—Espero que haya traído sombrilla, —dije mientras sacaba el mío.
—No, pero puedo ir en el tuyo, ¡no! —dijo con una sonrisa pícara.
Pone su mano sobre mi hombro, mientras abro la sombrilla. En ese momento sentí una corriente eléctrica invadiendo todo mi cuerpo, la cual nunca había sentido antes.
—Todo bien, —dijo él mientras se pegaba más a mí, evadiendo la intensa lluvia.
—Sí, —dije mientras por dentro sabía que no era verdad.
Caminamos hacia el parqueo de la Universidad para buscar el auto de Edward, un Suv Peugeot 3008 color naranja. Cuando entro en el auto en ese instante entro en pánico. Mis piernas empezaban a temblar y mi corazón empezaba a latir más fuerte y al verme así, Edward abre rápidamente la puerta.
—Qué te pasa, —dijo con voz preocupada.
—Por favor sácame de aquí, —dije mientras él me ayudaba a salir.
Aún estaba en shock, Edward se mantuvo todo el tiempo a mi lado, sin decir una sola palabra. Aunque sabía que él estaba preocupado y no podía entender, sin embargo, no estaba preparada para decirle el porqué de mi ataque de pánico, ni siquiera mis colegas saben que fue lo que me pasó hace dos años atrás, que todavía me atormentaban. Sin embargo, tenía que decirle algo, para que no se preocupara.
—No puedo estar en lugares cerrados, —le dije aunque no era mentira.
—Disculpa no sabía, quieres mejor caminar, —dijo muy apenado.
—Será lo mejor, —dije mientras tomaba mi bolso y él cerraba el auto.
Me sentía muy apena con él, tenía que dejar su auto el parqueo para caminar conmigo. Abrí nuevamente el paragua y nos dirigimos a la cafetería que se encontraba a dos cuadras de la Universidad. Nos sentamos en una esquina frente a la cancha. La camera se nos acercó para tomar nuestra orden. Habíamos ordenado chocolate caliente, para poder calentarnos un poco, ya que estábamos un poco mojados.
Estuvimos conversando un rato sobre nuestras carreras y lo duro que fue llegar hasta donde estamos ahora. Me comentó que era de México, y que le había propuesto un empleo como profesor aquí en España. Y que al principio no quería aceptar por algo que le había sucedido. También me dijo que tenía una niña de 5 años, y eso me sorprendió, fue cuando me cuestioné estará casado?
—Soy viudo, —me dijo al ver la cara que puse cuando me dijo que tenía una hija.
Quedé sorprendida cuando me dijo que era viudo. No sé si estaba diciendo la verdad porque cuando observé sus manos y no tenía ninguna alianza. Así que tuve más remedio que seguirle la rima, sin embargo cuando tú lo observas no parece de esos hombres que se quieren aprovechar de las mujeres.
—Yo también soy viuda, —le dije mientras él se quedaba sorprendido.
—Veo que tenemos muchas cosas en común, —me dijo mientras le daba un sorbo a su chocolate.
Así estuvimos bastante rato, no veíamos la hora pasar. Cuando sonó mi celular y pude ver que era mi madre llamando.
—Bella en donde estás, me tienes preocupada. —dijo ella con voz preocupada.
—No te preocupes, estoy bien, —le dije tratando de que se tranquilizara,
—Está bien, pero no te demores muchos, —dijo mientras se podía sentir mucho más tranquila.
—Sí, doña Sara, —dije mientras me despedía de mi madre.
Mientras cuelgo el teléfono, Edward hacía seña a la camarera para pedir la cuenta. Cuando miré el reloj ya eran las 8 de la noche. No podía creer que el tiempo pasara tan rápido. Y en eso la camera llegaba con la cuenta, él la tomó rápidamente.
—Pago yo, y no se hable más, —dijo él mientras sacaba su billetera.
Al salir de la cafetería, la lluvia no había cesado ni un poco. Teníamos que tomar un taxi, ya que mi casa estaba a unos cuantas cuadras de aquel lugar. Y como estaba lloviendo muy fuerte no nos atrevimos a caminar. Cuando tomamos el taxi, tomé su mano y la apreté con mucha fuerza. Él recordó lo que le había dicho de los lugares cerrados, me abraza hasta tal punto que mi cabeza estaba acomodada en su pecho. Podía sentir a su corazón que latía rápidamente. Cuando llegamos a mi casa, bajamos y corrimos rápidamente y nos pusimos en la entrada del edificio.
—Y ahora como te vas para tu casa, quieres entrar hasta que pase la lluvia. —dije mientras buscaba las llaves.
—Mejor no, otro día, ya es tarde y mi niña está esperándome, —dijo mientras sacaba de su maletín una sombrilla.
—Pero tú no me dijiste que no habías traído sombrilla, dije con voz sorprendida.
—Ups!, dijo mientras él me daba un beso mejilla y se marchaba.
