Inuyasha es una obra de Rumiko Takahashi. Todos los derechos por ende le pertenecen. Esto es solo un fanfic sin fines de lucro.

¡Vaya actualizé más pronto de lo que esperaba, pero bueno es que no podía parar de imaginarme como iba a continuar esta historia que se me ocurrió en un sueño, y que sí pienso terminar!

¡Buenos sin más empecemos!

Capítulo: 2

Mi anhelo

Como podía explicar esa sensación que estaba experimentando en ese mismo instante, sentía paz. El volar cruzando el cielo azul con su amo era una de las cosas que más le gustaba hacer al pequeño demonio rana, fiel acompañante de Sesshomaru, Jaken. Debía ser sincero, era algo increíble ver el amanecer entre los arboles, intentando no morir por soltar la estola de su amo también era algo interesante, todo era muy agradable. Su amo, siempre era silencioso, calmado y muy calculador, una persona que no se dejaba llevar por vagos pensamientos, él tenía todo siempre planeado y en orden.

¿Cómo alguien no podría disfrutar un viaje así?. Junto a una persona segura de sus actos, era imposible que algo saliera fuera del plan. Un viaje de esas características, calmado, era algo maravilloso para cualquiera.

Pero, justamente ese no era el caso con Sesshomaru, ahora.

"El amo Bonito no ha dicho nada desde que salimos de las termas"- Pensó el pequeño demonio intentando descifrar que podría estar pasando por la mente de su amo- "Hay, pero es que ese Inuyasha es todo tonto"- Se dijo con molestia al recordar su propia expresión cuando leyo la carta enviada por Totosai.

-"El amo Sesshomaru la deja para que este a salvo y este idiota le enseña a usar armas"- Negó rendido y suspiro, ahora debería aguantar el mal humor de su amo hasta llegar a la aldea de kaede.

Por otro lado, el demonio en cuestión, estaba teniendo una propia guerra consigo mismo. ¿Había sido correcta la decisión de dejarla?, ¿Por qué le importaba tanto que su tonto hermano le enseñara?, ¿Por qué estaba tan molesto consigo mismo?

¿Acaso esa niña humana lo había ablandado tanto?, ¿Por qué?, ¿Por qué dejo que eso pasara?

Ella iba a morir, ahora no tan pronto como antes, pero lo haría en algún momento.

"Neh, Señor Sesshomaru...

Algún día cuando yo muera, ¿podría prometerme que no se olvidara de mí?"

Negó rotundamente ante esa idea moviendo su cabeza. Debía alejar todos esos pensamientos tontos que su mente no estaba acostumbrada a tener. No estaba acostumbrado a preocuparse por los demás, pero no es como si le molestara dado que ahora podía entender un poco las palabras de su padre.

"Lin estoy cerca" Pensó con más claridad y tranquilidad hasta que el rostro de cierto idiota se le cruzo por la mente...

Inuyasha

Luego de su regreso del viaje por la mañana, Inuyasha decidió que era un buen momento para descansar por lo que el y Shippo se fueron a la aldea y dejaron a las chicas solas mientras ellas buscaban algunas frutas.

Era un maravilloso días, azul y soleado y más por el hecho que resolvieron bien el urgente pedido que les habían dado, un merecido buen descanso les vendría bien. Pues ese fue el pensamiento inicial de Aome antes de apoyarse sobre el pozo de los huesos y mirar hacia abajo.

No se arrepentía de nada ya que ella amaba a Inuyasha, y dado todo lo que tuvieron que esperar y pasar no iba a decir en ese mismo momento cuando su sueño se hizo realidad, lo devuelvo. Claro que no, eso estaba claro, pero...

"¿Qué estarán haciendo?"

Sí, podía ser muy feliz con el hombre que amaba, pero también amaba a su familia. Los extrañaba demasiado, quería estar presente, quería que fuera como antes.

¿Estás triste Aome?- Escuchó frente suyo, era Lin, la niña ya había vuelto y vio su expresión. Quiso negar con las manos, pero ante la mirada de la niña, suspiro y asintió quedadamente.

- No pienses que no quiero estar aquí Lin, por favor- En el fondo se sentía un poco culpable por aquellos pensamientos, pero no podía hacerse la tonta y fingir que no estaban allí.

