Muchísimas gracias a todos los que aún me acompañan en esta historia. Este capítulo va dedicado a todos ustedes, espero que les guste.

*El texto en cursiva representa los flashbacks.

¡A leer!


Anteriormente en MAELT…

Bella estaba a punto de pronunciar las palabras que sellarían su destino, cuando una voz preciosa y varonil sonó agitada y sin aliento detrás de ellos.

"¡Paren! Isabella, no puedes casarte… tú perteneces a mí" la voz del extraño sonaba decidida. Todos los presentes se giraron desconcertados. Y cuando la mirada de Bella se cruzó con la del misterioso hombre, sus ojos tristes y de un azul incomparable le quitaron la respiración.


Mientras agonizo.

"Deberías salir" la voz de Elena tenía un toque de preocupación escondido debajo de un falso casual. No importaba, el significado apenas de registró en la mente de Damon. Era la misma rutina de cada año y él se preguntaba si algún día dejaría de insistir, si algún día se daría por vencida como todos los demás. Una cosa era segura, el dolor lo acompañaría por el resto de su eternidad. "Damon…"

"No" sus miradas se encontraron y Elena desechó su apariencia de tranquilidad, revelando su verdadera preocupación ante el sonido de su voz agonizante. "Por favor, hoy no" ni siquiera trato de aclararse la garganta, no tenía sentido.

Se levantó del abultado sillón negro sobre el cuál había estado sentado las últimas largas horas, tomó una gran botella de bourbon sin abrir del pequeño mueble de madera antigua junto a la chimenea y empezó la ruta hacia su habitación donde no sería molestado.

"Esto solo te hace daño. ¿Cuándo fue la última vez que comiste algo que no fueran bolsas de sangre o botellas de bourbon?"

No podía tener esta conversación otra vez, así que sin contestar siguió su camino.

"Bien. Escóndete por el resto de la semana como cada año" sus palabras como afilados cristales directas a su corazón. "Lo haré" murmuró él con rabia contenida antes de correr a velocidad sobrehumana hasta su habitación, poniendo el seguro al entrar. Se dio la vuelta recostándose contra la puerta para después deslizarse hasta el suelo luchando fuertemente contra las lágrimas amargas que amenazaban con salir.

Su parte racional sabía que Elena tenía razón, pero a la vez le parecía imposible recuperarse de aquél suceso hace ya 24 años. De su partida. De ella. Tenía tanto tiempo que no pronunciaba su nombre, simplemente no se lo permitía, ni a él ni a nadie, pues temía perder el poco control que le quedaba.

Se puso de pie dejando la botella en el piso junto a su cama, se movía con lentitud, arrastrando los pies en la corta distancia. Estaba tan cansado y deseaba con todas sus fuerzas que el dolor acabara; lo daría todo para ser feliz nuevamente, aunque sea por un instante poder volver en el tiempo y verla una vez más, sonriente y preciosa cómo siempre.

Y así se dio cuenta, que en tan solo un segundo de debilidad había pensado en ella y sin poder contenerse, su mente estalló, castigándolo con dolorosos recuerdos de una felicidad ahora prohibida para él. Un miserable sonido se escapó de lo profundo de su pecho y se arrojó hacia su cama, bajando sus guardias mentales, permitiendo que los recuerdos lo atormentan.

Isabella. La única luz en un mar de oscuridad, su mejor parte, su compañera. La única mujer que realmente había importado para él en sus largos años de vida y a la que consideraba, si existiese claro, su alma gemela, el amor de su vida. Tanto para considerar el gran y temido matrimonio.

Recordó el anillo que compró aquella tarde lluviosa en un impulso. Isabella odiaba la lluvia, el frío y la humedad pero tenía una larga lista de material que comprar para el festival de otoño, así que cayendo en una trampa de suplicantes ojos color chocolate, y como el buen novio que era, se pasó el día recogiendo pedidos y haciendo mandados mientras Isabella hacia llamadas para coordinar el evento. Dirigiéndose a su última parada a recoger las invitaciones, un anuncio captó su atención.

•••

Damon caminaba apurado por la mojada banqueta, un rápido vistazo a su reloj le indicó que tenía 4 minutos para llegar antes de que las puertas se cerraran, marcando su terrible fracaso.

Bueno, tal vez estaba exagerando un poco. Las puertas abrirían otra vez el día siguiente, pero Isabella había confiado en él para recoger todos y cada uno de los materiales y él no iba a fallar, así tuviera que correr a velocidad vampírica y luego hacer olvidarlo a todas las personas en la calle, que no eran muchas gracias a la fuerte lluvia que pegaba su mojado cabello a su cara desfavorablemente.

