Harry Potter y los 4 herederos
Capitulo 1: ¿Solo un sueño?
Era una noche despejada y calurosa de mediados de julio. La ausencia de viento contribuía a incrementar la sensación de calor. Hermione se dio cuenta de que se encontraba de nuevo en aquel pasillo. A través de los grandes ventanales vio la luna, le faltaba un trozo, en unos días más habría luna llena. Miro hacia el fondo del pasillo, y como otras noches antes vio la enorme puerta de madera entreabierta, esa noche lograría entrar. Camino por el largo pasillo que tantas noches había recorrido y llego hasta la puerta abierta solo por una rendija. Se asomo y volvió a ver aquella sala que había visto por primera vez dos noches atrás. Era una sala amplia, con ventanas que iban casi desde el techo al suelo. En el centro una gran mesa sin silla, no había sillas por ninguna parte. Parecía una sala de reuniones, aunque si era eso resultaba extraño que no hubiese donde sentarse. Hermione empujo la puerta abriéndola lo suficiente para poder pasar y con pasos cautelosos entro en la habitación. Se detuvo muy cerca de la puerta, casi temiendo que pudiera desaparecer atrapándola allí dentro. Recorrió la sala con la mirada, era más grande de lo que parecía desde fuera, algo que ya había supuesto. Examino el lugar buscando algo que creía haber visto la noche anterior, y lo encontró. Allí, en el extremo opuesto de la sala, pudo distinguir la silueta de una mujer que la observaba. Su rostro estaba oculto en las sombras casi por completo, la tenue luz de la luna que llegaba a través de las grandes ventanas solo alcanzaba a iluminar hasta sus labios. La mujer esbozo una sonrisa, era una sonrisa amable que transmitía calidez y confianza. Hermione la vio despegar los labios, sin embargo jamás llego a escuchar las palabras que salieron de ellos, pues en ese momento una voz la llamo desde el pasillo. "Hermione" grito aquella voz con desesperación y angustia, y entonces todo fue oscuridad. La joven despertó y tardo unos segundos en reconocer el lugar donde se encontraba, ya no estaba en la sala de la gran mesa, sino en la vieja casa de los Potter en el Valle Godric. Hermione reconoció los ronquidos de Ron acurrucado en su saco de dormir unos metros más allá, y sonrió pensando como haría Harry para dormir cada noche. Su mente volvió a recordar el sueño, hacía semanas que lo tenía, noches tras noche recorría aquel pasillo segura de que en aquella habitación había algo que aguardaba por ella, sin embargo aquella voz que la llamaba interrumpía siempre el sueño. Pero esta vez había estado cerca, había sido la vez que más lejos había llegado. Suspiro resignada, sabía que aunque lograse dormirse de nuevo, no volvería a tener aquel sueño, ya lo había intentado otras veces, y por otro lado se había desvelado. Rodó sobre su costado y se sintió inquieta al ver el saco de dormir de Harry vació. Tanto a ella como a Ron les había preocupado que el joven de cabello azabache decidiera marcharse por su cuenta dejándolos atrás. Se incorporo apoyándose sobre una mano con intención de levantarse para buscar a su amigo, pero se detuvo al verlo sentado junto a la ventana. Harry había pasado unas semanas en casa de sus tíos, su última estancia en aquella casa había jurado al salir de allí. Después de un breve paso por la Madriguera para asistir a la boda de Bill y Fleur, había emprendido su viaje en busca de los horcrux junto con sus dos amigos. La primera parada había sido la vieja casa de sus padres. Habían llegado al Valle Godric unas horas antes del atardecer. La casa de los Potter se alzaba en un rinconcito tranquilo del valle, o al menos lo que quedaba de ella. Llevaba abandonada mucho tiempo, desde la noche en la que una misteriosa explosión había acabado con la vida del joven matrimonio que allí vivía mientras que su pequeño hijo salvaba milagrosamente la vida. Al menos esa había sido la versión oficial, pero todos los magos y brujas conocían la verdad. Quizás por eso las casas de alrededor estaban deshabitadas. En la segunda planta, la antigua habitación de Harry era la que peor estaba pues no en vano había sido el foco de la explosión. Viéndola parecía aun más milagroso que alguien hubiese sobrevivido allí. Había un enorme agujero en el suelo y otro algo menor en el techo, los cristales estaban rotos y los muebles estaban todos chamuscados, incluso algunos completamente calcinados. Sorprendentemente la cuna era de lo que mejor estaba, un poco sucia y estropeada por el paso de los años. En las otras habitaciones de esa planta se habían desprendido partes del techo sin llegar atravesarlo por completo, o faltaban trozos de algunas pareces. En la planta de a bajo la cocina era una verdadera pista de obstáculos, la mayoría de los restos del suelo y el techo de la habitación de Harry habían ido a parar allí. El salón en cambio parecía un sitio seguro, no tenía escombros, los muebles estaban cubiertos del polvo acumulado por el paso de los años, algunos tenían marcas del impacto de algún hechizo, y había algunos trozos de cristales rotos que se podían apartar, pero nada más. El comedor también habría sido un buen lugar para colocar los sacos de dormir, pero tenía telarañas y Ron se negó en redondo a dormir en un lugar donde unos bichos de ocho patas tenían su nido. Harry escucho como uno de sus dos amigos caminaba hasta donde se encontraba y se sentaba en el suelo junto a él.