Lin se apoyo en su hombro y miro hacia dentro del pozo como lo hacia Aome- Nadie duda de ti Aome-... Sonrió apacible, ella mejor que nadie entendía a lo que se refería, ella también a veces por distintas circunstancias quería estar otra vez con su familia, pero ese caso, sí era imposible.

- Tu has dejado mucho por el señor Inuyasha. No te sientas mal por extrañar a los que amas- Acaricio el brazo de Aome quien asintió con una leve sonrisa, era verdad no estaba estar triste por algo que realmente valía la pena.

-Solo desearía que fuera como antes, tener lo mejor de ambos mundos- Susurro con esperanza, ¿Aquel había sido un deseo? . No lo sabía, solo lo sintió y lo dijo total, ¿un milagro puede suceder veces?

Sintió correr un par de lágrimas por sus mejillas. Cuanta angustia interior, la felicidad tenía sus costos.

"Que sea como antes..."

Lin se encargo de limpiar las lágrimas de Aome, lo hacia porque quería y porque se lo debía, ellas junto a Sango y la anciana Kaede fueron quienes la animaban en los días que el señor Sesshomaru se iba de sus visitas diarias.

Y bajo ese pensamiento, ya un poco más animada Aome se dirigió a la aldea junto a Lin, quien ya satisfecha por animar a su amiga la acompañó con una gran sonrisa. Pero algo ocurrió, la niña recordó que inicial mente había ido a buscar un par de flores para llevarlas a la cabaña de la anciana Kaede.

Sin más se dio vuelta al lado apuesto y solo dijo - ¡Después voy a casa Aome!

La chica intentó detenerla, pero fue inútil. Sonrió levemente, Lin si que era buena consejera, ella la entendía perfectamente. Seguramente ella estaba esperando que Sesshomaru y Jaken vinieran a visitarla, ante aquella idea una luz en su cabeza se prendió y sus ojos se convirtieron en estrellas.

Flores alrededor imaginó ver.

- Sería hermoso- Y ante aquel susurro que dejo escapar, se tapo la boca impresionada y a la vez emocionada rogando que nadie la escuchara y menos Inuyasha porque sino debería explicarle que le pasaba por su comportamiento, y el muy tonto se pondría en papel de obstinado y diría algo como...

"Es imposible, no seas tonta. Aome eso jamás va a pasar"

Pero bueno el no era el más indicado para decir eso, y quien sabía, tal vez este nuevo cuento creado en su mente se hacía realidad, y para ya sabemos quién nada es imposible y...

Junto sus manos como si estuviera presenciando una de los mejores cuentos de princesas en primera fila y dejó que su imaginación vuele. En el fondo ella era muy romántica, sí sabía que Lin aun era una niña, pero en unos cinco años ya no lo sería. Uff su imaginación volaba como aquella vez que soñó despierta a Miroku y Sango casándose.

-Hay por dios, ¿cómo puedo estar pensando estas cosas?- Pensó con un leve sonrojo, pero sería grandioso. ¡Lin sería muy feliz, y su cuñado también, en futuro y los dossssssssssssssssssssss.

¡Kyaaaaa! ¡Gritó de emoción! Sería perfecto y hermoso y un verdadero cuento de hadasssss.

- ¡Hay síii qué bonito!, ¡qué bonito!, ¡qué bonito!- Revoleo varias veces su cabeza por tal emoción, ¡En un futuro! - Y ante este pensamiento salió corriendo para contarle a Sango sus ocurrencias, esperaba que la chica pensara lo mismo que ella.

Mientras Aome volvía a la aldea para contarle sus delirios a Sango, dentro del bosque sintió una presencia extraña, maligna. Por instinto se volteo a ver por donde se había ido esa energía, tal vez solo había sido imaginación y no más, pero tenía un mal presentimiento. Segura decidió ir a ver cuando una vos detrás suyo la detuvo.

- ¡Aome, no vayas sola!-Ese ere Inuyasha, se detuvo en seco, Detrás del demonio venían Sango, Miroku y Sango sobre Kirara. Era extraño Sango venía con su traje de exterminadora, entonces era algo serio.

