo con una rapidez alarmante.

Ella lo quedó mirando, aún con esa sonrisa arrogante en el rostro.

"Malfoy, de verdad que es un honor estar ante tu presencia, pero creo que es hora de entrar. Tengo hambre."

Draco rodó los ojos.

"Me va a costar una fortuna mantenerte"

"Yo no necesito que nadie me mantenga" dijo ella, mientras lo seguía hacia la puerta.

"Por favor, Weasley, cierra la boca, me estás mareando"

"Pues tu oloroso perfume también me está mareando a mí" exclamó ella de inmediato.

En realidad la fragancia que parecía inundar la piel del rubio no era nada desagradable, Solo sentirla, le hacia recordar a Ginny el penetrante y fresco aroma de los pinos, claro que eso jamás se lo diría a Malfoy.

"Este perfume es el más nuevo y caro del mercado, Weasley. Tú jamás comprenderías, no creo que hallas tenido un perfume decente en toda tu aburrida existencia"

"Eres insoportable, Malfoy" dijo ella, fastidiada.

"Después de ti, Weasley" contestó él con una sonrisa petulante mientras abría la puerta y se hacía a un lado para que ella pasara.

Ginny entró a regañadientes, y entonces, no pude reprimir un grito de sorpresa.

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Draco rodó los ojos y pasó por su lado, dejando su largo chaquetón negro sobre un sofá.

Ginny seguía parada en el marco de la puerta, observándolo todo con una avidez casi increíble.

El rubio la observó un momento.

Por Merlín, que era hermosa. Sorprendida, feliz, nerviosa, triste o aún enfadada. Draco sonrió. Enfadada realmente quedaba bonita. Sus mejillas se encendían, combinando con su pelo y sus labios se tensaban mientras una arruga profunda se formaba en su frente.

Ella caminó un paso, sin darse cuenta de que el muchacho la estaba mirando. Seguía demasiado sorprendida como para notar algo, ni siquiera su penetrante mirada.

Los pisos eran de madera pulida. Los sillones de un color chocolate y con almohadones de un beige muy claro. Una enorme alfombra persa descansaba en el piso, y la chimenea era la más grande que Ginny había visto en su vida. Había cuadros buenos, casi todos de paisajes nevados o campos en flor. La cocina estaba separada de la sala de estar por una larga mesa también de madera, y Ginny vio aparatos allí que no sabía siquiera que existían.

Una escalera amplia conducía al piso de arriba, donde se encontraba una enorme habitación que Ginny no llegaba a ver.

"Ahí dormirás" dijo Draco, sacándola de su ensimismamiento "Yo duermo abajo, me queda más cómodo"

En efecto, un pasillo se perdía hacia las profundidades de la casa, donde se divisaban múltiples puertas cerradas.

"El baño es la primera puerta a la derecha" dijo el rubio señalándola.

"Malfoy…esta casa es increíble"

"Claro que si, es mía" dijo él, lo que le ganó una mirada de fastidio por parte de la pelirroja.

"Si no estuviera tan asombrada, te mandaría a volar"

"Te aconsejo que vayas desempacando porque…"

De pronto, Draco se dobló de dolor. Ginny corrió hacia él, sin pensar siquiera en lo que hacía.

"Malfoy, ¿Qué te pasa?"

"Esa maldita marca" musitó él con gran dificultad mientras ella lo sostenía.

"Ven, siéntate" dijo Ginny mientras lo guiaba.

Se sentó a su lado y con el entrecejo fruncido comenzó a desabrocharle la camisa negra que llevaba.

Draco la miró con una sonrisa rara en el rostro.

"Esto se puede tomar de varias maneras" comentó.

Ella le echó una mirada furibunda.

"Piérdete, Malfoy"

El se rió y Ginny se sorprendió mirándolo.

Era una risa distinta a la de siempre. Era una risa suave y sincera.

"Si, ya sé que tengo un cuerpo espectacular, pero tampoco es para babear así, pelirroja"

"Oh, cállate" dijo ella, mientras le quitaba la prenda del hombro y examinaba la marca.

La luna, perfectamente dibujada en su piel muy blanca, desprendía un fuerte brillo azulado. Ginny la tocó levemente. A Draco un escalofrío le recorrió el cuerpo ante el contacto de esa mano tan suave. Y entonces, el brillo bajó y el dolor cesó por completo.

Ginny se echó hacia atrás.

"¿Qué demonios fue eso?"

"Hasta que serviste para algo, Weasley. Ya no quema" dijo él.

"¿Por qué?"

El rubio la miró un momento mientras prendía los últimos botones de su camisa.

"Por tu contacto, supongo. Ahora deberé llevarte a todas partes para que me cures cuando duela" dijo con una sonrisa de niño pequeño.

"Eres insufrible"

"Me lo han dicho antes" dijo él, mientras se reía.

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Gracias por la s reviewsssssssss!