- ¿No puedes dormir, Hermione? - pregunto el joven sin apartar la vista de la ventana.
No necesitaba volverse para saber que era ella, Ron seguía roncando en el otro extremo de la habitación, pero no había sido eso lo que le había hecho estar tan seguro de que era ella, hacía rato que los ronquidos de su amigo se habían convertido en uno más de los ruidos de la noche, un ruido de fondo, simplemente lo había intuido.
- No, me he desvelado - respondió Hermione - ¿Y tú?
- Tampoco, un mal sueño me ha despertado - dijo Harry volviéndose para mirarla.
No era del todo cierto, había sido una pesadilla en toda regla. Pero sus amigos siempre pensaban en Voldemort cuando hablaba de pesadillas que le quitaban el sueño, sobre todo Hermione, aunque por otro lado, eso era lo más habitual. En cualquier caso, aquel sueño no tenía nada que ver con el-que-no-debe-ser-nombrado.
- Ah - dijo ella escuetamente y guardo silencio.
Intuía que su amigo no quería hablarle de ello, y no iba a presionarlo.
- Por la mañana, cuando haya luz, quiero echar un vistazo un vistazo a toda la casa, y visitare una última vez la tumba de mis padres para despedirme. Después nos iremos - dijo Harry cambiando de tema.
- Vale - contesto Hermione mostrando su conformidad con el plan.
- Bueno, intentare volver a dormirme - dijo Harry poniéndose en pie y caminando de vuelta a su saco de dormir - Y tú deberías hacer lo mismo.
Hermione asintió pero no se movió, el sueño aun daba vueltas en su cabeza y se sentía demasiado despierta como para poder dormir. Sabía que ese sueño tenía algún significado oculto, y le resultaba frustrante no encontrarlo. Vio como su amigo se acurrucaba sobre su saco de dormir, hacía demasiado calor como para dormir tapado. Echo un último vistazo al cielo estrellado que podía contemplarse a través de la ventana, y vio la luna, le faltaba un trozo, en un par de días habría luna llena pensó. Suspiro silenciosamente apartándose de la ventana para regresar a su saco. Desvió la mirada para ver que Harry acaba de quedarse dormido y trato de buscar una postura cómoda para volver a conciliar el sueño.
Mientras, muy lejos de allí, en el décimo piso de un edificio de apartamentos situado en algún punto del sur de Finlandia, un hombre de pelo castaño oscuro que rondaba los 26 años, se encontraba sentado frente a una tarrina de helado de chocolate. A esas horas de la noche la mayoría de los habitantes de la ciudad dormían, pero él acaba de regresar de un viaje hacía no más de un día y aun acusaba la diferencia horaria. Sin embargo no era solo eso lo que le mantenía despierto, estaba esperando por algo o mejor dicho por alguien. Desde el pasillo le llego el sonido de una voz femenina que no dejaba de maldecir contra nadie en particular, o tal vez si. El hombre dirigió su mirada celeste hacia la puerta abierta y segundos después una mujer joven, más o menos de su misma edad, ojos verdes y cabello castaño oscuro irrumpió en la cocina hecha una furia.