- Es que.. sentí algo raro y para aquella dirección se fue Lin- Miro hacia el bosque, rogaba que no fuera algo muy serio, pero ante la expresión de sus amigos al escuchar sus palabras, se dio cuenta que deberían actuar rápido.

- Maldición, sube a mi espalda- Inuyasha se arrodillo para que la chica se subirá a su espalda, luego Sango le dio su arco y flecha a lo que Aome asintió agradecida y después fue avisada junto al resto por Shipoo que él se adelantaría para encontrar a Lin y avisarle que debían salir rápido de allí.

- ¡Ten cuidado Shipoo, por favor!-Le pidió la chica, lo que menos quería es que salieran heridas- ¡Sé muy silencioso!

Y ante aquel asentimiento el zorrito fue en busca de su amiga mediante su olfato, por suerte la niña no estaba muy lejos, "Silencioso y sácala de ahí", Pensó para sí mismo, no podía dejar que nada le sucediera, además Miroku e Inuyasha siempre le habían dicho que por ser hombre era su deber proteger a las mujeres.

- Además, si algo le pasa a Lin qué le voy a decir a Sesshomaru- Ante aquel pensamiento se le helo la sangre, lo mataría- Fue entonces que su imaginación le empezó a darle malas pasadas…

¡Bienvenidos a sección especial de Shipoo y su imaginación"

Allí estaba el un pequeño zorrito, intentando pelear por su vida y del otro lado sobre una montaña gigante cubierta por una montaña de rayos estaba, él, el hermano mayor de Inuyasha sería posible que tuviera algo de compasión?-

- Y dime, ¿no estabas tú a su lado?- Pregunto el demonio de blanco cabellos mientras acariciaba los mismo, - Pensé que la protegerían-

Y del otro lado estaba el sudando mares de sudor, horrorizada. ¡Había sido un accidente!- No me mire así señor, lo hicimos solo es que ella no se queda quieta- Sentía las lágrimas correr por sus ahora coloradas mejillas- ¡Hicimos hasta lo imposible por protegerla!

El demonio frente a él lo único que hizo fue levantar una ceja, qué irrespetuoso! Sintió como una vena se le hinchaba en la cien por tal atrevimiento- Parece que cuando las cosas quieres que se hagan bien debes hacerlo tú mismo-

- Fue muy sencillo lo que les pedí- Habló Sesshomaru con una voz como si él fuera la victima mientras se levantaba de la montaña en la que se encontraba y lo miro con desprecio, incluso los rayos se identificaron tras su espalda oscureciendo el ambiente- Ahora tiene un raspón en la rodilla-

-¡Pero es sanita se le va a curar!- Grito el zorrito en un arrebato de perdida de cordura, era muy joven para morir, quería ver a sus padres, pero no tan pronto.

- Cállate- Escuchó con dureza, Sesshomaru movía sus garras con veneno.

¡No, no su vida no podía terminar así!, ¡Tenía muchas cosas que hacer y vivir!- ¡Por favor, no, tengo muchas comidas que comer, lugar por vivir, experiencias por tener, y amores por conocer!- Se arrodilló sin más y suplico por su vida.

- Hubieras pensado y hecho mejor tu trabajo- De pronto el demonio abrió sus ojos mostrándolos totalmente rubís, era su fin, el cabello plateado se desparramo sobre los hombros del demonio blanco que estaba sufriendo su ya conocida transformación, adiós a la vida del zorrito Shipoo-

- Me encargare de que veas a tus padres enano- Fue entonces que sus grandes colmillos y hicieron acto de presencia horrizandolo..

¡NOOOOOOOOOOO!-Grito el zorrito cuando despertó de su lamentable y triste trance. Como si hubiera sentido que alguien lo empujaba voló a la velocidad de la luz a encontrar a la niña ya que sabía que así su vida se extendería un poco más-¡Quiero vivir mamiiiiii!

Mientras tanto en unos de esos bellos campos todos floreados se encontraba Lin, buscando y recolectando en una canasta y llevar medicinales que la anciana kaede le había pedido con anterioridad y que no pudo hacer dado que se había entretenido con Aome, y bueno, debía cumplir con su pedido.