Si tan solo hubiera dejado las cinco bolsas que traía consigo en el camaro antes de venir, maldijo en un susurro. Claro, le hubiera tomado dos minutos extra, pero ahora corría el riesgo de mojar las cintas y decoraciones, un resultado peor que no llegar a tiempo por las invitaciones.

Apretó el paso, sólo una cuadra más se repetía a sí mismo. Al cruzar la calle, un anuncio brillante captó su atención. "LOS MEJORES ANILLOS DE COMPROMISO DE MYSTIC FALLS" un simple anuncio que cualquier otro día hubiera encontrado insignificante hoy removió algo en su interior, algo indescifrable. Pero no había tiempo que perder, y con el corazón latiendo extrañamente rápido, siguió su camino y entró por las invitaciones justo cuando la empleada salía a quitar su propio cartel.

Al salir con una bolsa más, Damon se sintió una vez más atraído hacia la joyería. Entró sin pensarlo, tratando de convencerse de que los anillos de compromiso no eran la verdadera razón por la cuál había entrado, cualquier persona puede entrar a una joyería donde venden muchas cosas y no sólo anillos, se decía a si mismo.

"¿Buscabas algo en específico?" la fuerte voz de la encargada lo sobresaltó como a un niño que acaba de ser atrapado haciendo algo indebido. "Solo veo" respondió, pidiendo internamente que se ocupará con algo más y dejará de verlo ávidamente.

"Pareces la clase de hombre que busca algo lujoso" insistió "o tal vez para una chica, por acá tengo hermosas piezas de oro y diamantes, te resultarán infalibles" señaló una gran exhibición de collares y anillos de oro, todos excesivamente grandes, despampanantes y muy costosos. Damon le ofreció una pequeña sonrisa, esperando que esta vez captara el mensaje implícito y dejara de intentar convencerlo.

Pasó un tiempo recorriendo la pequeña tienda, buscando algo, ni él mismo sabía qué exactamente, pero no podía quitarse esa sensación. Estuvo a punto de darse por vencido, pero al girarse para salir, lo vio.

Un delicado anillo de plata, incluso parecía iluminado como en una caricatura. Tenía cinco zafiros de un precioso color azul electrizante formando una flor rodeada de diminutos diamantes blancos. Elegante pero sutil, la combinación perfecta, como Isabella. Y en ese momento lo supo, no había más que temer, ahora sabía qué hacer.

"Ese. Quiero ese, por favor".

•••

Una sonrisa comenzaba a formarse en la esquina de sus labios ante el recuerdo, pero poco a poco y junto a su felicidad, se esfumó con la llegada de la realidad. Se incorporó un poco, sólo lo suficiente para que su brazo alcanzara el borde del cajón de su mesa de noche. Tiró de él hasta abrirlo y rebuscó hasta que sus dedos tocaron el marfil de la pequeña caja en su interior. La sacó debatiéndose si debía abrirla, pero lo hizo aún así, encontrándose con el anillo de sus recuerdos, tan hermoso como hace décadas junto a otro anillo, más mágico y de lapislázuli. Un anillo que le traía peores recuerdos.

Decidió que no tenía sentido seguir luchando contra los recuerdos, así que puso los anillos de vuelta en el cajón y se recostó en la cama, cerrando los ojos y recordando el día en que cambió su vida para siempre.

•••

Stefan y Katherine Pierce estaban en la cocina haciendo el desayuno mientras Damon los observaba con recelo desde el sillón. Habían transcurrido tres días desde su llegada, suplicando su perdón, contándoles lo mal que la había pasado en más de 100 años y cuan arrepentida estaba. Damon no le creía. Su hermano por otra parte, había caído directamente en sus trampas, cegado por su tan llamado amor y aquí se encontraban.

Damon no podía evitar preguntarse cómo iba a explicarle todo esto a Isabella cuando regresara de su viaje a Nueva Orleans en unos días. Hablando ido a encontrarse con un viejo amigo que le suplicó su presencia y ella le insistió que no la acompañara, sería solo una semana y todo estaría bien. Damon deseaba estar con ella ahora, daría lo que sea por no tener que lidiar con la presencia de Katherine por unos días más, lo cual lo regresaba a la pregunta, ¿Cómo explicarle esto? No le había contado muchos detalles de su transformación y no quería implicaría con Katherine. Dio un suspiro y se masajeó suavemente las sienes, está situación le estaba provocando un gran dolor de cabeza.