- Se te ha vuelto a escapar, ¿verdad? - dijo l hombre con cierto tono burlón.
- Si, pero si hubieses visto lo cerca que he estado esta vez. Me ha faltado tan poco - dijo la mujer soltando un suspiro de desesperación haciendo aparecer una cuchara - Esto empieza a resultar frustrante, como pille al cretino que esta interfiriendo me lo cargo - añadió estrangulando la cuchara.
- ¿Tan poderoso es? - cuestiono el hombre llevándose a la boca una cucharada de helado.
- ¿Quién?
- No sé, la persona que fastidia tus intentos de alcanzarla.
- Oh bueno, no sé si es "tan" poderoso - dijo e hizo una pausa para saborear una cucharada de helado - Es más por sus sentimientos. Tiene unos fuertes sentimientos hacia ella, por eso entra en el sueño y la arrastra de vuelta - concluyo clavando la cucharilla en el helado con rabia.
- Pero solo puede entrar en tu sueño si está dormido, ¿no?
- Exacto. Es lo que te he dicho, sus sentimientos son profundos e intensos, tanto como para poder percibir que algo intenta llevársela aun cuando esta dormido - explico la mujer.
- Vaya, parece que te va a resultar más complicado de lo que esperabas - dijo el hombre comprendiendo lo que intentaba explicarle - Bueno, estate tranquila, si él ha dejado este asunto en tus manos es porque confía en ti.
- Lo sé, solo espero que él no se impaciente demasiado.
- ¿Qué te preocupa? Por el momento vamos por delante de casi todos esos torpes que la buscan, y tú ya la has visto. Aunque no sepas su nombre todavía, podría reconocerla, ellos no tienen ni eso. Y como he dicho antes, si él confía tan ciegamente en ti, es por algo - volvió a repetir el hombre.
- Muy cierto, y no podrá esconderse de mi eternamente - sentencio ella con convicción.
Había pasado algo más de tres semanas desde que Harry y sus dos amigos habían partido de la Madriguera. En la visita a la vieja casa de sus padres no habían encontrado mucho, más bien nada que les pudiera resultar útil. Hermione había tomado prestados un par de libros de magia y un peluche, un viejo, sucio y roto peluche que había encontrado en la cuna de Harry. Según había comentado a sus dos amigos, en los márgenes de esos libros había anotaciones hechas a mano, probablemente por James o Lily, unas anotaciones que aparentemente no guardaban relación con el contenido del libro. El peluche era otra historia.
- Flashback -
- Hermione nos vamos, aquí no queda nada que nos pueda ayudar - dijo Harry asomándose a la puerta de la que durante un corto, pero feliz, espacio de tiempo fue su habitación.
Hermione estaba inclinada sobre la vieja cuna de bebe, había dejado su bolsa a un lado, aun estaba abierta y asomaban los libros que quería llevarse para estudiarlos con más cuidado. Harry la miro con curiosidad, la vio rebuscar en la cuna, entre los trozos del techo que habían desprendido por el paso del tiempo. Se acerco para ver que era lo que había llamado la atención de su amiga y la vio rescatar de entre los escombros un peluche de un grifo. El peluche era viejo, estaba sucio y muy roto, desgarrado por casi todas las costuras, una de las alas colgaba de un hilo y le faltaba un ojo.
- ¿Te gusta ese peluche? - pregunto Harry algo confuso, sin entender porque algo tan simple podía atraer la atención de su amiga.
Hermione no respondió inmediatamente, estaba examinando con detenimiento el juguete. Había algo en ese peluche que lo hacía diferente de los demás que aun seguían esparcidos por toda la habitación, lo había sentido durante un fugaz instante, y luego había desaparecido. Ahora mismo no estaba segura de porque tenía que llevárselo de allí, era como una corazonada, una intuición, y ella no creía a menudo en esas cosas.
- No exactamente, estaba pensando que quizás podría arreglarlo - comento sin dejar de mirar el peluche - Es un recuerdo de tu infancia, ¿no te gustaría tenerlo? - añadió mirando a su amigo con una sonrisa.