- ¡Está les encantara a la anciana Kaede!- Sonrió animada mientras tarareaba una de las canciones que le habían enseñado en el pueblo, claro las personas que eran amables con ella, después haría unas coronas para Sango y Aome.

Pero algo en el ambiente llamó su atención, parecía como si el viento hubiera cambiado de dirección y estuviera más frío, en un principio no hizo mucho caso porque podían ser simplemente cambios climáticos y no más, pero…

- ¿Qué sucede?- Se cuestionó al ver algunos de los animales del bosque correr entre los arboles como si estuvieran escapando de algo.- Creo que algo anda mal- Empezó a estirar su ropa y sacudirla sería mejor salir de ahí, rápido.

Tomó las últimas hiervas pedidas por Kaede y se levantó al suelo, encima ella estaba en el medio de campo y tenía trayecto medio largo hasta llegar a los árboles, donde suponía que si pasara algo estaría mucho más seguro que ahí a la intemperie.

- ¡Lin,Lin, hay que irnos de aquí!- Era Shipoo, su amiguito venía convertido en una pelota rozada flotando en el cielo, el cual le sorprendió de sobre manera que estuviera tan oscuro y tormentoso.

-Shipoo, ¿qué está pasando?-Grito asustada mientras ayudaba al zorrito a bajar del aire, el cual había aumentado la velocidad en gran medida envolviendo el lugar.

Una vez en el suelo casi fueron arrastrados por las rabajas en el suelo, pero un agil movimiento Shipoo clavó en el suelo una estaca para que no fueran arrastrados diciéndole a la niña que también se sostuviera de la estaca- ¡Es un monstruo que come niños Lin!- Esto la sorprendió a gran medida, entonces ellos eran…

- ¡Ya se llevó un par de niños de la aldea, pero Inuyasha lo detuvo- No iban a resistir más las rafajas y encima debían aguantar a que los demás llegaran al lugar- ¡Se escapó y no sabemos dónde está, hay que irnos ya o somos su cena!, ¡Los demás están viniendo, no te preocupes, esto no es…!

Algo notó Lin que congeló el hablar de Shipoo y miro hacia el frente y pudo divisar entre las luces de los rayos un cuerpo largo, como si fuera una gran serpiente sobre el gran campo de flores. Buscaron con la mirada la dirección en donde podría estar la bestia.

- Sino está ni abajo o a lados… entonces- Ambos miraron hacia el cielo, y exactamente sobre ellos había un gran conjunto de nubes negras que en el centro había un par de ojos enormes mirándolos desde el cielo…

- Vamos a morir- Susurro Shipoo en shock. Mientras tanto, Inuyasha y los otros estaban muy cerca del lugar, tanto que ya podían ver la gran bestia sobre el cielo.

- ¡Maldición no vamos a llegar!-Grito enfurecido Inuyasha, intentando sacar de su mente aquellos pensamientos, no era momento para temer ni lamentarse aun- ¡Vamos a llegar!

Todos asintieron y apresuraron más el paso si es que eso era posible, cuando en un momento a Inuyasha le pareció ver algo que corría en las misma dirección que ellos, una estola y cabellos blancos como los suyos seguido a poca distancia por un dragón. Ante eso abrió sus ojos desmesuradamente, díganle que sus ojos le engañaban. ¡Justo tenías que venir!

Con la vista fijada en el cielo Shipoo y Lin rogaron para que solo fuera rápido y ya. Lo último que pudieron alcanzar a ver sus ojos antes que se abrazaron por el temor fue el monstruo descender de los cielos para acabar con ellos

¡Por favor!-

Gritó en su mente Lin quien estaba abrazando a Shipoo antes de cerrar los ojos y luego escuchar un gran estruendo y lamento sobre los cuerpos de ambos. Al abrir los ojos el zorrito solo pudo susurrar- Imposible- ante lo que sus ojos le estaban mostrando.

El monstruo que estaba por matarlos en ese mismo instante estaba siendo desintegrado por la magia de una espada que estaba protegiéndolos a ambos frente de donde estaban ellos.

- Colmillo Sagrado- Susurro la niña con una inexplicable sonrisa por la vista que estaba obteniendo. La espada estaba haciendo de un escudo frente a los dos y con vida propia desintegro el cuerpo de la bestia mandándolo al inframundo.