Entró al ascensor y marco la planta 3, mientras subía coloco mi mano sobre mi mejilla y siento todavía el beso que me había dado Edward. En ese instante sentía una inmensa felicidad que jamás pensé que volvería a sentir. Entro al departamento y allí estaba mi madre esperando, la saludo con un gran beso en la frente.
—Qué te pasó, que llegaste a esta hora, —dijo mi madre mientras veía mi cara de felicidad.
—Nada, tienes hambre yo estoy muerta, voy a ver que preparo. —dije mientras me hacia la desentendida.
Mientras preparaba un delicioso sándwich acompañado de un vaso de jugo de naranja, le cuento a mi madre el día que había tenido hoy. Mi madre se quedó sorprendida y muy feliz al mismo tiempo. Ella y yo estuvimos conversando toda la noche. Por suerte era viernes y no tenía que levantarme al otro día tan temprano.
—Bueno mamá, me voy a ir a dormir, —dije mientras me levantaba del sofá y le realizaba varios bostezos.
—Sí, yo también me voy a ir a dormir. —dijo mientras ella hacia lo mismo.
Me di un delicioso bajo caliente y cuanto puse mi cabeza en la almohada quedé profundamente dormida. Soñando con el día maravilloso que había tenido. A la mañana siguiente me levanté cerca de las 10 de la mañana, no me lo podía creer, nunca desde aquel suceso no me levantaba tan tarde. Mientras desayunaba, le marcaba al móvil de Alice, para saber cómo estaba y contarle lo sucedido.
—Hola, perdida, —dijo Alice mientras me daba su cálido saludo.
—Cómo estás, —dije mientras le daba un mordisco al pan que me había preparado.
—Yo muy bien, el que tengo enfermo es a Jasper Jr., —dijo ella muy angustiada.
—Ya lo llevaste al médico, —dije con voz de preocupación
—Sí, no es nada, solo es un refriado, —dijo con voz calmada.
—Te tengo que contar una cosa, —dije mientras buscaba las palabras para contarle lo que me había pasado.
—Y que es, —dijo ella toda intrigada,
Cuando le conté que había conocido a alguien y que trabajamos en el mismo lugar. Dio un grito por el teléfono que tuve que apartarlo enseguida.
—Pero y como es, me imagino que guapo, no, —dijo ella muy emocionada.
—Si es guapo, y además tiene una niña de la edad de Jr., —dije mientras podía sentir un silencio del otro lado de la línea.
—Entonces es casado, —dijo Alice mientras sentía el cambio de voz de muy alegre a un tono de preocupación.
—No, es viudo, —dije mientras trataba de calmarla.
Seguimos conversando un poco más, cuando me invitó ir juntos los cuatros al concierto de Malú, que se efectuará este fin de semana. Le dije que tenía que pensarlo y no sabía si Edward podía ir o no. Y que le daba respuesta en cuanto supiera la respuesta.
—Bueno amiguis, te dejo que el niño está llorando, llámame, —dijo mientras yo le reiteraba el saludo.
Ya era mediodía no había recibido ninguna llamada de Edward. En mi mente se estaban desarrollando muchas preguntas ¿cómo llegó a casa?, ¿habrá llegado bien?, ¿habrá recogido su auto?
— Oh Dios mío su auto, —dije mientras recordaba que lo había dejado en el aparcamiento de la Universidad.
En ese momento me acordaba el estado de pánico que me entró cuando estaba montado en su auto y que por mi culpa nos habíamos ido caminando a la cafetería. Y no me atrevía a llamarlo. Mientras tomaba mi teléfono, porque me estaba llenando de valor para llamarlo, y en ese mismo instante suena mi celular y para mi sorpresa era él. Mi corazón se estremeció al ver su nombre reflejado en la pantalla. Espero unos segundos para descolgar.
—Hola, —dije mientras corría rápidamente hacía mí cuarto.
—Buenas tardes, Bella, soy Edward, —dijo él con una voz de cansancio.
—Se quién eres, como estás, —dije mientras el corazón latían tan fuerte que parecía que iba a salirse del pecho.
—Muy bien, disculpa si no te llamé antes, es que acabo de llegar del parque —dijo él muy apenado.
—No te preocupes, y como te fue—dije mientras daba unos pasitos de un lado a otro.
—Muy bien, todo el tiempo pensaba en ti, —dijo mientras se le podía sentir la voz tomada.
—Veo que estas un poco agripado, que pena tengo contigo, —dije muy apenada.
—No te preocupes, esto sucede a veces, —dijo mientras podía escuchar un estornudo.
Estuvimos conversando un rato, cuando recordé lo que Alice me dijo. No sé si era buena idea y si la iba a aceptar, sin embargo, me llené de valor.
—Quieres ir este fin de semana a un concierto de Malú, —dije mientras cruzaba los dedos esperando a que dijera que sí.
—Está bien, me gusta la idea, —dijo mientras daba brincos de felicidad.