- Me da igual, pero si a ti te gusta, puedes quedártelo - dijo Harry encogiéndose de hombros - De todos modos esta hecho pedazos, no sé si podrás arreglarlo.
Tal vez solo había sido eso lo que había creído sentir, la verdad es que le gustaban los peluches, la cama de su habitación en la casa de sus padres estaba llena de peluches.
- Al menos puedo intentarlo - murmuro y se agacho para guardarlo en su bolsa con sumo cuidado, no quería dañarlo más de lo que ya estaba.
- Fin del Flashback -
Después de dejar atrás en Valle Godric, había dirigido sus paso hacía el siguiente lugar de la lista de Harry. Viajaban en transportes muggles principalmente, alguna vez usaron el Autobús Noctambulo, o incluso hicieron parte de su camino a pie. No era una lista muy larga, en realidad solo tenía un par de lugares más además de la vieja casa Potter, y Harry tampoco había puesto muchas esperanzas en encontrar algo en esos lugares. Pero durante la visita a la casa de sus padres, había visto unos viejos recortes de periódicos, y había pensado que tal vez podrían seguir los movimientos de Voldemort y sus seguidores si buscaban en los viejos diarios. Hermione estuvo de acuerdo, y propuso ir a Londres donde había una buena biblioteca de magos. Además había recibido una nota de Lupin, pidiéndoles que volvieran al cuartel de la Orden del Fénix en cuanto pudieran pues tenía algo importante que decirle a Harry. Remus ya le había comentado a Harry que la Orden andaba buscando algo que según creían podría ayudarlo en su lucha con Voldemort, aunque no había querido darle detalles hasta que no estuvieran más seguros. A medida que el tren que los llevaba hasta Londres se aproximaba a la ciudad, Harry sentía que su curiosidad iba en aumento. En ningún momento se planteo que aquello pudiese ser algún truco para llevarlo de vuelta, en primer lugar porque ese no era el estilo de Lupin, él no usaba engaños, y en segundo lugar porque Harry sospechaba que el licántropo había sospechado cuales eran sus intenciones desde un principio. Antes de abandonar la Madriguera, les habían dicho a todos que solo iban a visitar la tumba de los padres de Harry. Sospechaban que si decían toda la verdad no les dejarían marchar tan fácilmente, en especial la señora Weasley que ya se mostró algo reacia a permitirles ir solo hasta el Valle Godric. Sin embargo, Harry tuvo la sensación de que Remus ya imaginaba no iban a regresar después de visitar la casa de sus padres. "Tened mucho cuidado, Harry, no corráis riesgos innecesarios", les había dicho Lupin y por el tono que uso, Harry tuvo la certeza de que él ya lo sabía. Le había sorprendido bastante que no hiciera nada por detenerlos, o que no se lo hubiese dicho a nadie más, esa era una de las primeras cosas que iba a preguntarle a Remus en cuanto lo viera. Estaba seguro de que la señora Weasley los habría atado mágicamente a una de las patas de sus camas si hubiese si quiera sospechado lo que planeaban. El tren redujo su velocidad al aproximarse a la estación. Harry vio como Ron se revolvía inquieto en su asiento, él había sido quien más había protestado por tener que regresar, muy probablemente temiendo la bronca que con total seguridad le iba a echar su madre en cuanto lo viera aparecer ileso por la puerta, aunque el pelirrojo se esforzaba por fingir que aquello no le preocupaba. El Tren se detuvo con un suave frenazo y los pasajeros comenzaron a bajar. El trío recogió su escaso equipaje y bajaron del tren. Apenas habían avanzado por el andén cuando a lo lejos vieron un pequeño grupo de personas que les hacían señas. Ron se quedo paralizado.
- ¿Esa no es tu madre, Ron? - pregunto Harry algo confuso.
- Eso parece, y los que están con ella son Remus y Charlie, ¿no? - comento Hermione al ver que el joven de mira azul no respondía.
- Si, yo diría que si - añadió Harry.