Pedazos pequeños del monstruos caían quemándose alrededor de donde ellos estaban. Incluso el ambiente se había purificado con gran rapidez sorprendiéndolos de verdad, sin dejarlos con palabras al igual que había pasado con los espectadores que habían llegado justo a tiempo para presenciar todo aquello.

La niña se soltó de pronto del zorrito para atrapar a Colmillo Sagrado que estaba cayendo del cielo. La espada se detuvo frente al rostro de la niña y ella la sostuvo, sintió que sus rodillas al suelo y cayó de rodillas abrazando la espada con sus brazos.

- Colmillo Sagrado- Suspiro dejando ir un gran peso del aire seguida por Shipoo que se apoyó a su costado- Gracias…

Te quiero mucho…

- ¡Si, gracias, gracias, gracias! ¡Te amo Colmillo Sagrado!- Ante la alegría y por las ganas que tenía de agradecerle a la espada intento tocar la espada sagrada la cual lo recibió con una hermosa descarga eléctrica que a Lin no le afectó por ser humana.

- E-El amor d-duele- Sonrió mientras movía su patita por los pequeños reflejos de descarga eléctrica que tenía su cuerpo.

Lin intentó no burlarse, Shipoo siempre era muy exagerado, seguramente se había olvidado que por ser un demonio puro no podía tocarla además claro, del elegido de la espada. Eso le recordaba qué….

¡Ahhhhhhh! Gritaron ambos, entonces eso significaba que Sesshomaru estaba cerca de por ahí. Además la espada palpitaba y se movía.

Cuando se levantaron de su lugar vieron que detrás de ellos estaban Inuyasha y los demás, no solo congelados sino que sorprendidos por lo ocurrido, y sí, las dos espadas colmillos se movían seguro por su encuentro.

- Supongo que están bien jejeje- Rió el monje Miroku, eso había sido increíble, el sólo ver como Colmillo Sagrado se cruzaba frente a ellos para protegerlos habían sido algo mágico, qué poder. Eso había sido algo nuevo en la espada, se movió sola y salió de Sesshomaru sin más para protegerlos.

- Para protegerla- Concluyó Inuyasha sorprendiendo a los demás. Eso significaba que Sesshomaru sí tenía alguien a quien proteger y la espada que él tenía lo sabía, por ende actuaba a su propio criterio y decisión- Ahí está-

¡Gracias a Dios que no pasó nada! Lloraban en su mente todos, eso sí en sus mentes, no lo iban a demostrar. Y al parecer, todos los miraron con atención, Sesshomaru tenía una mirada sorprendida, claro no como la de Jaken que tenía la boca por el suelo.

- ¡A-Amo bonito, vio eso!?- El pequeño demonio no caía de la impresión él montado sobre pudo ver el preciso momento en que la espada se desvaino sola en el bosque mostrando una dirección, eso jamás había pasado!

- Claro que sí Jaken, no estoy ciego- Siempre tan expresivo su amo, pero no parecía molesto ni nada, más estaba como aliviado. Sonrío por sus adentros, gracias Colmillo Sagrado!

El demonio comenzó a cruzar el campo se flores hacia donde estaban los niños, que en el medio de sus risas por sus casi cercanas experiencias junto a la muerte no se dieron cuenta de su presencia.

- ¡Pude ver pasar mi vida en un segundo!- El zorrito rodaba en el suelo por su gran felicidad, ¡Qué hermoso era está vivo!, aquello causo gracia en Lin quien se dedicó a abrazar a la espada que tenía entre sus brazos. Shipoo sí que era una persona muy expresiva, pero, ¿por qué tenía su cara azul otra vez?

- ¡Estoy viendo pasar mi vida otra vez!- Lloro al notar la presencia de Sesshomaru detrás de ellos y salir disparada de ahí, dejando a una Lin confundida mirando como su amiguito se escondía detrás de Miroku y le señalaba con el dedo junto a los demás que mirara detrás de ella.

Al darse cuenta de aquello se volteo y se encontró con los pies de su amo, Oh, oh…- Levanto su mirada y se encontró con la de Sesshomaru mirándola desde arriba. ¡Pero su amo estaba ahí! ¡Una enorme alegría la inundo y sonrió con gran dulzura!