El sonido de las llaves hizo que levantara la vista hacia la puerta mientras se abría y entraba Isabella cargando su pequeña maleta. "Damon, ya llegué" le dijo ella con una sonrisa y corriendo hacia él. Le dio un suave y corto beso, haciéndolo olvidar los problemas por un instante. Un carraspeo los hizo separarse y cuando Isabella alzó la vista se encontró con la mirada de Katherine. Las sonrisas de ambas se desvanecieron, Isabella dio un paso atrás con incertidumbre.

"¿Qué haces aquí?" dijo con una falsa tranquilidad que aterrizó a Damon.

"¿Se conocen?" preguntó Stefan, haciendo eco de los pensamientos de su hermano.

"Es mi hermana" contestaron al mismo tiempo Katherine e Isabella, para el asombro de Stefan y dejando a Damon totalmente paralizado.

•••

Damon abrió los ojos, encontrándose en la oscuridad de su habitación. La única luz provenía del reloj que marcaba las 7 de la noche y se levantó a alcanzar la botella de bourbon que había traído unas cuantas horas atrás. Le dio un largo trago antes de sumirse en sus recuerdos de nuevo, unos meses más tarde está vez.

•••

Damon abrió los ojos sobresaltado, tomando una larga respiración para llenar sus pulmones antes vacíos, alguien le había roto el cuello. Lo último que recordaba era despertarse en medio de la noche oyendo una acalorada discusión, notando que Isabella no estaba en la cama y al bajar las escaleras encontró a Stefan con el cuello roto antes de que alguien le hiciera lo mismo a él. Todo fue oscuridad después de eso. Ahora había despertado, podía ver luz, lo que indicaba que ya había amanecido, pero no había indicios de su hermano o de su amada.

Se puso de pie, tratando de oír alguna señal de alguien, dirigiéndose a la puerta cuando notó que no estaba del todo cerrada. Lejos, en la carretera, vislumbró la figura de Isabella. Con alivio empezó a caminar hacia ella. "¡Lo siento!" escucho su grito a distancia y sin más se quitó el anillo contra el sol, arrojándolo al suelo, flamas quemando su cuerpo.

Damon corrió como nunca antes en su vida, la distancia le pareció eterna, pero su velocidad vampírica no bastó. Al llegar al lugar solo quedaban cenizas mezcladas en la ropa, aún podía sentir el calor con su propia piel. Calló de rodillas, incapaz de sostenerse por más tiempo, mientras un sonido desgarrador escapaba de su interior.

•••

El sonido incesante de su teléfono lo obligó a volver al presente. Lágrimas caían de sus ojos mojando su camisa negra, sin darse cuenta cuándo habían empezado. Tomó su teléfono, era Stefan, pensó en ignorarlo, pero sabía que su hermano no dejaría de insistir, así que contestó.

"¿Qué quieres?" su voz sonaba cansada, pero no tenía las fuerzas para esconderlo.

"Esa no es la forma de contestarle al mejor hermano del mundo" sonaba emocionado, a Damon no le podría interesar menos, así que no contestó nada, esperando qué tal vez su hermano se diera prisa y le dijera de una vez que quería. "Damon, la encontré" dijo más serio esta vez.

"¿Qué?" fue la única palabra capaz de pronunciar. Un mar de emociones amenazaba con inundarlo, pero no quería llenarse de esperanza aún.

"Encontré a Isabella, pero Damon, ella se casa mañana" miles de emociones pasaron a través de él, pero las apartó, no podía concentrarse en eso. "¿Dónde?" preguntó simplemente.

"Forks, Washington" dijo su hermano "ven rápido" fue lo último que escuchó antes de colgar. Con una nueva esperanza surgiendo en su corazón y más decidido que nunca a recuperarla, tomó las llaves de su auto y se dirigió hacia la puerta.


En cada capítulo marcaré la fecha en que fue actualizado. Añadiré la del capítulo 1 porque se me pasó.

Fechas de actualización:

Capítulo 1 – 12/septiembre/2018

Capítulo 2 – 15/septiembre/2018

Si tienen alguna pregunta (personal, de la trama, de los personajes, etc.), háganmela saber, dedicaré una pequeña sección al final para responderlas.

¿Qué les pareció? Espero sus comentarios ❤️

N.