Ron habría preferido quedarse allí o correr de vuelta al tren, pero sus amigos no se lo permitieron y le obligaron a seguir caminando. Seguramente ya debían haber supuesto que alguien iría a buscarlos a la estación, pero por alguna absurda razón habían esperado poder llegar hasta el número 12 de Grimmauld Place antes de toparse cara a cara con algún miembro de la Orden. Se detuvieron a un unos pasos de distancia del grupo. Ron se encogió al ver que su madre se abalanzaba sobre él, esperando ser golpeado, pero para su sorpresa no fue eso lo que recibió, sino un asfixiante abrazo. Por supuesto nada podía librarlo de la bronca que vino nada más llegar al cuartel de la Orden.
- Supongo que te estarás preguntando que era eso tan importante que tenía que decirte, Harry - dijo finalmente Lupin cuando el trío estuvo sentado en la mesa de la cocina.
La señora Weasley había insistido en prepararles algo de comer, después se había marchado diciendo que tenía cosas que hacer y los había dejado solos con Lupin y Charlie.
- Supones bien - respondió Harry mirando al licántropo intrigado.
- Es una historia un poco larga, seguid comiendo mientras os la cuento - les dijo Remus.
Ron se lo agradeció, la verdad es que estaba hambriento y durante el viaje no había tenido muchas oportunidades de probar una buena comida.
- Como ya sabéis, algunos años después de que se creara Hogwarts, las diferencias entre Salazar Slytherin y Godric Gryffindor sobre quienes eran dignos de estudiar magia, desembocaron en un enfrentamiento entre ambos - comenzó diciendo Lupin - Hufflepuff y Ravenclaw se pusieron del lado de Gryffindor y en ese momento Slytherin decidió dejar la escuela - hizo una pausa para comprobar que aun le prestaban atención - Se rumoreaba que existía una vieja profecía, según la cual, los muros de Hogwarts volverían a ser testigos de enfrentamiento de un descendiente de Slytherin y el heredero de Godric Gryffindor.
- Harry y Voldemort - dijo Hermione no sin esfuerzo al pronunciar el nombre del mago oscuro.
- Si - asintió el hombre del pelo castaño - Hace ahora cosa de dos años más o menos, Dumbledore averiguo más acerca de esta profecía, sobre una parte hasta ahora desconocida en donde se hablaba de los herederos de las otras dos fundadoras. En esa parte de la profecía se decía que en el enfrentamiento entre el heredero de Gryffindor y el de Slytherin, la balanza se inclinaría del lado de uno u otro dependiendo del bando por el que se decidieran los otros dos herederos - Remus los observo un instante cruzando miradas de asombro.
- ¿Quieres decir, que hay algo, o mejor dicho, alguien que puede ayudarme a enfrentarme a Voldemort? - pregunto Harry sorprendido.
- Si, algo así debe ser. No sabemos con certeza el modo en que puede ayudarte esto, solo sabemos con seguridad que te ayudara - siguió diciendo Lupin.
Lo cierto era que Dumbledore nunca había contado a nadie demasiado sobre la profecía, aunque muchos imaginaban que sabía más de lo que decía. Tampoco mostró demasiado interés por buscar a las herederas, al parecer ya que Harry y Voldemort eran hombres, los herederos de Hufflepuff y Ravenclaw debían ser mujeres.
- Sin embargo, ya no quedaban descendientes vivos de Helga Hufflepuff, al parecer Voldemort asesino a sus últimos descendientes. Ya solo quedaba la heredera de Ravenclaw. Hace unos seis meses algunos miembros de la Orden del Fénix comenzaron a buscarla - hizo una pausa para mirar a Ron - Después de meses las investigaciones descubrieron que un descendiente de Ravenclaw se había casado con un antepasado de los Weasley.
Ron se atraganto, a Harry se le cayo el tenedor y Hermione casi escupe el zumo de calabaza que estaba bebiendo. Aquella si que era una noticia inesperada que venia a significar que Ginny era la heredera de Ravenclaw.
- Pero eso quiere decir que…… - intento decir Ron cuando dejo de toser.
- Exacto, quiere decir que tu hermana es la heredera de Ravenclaw - explico Remus.
Hubo un instante de silencio en el que los tres se miraron y entonces Ron estallo en carcajadas.
- Eso es imposible, mi hermana no tiene ni gota de Ravenclaw - dijo Ron son poder parar de reír pensando que aquello debía ser algún tipo de broma.