- ¡Señor Sesshomaru!-Le regalo una sonrisa, aflojando la mirada seria de su amo, de pronto sintió como este estiraba su mano, a lo que todos esperaron lo peor, pero simplemente le proporciono unas caricias al cabello de la niña, la cual sonrió con mucha felicidad.

- Lin, ¿has sido una buena niña?- Esta asintió contenta, por lo que él que él supo que ella siempre le decía la verdad, el problema era su hermanito.

- Tenga Colmillo Sagrado señor Sesshomaru- Ella tenía muchas ganas de abrazarlo, peor bueno sabía que su amo no era de lo más expresivo, pero ella mejor que nadie lo entendía. Sesshomaru dejó escapar una leve sonrisa que dejo que solamente a ella, que le dio a entender que no estaba molesto ni nada, solo aliviado porque ella estaba bien.

Tomó la espada y la guardo, no falto tiempo para que su fiel sirviente llegara detrás suyo y empezara a reprender a la niña- ¡Niña tonta, mira lo que hiciste Lin! ¡Sabes bien que el Amo Bonito está muy ocupado y que no podemos molestarlo! ¡No tienes idea como preocupaste al Amo y…!

Por alguna desconocida razón todos vieron como Jaken aprendía a volar por el campo de flores. Una gotita de resignación apareció en la frente de todo, tantas palabras reflejadas en una patada. Bueno, había que enfrentar una situación por parte de Inuyasha.

Respiro ondo y se acercó a su hermano- Sesshomaru…

El demonio levanto la mirada enviándole directamente rayos por los ojos, algo le decía que este ya sabía lo que planeaba y que por eso lo miraba con más odio de lo normal. Movió sus orejitas embozando una media sonrisa- ¿Qué haces aquí?-

- Inuyasha el único que puede hacer preguntas aquí soy yo- Ante aquello sus amigos dieron cien pasos para atrás dejándolo totalmente solo frente su hermano mayor, qué bueno es tener amigos así- Pensó detenidamente antes de gritarles- ¡Quién los necesita malditos cobardes!-

Sin más y solo se volteo hacia su hermano, quien le esperaba que hablara, solo con la mirada sabía que ese maldito quería una explicación, ¡Maldito solo faltaba un poco y tuviste que venir ahhhh!- Realmente no tengo nada que decirte…-

Fue entonces que Sesshomaru opto por preguntarle directamente frente suyo que es lo que el ya sabía, pero quería ellos se lo dijeran en frente. Lin dudo un poco miro hacia Inuyasha el cual le negaba con la mirada que no dijera nada- Señor Inuyasha…

Por otro lado tenía en frente a su amo, el cual quería una respuesta clara- Bueno sucede que…

Sesshomaru la atendía con atención cuando se vio interrumpido por la risa tonta de su hermano- ¡Ja ella no va a decir nada porque no se oculta nada Sesshomaru, es mejor que desista ella no va a decirte nada de lo que tú-

- El señor Inuyasha me está entrenando junto a Shipoo para ser más fuerte y saber cómo defenderme- Confirmo rápidamente al demonio de cabellos blancos.

Como si hubiera sentido caer un rayo detrás de su espalda sintió que todo se caía y se derrumbaba sin piedad- ¡Pequeña traidora!- Gritó indignado a lo que ella respondió con una sonrisa, era su amo y guardián no le iba a mentir.

Y justo cuando Sesshomaru estaba por decirle las mil y unas a su hermano en un fan de contenerse y no querer terminar matándolo, una nube cual algodón se posó en una dirección cercana a ellos, era el viejo Totosai sobre su vaca voladora.

- Oh, pero si ya llegaste Sesshomaru, veo que recibiste pronto mi carta- Aquello hizo que Inuyasha moviera sus orejitas, ¿Es decir, que por ese viejo chismoso Sesshomaru había adelantado su regreso?

- ¡Anciano traidor fuiste tú quien lo llamo, verdad!?- Huy maldito anciando, si no fuera porque estaba en el cielo y por ser el único capaz de afilar los colmillos lo mataría con sus garras de acero- ¡Baja ahora! ¡Exijo una explicación, qué demonios le escribiste!-

El anciano rasco su cabeza y luego su oído tirándole desde el cielo una carta- Si quieres saber lo que le dije lee eso, es la más pura verdad-

Inuyasha atrapo con la mano la carta que caía desde las alturas y literalmente la pego a sus ojos para leer con suma atención, y sin poder desperdiciar la oportunidad que se les presentaba sus amigos se acercaron disimuladamente para leer con él.