Después de haber colgado, rápidamente llamé a Alice, y le conté que si podíamos ir al concierto. Lo que no le dije a él fue que no iríamos solo, que iríamos nada más ni nada menos que con mi mejor amiga y su esposo Jasper. Luego de terminar de hablar con Alice, me dirigía a la cocina para ayudar a mi madre a preparar el almuerzo.
—Veo que estas muy feliz, —dijo mi madre mientras asentaba con la cabeza.
—Y cuando lo voy a conocer, —me dijo mientras la miraba fijamente.
—No sé, creo es muy pronto para que suceda algo y no quiero crear una falsa ilusión, —dije mientras continuaba preparando el almuerzo.
Nos sentamos a la mesa y almorzamos unos deliciosos espaguetis al pesto, que quedó como para chuparse los dedos. La tarde se fue en un abrir y cerrar de ojo y ya eran las 9 de la noche. Mi madre estaba en la sala viendo la tele, mientras yo estaba en mi cuarto terminado los últimos detalles del trabajo para presentarlo en la Feria. Y en ese momento ciento el celular sonar, veo que es un mensaje y cuando lo abro era un mensaje de Edward.
Edward:Te deseo que pases una buena noche y que sueñes con los angelitos.
Mientras leía el mensaje le respondo:
Bella: Igual para ti, nos vemos el lunes.
No había pasado ni siquiera un minuto desde que le envié el mensaje, me manda otro diciendo:
Edward: Puedo pasarte a recoger el lunes.
Bella: Si, puedes venirme a recoger a las 7.
Edward: Ok, entonces nos vemos el lunes.
No podía concentrarme con lo que estaba haciendo cuando fui interrumpida por Edward. Entonces me dispuse a dormir y mañana terminaba los pequeños detalles que le quedaban al trabajo. En cuanto pongo mi cabeza en la almohada quedo profundamente dormida y lo que menos me iba a imaginar que soñaría con ángeles. Sin embargo, cuando estaba teniendo el sueño más bonito en un abrir y cerrar todo mi sueño se transforma en una pesadilla, empezaba a recordar aquella noche oscura. Trataba de despertarme pero no podía, hasta que desperté de un grito. Me senté en la cama y cuando miré el reloj eran las 5 de la mañana, me dirigí al baño y me di un baño de agua tibia para ver si me quitaba todo el sudor me sentía tras despertar de esa horrible pesadilla.
Volví a la cama y me quedé profundamente dormida. A la mañana del domingo, me desperté con un fuerte dolor de cabeza, me dirigí a la cocina para tomarme un calmante. Y veo a mi madre que ya estaba preparando el desayuno. No quise contarle lo que me había pasado para que no se preocupara. Sin embargo, cuando me ve coger las pastillas no pude evitar que me preguntara. Tuve que decirle que me dolía la cabeza, lo cual no era mentira, pero le dije que era porque me había quedado hasta tarde trabajando.
Como cada domingo mi hermano Carlisle y su novia Esme venían a pasarse el día con nosotras. Mi madre se ponía muy feliz cuando nos reuníamos así. Y como cada domingo preparamos un delicioso y jugoso pescado al horno. Yo era la encargada de preparar la ensalada, Esme preparaba la mesa y mi madre cocinaba, y cuidado con entrar cuando ella estuviera cocinando porque se pone histérica, no deja que nadie se le acerque o que la ayuden.
Pasamos un domingo muy agradable, Esme y yo nos poníamos al día, ella al igual que Alice son como mis hermanas y siempre podía contar con ellas. Cada vez que le pedía un consejo ahí estaban ellas para aconsejarme. Cuando le dije que había conocido a alguien, se puso muy contenta, me jaló y nos fuimos directo a mi cuarto para que le diera más detalle. Así transcurrió el día, mientras despedimos a mi hermano y a Esme, siento el celular sonar. Y cuando veo era un mensaje de Edward. Ya se había tardado. Cuando abro y leo el mensaje, mi corazón se aceleró, parecía que iba a salirse de mi pecho.
Edward: Hoy he pensado en ti todo el día
Y siento que me llega otro mensaje de él.
Edward: Estoy esperando ansioso que llegue el lunes. No sabes las ganas que tengo de verte.
No sabía que hacer o que decir solo se me ocurrió responder
Bella: Idem.
Eso me recordó la película Fantasma por Patrick Swayze, cuando él le respondía así a su mujer. No sé si me habrá entendido pero eso fue lo que se me ocurrió en ese momento. Cuando entró otro mensaje de él.
Edward: Me alegro que te sientas igual. Nos vemos mañana un beso Edward.
Así se despedía y no sé por qué o mejor dicho si sé pero no quería admitirlo, cada vez que termino de hablar con él me quedó sin habla. Al fin pude terminar el proyecto solo faltaba montarlo en una presentación pero eso lo haría mañana en el trabajo, ya estaba muy cansada y me disponía a dormir.