- No sé que te hace tanta gracia Ron - gruño la voz desde la puerta de la cocina y el trío se volvió para ver que se trataba de Ginny - Hola Harry - lo saludo ella con una sonrisa.
- H…hola - atino a decir Harry una vez recuperado de la sorpresa inicial.
- ¿Entonces no es una broma? - pregunto Ron mirando a Lupin y luego a su hermano.
- No es ninguna broma, lo han comprobado - le aseguro Charlie.
Durante la cena Ginny les explico que la habían llevado al cuartel de la Orden solo un día después de que ellos se marcharan, y llevaba allí desde entonces. Se alegro bastante de que estuvieran allí, porque en todo ese tiempo, casi 4 semanas, apenas había tenido con quien hablar, todos estaban demasiado ocupados y ella no quería molestar. Quizás por eso, cuando a la mañana siguiente supo que Hermione iría a la biblioteca, insistió en acompañarla. Aquella idea no le gusto demasiado a Harry, cosa que hizo saber a Hermione.
- Si no quieres que venga conmigo díselo tu, yo no voy a decirle que no me acompañe solo porque tu no quieras que venga - dijo Hermione guardando algunos pergaminos en una pequeña mochila junto a una pluma y algo de tinta.
- ¿Es que no te das cuenta de que es peligroso, Hermione? - volvió a insistir Harry.
- Y tú pareces olvidar que lleva aquí encerrada casi un mes. Es normal que quiera salir a respirar algo de aire fresco - dijo Hermione - Además, a la señora Weasley no le preocupa, seguramente nos seguirá alguien de la Orden.
Eso pareció convencer a Harry por un momento. Hermione se echo la mochila al hombro y salio de su habitación. La voz de Harry la detuvo cuando ya casi había llegado a las escaleras, Ginny la estaba esperando un tramo más abajo.
- Hermione, si le pasa algo será culpa tuya - le dijo el joven de ojos esmeralda.
- Tranquilo, no va a pasar nada - aseguro ella antes de seguir su camino escaleras a bajo.
Harry la vio bajar por las escaleras hasta reunirse con Ginny, cuando ambas salieron por la puerta de Grimmauld Place, tuvo la sensación de que pasaría mucho tiempo antes de que volviese a ver a su amiga.
Continuara………….
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Juro solamente que esto es un H/Hr, aun a pesar de que en un principio pueda parecer lo contrario. Bien hecha esta aclaración, puedo seguir. La parte buena es que para los que sintáis deseos de leer más, es probable que no tengáis que esperar mucho para el siguiente capitulo porque ya esta escrito. La parte mala es que después de ese capitulo no tengo mucho más escrito. Bueno, como ya dije antes en el prologo, esta historia esta dedicada a mis compañeros de la Orden de la Pareja del Fénix, que resultan ser siempre una buena fuente de inspiración y levanta mi animo cuando esta bajo aun sin proponérselo. En fin como siempre para criticas, comentarios, sugerencias, ruego y preguntas, dejad reviews.
Eldanar: Me alegro de que te haya gustado, y gracias por tu review.
Asuka Tenjouin: Muchas gracias, espero que este capitulo te haya gustado también.
PotterGranger: De nada muchas gracias por tus comentarios.
Caelius: jajaja, me alegro de que te haya hecho ilusión ver una nueva historia mía. Por supuesto que es un H/Hr, no podría ser otra cosa. Me vas a perdonar si no respondo a tus preguntas, pero no quiero estropearte las sorpresas.
eliza kgranger: Muchisimas gracias Eliza, no sabes lo que me alegra que te haya gustado, aunque solo sea una pequeña introducción.
Luz Fleur: Muchas gracias mama Se que a lo mejor suena malvado, pero mi intención era dejar a la gente con la intriga, y preguntándose quien era esa mujer. Una pista, no es Rowling. Y como le he dicho a Eliza, me alegra mucho que os este gustando.
Kamijis: No te preocupes por Fawkes, estará bien. Muchas gracias Kami, me alegro mucho de que te haya gustado.
mayiya: jejeje Muchas gracias. Espero que la continuación te guste también.
Loky: Tita Loky, muchas gracia, por tus ánimos. Estoy muy contenta porque te haya gustado. Haré lo que pueda por llegar a esas partes ;)