"Sesshomaru, hijo debo informarte, a mi pesar de algo…

Es una lástima pero debo decirte que tu hermano menor Inuyasha está

mal influenciando a la pequeña Lin. Primero que nada le está enseñando

que deje de usar los finos kimonos tuyos por los que usa el, también le ha

dicho que eres el mostruo con el cual los padres asuntan a los niños, además

le ha dicho que eres la representación de lo opuesto a un corazón y que por cierto,

toda palabra que empiece con "S" es sinónimo de maldad, rencor, envidia y fealdad.

También debo comentarte que le ha comenzado a enseñar el uso de la espada

sin tu autorización, entre otras armas como: Arco y flecha, navajas, hachas y entre

otras. Incluso me ha pedido que le cree una espada para cuando Lin crezca lo reconozca

como su único maestro y protector. Él dijo cosas que ni siquiera puedo mencionar como:

"Sesshomaru la abandono, ahora yo seré su protector y será mi hermanita. Me encargaré

de que ni siquiera recuerde que es la "S".

- Como veras, el chico está fuera de control, ven y rescata a Lin de este agujero directo al vacío

Frio y oscuro.

¡Lin te necesita!

Pd: Jamás te escribí, pues tal vez no lo recuerde.

Luego de terminar de leer esa maldita carta, Inuyasha arrugó la carta y saco a colmillo de acero- ¡Maldito anciano, yo no dije nada de esto!-

-¡Pero de seguro que lo pensaste Inuyasha, el primer paso es la aceptación- Grito el viejo desde las alturas.

- Tiene razón- Concordó Miroku mientras hacia una poso como si estuviera orando por aquellas sabias palabras del viejo.

- ¡Nadie pidió tu opinión Miroku, gracias! – Debía arreglar esa situación lo más pronto posible, ese maldito viejo decrepito lo había estado difamando, con razón Sesshomaru había vuelto tan rápido.

Desde el cielo el viejo noto ciertos cambios en Colmillo Sagrado, cosa que para Sesshomaru no paso de sapercibido- ¡Todas las dudas que tienes Sesshomaru las resolveré en el poso de huesos, ¡Sigueme!- Sin más el anciano dio vuelta su vaca y fue a la dirección opuesta.

Sesshomaru comenzó a seguirlo y Lin fue por detrás- ¿Y el señor Jaken?- Pregunto la niña mirando por detrás y solo vio a los demás siguiéndolo, y aun muy enojado Inuyasha haciendo puchero, igual que un perro pensó causándole gracia.

- Debe estar durmiendo la siesta Lin- Sonrió levemente el demonio de cabellos plateados seguido por la sonriente niña. Debía admitir que le levantaba mucho el ánimo hacer volar a Jaken por el aire.

Pero no todo era color rosa, el pobre Inuyasha estaba muy enojado- Maldito anciano, ya me las pagaras- O si, él tendría su venganza sobre ese viejo, tarde o temprano cuando el viejo durmiera empezaría a actuar.

Y con aquellos pensamientos siguió a los otros hasta el poso de los huesos, donde algunos como Sango, Aome y Miroku tomaban un pigni, Jaken aparecía desde los arbustos medio mariado aún y finalmente Shipoo, Kirara y Lin jugaban a pasarse una pelota que Aome una vez había traíado de su época.

Inuyasha escuchaba desde un árbol las explicaciones que el anciano le daba a Sesshomaru sobre lo que había sucedido, aunque se hacia el dormido, esas orejitas suyas escuchaban todo a su alrededor, incluso si estaba a dos árboles de distancia-

"Interesante" Pensó al escuchar ciertas palabras de Totosai, pero su escuchada fue interrumpida cuando la pelota le dio en el rostro haciendo que por la fuerza cayera del árbol y diera con el suelo- ¡Shipoo maldito ten más cuidado!- Gritó tomando la pelota con sus manos, -¡Ten tu maldita pelota!- Le grito antes de tirarle a su dirección el valón, cosa que todos pudieron ver.

Shipoo comenzó a correr para que la pelota no le diera en su cuerpito y fue donde estaba Kirara y Lin. Kirara dormía en el césped y Lin estaba sentada en poso haciendo unas coronas de flores para Aome y Sangre, y claro, Jaken.

Pero en el medio de su corrida, tropezó con una raíz del gran árbol, aquello lo hizo perder el peligro y comenzara a rodar con la pelota como si fuera una. Luego de un par de rebotes despertó de golpe a Kirara por el gran susto que se pegó, y que por instinto animal saltó hacia atrás.

Pero para sorpresa y desgracia de todos no pudieron hacer nada. Lin quien había estado sentada sobre el pozo fue empujada por Kirara sin intención alguna sobre el poso, por ende todos vieron aquello y cuando Sesshomaru se dio cuenta lo único que pudo ver fue como las flores que Lin había estado usando para sus coronas eran dispersadas en el aire, al igual que una gran cámara lenta, observo como la niña caía dentro del pozo y gritaba

¡Kyaaaaaaaa!

¡Señor Sesshomaruuuuuuuuuu!

Jaken al presenciar aquello volvió a desmayarse a tal punto que no pudo sentir como todos pasaban sobre su cuerpo para acercarse al pozo.

Sesshomaru fue el primero que llego ahí junto Aome e Inuyasha y gritó su nombre-

¡Lin! ¡Lin! ¡Lin!

Pero nada no había respuesta, entonces para que todos pudieran ver mejor Shipoo lanzo uno de sus fuegos mágicos y así alumbrar el lugar, pero no había nada allí. Lin no estaba en ese pozo, por lo menos.

Fue entonces que la mente de Aome comenzó a trabajar. ¿Esto ya había pasado antes no? Cuando regresó pidió ver a Inuyasha otra vez y se le cumplió- ¡Entonces, esta mañana, el deseo que pedí!-

- Lin ya no está en esta era- Comentó la chica captando la atención de todos-

- Aome eso significa que está en tu época- Comento Sango con un deje de positividad, al menos estaría en un lugar conocido.

- Seguramente, no puedo equivocarme- No había de otras, el poso conectaba a su casa. Lo bueno es que seguramente Lin se encontraría con algún familiar suyo y estaría a salvo.

Pero el verdadero problema ahí era el estado de Sesshomaru, no parecía para nada el mismo y que simplemente mirar a Inuyasha y la tensión del momento pareciese que gritara con la mirada ¡Hay que traerla ya!...

Aome miro a Sesshomaru por un instante, el demonio no estaba para nada calmada.

"Increíble, mi cuñado está preocupado por Lin"- Eso de alguna forma la hizo sentirse alegre por Sesshomaru, en verdad le agradecía que no hubiera matado a su amado Inuyasha y eso que tuvo muchas oportunidades- Supongo que heredaron ese corazón de su padre-

- ¿Y qué tengo que hacer para traerla de regreso?- Pregunto el demonio, directamente pidiendo una respuesta, sencilla y clara.

Aome dirigió su mirada a Inuyasha y este asintió de acuerdo con ella, no había de otra y esto la emocionaba podría ver a su familia otra vez…

- Hay que cruzar a mi época"-

Continuara…

¡Vaya actualicé mucho más rápido de lo que creí, pues la verdad me gusta mucho como va yendo este fic, que espero claro, que a ustedes también les vaya gustando mucho!

Una cosa que me sorprendió fueron los comentarios tan positivos, y que en verdad no tienden a ser muchos, normalmente en los inicios de un fic, de verdad les agradezo todos los comentarios que he tenido.

¡Gracias por su apoyo de verdad y en enserio, quiero seguir con este fin!

¡Compartanlo con sus amigos sip:)!

Quiero agradecer por sus comentarios a :

luz de luna,

Stephani,

yazmin,

yirian,

rin-otaku

y

FireStormGirl

Estos son comentarios muy bonitos y se los agradezco de verdad. ¡Espero que les guste este nuevo episodio, y que me digan que les parecio claro!

¡Gracias por todo, y nos vemos la próxima en el próximo capitulo=)